Si reflexionamos sobre la actitud desvinculada que nos permite definir como «hermoso» un bien que no despierta nuestro deseo, nos daremos cuenta de que hablamos de belleza cuando nos referimos a algo que disfrutamos por lo que es, independientemente de si lo poseemos o no: algo «hermoso» es algo que nos haría feliz si fuera nuestro, pero que sigue siendo hermoso incluso si pertenece a alguien más.
por Humberto Eco
La belleza nunca ha sido absoluta ni inmutable, y se ha observado desde distintos aspectos de acuerdo con el periodo histórico y la región. Y esto no se refleja sólo en la belleza física de los hombres, las mujeres o el paisaje, sino también en la belleza de Dios, de los santos o de las ideas. Aun así, debemos saber que, aunque las imágenes creadas por pintores y escultores celebraban un tipo de belleza —de seres humanos, de la naturaleza o de las ideas—, la literatura, por su parte, podía considerar bello otro estilo.

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