Lo que no sabías de los árboles de Jacarandas
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Lo que no sabías de los árboles de jacarandas

Marzo y abril visten a la Ciudad de México del inconfundible color de los árboles de jacarandas. Además del calendario ¿a ti qué es lo que te avisa que la primavera ha llegado?

Las estaciones del año y sus características climáticas son un factor que afecta nuestro humor y estado de ánimo. Y es que el paisaje de la ciudad puede cambiar radicalmente si un sol resplandeciente cae sobre ella o si al mirar arriba no vemos mas que nubes grises. Es abril y los días calurosos están en turno, pero también, es en esta época cuando la Ciudad de México se repleta del color azul violáceo del árbol de jacarandas. Estos son algunos datos sobre este árbol que probablemente no conocías.

• Los árboles de jacarandas no son nativos de la Ciudad de México, su plantación en las grandes avenidas comenzó durante el mandato de Álvaro Obregón en el año de 1920, siguiendo el consejo del japonés Sanshiro Matsumoto y su padre Tatsugoro, quien fue un gran diseñador de jardines. Pero no fue sino hasta un par de décadas después que el árbol se reprodujo por toda la ciudad.

• Es un árbol que crece en zonas geográficas cálidas y con condiciones regulares de humedad. Aunque puede encontrarse en muchas otras zonas, los países en los que crece de forma natural son mayormente Argentina y Brasil.

• Con un crecimiento a velocidad regular, en promedio alcanzan entre 8 y 12 metros, aunque existen ejemplares muy viejos que llegan a medir hasta 20 metros. Esto se da porque la zona en la que se ubican les brinda las condiciones más apropiadas.

• Las flores que tanto adornan nuestras calles —y después conforman un tapete sobre ellas— miden en promedio 5 centímetros y se agrupan en racimos con rama de 25 centímetros regularmente.

• Son muy débiles ante los climas fríos, lo que es lamentable, pues es bien sabido que actualmente el cambio climático puede darnos un día helado y al otro un calor insoportable. Los ejemplares más jóvenes pueden llegar a morir si hiela, peor aún si los cambios no son paulatinos sino radicales.

• Una calle con diez árboles de jacarandas podría absorber el CO2 emitido por 1405 automóviles que pasen por ahí. Así que además de atraer la mirada de cualquiera que pase frente a ellos, son árboles que están ocupados para disminuir los efectos del cambio climático.

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