«Éste es el viaje del Orinoco, el que no se murió se volvió loco», expresaron los marineros que dirigían la nave donde viajaba Madame Calderón de la Barca cuando vino a residir a México. De nacionalidad escocesa, esta señora acompañó a su esposo, Ángel Calderón de la Barca, Ministro Plenipotenciario de España en México, una vez que nuestro país obtuvo el reconocimiento español como nación independiente.
por Leticia Frías
Fueron cinco días de viajes que iniciaban a las dos de la mañana a la luz de las velas de sebo, y terminaban a veces cuando ya la luna les alumbraba el camino, con algunas noches de reposo en las posadas, que no siempre eran limpias ni cómodas. «La posada era sucia y las camas miserables, y no nos costó mucho trabajo levantarnos a las dos de la madrugada, a la luz de unas infelices velas de sebo que trajo el ventero».
¿Qué otras maravillas encontró Madame Calderón de la Barca en su visita a nuestro país?
Descúbrelas en Algarabía 71.


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