mitología – Algarabía https://algarabia.com Algarabía Mon, 13 Apr 2026 16:38:37 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.0 https://algarabia.com/wp-content/uploads/2021/06/favicon.png mitología – Algarabía https://algarabia.com 32 32 Adiós a las tinieblas: Tesla y la luz eléctrica https://algarabia.com/tesla-y-la-luz-electrica/ https://algarabia.com/tesla-y-la-luz-electrica/#comments Mon, 13 Apr 2026 16:38:21 +0000 https://nuevaimagen.algarabia.com/adios-a-las-tinieblas-tesla-y-la-luz-electrica-2/ Año de 1893: el momento más importante de sus vidas había llegado. La Exposición Universal de Chicago reunió a más de 19 países y 27 millones de visitantes que esperaban ansiosos lo que muchos meses antes habían anunciado: por fin, adiós a las tinieblas, gracias a la luz eléctrica. La corriente continua del prolífico inventor Thomas Alva Edison y la corriente alterna, del ingeniero Nikola Tesla, estarían a punto de presentarse ante el mundo. El comienzo de la batalla había tenido lugar mucho tiempo atrás; pero en ese preciso instante, sólo hacía falta oprimir un interruptor.

La idea de que la luz eléctrica podría utilizarse para alumbrar casas y ciudades se tuvo a raíz de la exhibición del arco voltaico de SIR Humphry Davy —el primero en la historia en producirla —, realizada públicamente por Léon Foucault para recrear un amanecer durante una representación en el Teatro de la Ópera de París en 1849.

Hasta entonces, el sistema de iluminación artificial más usual seguía siendo el implantado en 1667 por el rey francés Luis XIV, con faroles de vidrio que prendían a base de aceite. Casi dos siglos después, en 1858, una de las más importantes aplicaciones de la luz eléctrica tuvo lugar en Inglaterra, con la instalación de un alumbrado en el faro de South Foreland; en 1877, una calle completa de París se iluminó con electricidad. Sin embargo, estas luces tenían un defecto: estaban conectadas en serie, así que si uno de los focos se descomponía, el resto se apagaba —como las series de luces navideñas.

Thomas Alva Edison, el Mago de Menlo

Era entonces un mundo muy diferente. Un mundo impulsado por manos humanas, caballos y barcos a vapor, iluminados tan sólo por el brillo de la luz natural. Para 1877, Thomas Alva Edison ya era toda una leyenda: era el creador del fonógrafo, la maravilla de la era. Vivía con su esposa en Menlo Park, Nueva Jersey y, una noche de ese año, viajó en tren con un grupo de inventores para estudiar un eclipse solar. En cierto momento, se alejó del grupo y se sentó sobre uno de los vagones para observar cómo el eclipse convertía al día en noche; entonces imaginó la posibilidad de crear un tipo de luz que hiciera justo lo contrario: transformar la noche en día.

Pero Edison no era el único. En ambos lados del Atlántico, docenas de científicos se disputaban el invento, y las investigaciones se remontaban a los descubrimientos de Humphry Davy, sobre los dos modos básicos de luz eléctrica: la luz de arco y la de forma alternativa.

El 13 de septiembre de 1877, antes de comenzar su investigación, Edison logró titulares en todo el mundo, tras haber prometido que alumbraría toda una vecindad de Nueva York en cuestión de unos meses. No tenía idea de cómo lo haría, pero sabía que para lograrlo requeriría el apoyo de los inversionistas de Wall Street.

Y se hizo la luz… eléctrica

Hilos de tela, fibras de coco, filamentos de metal: nada lograba conducir la electricidad durante varias horas sin que el filamento se achicharrase. Por fortuna, el empujón que necesitaba llegó con la invención de la bomba de vacío más avanzada de su tiempo: gracias a esto, Edison y sus «muchachos» —un equipo de doce notables científicos de su vecindario— hicieron brillar un filamento de bambú carbonizado durante trece largas horas, el 21 de octubre de 1879.

Una noche de invierno en año nuevo, 3 000 personas vieron cómo todo Menlo Park se encendía durante 48 horas sin interrupción. El 27 de enero de 1880 le fue concedida la patente, con el número 223 898, y ese mismo año se asoció con J. P. Morgan —un inversionista de Wall Street— para fundar la compañía General Electric.

Su promesa de iluminar Nueva York fue cumplida el 4 de septiembre de 1882. Para entonces, sus doce «muchachos» se habían convertido en 220. Desde sus nuevas oficinas —instaladas en Manhattan, no por casualidad— se inició aquel día el espectáculo de luces. El sistema abrió con 2 323 luces ese año, y para 1885, ya había 250 000 lámparas en uso en los EE. UU.

Nikola Telas: el mago olvidado

En 1883, el cielo de Nueva York estaba tapizado por una telaraña de gruesos cables, y 400 personas habían muerto electrocutadas. Nikola Tesla, un joven croata, alto, moreno, con abrigo negro y bombín, había llegado hasta la gran urbe, con una carta de recomendación escrita por Charles Batchelor, uno de los socios de Edison en Europa: «Querido Edison: conozco dos grandes hombres y usted es uno de ellos: el otro es este joven», decía.

Su intención era mejorar el estándar de electricidad utilizado, a partir de un nuevo modelo de energía inalámbrica de largas distancias; Su intención era mejorar el estándar de electricidad utilizado, a partir de un nuevo modelo de energía inalámbrica de largas distancias; sin embargo, desde el primer momento sus ambiciones y conocimientos chocaron con los intereses de Edison, pues mientras el sistema de éste requería de múltiples generadores, fluía en una sola dirección y no permitía transmitir energía a distancias superiores a dos kilómetros, el de Tesla —con una versión mejorada del generador y controles automáticos— permitía que el voltaje se elevara con un transformador antes de transportarse, lo que lo hacía un sistema más seguro.

Edison le propuso que, de hacerlo funcionar, le recompensaría con 50 000 dólares; pero un año después, cuando Tesla le anunció el éxito de su proyecto, lejos de reconocer su creación, se negó a pagarle la recompensa prometida: «Tesla, no entiendes el sentido del humor americano», le contestó. Sin embargo, otros inversionistas se interesaron y lo apoyaron, entre ellos George Westinghouse, propietario de The Westinghouse Corporation, quien le propuso comprarle su sistema de corriente alterna.

La guerra de corrientes

La comercialización de este sistema de energía propició el inicio de la guerra de corrientes, una campaña de desprestigio que durante diez años impulsó Edison: así, por ejemplo, intentando relacionar la corriente alterna con la muerte, electrocutó en público a perros, caballos y hasta a un elefante, y ajustició por primera vez a un reo en Nueva York con una silla eléctrica que funcionaba con el sistema de su rival.

La Exposición Universal de Chicago de 1893 fue el final del enfrentamiento pues, buscando una fórmula para iluminar el recinto, los organizadores recurrieron a ambos contendientes. Llegado el día del evento, el presidente Grover Cleveland oprimió un botón y 100 000 focos iluminaron el espacio. El público estalló en aplausos al presenciar aquel espectáculo tan parecido a la magia: mientras Tesla evidenció el poder de su corriente alterna de energía eléctrica sin cables con una demostración que conseguía que le saltaran chispas de los dedos, el sistema de Edison sólo logró que las luces de Chicago se atenuaran.

El ganador fue indiscutible: tres años después de la exhibición, Buffalo se convirtió en la primera ciudad de los EE. UU. en iluminarse con corriente alterna, luego de que The Westinghouse Corporation instalara una central hidroeléctrica en las cataratas del Niágara. Sin embargo, para desgracia de Tesla, después de que las patentes fueron registradas a su nombre aparecieron otros científicos para adjudicarse el invento, afirmando que habían hecho los trabajos básicos. Su nombre se perdió en medio de la disputa, y el público terminó asociando el invento con Westinghouse.

¿Por qué este hombre, a quien le debemos la invención de la corriente alterna, la comunicación inalámbrica, el motor eléctrico, el láser básico, el radar y el control a distancia quedó en el olvido? A él le gustaba pensar que si el presente no era suyo, el futuro sí lo sería, pero murió pobre y solo, un 7 de enero de 1943 a los 86 años.

En 2007, la central de Nueva York que Edison había fundado casi un siglo antes hizo su última transmisión de corriente continua. La luz de Tesla, en cambio, es el sistema eléctrico que circula hasta hoy, en todas las casas y ciudades del mundo entero.


También te interesará leer…

Algunas cuestiones sobre la luz
Chumacero, o hay demasiada luz en las tinieblas
Espeluznante

Fuente

]]>
https://algarabia.com/tesla-y-la-luz-electrica/feed/ 10
Churchill: el estratega —segunda de dos partes— https://algarabia.com/churchill-el-estratega-2/ https://algarabia.com/churchill-el-estratega-2/#comments Mon, 13 Apr 2026 16:37:20 +0000 https://algarabia.com/?p=53318 En el número 94,1 hablamos de un joven e indisciplinado Winston Churchill que, a los 26 años, había participado en cinco guerras —como soldado y cronista—; de su ascenso a la vida pública como funcionario, y de sus polémicas y contradictorias posturas políticas. En esta conclusión de su semblanza nos enfocamos en por qué, a pesar de haber sido clave para ganar la II Guerra Mundial, perdió su última batalla política. 
Los nazis han tomado Francia desde junio y ésta se ha declarado «neutral» entre Alemania y el Reino Unido. Al derrotar al principal aliado de los ingleses y con media Europa ocupada, los alemanes ofrecen «un acuerdo de paz» a la nación británica, pues saben que ésta no cuenta con recursos ni armas para continuar peleando. 

