Redacción Algarabía – Algarabía https://algarabia.com Algarabía Mon, 11 May 2026 17:16:01 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=6.9.4 https://algarabia.com/wp-content/uploads/2021/06/favicon.png Redacción Algarabía – Algarabía https://algarabia.com 32 32 Sabines: las groserías no son las malas palabras https://algarabia.com/sabines-las-groserias-no-son-las-malas-palabras/ https://algarabia.com/sabines-las-groserias-no-son-las-malas-palabras/#comments Mon, 11 May 2026 17:15:12 +0000 https://algarabia.com/?p=58575 ¿Existen las «malas palabras»? Esta anécdota del poeta más leído de México, más aficionado al beisbol que al futbol, jugador en su infancia de trompo, canicas, balero, yoyo y saltos de longitud, revela cómo Jaime Sabines, gran conversador, mantuvo algunos rastros de su natal Chiapas en su forma de hablar: el uso de las groserías.

«Lo que aprendí es que en la vida hay que joderse; y que en verdad el trabajo es una cabrona carga que dios nos puso», solía decir al referirse a que los trabajos que desempeñó como vendedor de telas, de muebles y de alimentos para animales, «los oficios más antipoéticos del mundo», aseguraba.

En 1953, cuando contrajo matrimonio con «Chepita», ya había publicado sus libros Horal (1950), La señal (1951) y Adán y Eva (1952), pero casado tenía obligatoriamente que ponerse a trabajar. En esos años, detrás de un mostrador de telas en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, escribió Tarumba, un poema que tiene por un lado la ternura, y por otro la prote a, la rebeldía feroz contra el tiempo que estaba viviendo, el reproche del hombre contra su ambiente, contra la condusta social. Tarumba lo dice: «Yo soy la resistencia».

Sabines afirmó que en ese poema lo que intentó fue desnudar la poesía: «(y se me ocurre que des-nudar es casi des-atar); hablar con la verdad, sin tapujos, honestamente».

Un fragmento de Tarumba dice así:

¿Qué putas puedo hacer con mi rodilla,

con mi pierna tan larga y tan flaca,

con mis brazos, con mi lengua,

con mis flacos ojos?

¿Qué puedo hacer en este remolino

de imbéciles de buena voluntad?

¿Qué puedo con inteligentes podridos

y con dulces niñas que no quieren hombre sino poesía?

¿Qué puedo entre los poetas uniformados

por la academia o por el comunismo?

¿Qué, entre vendedores o políticos

o pastores de almas?

¿Qué putas puedo hacer, Tarumba,

si no soy santo, ni héroe, ni bandido,

ni adorador del arte,

ni boticario,

ni rebelde?

Tarumba se publicó en 1956. Y el propio poeta reconoció que fue el libro que más desconcertó a la crítica. El poeta jalisciense Elías Nandino le envió una carta a Sabines:

«A pesar de no habernos tratado ni cruzado una palabra, lo conozco a través de sus poemas. Tengo viva aún la emoción que me dieron [Horal y La señal]. Tengo en mis manos uno de sus últimos libros, que por cierto no me satisfizo del todo. Desde que leí sus primeros poemas supe que había en usted un auténtico poeta. Encontré entre sus versos, atrevidos y originales aciertos. Sus palabras muy suyas; sus metáforas, recias casi detonantes; sus imágenes, casi cínica desnudez; su soledad rilkiana [sic]; su angustia a lo Rimbaud y su desolación a lo Vallejo, me interesaron vivamente. Ahora que he adquirido su último libro, siento orgullo cuando entre nosotros hace presencia uno nuevo que canta sin careta, sin posturas, sin pretensiones intelectuales, y que dice lo que siente con la espontaneidad del venero que florece el agua. Sí, poeta Sabines: usted ya ha encontrado su camino. Su paraíso es su angustia. Solamente le hago notar un pero y, con perdón de usted, lo voy a señalar. Si es que piensa que tengo razón, hágame caso, y si no, con no tomarlo en cuenta habrá cumplido. Su poesía es directa, limpia, íntegra, sencilla, honda. Si es así, ¿para qué entonces recurrir a las palabras procaces? Existen, pero para otro uso, mas nunca para la poesía. No las use. Cuando se está gozando una catarsis en su poema, son como una pedrada en un espejo. No olvide que el poema es como una esposa que hay que amarla pecando, pero sin pervertirla ni empañar su calidad. No imite a esos poetas que como los charros necesitan tirar balazos y proferir malas palabras para que la gente los descubra…»

Ésas fueron sus palabras. Inmediatamente Sabines le respondió:

«Me he preguntado muchas veces cuáles son los límites de la poesía (ha a dónde es lícito ensuciarla, revolcarla en lo cotidiano, emputecerla como a una esposa, llevarla a la blasfemia como a un santo, a la traición como a un héroe, al horror como a un niño; retorcerla, colocarla en lo absurdo; darla a los montruos)… Pero ¿cuáles son los límites míos? Creo que uno es el aspecto ético y otro el moral. El único límite de la poesía es la verdad, la autenticidad, la conformidad con el hecho emocional. Me gusta Tarumba porque es entero y fiel. No me gusta el poema de Tarumba porque es un hombre en crisis, desorientado, torturado y sin ganas. No me gusto yo aquí, sin hacer nada, sin vivir nada. Es probable —es necesario— que me vaya a México a fines de año. Aquí me estoy perdiendo, hundiendo, nada más.»

Jaime Sabines valoraba así las groserías: «Para mí las palabras no tienen una carga ética, simplemente expresan, dicen algo. Las groserías no son malas, sino una actitud mental que el hombre asume ante los otros. Son expresiones que tienen una carga emocional distinta a la de otras. Y un sentido más intenso tal vez, en algunos casos, pero nada más. Nunca he tenido miedo a las palabras; lo que he tenido son dificultades con ellas.

