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Jikuri: Viaje al país de los tarahumaras

por Alejandro Juárez y Matzúa Rivera
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La película Jikuri: Viaje al país de los tarahumaras (2024), dirigida por Federico Cecchetti, está inspirada en los escritos del poeta francés Antonin Artaud en su viaje al pueblo tarahumara en busca de la espiritualidad. Este filme aborda la ceremonia del cactus sagrado, también conocido como «Jikuri», donde el poeta pierde una de sus tres almas; ahora él y Rayénari, curandero del pueblo, quedan en un limbo conectado entre sueños donde ambos tendrán que hallar su camino mientras tratan de recuperar el alma de Artaud.

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El filme se siente como un viaje catártico al que somos sometidos junto con Artaud. Gracias a la poderosa interpretación de François Négret, se puede apreciar el increíble subtexto poético que Cecchetti plasmó en toda la película. Principalmente la corporeidad, donde no sólo es el viaje espiritual del poeta, sino también todo lo que sintió durante su estadía en el manicomio y en los rituales del Jikuri. 

De la mano con el cuerpo viene la danza, siendo el eje rector del largometraje, aparte de su fotografía —la cual es un deleite para la pupila—. Este elemento es visto como el medio por el cual nuestra alma puede abrirse hacia procesos espirituales y emocionales para nuestro crecimiento. Es importante mencionar que estas danzas son originarias del pueblo tarahumara y están cargadas de esta dimensión espiritual en donde tienes que tener un propósito muy específico para poder participar en un ritual, además de que se podrían considerar en peligro de extinción, debido a que ya son contados los habitantes que las conocen y practican.

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Ahora, los sueños también fueron ese puente entre el espectador y la película para que pudiéramos apreciar lo poético de la misma. No sólo fue un medio de conexión entre Rayénari y Artaud, también fue un puente simbólico que usó alegorías de lo que consideramos como «espiritual», por ejemplo, el venado en las visiones de Rayénari o él mismo representado como búho. El viaje finaliza cuando aceptas sacrificar algo importante para ti y creces para hallar tu camino. 

Al final de la función tuvimos una sesión de preguntas y respuestas con Federico Cecchetti para poder conocer más acerca de su proceso al hacer su película. Esto fue algo que nos compartió:

Fueron muchos años de investigación, fueron entre cuatro y cinco de estar en investigación de campo, pero realmente eso fue convivir con la cultura. Estuve en varias comunidades, fiestas, ceremonias y esto fue fundamental para abrir camino; para que pudiéramos hacer una película. Para mí fue algo que realmente me cambió la vida.

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