«Un fanático es alguien que no puede cambiar de opinión y no quiere cambiar de tema» 
Por si fuera poco, el nuevo Primer Ministro inglés es un anciano de 65 años con problemas de alcoholismo, fumador empedernido, elitista y muy desprestigiado en la política por su extremo cinismo y su profundo desprecio por la izquierda. 
Es tal la certeza de que los ingleses se rendirán en cualquier momento, que Hitler ha ordenado a casi medio millón de hombres que vuelvan a sus puestos de trabajo, que disminuyan la fabricación de armas y se privilegie la producción industrial y alimentaria. Incluso establece su cuartel general en Tannenberg, para escapar del calor del verano y desde ahí organizar su campaña contra la urss: la última nación por vencer. 
Sin embargo, el «anciano» inglés —quien al asumir su cargo sólo prometió a su pueblo «sangre, sudor y lágrimas»— responde como nadie se hubiera esperado: ordena destruir la flota francesa anclada en Mers el Kebir, para evitar que el gobierno provisional francés cediera sus armas a los alemanes y, con ello, da un giro radical al modo en que se había llevado la guerra hasta entonces. 

H. Guigno

«La política es casi tan excitante como la guerra… e igual de peligrosa» 

El «bulldog» británico

Sin entrar en grandes detalles sobre las estrategias de ataque y defensa que implicó para cada nación la II Guerra Mundial —para ello se necesitaría publicar varios libros—, Churchill tomó cuatro grandes decisiones para enfrentar la inminente invasión alemana: 

  1. eliminó de puestos clave a los políticos partidarios de la «negociación» y el «apaciguamiento», pues esa política había debilitado la imagen y la capacidad de acción del otrora Imperio británico;
  2. asumió el mando supremo y único de todas las fuerzas armadas de los aliados, así como de las estrategias de ataque y defensa —en detrimento de los demás ministros de Guerra, Marina y Fuerza aérea;

  3. decretó que toda la industria del país se dedicara a fabricar armas, buques y aviones —a pesar de que esto lo sumiría en la bancarrota, pues se cancelaría toda actividad comercial—;
  4. estableció un sistema para comunicarse de forma rápida y personal —por escrito— con el presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt, al margen de cualquier intermediario.
    Debido al arrojo con que Churchill enfrentó a los nazis y la contundencia de sus discursos, los rusos le pusieron el apelativo de «el Bulldog británico» que tanto sus enemigos como sus aliados adoptaron para referirse a él.

«Un diplomático es alguien que primero piensa dos veces antes de hablar y al final no dice nada» 

«la mejor defensa es el ataque»

A pesar de contar con menos armamento, los ingleses tuvieron varios factores a su favor. Por ejemplo: los cazas británicos eran más rápidos y eficaces que los alemanes; si un piloto inglés era derribado, la mayoría de las veces era posible rescatarlo y reactivarlo en su puesto en muy poco tiempo. En cambio, los alemanes que eran derribados en territorio británico, si no morían en el combate, se convertían en prisioneros de guerra. 
Además de situaciones similares a ésta, el Reino Unido contaba con dos armas secretas: el empleo del radar, con el que se logró detectar los ataques enemigos y enfrentarlos de forma oportuna, y más tarde, el descifrador de códigos Ultra,2 que permitió a los británicos interceptar y descifrar las órdenes de los alemanes a sus diversos puestos militares, buques, submarinos, etcétera. 
Para cuando los nazis lograron descubrir por qué los británicos se anticipaban a sus movimientos con tanta certeza, las fuerzas alemanas ya estaban mermadas material y moralmente; luego que los aliados recibieron el apoyo absoluto de los EE. UU., la «gran invasión» resultó imposible. 
«La democracia es el peor sistema de gobierno. Con excepción de todos los demás» 

Ganar la guerra: perder la credibilidad

Aunque la amenaza alemana quedó superada en diciembre de 1941 y sólo era cuestión de tiempo para recuperar los territorios ocupados por los nazis, Churchill tuvo que enfrentarse a severas críticas por sus derrotas militares en Malasia, Birmania, Singapur —Asia— y Tobruk —África—, que siguieron pesando a pesar de sus triunfos posteriores. 
Uno de los grandes errores de Churchill fue su empeño en establecer un acuerdo político con los EE. UU. para impedir que, al término de la guerra, los soviéticos se expandieran por Europa. Y logró justo lo contrario: la hegemonía de la urss y los estadounidenses, que relegó al Reino Unido como una potencia menor. 
En 1943, a los 69 años, Churchill empezó a tener accesos de ira e impulsos contradictorios —incluso durante conferencias internacionales— que lo marcaron como un Jefe de Estado en decadencia. En febrero de 1945, hizo su última aparición pública como Primer Ministro durante la Conferencia de Yalta, que decidió la configuración política de Europa durante la posguerra. 
En julio de ese mismo año se disolvió el gabinete de guerra —que él presidía de forma totalitaria— y, debido a su discurso agresivo y exagerado contra los laboristas, perdió las elecciones. Churchill no aceptó la derrota, pero prefirió alejarse de la política —como ya lo había hecho en los años 20— para dedicarse a pintar y escribir de nuevo. Publicó su Historia de la II Guerra Mundial —en seis volúmenes— que fue un éxito comercial. 
Cuando ya parecía un personaje jubilado de sí mismo, volvió a ocupar el cargo de Primer Ministro de 1951 a 1955. Pero con más de 70 años encima, su memoria y capacidad física estaban deterioradas al grado de ser conocido como «el Primer Ministro de la media jornada». En 1965, retirado casi por completo y cargando tras de sí 90 años, Churchill murió en su casa de Londres. 
Es fácil caer en la trampa de idealizar a un político tan peculiar, pero, tal vez, quien mejor lo definió fue su esposa. En 1954, con motivo de su cumpleaños 80, Winnie Churchill declaró acerca de su marido: «Winston no conoció la vida de la gente de a pie. Nunca viajó en autobús y sólo una vez lo hizo en metro: durante la huelga general descendió de un vagón en South Kensington y empezó a deambular de un lado a otro sin encontrar la salida, hasta que fuimos en su ayuda. Winston es egoísta, pero no lo hace a propósito: así es. Siempre tuvo la fuerza y la capacidad de vivir como quiso». 
El «Bulldog británico» alguna vez declaró —con el sarcasmo con que procuraba tomarse cualquier situación— las palabras que podrían haberle servido de epitafio: «Espero que la historia me trate bien… ya que pretendo escribirla». Juzgue usted. 
 
1 Algarabía 94, julio-2012, semblanzas: «Churchill: el desconocido —primera de dos partes—»; pp. 74-79. 
2 Instrumento que sirvió para decodificar los mensajes encriptados de la máquina alemana Enigma. v. Algarabía 89 y 90, febrero-marzo 2012, Semblanzas: «Réquiem por un genio» —primera y segunda parte—; pp. 39-45 y pp. 38-43, respectivamente.

Te recomendamos leer…

Winston Churchill

Churchill y el alcohol

Churchill: el desconocido —primera de dos partes—

Fuente

]]>
https://algarabia.com/churchill-el-estratega-2/feed/ 4
El Profeta del Nopal: Rodrigo González https://algarabia.com/el-profeta-del-nopal-rodrigo-gonzalez/ https://algarabia.com/el-profeta-del-nopal-rodrigo-gonzalez/#comments Wed, 18 Mar 2026 21:46:26 +0000 https://algarabia.com/?p=40381 Rodrigo Eduardo González Guzmán –mejor conocido como Rockdrigo—nació una navidad a mitad del siglo pasado en Tampico, Tamaulipas. Desde niño tuvo el oído aguzado, escuchaba todo tipo de música. Aprendió sones huastecos pero también se contagió con el ritmo rockero de muchos grupos, en su mayoría extranjeros, de la época.

Vía elsiglodetorreon.com.mx


Con el tiempo, sus gustos lo volvieron multifacético, pues le gustaba modelar, cantar, actuar, y escribir. Quizás en esto influyó su natal Tampico, pues según él esta ciudad era un conglomerado de influencias musicales: «vives en la eterna pachanga, yo recuerdo que la casa de mis padres y la de mis abuelos estaba situada a tres o cuatro cuadras de diferentes centros de baile, en la esquina de la casa había una discoteca, luego había otro lugar donde se bailaban puras cumbias, otro de tangos; Tenía entonces como quince años y empecé a componer casi inmediatamente».


Comenzó su carrera musical en camiones, esquinas y bares, incluso realizó conciertos dentro de reclusorios. Las temáticas que abordaba en sus canciones eran los movimientos sociales y estudiantiles, un poco de poesía sobre el amor, la doble moral de la sociedad, las guerras, la pobreza, identidad y violencia.


Él mismo, en una entrevista para La Jornada –la última–, confesó que la verdad no quería estudiar, que nomás andaba viendo si alguna [carrera] lo emocionaba, para entonces hacerle caso a sus papas y ser un buen chico. Pero después de estar en siete carreras y no hacerla, aunque su formación no fue académica, Rockdrigo se llenó los ojos de letras: García Márquez, Rulfo, Sabines, Artaud, y varios más, fueron sus maestros encontrados entre páginas.

«El Bob Dylan mexicano»…

Rodrigo González
Vía rock11.com

Siempre fue un hombre terco que hallaba la forma de hacer las cosas de otra forma si la primera no le funcionaba. Como algunos otros artistas, Rodrigo se mudó primero a Veracruz –estado referente de música folklórica–, y más tarde emigraría a la Ciudad de México, que a finales del siglo xx se mantenía como el gran centro de producción de la industria cultural.

Mantuvo su estancia aquí cantando en bares y en la calle hasta que conoció a Françoise, quien al parecer se convertiría en su mecenas, pues lo llevaría de viaje durante seis meses a Francia, por lo que su mente recibió un importante estímulo contracultural.
Rodrigo leyó a Freud y a Jung, referencias que de hecho aparecen en algunas de sus canciones, por ejemplo en «Tiempos híbridos» y «Metro Balderas».


A su regreso a México en 1983, Rodrigo entró en contacto con los luego llamados «Rupestres», un apelativo que derivó de un ciclo de conciertos realizados en el Museo Universitario del Chopo por iniciativa de él, de Jorge Pantoja y Rafael Catana. Este movimiento musical Rockdrigo mismo lo definió así: «son poetas y locochones, rocanroleros y trovadores, simples y elaborados; gustan de la fantasía, le mientan la madre a lo cotidiano, tocan como carpinteros venusinos y cantan como becerros en un examen final del conservatorio».