«Hay un claro ejemplo que me planteó un investigador estadounidense que estaba haciendo su tesis sobre mi poesía. Me dijo: “¿Cómo se atreve usted a decir en uno de sus poemas: ‘…no hay otro lugar en donde yo me venga’? Eso también se dice así en inglés”. Pero hay una diferencia. Yo digo: “…en donde yo me venga, adonde yo vaya, mejor que tu cuerpo”. Eso le quita lo procaz a la expresión, le doy un matiz, una vuelta al término. “Tú vienes toda entera a mi encuentro, y los dos desaparecemos un instante, nos metemos en la boca de Dios, haya que yo te digo que tengo hambre o sueño.” Es decir, para definir el amoroso uso palabras normales pero con un tono diferente, que es el que les aporta calidad poética. Es necesario utilizar el lenguaje cotidiano, pero no de manera vulgar sino dándole matices diferentes. Con una palabra, con un signo nada más, como en este caso, se puede matizar lo dicho. Entonces sí se logra el momento poético. No estoy hablando vulgarmente de las cosas, aunque haga uso del lenguaje vulgar. Esto puede parecer una pretensión, pero es de verdad un problema agudo, una gran desesperación. ¿Cómo decir lo que se quiere decir sin trampas, directamente? Una vez que se cae en la tentación no hay manera de renunciar a ella.

«Yo puedo ser grosero diciendo puras palabras limpias, preciosas, escogidas, utilizando las mejores palabras del mundo. Las palabras “groseras”, así, entrecomilladas, no existen realmente. Para mí nunca han existido. Desde luego yo me atrevía a todo en un principio, pero con conocimiento del idioma. No hay palabras groseras, dulces o agrias; las palabras simple y sencillamente están ahí, de eso estoy convencidísimo. La grosería es una actitud mental.»

Te recomendamos leer….
Agatha Christie: hija, hermana, escritora
Remedios Varo: pintora y escritora en México
Jack Kerouac: escritor y poeta en el camino

Fuente

]]>
https://algarabia.com/sabines-las-groserias-no-son-las-malas-palabras/feed/ 6
Marca personal https://algarabia.com/marca-personal/ https://algarabia.com/marca-personal/#comments Mon, 11 May 2026 13:13:53 +0000 https://algarabia.com/?p=43839 Pregunta a quien quieras para qué sirven las huellas digitales y, posiblemente, la primera respuesta en la lista de «Mil mexicanos dijieron» tendrá que ver con identificar a la víctima o al sospechoso de un crimen. Cientos y miles de episodios y películas sobre ciencia forense alguna enseñanza tenían que dejarnos.

Aunque es difícil de creer, si consideramos el uso tan intenso que hacemos de nuestras manos —y de los dedos que hay en ellas—, la explicación más común, reproducida en revistas, libros e Internet, resultó ser un mito.
s29-ciencia-huellas-dactilares
Cuestión de especie
Es verdad que en nuestros primos, casi hermanos, primates y en nosotros mismos la selección natural ocasionó que nuestras garras se convirtieran en uñas, las puntas de nuestros dedos en almohaditas acolchonadas y suaves de piel o, en otras palabras, en yemas de los dedos; y la piel de las yemas de los dedos en una superficie llena de relieves, conocidas como crestas papilares, y surcos —los surcos interpapilares, dirían los dactilógrafos o expertos forenses en huellas dactilares—, cuya distribución representa un diseño único para cada uno de nosotros y nos acompaña durante toda nuestra vida.

¿Manos con dedos, yemas y huellas digitales nos dieron a los primates la ventaja evolutiva de poder asirnos de las ramas de los árboles y trepar a éstos cuando el depredador en turno acechaba? Al considerar las lecciones que la evolución convergente nos proporciona —uno de sus ejemplos más famosos: las aletas, que de manera independiente fueron desarrolladas por tres clases diferentes de animales: peces, reptiles, como los extintos ictiosaurios, y mamíferos, como los delfines—, podríamos concluir que las huellas digitales en algo deben mejorar la capacidad de quien las posee para asir o agarrar, dado que los osos koalas —que evolutivamente hablando están tan separados de los osos como de nosotros los primates—, pero que se pasan el día en los árboles, también tienen huellas digitales.
s29-ciencia-holding-glass-of-water
Por si no fuera prueba suficiente para sospechar, algunos monos del nuevo mundo tienen, en efecto, lo que sería el equivalente a huellas digitales —¿colas dactilares? ¿huellas caudales?— en su cola prensil.

Supongamos, entonces, que la hipótesis de que las huellas digitales nos ayudan a agarrar objetos es correcta. Suponemos que la rugosidad de las yemas de los dedos aumenta la fricción que se genera cuando agarramos un huevo, una lata de cerveza, una iPad o cualquier otro objeto con superficie lisa, una de las explicaciones favoritas dentro y fuera de la comunidad científica.

No fue sino en el año 2009 que Roland Ennos, biomecánico de la Universidad de Manchester, llevó a cabo, con ayuda de su estudiante Peter H. Warman, una serie de experimentos para probar que las huellas digitales no aumentan la fricción.

Ennos consideró que la idea de que las huellas digitales aumentan la fricción entre los objetos lisos y nuestros dedos está basada principalmente en que unos cuantos años antes, en el 2007, otros investigadores habían determinado que esto era lo que ocurría en el caso de la piel de nuestros antebrazos —que, por supuesto, no tiene huellas digitales y es casi lisa—, pero con una condición: que estuviera seca.

Si, por el contrario, nuestro antebrazo estaba húmedo, la fricción era descrita por una ley física distinta y se comportaba entonces de manera similar al hule: la fricción generada es mucho más grande que en el caso de sólidos duros, ya que la flexibilidad del hule le permite cubrir una mayor área de contacto con la superficie rígida sobre la que se va a deslizar.

