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Eufemismos de la borrachera

Una de tantas formas de decirle a la borrachera, es estar cuete, ¿Conoces más?
Vía Canva

ARCAÍSMO

El prolífico lenguaje de la borrachera nos lleva nuevamente a un viaje mágico y misterioso hacia las profundidades de los contextos, donde cualquier palabra puede cambiar su significado en un abrir y cerrar de ojos o en un destapar y tomar de chelas. En esta oportunidad descifraremos algunas expresiones relacionadas con la bebida.

CUETE

Este adjetivo referido a la beodez es un eufemismo de pedo, que viene del latín [y nada vulgar, sino bien cultísimo] pēdĭtum, participio activo del verbo pēdĕre, que significa ‘expeler viento por el ano’.

Foto de kampus production para pexels.

Cuenta la historia que a principios del siglo XX «las personas eran muy bienhabladas y sólo los carretoneros decían malas palabras». Por tanto, mientras los viejos cochinos «se tiraban pedos», los señores y señoritos «se tronaban cohetes». ¿De dónde viene la asociación entre pedo y cohete?: del sonido, las cavidades y el hedor.

Y como a los que andan bien borrachos les «ruge el hocico» —o huelen mal—, a alguien se le hizo fácil hacer la metáfora con el tufo de las cavidades antípodas —situadas en los extremos opuestos— del cuerpo. Sea por el ano o por la boca, se daba a conocer que apestaban, y si la revelación era audible, segurito involucraba un eructo —por la vía oral— o un buen cohete —por la vía anal.

En este primer uso de la palabra, la deformación fonética no se hizo esperar, y de la mala pronunciación y la posterior asimilación gramatical resultó cuete —«Ya anda cuete don Bonifaz», se diría—. Hoy, el DRAE define a este término como «embriagado por la bebida».

Así, decir que «andas pedo», «hueles mal», «hueles a pedo» o «andas cuete», es una y la misma cosa.

Mi papá hubiera usado ésa y otras expresiones, como «anda pipa» o «anda hasta atrás». La primera, traída a América por los españoles —quienes llamaban pipasa quienes presumían de cualquier cosa, en especial, de ser inteligentes—, significa «andar borracho» pues, como se sabe, los borrachos son muy dados a creer que las pueden todas. «Andar hasta atrás» viene del movimiento que se hace cuando se toma directamente de la botella, y la cabeza se echa literalmente hacia atrás.

Foto de Anete Lusina para pexels

Otra forma de referirse a la borrachera es decir que se «anda hasta las manitas»; al parecer, es una deformación de «andar hasta la madre», la cual, para que no sonara feo, se cambió por la expresión «andar hasta la mamita», de donde «mamita» pasó a ser «manitas».

Por último, me viene a la mente esa palabrilla que designa a los estados etílicos: jarra. Los mayores de 40 recordamos casi entre nubes aquel comercial de una reconocida marca de ron que coreaba: «Agarra la jarra / Agarra la jarra». Y sí, cuando alguien dice que «está jarra» o que ya «agarró la jarra» —refiriéndose a que está bebiendo—, hace eco de esas voces. Nomás pa’ que vean cómo es la influencia de la TV… aunque digan que no.

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