La influencia que tuvo de Bob Dylan –innegable como el peso que tuvieron los Beatles en su oído– fue más que musical. La ruptura con la autoridad, la liberación como antecedente necesario para la búsqueda personal son tópicos en común en la historia de Rodrigo: el artista perteneciente a la generación de la posguerra que decide abandonar el hogar para convertirse en músico callejero. Aunque musicalmente presumía de requintear mejor que aquel músico estadounidense.

La amplitud del profeta

Las letras del Rockdrigo contienen metáforas que revelan una observación crítica de la realidad social en el Distrito Federal. Sensible a los dramas de la clase obrera, González tiene la intención de ir a contracorriente de las clases dominantes, una visión compartida por los Rupestres, quienes dejan muy claro a qué no se quieren parecer. En ese sentido, el adjetivo popular como oposición a la alta cultura está muy presente.

Vía Wikimedia Commons


Las canciones de Rockdrigo operan como una especie de caleidoscopio en el que pueden observarse diferentes matices de la sociedad mexicana, desde la perspectiva de la clase media. La migración de diferentes estados de la república a la capital en las décadas anteriores, constituyó al d.f. como una metrópolis compleja desde finales de los años setenta.

A esto se suma que son años de crisis económica, en 1982 se devaluó la moneda mexicana y después el país contrajo una alta deuda con instituciones internacionales.
«Se trata de ser uno mismo, equilibrar por ejemplo la fantasía colectiva con tu fantasía individual, que al fin y al cabo, las dos están matizadas de realidades e irrealidades.»


Rodrigo González tuvo la intención crítica que lo alejó de las garras de las industrias culturales, pues buscaba influir en la reflexión de quienes lo escuchaban, más que obtener los favores monetarios de sus composiciones. El escritor José Agustín planteó que él consiguió integrar el lenguaje al rock and roll.

La vida de este cronista musical llegó a su fin –a sus 35 años— el 19 de septiembre de 1985. El día en que un terremoto de 8.1 grados sacudió la capital de México, varias casas y edificios se derrumbaron; entre estos, los departamentos de la calle Bruselas en la colonia Juárez, donde habitaba Rockdrigo.

También te interesará:
Rock con Jaime López
Letras y rock
La evolución del rock


Fuente

]]>
https://algarabia.com/el-profeta-del-nopal-rodrigo-gonzalez/feed/ 79
Octubre rojo: la revolución socialista https://algarabia.com/octubre-rojo/ https://algarabia.com/octubre-rojo/#comments Sat, 28 Feb 2026 15:04:54 +0000 https://algarabia.com/?p=55742 A principios del siglo XX, el Imperio Ruso abarcaba un sexto de la superficie terrestre y los Romanov – en el trono desde 1913- gobernaban con poder absoluto sobre 167 millones de súbditos, conformados en una sociedad multinacional, multicultural, multiétnica y multirreligiosa.

El imperio experimentaba un gran crecimiento y diversificación en su economía: la agricultura y el comercio—tanto interno como externo— se desarrollaban, se construían líneas ferroviarias e industrias pesadas y se explotaban los numerosos recursos naturales del país, como el petróleo, el hierro, el carbón y la madera. El mundo observaba cómo el vigoroso gigante ruso, bajo su joven zar, Nicolás II (1868-1918), tendía una línea férrea de nueve mil kilómetros entre Moscú y Vladivostok, el ferrocarril transiberiano; y cómo competía por el dominio de China, Afganistán y los Balcanes, al tanto que se deleitaba con las muestras de su gran potencial: la literatura de Pushkin, Tólstoi y Dostoievski; el arte de Riepin y Fabergé; o la música de Chaikovski, Glinka o Rimski-Korsakov.

Sin embargo, la realidad del imperio, en parte moderno y en parte todavía feudal, era mucho muy distinta y poco alentadora: su diversidad, sus dimensiones, su sistema político y hasta su crecimiento económico planteaban problemas tan grandes como el país mismo, empezando porque «a la dedicación y arduo trabajo del zar no se les unía mucha inteligencia». Las largas fronteras de Rusia y su imperialismo le granjeaban la enemistad de Japón, el Imperio Austrohúngaro, Alemania, Turquía, Gran Bretaña e incluso Francia. El crecimiento dela industria y de la clase obrera urbana que la acompañaba difundía la ideología socialista, mientras que el enriquecimiento de la burguesía fomentaba el liberalismo, ambos contrarios al gobierno absoluto y despótico del zar, cuyos pilares eran el ejército y la policía secreta, la Ojrana.

El Imperio Ruso, de hecho, no era ruso, pues sólo 44% dela población era de raza, lengua y cultura rusas. Fineses, armenios y polacos —con identidad nacional mucho más desarrollada que la rusa—, georgianos, alemanes —con una desproporcionada representación en la burocracia y la oficialidad del Ejército—,mongoles, ucranianos, lituanos, chechenos, entre muchos otros, conformaban las distintas nacionalidades de «Rusia». Formaban su crisol de fe budistas, musulmanes, judíos —Rusia era la nación con mayor población judía del mundo—, luteranos de varias denominaciones, católicos de Polonia y Lituania, fieles de las iglesias ortodoxas de Armenia, Georgia y Rusia, y los de las iglesias uniatas de Ucrania y Bielorrusia. Por supuesto, tampoco podía haber una cohesión social en un imperio en el que convivían una aristocracia que vivía lujosamente en los palacios italianos de San Petersburgo y que hablaba francés en vez de ruso, una clase proletaria miserable e idealista que trabajaba en condiciones infrahumanas en los barrios bajos y un campesinado en su mayoría analfabeta sólo leal a sus respectivas óbshchinas —aldeas que funcionaban colectivamente; comunas rurales.

En 1905, Rusia fue terriblemente humillada por Japón en la guerra en la que se disputaban Manchuria y Corea. A esto se sumó que las tropas del zar dispararon a una multitud que se manifestaba en San Petersburgo, por lo que estallaron disturbios a lo largo y ancho del país: revueltas nacionales en Armenia y Polonia, alzamientos campesinos, huelgas obreras, surgimiento de concejos—soviets— de soldados, obreros y campesinos, y el amotinamiento del acorazado Potiemkin —que haría famoso Eisenstein. Sólo varios regimientos leales y la vaga promesa de crear un parlamento o Duma salvaron al zar de ser derrocado. No obstante, no estaba entre los planes de Nicolás el ceder ni uno solo de sus poderes autocráticos y convertirse en un monarca constitucional como su primo hermano, Jorge V de Gran Bretaña. Los Romanov continuaban en el trono, pero el imperio seguía atrasado, desunido, oprimido y ávido de un cambio radical, que sólo sería posible con el tiempo o a causa de una catástrofe de proporciones bíblicas, como la Gran Guerra.

También puedes leer: Iván «el Terrible»: sanguinario forjador de Rusia

En 1891, Rusia había acordado una alianza militar con Francia en contra del Imperio Alemán, a la que, más tarde, en 1907, se sumó el Imperio Británico, una vez que Jorge y Nicolás hubieron dejado sus disputas coloniales de lado. El capital franco-británico fluyó entonces a Rusia y ésta intentó modernizar y hacer más eficiente su precaria red ferroviaria —que sería el factor decisivo de cualquier esfuerzo bélico— y fortalecer su industria de armamentos. Esto llevaría, en 1914, a que Rusia, como la «hermana mayor eslava» y bien alineada detrás de su emperador, defendiese a Serbia de Austria-Hungría y se confrontase con Alemania, provocando la I Guerra Mundial.

El Ejército Ruso, enorme y poderoso pero torpe y pesado, que antaño había aplastado a Federico «El Grande» y a Napoléon, se lanzó valientemente en ayuda de Francia y Serbia en el verano de 1914 para apalear al Imperio Austrohúngaro y ser apaleado por Alemania —no sin antes haberla sorprendido y ayudado a estropear sus planes en Francia más de una vez—, perdiendo, en el proceso, casi dos millones de hombres en los dos primeros años de lucha.

Si la guerra moderna, larga y desgaste, acabaría por consumir a cualquier país desarrollado, era obvio que destrozaría a una nación tan atrasada como Rusia. Además, el zar, en vez de aprovechar el repentino patriotismo y la lealtad hacia su persona creando un gobierno nacional, optó por la represión política. Esto, junto con el comportamiento escandaloso del favorito de los Romanov, el monje Grigori Rasputin, el origen germano de la impopular zarina y el hecho de que Nicolás, al asumir el mando supremo del ejército en 1916, se trasladara a Moguiliev —demasiado lejos tanto del frente como de la capital y de la política interna—; acabó por desprestigiar ala monarquía. «A pesar de su inmenso contingente humano, Rusia adolecía de dos grandes y en última instancia letales inconvenientes: su aislamiento geográfico y su ineficacia administrativa. El primero paralizaba su economía y la segunda la hacía incapaz de encontrar soluciones».

Con la economía no bélica en quiebra, un gobierno completamente inútil, una guerra llena de derrotas y un sistema ferroviario colapsado, el hambre y el caos azotaron las ciudades del imperio en febrero de 1917 .En la capital, Petrogrado, huelgas, motines y saqueos degeneraron en una revolución abierta. Los soldados, en vez de reprimir a las masas, se unieron a ellas y crearon nuevos soviets. El 2 de marzo, Nicolás II abdicó y, al día siguiente, se formó un gobierno provisional —que otorgó todas las libertades individuales, incluyendo el sufragio femenino— a partir de la Duma, con el príncipe Guiorgui Lvov como primer ministro.