Ennos pensó que posiblemente nuestras huellas digitales también se comportarían como la liga y nuestro antebrazo. En el caso del hule, la fricción no se debe a su rugosidad —fricción externa—, sino a las fuerzas entre las cadenas de moléculas que constituyen al hule, unidas mediante lo que se conoce como fuerzas de Van der Waals —lo que aquí tenemos es una fricción generada de manera interna.
s29-ciencia-finger
Para verificarlo Ennos realizó un experimento que consistía en colocar cada uno de los dedos de la mano de su conejillo de indias —perdón, de su estudiante—, Peter H. Warman, detrás de una hoja de acrílico. El dedo era sujetado en posición vertical, con ayuda de dos anillos atornillados a una placa, de manera que la huella digital presionara la hoja de acrílico. Esta hoja era entonces deslizada hacia arriba lentamente, durante una corta distancia, y la fuerza requerida para levantarla quedaba registrada en una computadora.

Gracias a este experimento pionero de la biomecánica sabemos ahora que aumentar la fricción para evitar que una hoja de acrílico —o cualquier cosa con superficies rígidas y lisas— se nos caiga de las manos no es la razón de que tengamos huellas digitales.

Nuestras huellas digitales se comportan como el hule y sus surcos y crestas no sólo no aumentan la fricción, sino que reducen en más de 30% el área de contacto máximo que habría entre lo que queremos agarrar y nuestros dedos, si su piel fuera lisa.

Como en este caso ya sabemos que la fricción depende del área de contacto entre superficies, eso significa que en ocasiones nuestras huellas digitales podrían, incluso, debilitar nuestro agarre y justificar que nos apoden «dedos de mantequilla».

También te interesará ver:
> Los Eames 

Fuente

]]>
https://algarabia.com/marca-personal/feed/ 6
Bitvavo https://algarabia.com/bitvavo/ Sat, 09 May 2026 13:06:22 +0000 https://algarabia.com/?p=94586 Bitvavo Read More »

]]>
De la broma al fenómeno global

Las tendencias más inesperadas suelen nacer donde menos lo imaginamos. Lo que empieza como una broma en internet puede transformarse en un movimiento que desafía las normas del mercado, la cultura y la comunicación.

Así ocurrió con Dogecoin, una criptomoneda inspirada en un meme que se convirtió en símbolo de una nueva forma de entender el valor digital y el poder de las comunidades.

El humor como motor de innovación

En un entorno donde las marcas buscan constantemente autenticidad, Dogecoin demostró que la conexión emocional puede ser más poderosa que cualquier estrategia publicitaria.

Nació en 2013 como una parodia del mundo cripto, pero su esencia, ligera, divertida y cercana, atrajo a millones de personas cansadas del lenguaje técnico y la seriedad de las finanzas tradicionales.

Su crecimiento fue orgánico y comunitario. No hubo grandes campañas, ni promesas de beneficios. Solo humor, creatividad y participación. Esa frescura convirtió a Dogecoin en un ejemplo de cómo el contenido viral y las redes sociales pueden transformar una idea en un fenómeno global.

De los memes a las comunidades con propósito

El éxito de Dogecoin va más allá de la especulación. Representa el poder de las comunidades digitales, que ya no son simples espectadores, sino participantes activos en la creación de valor.

En este sentido, la criptomoneda se ha convertido en un espejo del nuevo consumidor: conectado, colaborativo y con ganas de pertenecer a algo que trascienda el producto.

Las mismas dinámicas se observan en el mundo de la belleza y la moda. Hoy las tendencias ya no nacen en las pasarelas, sino en las redes sociales. Un gesto, una idea o una historia auténtica puede inspirar movimientos globales.

Así como Dogecoin rompió esquemas en el mundo financiero, los creadores de contenido y las comunidades online están redefiniendo el concepto de estética, impulsando una cultura más diversa y participativa.

Cuando la cultura digital inspira nuevas formas de expresión

El fenómeno Dogecoin demuestra que la belleza también puede estar en lo inesperado. En un universo visual como el de internet, donde los memes son arte popular, la creatividad se convierte en moneda de cambio.

Y esa creatividad tiene un valor emocional que conecta con la esencia del diseño, la moda y la estética contemporánea.

Cada “meme” es una forma de expresión, un reflejo de la cultura digital. Y como ocurre con los estilos de maquillaje o las tendencias de imagen, lo que nace como una idea pequeña puede convertirse en un símbolo global. La diferencia está en la autenticidad y en la capacidad de conectar con las personas desde la emoción.

Una lección sobre conexión y autenticidad

La historia de Dogecoin nos recuerda que el éxito en la era digital no siempre se mide en cifras, sino en conexión humana. Las marcas, los artistas y los profesionales de la estética pueden aprender de este fenómeno: el poder de una comunidad comprometida puede transformar una idea en una tendencia.

Por eso, comprar Dogecoin no es solo una operación digital, sino una forma simbólica de participar en una cultura que celebra la creatividad colectiva.

Observar cómo evoluciona el Dogecoin precio es, en cierta manera, seguir la pista a una de las expresiones más singulares de la era digital, donde humor, estética y comunidad se fusionan en un mismo lenguaje.

Fuente

]]>
Top 10: Los trabajos más riesgosos https://algarabia.com/top-10-los-trabajos-mas-riesgosos/ https://algarabia.com/top-10-los-trabajos-mas-riesgosos/#comments Fri, 08 May 2026 08:06:48 +0000 https://algarabia.com/?p=40008 A pesar de múltiples mejoras tecnológicas, o los discursos que garantizan la integridad de los trabajadores, aún existen actividades –que alguien tiene hacer– pero que forman parte de la lista de trabajos más riesgosos.

En el 2015, de acuerdo con la Oficina de Estadísticas Laborales de EE.UU., se reportaron 4 mil 457 accidentes mortales durante horas de actividad laboral; la mayoría de estos corresponden a ciertos sectores como la minería o la pesca, en los que jugarse la vida diariamente es necesario para ganar sustento económico.

Aquí les presentamos una lista de los diez trabajos que, esperemos, estén a salvo de ellos.

10. Constructor

s36-top-10


Trabajar en la construcción es muy riesgoso. El ambiente de trabajo es de los menos seguros que existen, la mayoría de los trabajadores mueren por ser aplastados por paredes, derrumbes de tierra, golpes en la cabeza o caídas de pisos altos.

