Estupro, proxeneta, incócupe y frotismo

Aquí presentamos algunas de las actividades sexuales que han ameritado el rechazo de la comunidad.

Entre perversiones, parafilias y algunas restricciones civiles consideradas delitos, la gente se permite el desfogue de toda clase de preferencias sexuales que no siempre son bien vistas por la sociedad. Aquí presentamos algunas de las actividades sexuales que han ameritado, si no una sanción legal, sí el rechazo de la comunidad.

estupro

Proviene del latín stuprum, un viejo vocablo latino que significa en sentido amplio ‘deshonor’, ‘vergüenza pública’. El término hace referencia al atentado contra el pudor, a una acción de deshonra contra una persona joven, generalmente adolescente —sea mujer u hombre—, que a través del abuso de confianza o engaño da el consentimiento a un adulto para mantener relaciones sexuales con él, esto es lo que le da un carácter de delito. Si el acto sexual ocurriera sin su consentimiento, finalmente sería una violación.

Foto de Shannon Douglas en Unsplash.

Los curas violadores se amparan en el estupro para no pagar sus delitos.

frotismo / froteurismo

Es una parafilia que consiste en alcanzar un grado de excitación a través de frotar o rozar el órgano genital —u otra parte— contra el cuerpo de otra persona, por lo regular desconocida y sin su consentimiento. Esta palabra proviene del francés frotter, que significa ’restregar‘ o‘rozar’. El froteurista siente un impulso irrefrenable de aproximarse a los cuerpos y abordarlos eróticamente en lugares públicos.

¡Cuídate de los frotistas en el metro! Al menor descuido te arriman el camarón.

proxeneta

Del latín proxenēta ‘mediador, intermediario’, ‘comisionista’, y éste del griego προξενητής, proxenētñs. Ya era utilizado desde la Antigua Grecia, pero entendido como aquella persona que mediaba en algún asunto o negocio, sobre todo el que tenía que ver con personas extranjeras, o también el comerciante de esclavos. Estos individuos prosperaron y en la Edad Media ampliaron sus alcances para fungir como intermediarios entre casamientos. El término fue acumulando acepciones y en 1788, en el Diccionario de Esteban de Terreros y Pando, su significado resumía: «especie de oficio en la antigüedad romana, casamentero o intérprete. Intermediario para ventas, compras y matrimonios».

A finales del siglo XVIII su significado se redujo al de «alcahuete», para, finalmente, limitar su uso durante el siglo XIX; según el Diccionario de la Lengua Española: «persona que obtiene beneficios de la prostitución de otra persona».

Sabrina entró en la prostitución cuando se enamoró de su proxeneta.

incócupe

Palabra rara e inusual que no recoge ningún diccionario. Sirve para describir a aquella persona —hombre, mujer o quimera— que no gusta ni se siente atraído por el sexo, es decir, que carece de concupiscencia: «apetito desordenado de placeres deshonestos». La diferencia entre incócupe y «asexualidad» es que en esta última sí se puede sentir atracción romántica.

Foto de Sharon McCutcheon en Unsplash.

Pobre Anita, se quiere ligar a ese incócupe. Alguien dígale que no pierda su tiempo.

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