Después, Lvov fue reemplazado por el joven Alexander Kerenski (1881-1970), que tenía el apoyo de los socialistas. No obstante, la guerra, el hambre —comida sí había, pero no había medios para transportarla a las ciudades y los campesinos se rehusaban a venderla—, la miseria y el caos continuaban; el ejército desertaba en masa y los alemanes ocupaban más y más suelo ruso, por lo que Kerenski tuvo que pedir ayuda al Comité Central Ejecutivo de Petrogrado —que representaba a todos los comités, sindicatos y soviets— para gobernar. Había un gran vacío de poder, «y había un hombre no sólo dispuesto a llenarlo, sino a transformar a Rusia y al mundo»: Vladímir Ílich Úlianov «Lenin» (1870-1924), el líder del Partido Bolchevique —socialista radical—, que había sido llevado a Rusia desde el exilio en un tren patrocinado por Alemania. Era «un bacilo de tifoidea», en palabras de Churchill, «que enfermaría a Rusia y la pondría fuera de la guerra».

«Lenin sabía que la gran división de aguas de la civilización estaba cerca, que […] el destino de la humanidad sería decidido por la Historia, y que él mismo representaría el papel del profeta. La cosa bien merecía un poco de sangre; más aún, mucha sangre.»

Paul Johnson

Bajo el lema «Paz, pan, tierra, control obrero y todo el poder a los soviets» y mediante un golpe tradicional, los bolcheviques se hicieron del poder en Petrogrado el 25 de octubre de 1917. Lenin, una vez que hubo aceptado la humillante paz de Brest-Litovsk de los alemanes, se dedicó a la creación del primer estado socialista del mundo, concentrando todo el poder estatal en manos del partido, que, como organización ultracentralizada y antidemocrática, estaba enteramente controlado por él. Lenin, aparte de tener una mente agudísima, era un revolucionario e ideólogo de un marxismo flexible e intransigente —muchas veces antimarxista, de hecho—y que tenía una voluntad de hierro y ansia de poder enorme; no sería la Historia, sino el Partido —es decir, la herramienta de su voluntad—, el artífice de la Revolución y el creador de «la dictadura del proletariado», que sería el puente hasta el paraíso del comunismo.

1917petrogradsoviet assembly

Para deshacerse de los opositores, Lenin creó una nueva policía secreta, su propio instrumento de terror: la Cheka, que opacaría la brutalidad de la Ojrana y que sería la antecesora de las temidas NKVD y KGB. Para establecer el orden en el país, combatir a los pueblos secesionistas y a los rusos contrarrevolucionarios en la sangrienta guerra civil que siguió, Lenin contaba con su implacable lugarteniente judeo-ucraniano, Liev Davídovich Bronstein «Trotski» (1879-1940), un líder carismático y un hábil teórico político. Y para controlar la nueva élite revolucionaria, tenía al georgiano Iósif Vissariónovich Dzhgashvilli «Stalin» (1879-1953), la silenciosa y maquiavélica bestia de carga que hacía funcionar toda la maquinaria del Partido Bolchevique.

Lenin utilizó a los soviets—infiltrados o controlados por sus bolcheviques— para deshacerse de la Duma y de las libertades individuales, para hacer oficial la expropiación de tierras y la nacionalización dela industria y para destruir el orden de clases imperial. Logró congraciarse con el campesinado ruso, al hacerle concesiones capitalistas con su nueva política económica —NEP—, y, el 10 de enero de 1923, el primer Congreso Panruso de los Soviets aprobó la constitución —redactada por Stalin—de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas —URSS.

Octubre rojo: la revolución socialista

Un año más tarde, tras un largo periodo de mala salud, Lenin murió, no sin antes haber concluido su tarea, al crear, por medio del terror y en medio de una cruenta guerra civil, un Estado oligárquico todopoderoso, un nuevo orden social y el modelo a seguir para todas las dictaduras del siglo XX; entonces se convirtió en el mítico objeto de culto y el nuevo dios del comunismo «ateo».

Los cimientos, la fachada y la cabeza estaban en su lugar: el edificio soviético estaba terminado. Ahora, Stalin, «El Zar Rojo», llevaría a la URSS a la colectivización forzosa, a la industrialización masiva, al totalitarismo orwelliano y genocida, a la titánica victoria en la «Gran Guerra Patriótica» (1941-1945), a la conquista de la mitad de Europa, a la expansión del comunismo, a la era atómica y a la supremacía mundial; algo con lo que los Romanov sólo pudieron soñar.

Te puede interesar:

Desde Rusia con sabor
Top 10 destinos turísticos: Rusia
Los últimos zares de Rusia

Fuente

]]>
https://algarabia.com/octubre-rojo/feed/ 7
Un nazi se enamora https://algarabia.com/un-nazi-se-enamora/ https://algarabia.com/un-nazi-se-enamora/#comments Mon, 23 Feb 2026 19:00:13 +0000 https://algarabia.com/?p=23191 ¡Ay, queridísimos! El chisme que les traigo hoy es de «oh-my-god», pues lo protagoniza uno de los personajes más distinguidos de la élite militar y política de este país, nada más y nada menos que ¡el ministro de Propaganda del gobierno de Adolf Hitler: Joseph Goebbels!

Berlín, Alemania, 20 de octubre de 1938

Me cuentan que, por unos asuntillos del corazón, este nazi de hueso colorado anda tristeando de tal manera que, ¡hasta intentó suicidarse hace unos días! Además, no duerme ni come, por lo que está más flaco que de costumbre, de plano hecho un esqueleto, y ni el aceite de hígado de bacalao que le recetaron en cantidades industriales le despierta el apetito, ¿cómo ven?La cosa estuvo así: hace poco más de dos años, Goebbels era prácticamente una fiera sexual, con todo y que está casado y tiene seis hijitos muy lindos. Pero una de sus responsabilidades como ministro de propaganda es inspeccionar, aprobar y patrocinar las películas que se filman bajo el régimen nazi, lo que le permite estar muy cerca de un montón de actrices, maquillistas y secretarias que, atraídas por su voz profunda y su aura de poder, lo tientan con sus encantos.
Obviamente, el señor ministro se dio vuelo, y se cuenta que tuvo sus affaires con más de treinta mujeres. Tanto así que lo apodaron «el macho cabrío de Babelsberg», que es el lugar donde se ubican los estudios de cine. Don Joseph, que no es muy guapo pero tiene muy buen verbo, arrasó con todo el elemento femenil del área, hasta que llegó una nueva chica: la bellísima actriz checoslovaca Lida Baarova.
¿Qué les cuento? El ministro se quedó hecho un idiota en cuanto la vio y de inmediato empezó a desplegar sus artes de conquistador frente a ella, con todo y que venía con su amante, el actor Gustav Fröhlich. Finalmente se hicieron «novios»; Gustav les armó un escandalito y abandonó a Lida, con lo que pudieron vivir su romance muy a gusto. Joseph dejó el resto de sus conquistas y se dedicó por completo a Lida: hasta se fueron a vivir juntos.

La relación se hizo cada vez más seria, tanto así que Goebbels decidió divorciarse e incluso dejar su cargo para irse a vivir al extranjero con su amorcito. A todo esto, ustedes se preguntarán, ¿y la esposa? Pues Magda Goebbels está más o menos acostumbrada a las infidelidades de Joseph. Ella es muy amiga del Führer y su ideología es tan nazi como la del marido. Por otra parte, ella también tiene su «detallito», se trata de Karl Hanke, ministro de Estado y ¡secretario de Goebbels!Magda se dijo: «Joseph quiere a Lida, yo quiero a Hank, nos divorciamos, nos juntamos con nuestros respectivos amantes y todo arreglado». Así, se dirigió a hablar con Hitler, pero no se esperaba su reacción: el Führer montó en cólera, mandó llamar a Joseph y después de mesarse los cabellos, les puso a los dos una regañada épica. Les dijo que como altos miembros del gobierno no debían armar escandalitos y tenían que poner el ejemplo y ser una familia unida. Les ordenó dejar a sus respectivos amantes y los conminó a asumir patrióticamente sus responsabilidades al frente del partido nazi.
El matrimonio agachó la cabeza. Joseph —ante testigos— le llamó por teléfono a Lida, le dijo que su lugar estaba junto a Hitler, y dio por terminada la relación. Magda también rompió con Hank y parece que él será removido de su cargo para no darle más tentaciones a la señora Goebbels. Fin de la historia.
Esto pasó hace dos meses, y como decía más arriba, el que más resintió la separación fue Joseph, quien anda por la calle de la amargura: flaco, ojeroso y cumpliendo con su deber de llevar a todo el pueblo alemán la ideología de su partido. ¡Ay, ojón!
Au revoir!

Te recomendamos leer…
Mito: los nazis crearon los campos de concentración
La campaña antitabaco nazi
El adivino de los nazis

Fuente

]]>
https://algarabia.com/un-nazi-se-enamora/feed/ 45
¡Ay, mis hiiijos! https://algarabia.com/ay-mis-hiiijos/ https://algarabia.com/ay-mis-hiiijos/#comments Fri, 20 Feb 2026 07:04:23 +0000 https://algarabia.com/?p=57230 Muertos que regresan del más allá, fantasmas, demonios, mujeres hermosas y almas en pena, aparecidos en calles, casas y callejones de ciudades coloniales como guanajuato, morelia, puebla, la ciudad de méxico y sus barrios —coyoacán, tlalpan, san ángel, azcapotzalco, etcétera— son los personajes y los escenarios de las leyendas de la colonia y algunas previas a ésta. ¡Ay, mis hiiijos!

Todos hemos escuchado estos relatos basados en investigaciones o consultas en antiguos y carcomidos documentos de apolillados anaqueles situados en los archivos de Indias de Sevilla. Quizá se les ha agregado un poco de fantasía, algo de sabor para evitar lo frío, lo macabro y amargo de un relato, pero sin desvirtuar el motivo original. Repasemos, a vuelo de pájaro y sin entrar en detalles, algunos de ellos.

Tomada por cottonbro para Pexels.

DE LAS APARECIDAS

La Llorona

Ésta es la más famosa leyenda mexicana. Existen varias versiones, pero la más popular relata que, a mediados del siglo XVI, los habitantes de la ciudad de México se refugiaban por las noches en sus hogares, pues afirmaban que oían los lamentos de una mujer que andaba por las calles de la antigua Tenochtitlan —de ahí su nombre, «La Llorona».