9. Mineros de carbón

s36-top-9


Los mineros tienen que trabajar bajo tierra, donde hay poca luz, poco aire y se corre el riesgo de ser aplastado en un derrumbe. En el 2012 se registró un promedio de mil 384 muertes en China, siendo este el país con mayor deceso de mineros en el mundo. Sin embargo, ya se están adoptando medidas para mejorar las condiciones laborales de éste sector.

8. Policía

s36-top-8


Tan solo el año pasado fueron registradas aproximadamente 60 mil perdidas de elementos policiacos a causa del crimen organizado en nuestro país. La mayoría de las actividades en esta labor implican poner en riesgo la vida; para lograr la paz en las ciudades es necesario perseguir criminales, participar en operativos y, en algunas ocasiones, utilizar la fuerza. Uno de los países con mayor tasa de mortalidad policiaca es México.

7. Conductor de camiones

s36-top-7


En Guatemala, México y Sudáfrica, ser conductor de camiones es una profesión de alto riesgo. Jornadas laborales largas, carreteras peligrosas, asaltos continuos, esfuerzo excesivo e incluso una mala postura son las principales causas de muerte entre conductores. Pese a reglas extremadamente duras, la mayoría de los camioneros se han quedado dormidos en carretera ocasionando accidentes, que por desgracia, cobran la vida de más de una persona.

6. Techador

s36-top-6


Aunque construir y reparar techos suena un trabajo sencillo, el riesgo de resbalar a gran altura es alto, sumado a accidentes eléctricos y quemaduras, con aproximadamente 57 muertes anuales, los techadores entran en el sexto lugar de esta lista.

5. Periodista

s36-top-5


Ser periodista involucra denunciar la corrupción y evidenciar la verdad, justo por eso la mayoría de ellos son asesinados, encarcelados, detenidos o exiliados. Desde Medio Oriente, Ucrania, pasando por Colombia, y México, los periodistas son acreedores a unas de las tasas de mortalidad más altas en la historia de las profesiones.

4. Piloto

s36-top-4


Aunque esta es considerada una de las profesiones mejor pagadas, también tiene lugar entre los primeros lugares en trabajos peligrosos. Los principales accidentes son los choques, según la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos. Afortunadamente los avances tecnológicos en los equipos de navegación han reducido considerablemente la tasa de mortalidad de los pilotos.

3. Industria maderera / Leñador

s36-top-3


El total de las víctimas mortales registradas en el sector de la industria maderera aumenta año con año, lo que lo vuelve uno de los trabajos más riesgosos. La mitad de los accidentes mortales se deben a golpes contundentes por objetos. Mientras que la tasa de mortalidad de los leñadores incrementó un 25%, puesto que es una profesión en la que se requiere trabajar con cargas pesadas, en climas difíciles y el constante riesgo a ser aplastado por un árbol o rama.

2. Pescador en alta mar

s36-top-2


La pesca en alta mar es considerado un trabajo peligroso al contar con diversos factores que, día a día, ponen en riesgo a los pescadores. Desde accidentes con la maquinaria, las inclemencias del tiempo, entre ellas las grandes tormentas, enredarse en las redes o caer al mar, esta profesión, que debería ser exclusivamente para valientes, cobra la vida de casi 116 trabajadores anualmente.

1. Desguazador de barcos

s36-top-1


Trabajar en un puerto para desguazar es una de las profesiones más peligrosas, con una muerte a la semana, y al menos dos personas heridas por día. Los principales puertos se encuentran en la India, Bangladesh y Pakistán. Aparte de ser uno de los trabajos más riesgosos es uno de los peores pagados, los trabajadores se juegan su vida por cuatro euros diarios.

¿Desempeñarías alguno de estos trabajos más riesgosos?

Sigue leyendo en Algarabía:

Sigue leyendo en Algarabía:
Top 10: Películas para disfrutar el cine negro
La música en el cine
10 datos curiosos sobre el mundo

Fuente

]]>
https://algarabia.com/top-10-los-trabajos-mas-riesgosos/feed/ 1
¿«Sepo» o «sabo»? https://algarabia.com/sepo-o-sabo/ https://algarabia.com/sepo-o-sabo/#comments Fri, 08 May 2026 08:04:37 +0000 https://algarabia.com/?p=47055 ¿«Sepo» o «sabo»? Read More »

]]>
Esta duda es de las más comunes del idioma español, pues nuestra intuición nos avisa cuando alguna palabra o conjugación nos hace ruido, aunque también nuestro instinto nos puede engañar.

Cuando hablamos de sabores solemos decir: «Me quedó sabor a…» o «tengo sabor de…». Porque si decimos «sepo», ¿qué van a pensar de nosotros?, y si decimos «sabo» del mismo modo vamos a «hacer el oso», aunque lo más probable es que nuestro interlocutor tampoco lo sepa.


Esta duda milenaria es de las más comunes del idioma español. Una de las razones es que, aunque no seamos diestros en cuestiones de ortografía, nuestra intuición nos avisa cuando alguna palabra o conjugación nos hace ruido. Pero bueno, también nuestro instinto nos puede engañar —así como nos ocurre con los dobles participios, como impreso e imprimido, freído y frito, donde ambas son correctas, aunque alguna de repente nos suene un poco extraña.


El verbo saber de —tener sabor a algo— se conjuga de la misma forma que el verbo saber de —tener conocimiento de algo—. La razón es que los términos saber y sabor comparten la misma etimología: proceden del verbo latino sapere, ‘saber’, y éste del indoeuropeo sap, ‘tener sabor’.


De tal manera que, para decir que «nos quedó sabor a algo», la forma correcta de decirlo es sé. Por ejemplo:

  • Me lavé los dientes y ahora a menta.
  • Comí tantas galletas que a chocolate.

Probablemente aún te haga ruido la manera en que se escucha la primera persona del presente indicativo, pero atrévete a usarla, porque es la buena.


