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Dragon Ball: el mito

De buscar las Esferas del Dragón a convertirse en el peleador más poderoso del Universo.
Diseño sin título (15)

Probablemente, Dragon Ball fue el primer acercamiento al mundo del anime —o de la cultura japonesa, en general— que tuvimos de escuincles los millennials por allá en los lejanos años 90. Por eso, dedicamos, en este Día de Gokú, un close-up a la historia de una de las franquicias de anime más reconocidas —si no es que la más— del mundo.

Todo empezó con tinta y papel

Fanático de la cultura occidental y de las películas de Jackie Chan, el veinteañero de Akira Toriyama vivía sus primeros años como mangaka —creador de manga o «cómic japonés»— a mediados de la década de los 80. Su primer manga fue Dr. Slump (1980-1984) —publicado por la Shōnen Jump—, el cual fue una auténtica sensación en tierras niponas que, apenas un año después, se estrenó el primer episodio del anime.

Dependiendo del éxito de un manga, su adaptación a anime será inmediata o muy tardada.

No obstante, el éxito que alcanzó Arale y compañía no incluía elementos de auténtico shōnen —literal ‘hombre’ en japonés, género literario de acción—, cosa que a Toriyama le interesaba mucho, por lo que sacó el manga de un solo capítulo Dragon Boy en 1983. La cosa no fructificó hasta que se inspiró en la novela china Viaje al Oeste (s. XVI), creada por Wu Cheng’en, en la cual narra la aventura de «Sun Wukong», el rey mono, y sus amigos —uno con cara de cerdo— en busca de unos escritos budistas sagrados para traerlos de vuelta a China, apoyándose de su nube para trasladarse rápidamente, así como de un bastón extendible, además de saber artes marciales. Familiar, ¿cierto?

Dragon Ball

Básicamente, Dragon Ball (1984-1995) cuenta la historia de Son Gokū —el nombre del rey mono en japonés—, un niño con cola —que se convierte en un mono gigante, Ōzaru, al ver la luna— quien busca convertirse en el mejor peleador de artes marciales, luego de conocer a una chica, Bulma, quien está en busca de las Esferas del Dragón, las cuales se dice que pueden conceder un deseo. El que sea.

Así fue como Akira Toriyama inadvertidamente creó su Magnum opus, la cual se adaptó dos años después para anime, siendo un rotundo éxito nacional e internacional. Fue hasta 1995 que México y Latinoamérica conocimos a Gokú —así con tilde—, Bulma, el Maestro Roshi, Oolong, Yamcha, Puar, Milk —Chi-Chi en japonés—, Krillin, Lunch, Ten Shin Han, Chaoz, Yajirobe, Mr. Popo, Kami-sama y Pikoro, entre otros.

Dragon Ball Z

Mientras el anime aumentó aún más el éxito de la franquicia, Toei Animation —el «Disney nipón»— le pidió a Toriyama no una sino hasta 3 veces que continuara la historia Gokú y compañía. Fue así que la búsqueda de las esferas y el dominio de las artes marciales fueron poco a poco relegados por viajes espaciales, incrementos de poder cada vez más asombrosos, muerte y destrucción.

Ya que el primer final era que Gokú, un joven adolescente, se quedara como el último campeón del Torneo de las Artes Marciales —y el hombre más fuerte de la Tierra—, para el siguiente arco narrativo se hizo hincapié en su origen: «se trató de un extraterrestre enviado a la Tierra desde otro planeta para proteger al planeta del mal». Lo más curioso es que Toriyama afirma que nunca había leído o siquiera escuchado acerca de Superman de DC Comics, pero las similitudes existen.

Se cae el status quo

Si bien el manga se llama Dragon Ball desde que Gokú es un niño hasta ya un cincuentón, el anime tituló a la continuación de la serie como Dragon Ball Z. Aquí nos enteramos que Gokú, ya como padre primerizo de Gohan, en realidad se llama Kakarotto y proviene del planeta Vegeta —pronunciado /veyita/—, siendo un saiyajin de clase baja enviado a la Tierra para eventualmente conquistarla y ser vendida a aliens. Quien reveló esto fue su hermano Raditz, muriendo junto con Gokú —por primera vez— por obra de Pikoro —en ese entonces, el último villano de Dragon Ball.

¿La «Z» por qué? Porque era la última letra del abecedario y porque Toriyama creyó que no duraría el anime. Iluso.

Después de la llegada de otros saiyajines, Nappa y el personaje que se quedaría con la mayor popularidad de la franquicia, el príncipe Vegeta, aquí inició la particularidad que definió a esta segunda serie —y subsecuentes—: los brincos de poder entre personajes y las resurrecciones de estos con las Esferas. Y todo culminaría con la derrota, en otro planeta, del máximo antagonista de la franquicia, Freezer, quien pretendía desear la vida eterna, a manos del Súper Saiyajin Gokú.

Por supuesto, robots y viajes en el tiempo

Ése fue el final-final de Toriyama hasta que le pidieron más. Ya que no se hizo polvo estelar en el planeta Namekusei, Gokú regresa a la Tierra para ser informado de que Freezer no había muerto, que llegó antes a la Tierra para matar al saiyajin en su planeta adoptivo, y que otro personaje desconocido también era un Súper Saiyajin: el viajero del tiempo, Trunks, primogénito de Bulma y Vegeta de otra línea temporal del futuro. ¿Qué esperabas, si se trata de una historia ochentera?

El objetivo de «Trunks del futuro» era la de prevenir la misma desgracia a los Guerreros Z debido a la aparición de los androides #17 y #18 creados por la Patrulla Roja —ejército maligno que Gokú niño se despachó—, con el extra de que Gokú moriría de una rara enfermedad cardíaca. Al final del día, la línea temporal se afectó no sólo porque Gokú se salvó del miocardio sino por la aparición no de uno ni dos sino de tres androides más. El villano final fue Cell quien absorbió a #17 y #18, Gokú se sacrificó en vano y el que triunfó fue su hijo, Gohan, convertido en Súper Saiyajin 2.

Feria de saiyajines

Ahora sí, el mero final de la serie abarcó los años adolescentes de Gohan en un mundo sin su padre para defender a la Tierra. Centrado en sus estudios y convertido en superhéroe, el Gran Saiyaman, Gohan se desenvuelve en la preparatoria hasta que es forzado a participar en un nuevo Torneo de las Artes Marciales, con la excusa de que Gokú, por su heroísmo, tiene la posibilidad de regresar un día a la Tierra.

Evidentemente todo se fue al caño cuando Gokú, Vegeta, su prole —Trunks niño y Goten, el segundo hijo de Kakarotto—, Gohan, Videl —hija del último campeón, Mr. Satán— y los Guerreros Z, se ven con la necesidad de evitar el despertar de Majin Buu. Entre nuevas transformaciones —«Gohan místico», Majin Vegeta y Gokú Súper Saiyajin 3— y fusiones —Gotenks y Vegetto—, el deseo del nuevamente revivido Gokú se cumple al derrotar a Buu para que renaciera en un ser benigno y poder irse a entrenarlo. Nuestra imaginación haría el resto, la historia de Dragon Ball había llegado a su fin…

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