Otras versiones dicen que la leyenda es de origen mexica y que, cercano el tiempo de la Conquista, la diosa Cihuacoatl, vestida con ropas de cortesana precolombina, gritaba: «¡Oh, hijos míos! ¿Dónde os llevaré para que no os acabéis de perder?», y auguraba los eventos terribles que vendrían.

Un relato distinto cuenta la tragedia de una mujer codiciosa que, al quedar viuda, pierde su riqueza y, como no soporta la miseria, ahoga a sus hijos y, después, muere, por lo que es condenada a regresar del más allá a penar por sus crímenes.

Una versión más cuenta que esa mujer había sido asesinada por su marido y se aparecía para lamentar su muerte y proclamar su inocencia. ¿Usted cuál versión conocía?

El fantasma de la monja

En pleno virreinato, una jovencita de nombre María de Ávila se enamoró de un mestizo llamado Arrutia, que pretendía, como siempre sucede, casarse con ella para hacerse de su fortuna. Evidentemente, sus hermanos se opusieron al romance; decidieron ofrecer dinero al hombre con la condición de que se fuera lejos de la ciudad y enclaustrar a doña María en el antiguo convento de la Concepción —que hoy estaría en la esquina del Callejón del 57 y Belisario Domínguez—.

Durante su estancia vivió acongojada y deprimida rezando por su amado, hasta que una noche no soportó más la ausencia y se ahorcó en un árbol de duraznos en el patio del convento. Fue enterrada en el cementerio del lugar y, un mes después, el fantasma de doña María comenzó a aparecerse todas las noches reflejándose en las aguas de la fuente. La horrible visión continuó hasta que se prohibió a las monjas salir a la huerta después de la puesta del sol.

Tomada por Le Mai Anh para Pexels.

DE PUENTES, CALLES Y CALLEJONES

El Callejón del Beso

Esta romántica leyenda cuenta que en las sinuosas calles de Guanajuato, doña Carmen era cortejada por un apuesto joven de nombre Luis. Al ser descubiertos por su padre —un hombre intransigente y violento—, la amenazó con enviarla a un convento y casarla en España con un anciano de la nobleza. El astuto enamorado decidió comprar a precio de oro la casa situada frente a la de su amada, pues, gracias a la angostura del callejón, podrían hablar desde ahí y juntos resolver el problema.

Apenas unos minutos habían transcurrido del primer encuentro amoroso, cuando apareció el padre de doña Carmen con una daga en la mano, que clavó de un solo golpe en el pecho de su hija. La mano de la joven seguía entre las de su enamorado, pero cada vez más fría. Antelo inevitable, Don Luis dejó un beso sobre aquella mano pálida, ya sin vida. Desde entonces, la calle es el famosoe inconfundible Callejón del Beso.

La Calle de la Quemada

Durante el siglo XVI, la ciudad de México recibió a Don Gonzalo Espinosa de Guevara y a su hermosa hija, doña Beatriz, de 20 años de edad. Don Martín de Scópoli, marqués italiano, se enamoró de ella y decidió plantarse a mitad de la calle donde habitaba para cerrar el paso a sus pretendientes, a quienes lastimaba o asesinaba. Aunque doña Beatriz amaba a don Martín, se culpaba por tantos muertos, así que decidió terminar con su belleza para evitar más decesos y heridos.

Así, un día que su padre había salido de casa, se sacó los ojos, incendió su alcoba y se quemó el rostro. A pesar de ello, don Martín no se espantó al ver su cara carbonizada, sangrienta y desfigurada, le dijo que la seguía amando y le propuso matrimonio. En la boda, ella se cubrió el rostro con un tupido velo blanco, pero cada vez que salía con su esposo, lo ocultaba tras uno negro. A partir de entonces, la calle donde vivió se llamó De la Quemada, actualmente 5ª Calle de Jesús María.

La Calle del Puente del Clérigo

Esta leyenda sí que es lúgubre y espeluznante. Se dice que, en 1649, el sacerdote Don Juan de Nava vivía con su sobrina Doña Margarita Jáuregui, quien se enamoró de Don Duarte Zarraza, un portugués de buena presencia. Don Juan investigó el pasado de ese caballero y descubrió que tenía una vida disipada, por lo que le prohibió a su sobrina continuar con el noviazgo y al joven acercarse a la casa y al puente cercano.

Una noche, don Duarte fue a casa de su amada para convencerla de escapar juntos, cuando vio a don Juan caminando por el puente. El caballero se dirigió hacia él, discutieron y le clavó un puñal en la cabeza. El sacerdote cayó muerto y el portugués lo tiró al agua.

Pasado el tiempo regresó por doña Margarita y, una noche, al caminar por aquel puente hacia su casa, desapareció. Al día siguiente amaneció muerto, tenía una mueca de terror y rodeaban su cuello las manos de un esqueleto sucio que vestía sotana. Debido a esta leyenda, a la calle que después se formó sobre el puente se le llamó La Calle del Puente del Clérigo, aunque más tarde se renombró como 7ª y 8ª de Allende.

Tomada por Mitja juraja para Pexels.

La Calle de don Juan Manuel

Como nunca pueden faltar las historias de maridos celosos, aquí está la de un tal don Juan Manuel. Según la leyenda, este hombre, receloso de los devaneos de su joven y bella esposa, acostumbraba pedir la hora a cuanto peatón pasaba por su calle justo a las 11 de la noche y, cuando éstos le respondían, él, daga en mano, se iba contra ellos, al tiempo que recitaba: «Afortunado aquel que conoce la hora de su muerte».

Así continuó día tras día hasta que asesinó a un sobrino muy querido, por lo que, triste y lleno de remordimientos, acudió a un convento franciscano para confesarse y obtuvo como penitencia rezar diariamente un rosario a los pies de la horca de la localidad, a las 11 de la noche.

Cada vez que don Juan Manuel iba a cumplir su penitencia, escuchaba o veía hechos sobrenaturales que auguraban su muerte y le impedían rezar. El sacerdote le ordenó que acudiera a la horca para cumplir su penitencia y completara al menos un rosario en la tercera noche, para absolverlo de sus pecados. Nadie sabe lo que sucedió, pero, a la mañana siguiente, don Juan Manuel apareció ahorcado. Se rumoró que lo hicieron los ángeles, aunque también se dijo que fue un acto del Diablo; muchos aseguraron que habían visto a un personaje en la calle de la casa de don Juan Manuel —hoy 4ª Calle de Uruguay—, a las 11 de la noche, pidiendo la hora y blandiendo un acero.

DE SEÑORES DIVINOS Y OTROS NO TANTO

El Señor del Veneno

Leyendas como ésta —casi todas sucedidas en el siglo XVI— son muy peculiares y de tradición popular. En la que nos ocupa se afirma que don Fermín de Anduela, un hombre rico y muy estimado por la gente, diariamente iba a misa a rezarle a un gran crucifijo, le besaba los pies y depositaba unas monedas de oro en el plato petitorio.

Según los rumores, otro adinerado señor, Ismael Treviño, envidiaba profundamente a don Fermín. Por ello lo envenenó con una sustancia de efecto paulatino que incorporó a un pastel de hojaldre, el cual le había hecho llegar con el embuste de que era un obsequio de un concejal amigo suyo. Al día siguiente, estando en la iglesia, don Fermín le rezó al crucifijo como de costumbre y, al besar sus pies, éste se ennegreció rápidamente, absorbiendo todo el veneno. Ese Cristo negro se consumió en un fuego espontáneo y fue reemplazado por otro que ahora está en la Catedral de la ciudad de México.

Tomasa por Lennart Wittstock para Pexels.

El Señor del Rebozo

Para terminar, tenemos esta historia, en la que se cuenta que en el templo del convento dominicano de Santa Catalina de la Siena —hoy República de Argentina— había un Cristo de madera. A este claustro ingresó una muchacha que se convirtió en sor Severa de Santo Domingo, quien, al ver el crucifijo, quedó conmovida por su triste mirada, su palidez y sus llagas, así que le rezó todos los días durante 32 años, hasta que envejeció y enfermó.

Una noche lluviosa, la monja, preocupada por el Cristo semidesnudo, lo llamó desde su celda para arroparlo y escuchó un suave golpe en su puerta. Al abrir, vio a un hombre envuelto en pocas ropas, a quien ofreció pan mojado en aceite y agua, y lo cubrió con un rebozo de lana. Inmediatamente después, la monja falleció.

A la mañana siguiente, encontraron su cadáver sonriente y oloroso a rosas, y el crucifijo cubierto con el rebozo. Desde entonces, las monjas del convento bautizaron aquel Cristo como El Señor del Rebozo, el cual estuvo expuesto a los feligreses hasta la exclaustración de las monjas.

  • Leyendas de seres de ultratumba hay muchas y casi todas convergen en el penar de las almas y el castigo de los pecados cometidos en vida. Por eso siempre será mejor portarse bien y descansar en paz, que tener que regresar, desmembrado y translúcido, a gritar por callejones oscuros: «¡Ay, mis hiiijos!»

Pilar Sicilia y Sicilia ha vivido de cerca las leyendas de México, en crónicas, libros y anécdotas contadas por su nana, Delfina, desde tiempos inmemoriales. Aún ahora recorre algunas calles del Centro Histórico en busca de aquellos fantasmas, cuentos y personajes.

Te recomendamos leer…
Julio César: entre la leyenda y el mito
Top 10 Libros más antiguos: «Leyenda de Etana» (ca. 2600 a.C.)
La lengua es de quien la trabaja

Fuente

]]>
https://algarabia.com/ay-mis-hiiijos/feed/ 9
Karoshi o la muerte por exceso de trabajo https://algarabia.com/karoshi/ https://algarabia.com/karoshi/#comments Mon, 16 Feb 2026 14:51:17 +0000 https://algarabia.com/?p=46218 Esta palabra de origen japonés se compone por tres kanjis1 Morfosílabas o sinogramas empleadas en la escritura china y la japonesa —entre otros idiomas—, que aportan un significado elemental en su lectura.: Ka, que significa exceso, , que significa trabajo, y shi, que refiere a muerte; es traducida al español como «muerte por exceso de trabajo», y se usa comúnmente para retratar una realidad laboral en Japón que ha sido reconocida por su Ministerio de Salud desde 1987. Sin embargo su aceptación legal, al igual que el de la depresión, supusieron un largo camino. El primer caso de karoshi en el país Nippón se reporta desde el año de 1969.