Otros tipos de «se»


La palabra «se» puede llevar tilde o no, todo depende de lo que se quiera decir.

  1. Cuando se trata del imperativo del verbo ser, sí lleva tilde:
  • No te portes mal, obediente con tus tías.
  • paciente, ya llegará tu sorpresa de cumpleaños.
  1. Cuando se trata del presente del verbo saber también se acentúa:
  • Ya como le diré a Mariana que dejemos de salir: «que te dije que me gustabas, pero ya no».
  1. Como pronombre personal no se acentúa y puede sustituirse con le / les cuando hay otro pronombre en tercera persona.
  • Se le dio un chocolate a cada estudiante. è Le di un chocolate a cada estudiante.
  1. Si se utiliza en una oración de voz pasiva, tampoco se acentúa.
  • Se compraaan colchones, tambores, refrigeradores, lavadoras, microondas o algo de fierro viejo que vendaaan…

Si lo leíste cantando, cuéntanos qué otros tipos de «se» conoces.
Retomado de El que sabe, sabe  de Modesta García Roa.

Sigue leyendo en Algarabía:

Lo mío es punto y aparte

Lo oscuro de lo obscuro

Todos hablamos mal, ¿o bien?

Fuente

]]>
https://algarabia.com/sepo-o-sabo/feed/ 6
Datos curiosos sobre los siete mares https://algarabia.com/datos-curiosos-sobre-los-siete-mares/ https://algarabia.com/datos-curiosos-sobre-los-siete-mares/#comments Fri, 08 May 2026 08:02:35 +0000 https://algarabia.com/?p=89715 Seguramente has oído alguna vez acerca de los «siete mares» y que navegar por todos ellos es todo un logro. Sin embargo, actualmente se sabe que hay más de 100 mares en el Planeta, eso sin contar a los océanos que son aun más chonchos. A continuación unos datos para que te salpiques de curiosidad:

De Oceans_and_seas_boundaries_map-fr.svg: Pinpinderivative work: Jugger90 (talk)derivative work: Dziban303 (discusión) 02:20, 5 April 2021 (UTC) – Trabajo propio utilizando:Oceans_and_seas_boundaries_map-fr.svg. From IHO 23-3rd: Limits of Oceans and Seas, Special Publication 23, 3rd Edition 1953, published by the International Hydrographic Organization., CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=13289382
  • En general, el grupo de los siete mares —descritos desde tiempos medievales— está conformado por los mares Mediterráneo, Adriático, de Arabia, Caspio, Negro, Rojo y el golfo Périsco. Todos de la región Eurafrasia.
  • El término de «siete mares» ha existido desde mucho antes que griegos y romanos. En el Himno 8 de la autora sumeria Enheduanna del 2300 a. C. es el registro más antiguo.
  • En la China del siglo IX, los «siete mares» eran el golfo Pérsico —o mar de Fars—, el golfo de Khambhat —mar de Larwi—, la bahía de Bengala —mar de Harkand—, el estrecho de Malaca —mar de Kalah—, el estrecho de Singapur —mar de Salahit—, el golfo de Tailandia —mar de Kardanj— y el mar de China Meridonial —mar de Sanji.
(L-R): Jonah Hauer-King as Prince Eric and Halle Bailey as Ariel in Disney’s live-action THE LITTLE MERMAID. Photo courtesy of Disney. © 2023 Disney Enterprises, Inc. All Rights Reserved.
  • En el mito de La Sirenita, el mar donde viven Neptuno y sus hijas, entre ellas Ariel, está ambientado en el mar Mediterráneo, el segundo de mayor extensión en el mundo —2.5 millones de km2 y 3860 km de longitud.
  • Para el gran historiador y geógrafo griego Heródoto, los «siete mares» se trataban de el mar Egeo, el Jónico, el de Mármara, el Rojo, el Tirreno —o mar Mediterráneo Occidental— y el Mediterráneo Oriental. Tiene sentido ya que todos éstos se encuentran en los alrededores de la península balcánica.
  • Tanto romanos como persas usaron la expresión de «siete mares» para referirse a cuerpos de agua que incluían ríos y marismas.
  • En cambio, para la Ruta del té, desde China a Inglaterra, los «siete mares» fueron los que estaban cerca de las Indias Neerlandesas: el mar de Banda, de Célebes, de China Meridional, de Flores, de Java, de Sulu y de Timor.
  • Una vez que se «descubrió» el continente americano, los «siete mares» volvieron a cambiar de integrantes, excepto por el de siempre mar Mediterráneo: el mar Caribe, el golfo de México —¡viva!—, y los océanos Ártico, Atlántico, Índico y Pacífico.
  • Pero si tú quieres verte bien moderno y actual, para ti los «siete mares» en realidad son los «seis océanos»: el Antártico, el Ártico, el Atlántico del Norte, el Atlántico del Sur, el Índico, el Pacífico del Norte y el Pacífico del Sur.
Halle Bailey as Ariel in Disney’s live-action THE LITTLE MERMAID. Photo courtesy of Disney. © 2023 Disney Enterprises, Inc. All Rights Reserved.

Fuente

]]>
https://algarabia.com/datos-curiosos-sobre-los-siete-mares/feed/ 6
Leonora Carrington: la rebeldía como sello https://algarabia.com/leonora-carrington-la-rebeldia-como-sello/ Wed, 06 May 2026 23:08:15 +0000 https://algarabia.com/?p=94570 «Irremediablemente loca». Con esa etiqueta que escapaba a cualquier metáfora lúdica o creativa, Leonora Carrington (1917-2011) vivió momentos de encierro. Pese a ello, fue eternamente libre con su pintura, sus esculturas, sus escritos y su vida misma, por concebir el mundo de una manera poco habitual, lejano de las simplificaciones, cargado de gnomos, astros, sacerdotisas, chamanes y duendes. Por otorgarles poderes cósmicos a los objetos más humildes. Por tratar de salvar el orbe o, al menos, descubrirlo de otra manera para ofrecer de él una estampa divergente.

Cuestionadora de los sistemas racionales, mujer rebelde y creadora indescifrable, firme creyente en los poderes del más allá y, sobre todo, con la fe puesta en la inteligencia, Leonora Carrington fue una surrealista plena, aunque la etiqueta le molestara. Con el grupo de André Breton, Benjamin Péret y Max Ernst, ella decía: «No tratábamos de reinventar el mundo; era descubrir y dar una imagen diferente. Eso ya lo habían hecho los románticos y mucho antes en la Edad Media. Sólo queríamos descubrir un mundo. De reinventarlo no hubiéramos sido capaces».

Diseño sin título (10)
Cómo hace el pequeño cocodrilo, escultura, ca. 2000.
Por Carlos Valenzuela – Trabajo propio, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=61756057

Inmersa en la forma del pensamiento surrealista, prefería situarse por separado: «Lleva su tiempo individualizarse. Al calor del entusiasmo inicial de un movimiento se da cabida a todo tipo de cosas. Pero [el surrealismo] era un movimiento dominado por los hombres». Y, por ello, Leonora cuestionaba algunos sesgos «machistas» del colectivo y la consideración romántica de que la mujer era «musa», con un lugar asegurado en un nicho.

Decía Carrington: «Enfrentábamos nuestra situación de mujeres —junto a Remedios Varo y Alice Rahon— con mucho cabrón trabajo. ¿De qué otra manera lo puedo decir? Era sobre todo el trabajo de no mentirse a una misma para tener un poco de más paz. De no aceptar chistes desagradables sobre las mujeres, de no aceptar los paternalismos ni que te dijeran «mejor ocúpate de tejer o de cuidar a tus hijitos.» Tampoco que te dieran palmaditas en la cabeza como diciendo: «¡Qué bien, mi chula!». Breton tenía una visión tradicional de la mujer. Establecía límites a la realidad de seres mucho más ricos, complejos y profundos: las mujeres de carne y hueso. Las veía como musas y yo no estaba de acuerdo».

Desde pequeña […] tuve experiencias extrañas con todo tipo de fantasmas. […] Las he tenido toda mi vida. Quizá fue porque siempre estuve en contacto con la mitología celta.

Leonora Carrington

Así, como una insurrecta siempre, no tuvo acogida en un mundo supuestamente «racional», atento a las guerras y a una concepción plana de la naturaleza de los hombres y de los animales.

Su pintura fue su mejor y más complicado lenguaje con el que entabló contacto con su entorno. Pleno de múltiples significados, su trabajo con el pincel, el bronce y la letra estableció, sin embargo, un orden laberíntico que encerró siempre el enigma: «Raras veces pongo en mi pintura cosas que son literalmente de cuerdas… Nunca he creído en las simplificaciones», le dijo a la crítica de arte Teresa del Conde con motivo de la retrospectiva que ocupó el Museo de Arte Moderno en febrero de 1995.

Captura de pantalla 2026 05 06 a la(s) 2.12.10 p.m.

Una niña ineducable

Nació el 6 de abril de 1917 en Clayton Green, Lancashire, Inglaterra. Procedente de una familia de buena cuna en la que rigió la educación católica estricta, tuvo como progenitores a una irlandesa de extracción rural y a un rico industrial inglés al que le llegaban de manera constante los reclamos de profesores por considerar a esa pequeña un ser «ineducable», interesado sólo en dibujar desde los 3 años. En 1920 la familia se mudó a Crookhey Hall, cerca de Lancaster, y la niña y sus hermanos quedaron al cuidado de una institutriz francesa, un tutor religioso y una nana irlandesa, personaje que sería fundamental, pues llenó la imaginación de Leonora con cuentos populares irlandeses y relatos de fantasmas.

En 1921 comenzó a inventar historias y a ilustrarlas con dibujos pero, mientras su rebeldía afloraba, sus padres la enviaron a Florencia y a París para formarla adecuadamente dentro de los cánones de la sociedad británica. En la ciudad italiana pasó nueve meses en un internado, donde se empapó del arte del Renacimiento. En 1936 ingresó en Londres a la academia del pintor purista Amédée Ozenfant, y conoció a Max Ernst a través de su ilustración para la portada del libro Dos niños amenazados por un ruiseñor. Un año después estableció contacto personal con él; decidieron vivir juntos y, ya como pareja, se mudaron al sur de Francia, donde ambos realizaron los decorados para la obra de Alfred Jarry, Ubú rey.

Memorias de abajo

En 1939, escribió La dama oval, con ilustraciones de Max Ernst, quien ese mismo año fue recluido por los nazis en un campo de concentración. Leonora logró liberarlo meses después, pero al poco tiempo, el pintor volvió a ser encarcelado y, al no lograr su rescate, ella escapó a España, donde sufrió un colapso nervioso que motivó su internamiento en un hospital para enfermos mentales de Santander, durante seis meses. No volvió a ver a Ernst. Por recomendación de André Breton y Pierre Mabille escribió Down Below como testimonio de esa experiencia.

El poder es muy peligroso; sin embargo, hay uno muy importante, que es el poder sobre una misma. […] consiste en no dejarse explotar y mantenerse rebelde, sin violencia; tener el control sobre su propio cuerpo, sobre la decisión de tener o no tener hijos porque la maternidad no es un fin… Que una mujer sea dueña de su cuerpo no es mucho pedir.

Leonora Carrington

En 1941 su padre solicitó la transferencia de Leonora al sur de África, pero ella huyó a Lisboa y se refugió en el consulado mexicano, donde contactó al escritor Renato Leduc, con quien contrajo matrimonio para conseguir la visa que haría posible su salida hacia Nueva York. Ya en Manhattan la pintora colaboró en revistas y exhibiciones surrealistas; en 1942 viajó a México para mantener, desde entonces, una vida activa en el mundo intelectual, sobre todo, con los surrealistas refugiados de guerra: Benjamin Péret, Remedios Varo, Kati y José Horna, así como con el fotógrafo húngaro Emerico «Chiqui» Weisz, quien —una vez divorciada de Leduc— desde 1946 se convirtió en su esposo, padre de sus hijos y compañero de vida.