La súbita detonación en los índices de karoshi tiene su origen en la historia de la producción japonesa. Tras la Segunda Guerra Mundial las generaciones de posteriores a este conflicto encontraron en el trabajo una motivación, no sólo financiera sino también psicológica, para sobrellevar el dolor de las pérdidas en el campo de batalla.

Por ello se implementaron las jornadas de trabajo más largas del mundo, una táctica que fue aceptada de buena gana por los empresarios, quienes al encontrarse en buena posición económica comenzaron a financiar sindicatos, hogares para los trabajadores, así como su transporte, grupos culturales y deportivos, clínicas y guarderías.

En los años 80 se formó lo que se conoce como «La Burbuja económica». Este fenómeno significó un aumento en los precios de las acciones y las propiedades; se disparó el crecimiento económico y los sueldos de los habitantes llegaron al límite. En el momento más crítico de este fenómeno se estima que en Japón había 7 millones de personas que mantenían una carga de trabajo de 60 horas a la semana —cifra que contrasta con la de países de Occidente como Inglaterra, Alemania y EE.UU, donde se trabajaba únicamente 40 horas.

03-1


Finalmente, la burbuja estalló a principios de los años 90, provocando que la rutina laboral se intensificara, impulsada por una creciente desesperación generalizada en la población. A esta época se le conoce como la «década perdida», y es el momento en el que el fenómeno karoshi alcanzó la magnitud de una epidemia.


De acuerdo con una encuesta reportada por la BBC, en 1989 un 45,8% de los jefes de secciones y un 66,1% de los jefes de departamentos aseguraba que morirían de tanto trabajar.


Actualmente la conciencia que se hace sobre este padecimiento se ha expandido por Japón; existe una ley que ampara a las familias de alguien que fallece por karoshi, donde se estipula que se les deberá compensar con la suma de us$20,000 por parte del gobierno y hasta us$1,6 millones por parte de la compañía.


Para que un juez pueda determinar la muerte de alguien como karoshi es necesario que el fallecido haya trabajado más de 100 horas extra en el mes anterior a su muerte, o más de 80 en dos meses consecutivos antes de su defunción.
Los jueces japoneses también toman en cuenta la salud del individuo antes de sufrir su terminante paro cardiaco o suicidio. Cuando se trata de personas se mediana edad con antecedentes de diabetes o depresión crónica se descarta fácilmente el caso de muerte por exceso de trabajo, no obstante, cuando este corresponde a un joven saludable y activo físicamente se convierte en luz roja para apuntarlo como karoshi.


A pesar de los diversos estudios realizados por los centros de investigación médica no se ha podido comprobar la relación directa entre las muertes y el estrés o la falta de sueño.

b021a-karoshinuncapasaraenuruguay


En un estudio reportado por la BBC se expone que, de un grupo de empleados analizados, aquellos que trabajaron 55 horas a la semana tenían un tercio más de probabilidad de sufrir un infarto que aquellos que trabajaron menos de 40 horas. No supieron por qué, pero los científicos se plantearon que podría ser simplemente por estar sentados durante largos lapsos frente al escritorio.


Por esto, hoy en día Japón ha modificado sus políticas laborales con el fin de salvaguardar a sus trabajadores. Grandes empresas como Toyota han reducido su número de horas de trabajo por empleado, y otras como Nissan permiten que sus funcionarios trabajen desde casa. Aún así el karoshi no es un problema exclusivo de Japón, en China mueren al día unas mil 600 personas por guolaosi, – palabra con la que en este país se denomina la muerte por exceso de trabajo-.
En 2015 el japonés promedio trabajó menos horas que el estadounidense, y las muertes por exceso de trabajo de redujeron en gran medida.

Tras un estudio realizado en 2015 por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (ocde) concluye que en los países más prósperos su jornada laboral tiene en promedio menos horas que el resto de los países. Entre los 38 países analizados, México encabeza la lista como el país en el que más horas se trabaja, con 2,246 horas en promedio al año, seguido por Costa Rica con 2,230 horas. Los países en donde menos se trabaja son Alemania —1,371 horas—, Holanda —1,419 horas— y Noruega —1.424 horas—.


El 25 de febrero de 2014 se reportó en la ciudad de Salamanca, en el estado de Guanajuato, el suicidio de un trabajador de la planta de Mazda Motors. Aunque no se especificaron los detalles de la muerte —ya que por lo regular la imagen de las empresas se suele ver afectada en casos así—, los suicidios relacionados con el exceso de trabajo son comunes dentro de estas empresas que exigen jornadas laborales extenuantes a sus empleados, privándolos de las condiciones básicas de seguridad e higiene.


En muchos casos no se trata de una cultura del trabajo duro, sino de la simulación que hacemos para que el resto crea que trabajamos duro, principalmente quedándonos horas extra en la oficina después de concluir nuestras actividades. La próxima vez que te quedes tarde en la oficina, piensa dos veces en tu salud.

Te recomendamos leer…

Para escribir en japones
De la porcelana japonesa a la talavera poblana
Comida japonesa: un lenguaje ritual de oriente

Fuente

]]>
https://algarabia.com/karoshi/feed/ 17
La rueca de Gandhi https://algarabia.com/la-rueca-de-gandhi/ https://algarabia.com/la-rueca-de-gandhi/#comments Mon, 16 Feb 2026 14:48:02 +0000 https://algarabia.com/?p=37345 Mahatma Gandhi es uno de los personajes más reconocidos en el mundo y figura principal en la lucha por la independencia de la India, país que estuvo bajo el control británico por casi 100 años.
Gandhi se caracterizó por la búsqueda de métodos no violentos para manifestarse y llamar la desobediencia civil, filosofía que más tarde inspirarían movimientos como el de Martin Luther King en EE.UU..
s11-historia-foto-Gandhi
La actividad política de Gandhi comenzó durante la última década del siglo xix mientras residía en Sudáfrica. Inspirado por los textos sagrados del hinduismo y el trabajo de personajes como León Tolstoi y Henry David Thoreau, Gandhi comenzó a reclamar el respeto a los derechos de los indios en territorio sudafricano, lo cual provocó que fuera encarcelado en varias ocasiones, aunque al final logró obtener buenos resultados.
Ya en la India, Gandhi se ocupó de dirigir las manifestaciones contra el dominio británico y promovió los actos de desobediencia civil como forma de protesta. La marcha de la sal, en la cual instó a los ciudadanos a desafiar los impuestos excesivos para la obtención de este producto es un claro ejemplo de ello; además, el uso de la rueca que aparece en la imagen fue también un símbolo poderoso, pues las industrias textiles inglesas explotaban a la población, por lo que Gandhi propuso a las personas fabricar su propia ropa y retomar modos de vida más sencillos para evitar que los empresarios obtuvieran ganancias a costa de los indios.
s11-historia-foto-Mahatma-Gandhi
Finalmente, la India consiguió su independencia el 14 de agosto de 1947. Sin embargo, los conflictos internos continuaron durante muchos años debido a las diferencias entre la población hindú y musulmana, que llevaron a la partición del territorio en 1947, algo con lo que Gandhi no estaba de acuerdo. El 30 de enero de 1948, en medio de los problemas políticos generados por la división, Mahatma Gandhi fue asesinado por Nathuram Godse, un radical hinduista.

Te recomendamos leer…
Gandhi: un alma grande
Martin Luther King
Chicos malos: Los casacas rojas

Fuente

]]>
https://algarabia.com/la-rueca-de-gandhi/feed/ 7
Gandhi: un alma grande https://algarabia.com/gandhi-un-alma-grande/ https://algarabia.com/gandhi-un-alma-grande/#comments Wed, 11 Feb 2026 05:39:00 +0000 https://algarabia.com/?p=36185 «Había gente parada a ambos lados, y sólo quedaba libre un espacio de aproximadamente un metro para que el Mahatma pudiera pasar. Como era su costumbre, el Mahatma saludaba a la gente con sus manos juntas. Sólo había avanzado seis o siete pasos, cuando una persona —que después supe que se llamaba Nathuram Vinayak Godse, residente de Poona— se acercó con una pistola y disparó al Mahatma, a una distancia de 20 centímetros, tres tiros que dieron en su estómago y su pecho. La sangre empezó a brotar. El Mahatma cayó de espaldas, musitando “Hey —Raam”…»1 Aunque no se ha establecido una traducción precisa, se dice que esta expresión significa: «Oh, Dios…». Tomado de la declaración policiaca hecha por Nand Lal Mehta, testigo presencial del asesinato de Gandhi, el 30 de enero de 1948.
s2-quienfue-1
La menuda figura de Mahatma Gandhi —su cabeza calva, sus lentes redondos2 Como los que después usaría John Lennon, otro mártir del pacifismo. y su característico pancha,3 Vestimenta de forma rectangular y sin coser, de alrededor de 4.5 metros de largo, que se envuelve alrededor de las piernas y se amarra con un nudo en la cintura. propio de las castas más bajas de la India— es una de las imágenes que mejor ilustran las revoluciones sociales del siglo xx. Su rostro es un ícono enarbolado con frecuencia por yoguis, pacifistas, vegetarianos y demás insatisfechos con «el sistema», y los extractos de su ideario son reproducidos con tal vehemencia —y con tan poca reflexión— que de lo gastados ya casi remiten a la ramplonería del libro de autoayuda…
«Primero, te ignoran; entonces, se ríen de ti; después, pelean contigo, y al final, tú ganas.» Mohandas Gandhi
¿De dónde surgieron las ideas que el Mahatma4 Del sánscrito maha, ‘grande, grandioso’ y atma, ‘alma’; «Alma grande», epíteto otorgado a Gandhi durante el movimiento independentista de la India. llevó
 a la práctica para liberar al subcontinente indio del dominio británico? ¿En qué consistió la «revolución no violenta» que él encabezó? ¿Por qué un hombre que empuñó como armas la desobediencia civil y las huelgas de hambre, terminó siendo abatido con violencia? Y, sobre todo, ¿cómo fue que Gandhi se convirtió
en una figura de tales dimensiones en el imaginario colectivo? Este texto es un intento de respuesta a estas interrogantes.