Armada de locura

Muchas fueron las descripciones que de ella hicieron escritores y pintores, amigos y admiradores. Breton dijo que Leonora contempló el mundo real con los ojos de la locura y la locura del mundo con cerebro lúcido. Octavio Paz la llamó —junto con Remedios Varo—, «hechicera hechizada», insensible a la moral social, a la estética y al precio.

Finalmente, uno de los comentarios más entrañables que pinta a Leonora de cuerpo entero es de Luis Carlos Emerich: «Una fantasía en pie, con la rebeldía como sello. Una mujer culta e inteligente que parece tenebrosa, pero en el fondo es un chistorete cotidiano. Creadora de mundos donde confluyen el juego eterno del bien, el mal y el conocimiento. Pintora abigarrada, compleja, irónica, con una sintaxis que escapa a la anécdota. Surrealista que es pura intuición y sabiduría de los valores esenciales: vida, muerte, destino y trascendencia del ser».

«Estoy armada de locura para un largo viaje». Esa afirmación hecha por Leonora en 1948 se incluyó en el catálogo de una de sus primeras exhibiciones en París. Y la sentencia fue cumplida con creces: en su trayecto la acompañaron siempre el frenesí frente al mundo y sus pobladores; un cerebro lúcido frente a la injusticia de los hombres. Y entre la locura y la clarividencia, transitó ese interminable viaje que concluyó el 25 de mayo de 2011.


El presente texto fue publicado en Algarabía 128, mayo 2015, «Leonora Carrington: la rebeldía como sello», pp. 60-67, que, a su vez, fue un editado del texto original publicado en «Laberinto», de Milenio Diario, 28 de mayo de 2011.


Angélica Abelleyra es una de las periodistas culturales más notables de México —con más de 30 años de trayectoria—, experta en artes visuales y literatura. Ha sido docente de maestría en periodismo y curadora de varias exposiciones.

Fuente

]]>
La lengua es de quien la trabaja https://algarabia.com/la-lengua-es-de-quien-la-trabaja/ https://algarabia.com/la-lengua-es-de-quien-la-trabaja/#comments Wed, 06 May 2026 17:20:54 +0000 https://algarabia.com/?p=10118 Hay un cuestionamiento muy común en nuestro país—especialmente en esta ciudad—, sobre si los mexicanos hablamos «bien» o «mal» y justamente es a nosotros los lingüistas a los que nos suelen hacer esa pregunta. Quizás esto proviene de la idea ancestral de cuando la Real Academia de la lengua Española se fundó allá por 1713 por iniciativa de Juan Manuel Fernández Pacheco, marqués de Villena.

Felipe V aprobó su constitución el 3 de octubre de 1714 y la colocó bajo su «amparo y Real Protección».
Su propósito fue el de «fijar las voces y vocablos de la lengua castellana en su mayor propiedad, elegancia y pureza». Se representó tal finalidad con un emblema formado por un crisol en el fuego con la leyenda Limpia, fija y da esplendor, que la lengua «se debe cuidar» que «hay un correcto uso del lenguaje».

Quien escribe correctamente muestra que ha disfrutado de una escolarización adecuada, que ha leído libros y que tiene ejercitada la mente. Gracias a esa gimnasia podemos acceder a estadios de razonamiento y cultura más elevados. Quien no sea capaz de comprender algo tan básico como la escritura, quien no tenga garantizada en su infancia la educación adecuada para ello, pocos progresos más logrará en su vida intelectual.

“El lenguaje representa lo más democrático que la civilización humana se ha dado. Hablamos como el pueblo ha querido que hablemos. Las lenguas han evolucionado por decisión de sus propios dueños, sin interferencias unilaterales de los poderes; aún más: en un principio han impuesto los pueblos su lengua a los poderes”.

Que el español goza de buena salud, que está en expansión y que seguramente llegará a ser la lengua más importante del mundo, son algunas de las apreciaciones de poetas y escritores.

Sigue leyendo:

Champú


Fuente

]]>
https://algarabia.com/la-lengua-es-de-quien-la-trabaja/feed/ 17
Ahí les va una de gallegos https://algarabia.com/ahi-les-va-una-de-gallegos/ https://algarabia.com/ahi-les-va-una-de-gallegos/#comments Wed, 06 May 2026 17:19:25 +0000 https://algarabia.com/?p=45157 Durante la Guerra Civil española, una gran cantidad de españoles emigraron
 a nuestro continente. Como muchos de ellos eran gente muy «rupestre» y sin estudios, los españoles —y por alguna razón los gallegos— adquirieron una fama que hoy sigue vigente.

Nunca es bueno generalizar, pero anécdotas como las siguientes —todas ellas verídicas— ponen en duda si los chistes que todos hemos oído son una exageración para provocar risas o argumentos basados en historias reales:

• Un compañero de la universidad era gallego y, cuando nos organizábamos para comer algo con tortillas, él siempre preguntaba —porque no fue una, ni dos, ni tres, sino todas las veces— por qué nadie agarraba la tortilla de encima, hasta que alguien le explicó que ésta siempre estaba fría. Él se quedó pensativo y, después de unos segundos, expresó con aire de superioridad: «¡Jo’er! Si serán brutos los de la tortillería: si nadie se come la tortilla de encima porque está fría, ¡¿para qué la ponen?!»

«Lo que no puede ser no puede ser y, además, es imposible»

• El mismo compañero, en el elevador de la Biblioteca Central de la unam, aunque fuera al tercer, quinto
 o séptimo piso, siempre apretaba el botón de bajar, «pues pa’ que baje el elevador».

• Una noche, en un bar de «pinchos y tapas» madrileño, se me ocurrió pedir un campechano. Como el cantinero me miró como si le hablara en chino, le expliqué: en un vaso jaibolero, ponga hielos, ron, agua mineral y Coca-Cola; el hombre, incrédulo, me respondió: «No se puede». Y como insistí, él me salió con esto: «Es que no cabe, macho: si sirves el ron y el agua mineral… la Coca- Cola, ¡pues no cabe!».