El joven Mohandas

Mohandas Karamchand Gandhi nació el 2 de octubre de 1869 en la ciudad portuaria de Porbandar, en el estado de Gujarat, al este de la India. Era el más joven de cuatro hijos, pero su padre ocupaba un alto cargo en el gobierno, así que la familia Gandhi vivía sin penurias.
s2-quienfue-2
De acuerdo con los usos locales, Mohandas se casó
 en un matrimonio arreglado con una joven llamada Kasturba que, como él, tenía trece años, y dos años más tarde nació el primero de sus cinco hijos, el cual murió a los pocos días. Una noche, mientras cuidaba de su padre enfermo, Gandhi decidió regresar a su habitación para estar con su esposa, y en ese preciso momento,
 su padre falleció. La sensación de culpabilidad que tuvo entonces, fue determinante en su sentido de la responsabilidad y en su posterior decisión de optar por el celibato a sus 36 años.
A la edad de 17, Gandhi viajó a Inglaterra para estudiar leyes en la University College de Londres. Tímido e ingenuo, le pareció que el ritmo de la ciudad era muy intimidante. Tomó clases de violín, de baile y de francés, y permaneció ahí hasta 1891, fecha en que tuvo que regresar a la India debido a la muerte de su madre.
«Un hombre débil lo es por accidente. Un hombre fuerte, pero no violento, lo es por todo, menos por accidente.»
Luego de intentar infructuosamente ejercer como abogado en Bombay, en 1893 aceptó un empleo en 
la ciudad de Natal, Sudáfrica —a la sazón, parte del Imperio británico—, donde padeció la discriminación contra los indios; incluso en una ocasión, él mismo fue echado del tren que había tomado hacia Pretoria. Gandhi describió esa noche de humillación como la experiencia más creativa de su vida, y a partir de entonces se hizo consciente de la injusticia social que prevalecía en el Imperio británico.
s2-quienfue-3
Así decidió alargar su estancia —originalmente de un año— y utilizar sus conocimientos para ayudar a los indios a oponerse por la vía legal a un estatuto que coartaba su derecho a votar, y aunque esta campaña fracasó en su intento, sirvió para atraer la atención hacia las vejaciones sufridas por los indios dentro del Imperio.

Gandhi y sus ideas

Gandhi vivió de acuerdo con un sistema de ideas revolucionario —en el sentido de que se oponía a las prácticas de insurrección civil y rebelión política conocidos hasta entonces— y un sistema filosófico y espiritual coherente, llevado hasta las últimas consecuencias. Además de la abstinencia sexual —a partir de los 36 años, Gandhi decide que dominar sus propios deseos era la manera de servir a la humanidad—,
 el vegetarianismo y la simplicidad de vida, destacan los siguientes principios del llamado «gandhismo»:
Sathyagraha: del sánscrito satya, ‘verdad’, es la búsqueda de la verdad y la fidelidad a ésta; sathyagraha es una fuerza espiritual interna cuyo propósito es resolver los conflictos sin dañar a las partes involucradas, acceder a un nivel superior de pureza sin hacer distinciones entre las personas.
Ahimsa: del sánscrito ahimsa, ‘no hacer daño’, es la gentileza y no violencia contra cualquier forma de vida, incluyendo animales e insectos, y es un concepto proveniente de las religiones hinduitas y del budismo. Gandhi fue el primero en llevar este concepto a la esfera política a gran escala y al extremo del autosacrificio.
Swaraj: o «autogobierno», es un principio semejante al anarquismo, pero entendido como un gobierno autónomo, sin injerencia de fuerzas políticas externas y construido a partir de los individuos y del sentido comunitario.
Swadeshi: o «autosuficiencia», fue un factor clave en el movimiento independentista de la India, al boicotear productos británicos y fomentar un retorno a las maneras tradicionales de producción del pueblo indio.

La revolución de la «no violencia»

En 1894, Gandhi fundó el Congreso Indio de Natal que, a través de la denuncia de la discriminación, cohesionó a los residentes indios y les dio un sentido de comunidad. En 1906, el gobierno sudafricano promulgó una ley que obligaba a los habitantes indios a registrarse;5 Dichas leyes incluían que las mujeres indias tuvieran que desnudarse para que la policía marcara sus cuerpos y éstos quedaran registrados. ante ello, la respuesta de Gandhi y la de sus seguidores marcaría su derrotero: fiel a la tradición de la sathyagraha —«devoción por la verdad»— y la ahimsa —«no violencia»—, organizó por primera vez una protesta pacífica en la que instó a los indios a desobedecer la ley y afrontar las consecuencias, en lugar de protestar violentamente.
Si bien el gobierno de Sudáfrica logró reprimir las protestas, el escándalo y la condena internacionales por la dureza de los métodos empleados, obligaron al primer ministro sudafricano Jan Christiaan Smuts a negociar con Gandhi.
En 1913, una ley decretada por el gobierno inglés invalidó los matrimonios hindúes y musulmanes, una causa para que Gandhi iniciara una revuelta más grande: en una huelga nacional, 50 mil obreros se le sumaron, y finalmente, la ley de los matrimonios fue retirada. Mohandas regresó en 1915 a una India que estaba sufriendo
 bajo el yugo del imperialismo, y durante treinta años encabezó el movimiento de independencia de la India.
«El descontento sano es el preludio al progreso.»
En 1918, llevó a cabo la primera de sus «protestas sathyagraha», en Champaran, una región asolada por hambrunas, enfermedades, alcoholismo e impuestos altísimos, organizando a los voluntarios para limpiar 
la zona, construir escuelas y hospitales, y denunciar detalladamente las atrocidades del gobierno británico.
En 1921, Gandhi fue investido con poderes ejecutivos en el Congreso Nacional Indio, partido político que reorganizó bajo los principios del Swaraj y del Swadeshi promoviendo la no cooperación o resistencia civil, así como el boicot a los productos británicos —por eso vestía ropa hecha con tela de algodón fabricada en su propia rueca y no con textiles industriales—, así como a las leyes y escuelas del gobierno inglés, y exhortaba a renunciar a los empleos, títulos y honores en el gobierno de la Corona inglesa.
En varias ocasiones, las campañas de desobediencia civil tuvieron que ser suspendidas ante el temor de Gandhi de que degeneraran en violencia. Luego de diversos movimientos políticos, las organizaciones indias declararon su independencia del Imperio británico el 26 de enero de 1930.

El movimiento «Quit India»

Poco después, Gandhi organizó una nueva protesta sathyagraha a raíz de un impuesto sobre la sal; en ella organizó a miles de indios para que ellos mismos fabricaran sal, lo que provocó el arresto de más de 60 mil manifestantes, situación que evidenció la falta de control que los británicos tenían sobre el pueblo indio. Al año siguiente, lord Edward Erwin se sentó a negociar con Gandhi, en representación del gobierno británico, y aceptó liberar a todos los presos políticos a cambio de cesar con el movimiento de desobediencia civil.
s2-quienfue-4
Al estallar la ii Guerra Mundial, Gandhi declaró que 
la India no participaría en una guerra librada por la libertad y la democracia, cuando el pueblo indio carecía de ambos beneficios. Por ello, organizó «Quit India», un movimiento más de desobediencia civil que buscaba la independencia inmediata, y que resultó ser el más poderoso y costoso de los movimientos de lucha independentista, ya que en él hubo cientos de miles de encarcelamientos y miles de muertos a causa de la revuelta.
«Tengamos el valor de morir como mártires, pero no ansiemos el martirio.»
Al terminar la conflagración mundial, Inglaterra garantizó que el gobierno pasaría a manos indias; Gandhi ordenó el cese de la resistencia, y los presos fueron liberados. El 18 de julio de 1947, se firmó el Acta de Independencia de la India, la cual quedó dividida,
 a partir de entonces, en dos Estados independientes: 
la India y Pakistán.
Esta decisión fue tomada por la Liga Musulmana, bajo el principio de que «hindúes y musulmanes poseen religiones, culturas, costumbres 
y literatura diferentes»; Gandhi, por su parte, siempre se opuso a ello, ya que su visión era la de un país en el que hindúes, musulmanes y cristianos pudieran convivir armónicamente.
Nathuram Vinayak Godse, activista hindú, era fiel admirador de Gandhi, hasta que pensó que sus políticas favorecían a los musulmanes; asimismo, lo culpaba de
 la división de la India —la cual había originado cientos de miles de muertos en las revueltas por diferencias religiosas— y, más aún, pensaba que la política de «no violencia» sólo ocasionaría que el hinduismo «perdiera la batalla» de la defensa de la fe ante las otras religiones. El 30 de enero de 1948, Godse disparó tres balas que bastaron para abatir prácticamente en el acto al «Alma grande». No intentó huir. Fue aprehendido, juzgado y llevado a la horca en 1949.

❉❉❉

Texto publicado en Algarabía 86. En esa edición también encontrarás artículos sobre las lenguas más habladas en la India, el sistema de numeración indio y los préstamos lingüísticos.

Te recomendamos leer…
La rueca de Gandhi
Martin Luther King
Chicos malos: Los casacas rojas

Fuente

]]>
https://algarabia.com/gandhi-un-alma-grande/feed/ 8
Higiene y salud en tiempos de don Porfirio https://algarabia.com/higiene-y-salud-en-tiempos-de-don-porfirio/ https://algarabia.com/higiene-y-salud-en-tiempos-de-don-porfirio/#comments Mon, 09 Feb 2026 16:13:21 +0000 https://algarabia.com/?p=80025 Muchas de las costumbres de higiene que ahora practicamos, se establecieron durante el porfiriato como parte de la infraestructura de la ciudad de México y del ideal de país al que aspiraba el general Díaz. He aquí una brevísima relación de cuanto los médicos sugerían para prevenir enfermedades.