Lee: Ingenio y bromas para huir

• En otro bar de Madrid le pregunté a un mesero: «Oiga, ¿lo molesto con un limoncito?»; a lo que me respondió: «Bueno, tío, depende de lo que haga con él…».

• La que es maravillosa es la del matador Jesulín de Ubrique —Jesús Janeiro— quien, al ser cuestionado sobre determinado tema, respondió: «Mire usté, yo a eso le voa respondé en dos palabras: Im presionante».

• O el otro matador, «Cagancho» —Joaquín Rodríguez Ortega—, que inmortalizó el sofisma: «Lo que no puede ser no puede ser y, además, es imposible».

• Otra, un futbolista de la Real Sociedad que, ante la pregunta de si iban a vender el club donde él militaba, se quejó diciendo: «Pues es que ya no sé, tío: que si lo venden, que si no; tantas cosas que dicen, pues generan confusiones, y pues… esto genera el confucionismo».

• Una última: cuando visité la ciudad de Salamanca, caminaba por la Gran Vía y me detuve a preguntarle a un lugareño dónde estaba la plazuela de Alcalá. El desenfadado parroquiano me respondió: «¡Hombre! ¡Pues donde siempre ha esta’o! Y es que, ¡jo’er!, lo que Natura non dat, Salamantica non praestat1 Lo que la Naturaleza no da, Salamanca no lo presta. [Refrán popular.]».

¿Qué otras anécdotas de gallegos te sabes? Compártelas con nosotros.

También te interesará conocer:

Inocentadas
Los chistes y la felicidad
El banquete humano
El tesoro del humor

Fuente

]]>
https://algarabia.com/ahi-les-va-una-de-gallegos/feed/ 10
Anaïs Nin, a la espera de un amante… https://algarabia.com/anais-nin-a-la-espera-de-un-amante/ https://algarabia.com/anais-nin-a-la-espera-de-un-amante/#comments Wed, 06 May 2026 17:18:41 +0000 https://algarabia.com/?p=17959 Anaïs Nin nació en París en 1903, pero se educó en La Habana, en Barcelona y en Nueva York. En 1914, su padre, el musicólogo y compositor cubano-catalán Joaquín Nin, los abandonó a ella, a su hermano y a su madre Rosa Culmell, hija de un diplomático danés establecido en La Habana.

Los inicios

A los 13 años, Anaïs empezó a escribir sus memorias, y continuó sin interrupciones hasta su muerte. Este diario —todo un personaje, como ella lo consideraba— es su confidente y el eterno acompañante de su vida; es dependiente de él, y es el único medio con el que tiene absoluta sinceridad, sin importar lo grandes que fuesen sus «crímenes». En sus páginas, Anaïs describe a la mujer libre —o libertina, si alguien se atreve a juzgarla— en una eterna confesión de realidades y de sueños; de mentiras a sus amantes, a su marido, a su madre y a su hermano: «Mentir es la única manera que he encontrado para ser sincera conmigo misma, para hacer lo que quiero haciendo el mínimo daño a los demás».

Escondo mi diario y mis cartas dentro del colchón de nuestra cama, cuyo forro he abierto con una navaja de afeitar.

22 de julio de 1933

Escribiendo la catarsis de una vida

Se dice que para cualquier escritor, escribir es un acto de valentía, y para Anaïs Nin, era un acto catártico: no omite detalles ni se autocensura, trata de conocerse y reconoce sus errores, sus imprudencias, sus despilfarros. Sufre. Su diario es el principio y el fin de su fortaleza y su debilidad, es una serie de sucesos cotidianos, extraordinarios y hasta contradictorios. Cada línea habla de sus limitaciones, sus deseos, sus éxitos y sus fracasos. No es una heroína, es sólo un ser humano que sabía dar y no sabía decir que no.

Sus detractores aseguran que el diario es más ficción que realidad, pues en él también plasma lo que imagina y que jamás ejecuta. Sus jueces la someten a la censura, palidecen al descubrir en sus narraciones detalles de su sexualidad, descripciones vívidas sobre los cuerpos y los besos; detalles de sus deseos, de sus perversiones, de sus sueños eróticos: todo aquello que la mayoría de la gente no se confiesa ni a sí misma.

Anaïs y la búsqueda del amor

La búsqueda del amor es el tema central del diario, y Anaïs nin empezó a buscarlo desde que su padre la abandonó. Lo intentó de mil maneras, entregándose sin reserva a todos. A los 19 años se casó con el banquero Hugh Parker Guiler, quien muchos años después llegó a ser Ian Hugo, cineasta surrealista. Por él, siente un verdadero amor filial; para él es toda su lealtad, su ternura, su amistad, su piedad; por él miente —para protegerlo—, calla y sufre, pero no se arrepiente ni se detiene.

Su estatus de mujer casada no le impidió jamás continuar su búsqueda. Henry Miller fue uno de sus grandes amores, «no el más grande», pero sí uno muy fuerte, pasional, absolutamente libre, contradictorio. Por momentos se sentía como una madre protectora, y en otros lo veía como a un padre intelectual, y en otras más eran un matrimonio tierno y calmado. «Desearía que se murieran todos, Hugh y Padre, y poder vivir con Henry».

Henry Miller

Si bien la relación con Henry se prolongó hasta los años 40, y superó barreras, infidelidades, separaciones, pobrezas, críticas, viajes y desatinos, llegó a su fin. No así su correspondencia, que sólo cesó con la muerte de Anaïs en 1977. Ella decía que «Henry era el único que estaba vivo».
Continúa leyendo la historia de esta chica mala en Algarabía 99.

Sigue leyendo en Algarabía

Nahui Ollin: Un personaje hecho a la medida

Clara Zetkin: socialista antes que feminista

Rosa Parks: Un alto a la segregación racial

Fuente

]]>
https://algarabia.com/anais-nin-a-la-espera-de-un-amante/feed/ 14