«La higiene pide en nuestros tiempos […] muchos más requisitos para la salud. La vida de hoy no es la tranquilidad de otros tiempos, la vida de hoy es agitada, de ahí procede el aparecimiento [SIC] de tantas enfermedades cuyos nombres hubieran hecho sonreír a nuestros antepasados, como las neurosis y otros terribles males que encuentran remedio y cura radical en este establecimiento», aseguraba un artículo del Álbum de damas—boletín del Instituto Hygeia—, en junio de 1907.

Durante el porfiriato, la mayoría de los reportajes médicos tenían como premisa la misma idea: seguir al pie de la letra ciertas prácticas y hábitos de higiene, eran garantía para «preservar la salud y el vigor».

DEL JICARAZO AL AGUA POTABLES

En 1530, los primeros franciscanos que se instalaron en Tlatelolco no comprendían —e incluso reprobaban— que sus alumnos indígenas insistieran en bañarse a diario. Para estos religiosos el exceso de limpieza era algo «fuera de la naturaleza de los hombres» e incluso demoniaco. Tres siglos después, las costumbres higiénicas de los indígenas —narradas con asombro en varias crónicas de la Conquista— eran desconocidas para la mayoría de los gobernantes, la aristocracia y la naciente clase media de la época porfiriana. Para éstos, la insalubridad era provocada por los pobres y no por la mala planeación urbana, la corrupción administrativa o la falta de servicios básicos.

Luis E. Ruiz (1857-1914), uno de los doctores de mayor prestigio, comentaba que «[la higiene es] el arte científico de conservar la salud y aumentar el bienestar […]. Toda nación bien constituida tiene como principal interés la salud pública». Estaba convencido de que la limpieza personal era deber del individuo, la del hogar correspondía a la familia y la de la ciudad era responsabilidad de las autoridades municipales. También el entonces presidente del Consejo Superior de Salubridad, el doctor Eduardo Liceaga (1839-1920), sostenía que las medidas para «evitar caer preso de alguna enfermedad», podían reducirse al aseo y la higiene.

Desde la construcción de la Nueva España, la ciudad de México no sufrió tantos cambios como los que ocurrieron durante la presidencia de Porfirio Díaz: «el orden y la paz», además de la administración absoluta de los recursos públicos, permitieron actualizar una infraestructura urbana que llevaba siglos de retraso y sin mantenimiento. Al tiempo que se realizaban obras públicas como el sistema de desagüe —construido entre 1886 y 1900— y el drenaje —entre 1897 y 1905—, el gremio médico intentó transformar las costumbres de los ciudadanos por medio de edictos y hábitos de higiene en nombre de la salud pública.

La construcción de obras de infraestructura sanitaria para erradicar —o por lo menos disminuir— los focos de descomposición orgánica, fue central para los médicos y el Estado. Por eso, el gremio médico «sugirió» condiciones básicas de vida que iban de acuerdo con el modelo urbano que pretendía la política de Díaz. Los médicos porfiristas, al impartir estas recomendaciones, nunca tomaron en cuenta los bajos sueldos, el desempleo, la falta de viviendas económicas y todo lo que imposibilitaba una vida digna.

DE LOS MIASMAS A LA ETIOLOGÍA

Hasta principios del siglo xx persistían ideas arcaicas que intentaban encontrar el origen de las enfermedades en la pestilencia y los miasmas. A partir de la segunda mitad del siglo xix, las enfermedades se pudieron explicar a partir del descubrimiento de las bacterias. De 1876 a 1910 —tiempo que duró el porfiriato— la ciudad de México creció en espacio y población a un ritmo inusitado: de 200 000 habitantes, en 1870, pasó a 471 000 en 1910, y el «área metropolitana» creció 4.7 veces en menos de 50 años: de abarcar 8.5 kilómetros cuadrados en 1858, subió a 40.5 en 1910. Para que más del doble de la población se asentara en el Valle de México, se crearon fraccionamientos y colonias cuyo trazo no siempre fue planeado. Esto provocó desigualdades aún más profundas entre ricos y pobres, y generó dos entornos urbanos claramente diferenciados. Pero esas fronteras no existían en caso de presentarse una epidemia.Por supuesto, los servicios de drenaje, alcantarillado, agua potable y pavimentación, entre otros, no llegaron a la población al mismo ritmo que ésta crecía, a pesar que el código sanitario de 1891 establecía que ninguna casa o edificio podía construirse sin dotarla de los servicios básicos, pues la falta de éstos era la principal causa de crear sitios insalubres de los cuales podían brotar enfermedades.

EL BUEN VECINO

Entre las condiciones que estableció el gremio médico para evitar el brote de epidemias, se ponía especial énfasis en las características que debía conservar una casa para «mantener la salud individual y colectiva». Lo esencial para garantizar la higiene era la ventilación. Las habitaciones debían contar con un mínimo de: 30 metros cúbicos por persona y la altura de los techos no debía ser inferior a los 3.75 metros. También se debía procurar buena iluminación, pues «la luz solar mata al bacilo del cólera, la fiebre tifoidea y la tuberculosis». Partían de la base de que enfermedades como el catarro, la laringitis, el croup y la bronquitis, aparecían con más frecuencia en quienes vivían en casas o habitaciones húmedas. Por ello se sugería cubrir techos, muros y pisos con algún aceite impermeable, como el barniz de aceite que se usaba en los hospitales.

Estas recomendaciones eran casi irrealizables en una ciudad que, de acuerdo con el censo de 1910, 50% de las casas estaban registradas como «chozas»: cuartos y habitaciones tenían pisos de tierra y sin divisiones internas, sin contar con la aglomeración de personas en espacios reducidos y mal ventilados. Por lo mismo, muchas casas y vecindades carecían de cuartos de baño como los que estipulaban los médicos. Otras indicaciones también contemplaban cómo debían almacenarse los alimentos, en especial los productos lácteos y la carne, así como prohibir que en los patios o al interior de las habitaciones, se tuvieran aves de corral, cerdos o borregos, pues se había probado que la convivencia con los animales aumentaba la posibilidad de contraer ciertas afecciones. Esto molestó a muchos pobladores de la ciudad, pues, como muchos provenían de ámbitos rurales, tenían por costumbre criar animales de granja.

Para el doctor Domínguez y Pastor, una habitación de 45 metros cuadrados podía alojar en sus paredes cerca de un millón de microorganismos. Por tanto, sugería que las paredes estuvieran libres de relieves y adornos —como era la moda en las casas de la ahora colonia Roma— y se evitara usar cortinas pesadas, muros tapizados, alfombras y demás depósitos de polvo. Pero las familias más favorecidas desoían esas indicaciones y justo así decoraban sus casas.

DE LA HIDROTERAPIA AL BAÑO VAQUERO

En las casas de la actual colonia Santa María, se instalaron los primeros cuartos de baño, equipados con tinas de hierro fundido y esmaltado, y lavabos de porcelana —importados de Bélgica o de Inglaterra—. Si no se tenía el capital para instalar uno, la opción económica consistía en usar una «tina plegada», invento de la compañía Gerber-Carlisle y, cuyo costo de 25 pesos, resolvía «el problema de tener baño propio».

Como respuesta a la creciente demanda de los hábitos de higiene, aparecieron los baños públicos —de los que ya existían 48 a principios del siglo XX— y entre los que se encontraban los de El Harem, San Felipe de Jesús, San Agustín y El Factor. En estos sitios, y de acuerdo con su categoría, los precios de un baño oscilaban entre 25 y 50 centavos, hasta un peso con 50 centavos. Algunas «salas de baño» de primera clase, contaban con amplios y bellos jardines, mesas de billar y salones separados para hombres y mujeres. También existían los baños públicos gratuitos: en estos lugares no se podía tomar un baño de cuerpo entero, a cambio, se tenía acceso a «agua, jabón y toalla para salir limpios de cara y manos».

La preocupación por la higiene y, con ella, del cuerpo, se contrapuso a las prácticas y costumbres que profesaba la Iglesia católica en aquella época, que proscribía mirar o tocar el propio cuerpo desnudo, pues era un pecado que ofendía al mismísimo creador: «Cuando te tocas tus partes pudendas, haces llorar al Niño Dios». De ahí que el uso del bidet —también llamado «caballito» y del que se habla a detalle en esta misma edición— no prosperara en nuestros hábitos de limpieza.

EL JABÓN COMO PANACEA

Estos códigos de limpieza también indicaban cómo se debía vestir: con qué tipo de telas o pieles de acuerdo con el clima —e incluso ciertas reglas de comportamiento para caminar, comer, dormir y tener relaciones sexuales—. A su vez, esto generó un comercio de la salud que sigue vivo en los llamados «productos milagro» que prometen casi cambiarlo a uno por otra persona, a cambio del mínimo esfuerzo y, eso sí, por un gasto considerable y frecuente.

La insistencia sobre las virtudes y los beneficios de la limpieza, fue abrumadora, al grado que se convirtió en una de las prioridades del régimen porfirista y también motivo de burla para periodistas y escritores, como lo indica este artículo publicado en El Imparcial, en 1897: «Si se trepa uno al monte, malo; si se mete al sótano, peor; si come, traga muerte; si bebe, se humedece con enfermedad; si respira, se sorbe una colonia; si da la mano, se le pega la familia menuda del otro; si se viste, no hace sino proporcionar escondites al enemigo; si anda en cueros, cada poro es una puerta cochera de la infección».

Atila C. Bassurto es un obsesivo de la limpieza, pues a su edad y con sus achaques, no deja de pensar en que —según le dijo su amigo el Dr. Ian Q. Carrington— existen más de 3 000 trillones de seres vivos en el planeta, de los cuales 75% son bacterias. Y con unas cuantas basta para sacarlo de circulación; o peor aún, de sus casillas.

Te recomendamos leer…
Arte urbano: artistas y sus intervenciones
La verdadera historia del papel de baño
Arte urbano: Origen, camino y rumbo

Fuente

]]>
https://algarabia.com/higiene-y-salud-en-tiempos-de-don-porfirio/feed/ 4