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Nadia Comanecí: ícono de la perfección

«Trato de enseñar lo que sé de mi deporte y de motivar a las nuevas generaciones, animándolas a seguir con su carrera y con lo que aman» Nadia Comanecí

A los 14 años, Nadia Comanecí captó la atención de todo el público y el jurado en los Juegos Olímpicos de Montreal en 1976. Su presentación en el ramo de gimnasia olímpica fue impecable y sorprendente lo que la llevó a ser la primera en la historia en obtener una calificación del diez perfecto. Hasta la fecha es considerada una leyenda de la gimnasia.

Su pasión por la gimnasia

Nadia, también conocida como el Hada de Montreal, nació el 12 de noviembre de 1961, en un pequeño pueblo de Rumania llamado Oneste. Desde pequeña sus padres Georghe y Stefania Comanecí la impulsaron a ser una niña deportista.

Nadia Comăneci, Montreal, 1976, Wikimedia Commons

A la edad de seis años fue reclutada en el equipo de gimnasia artística de su ciudad natal, ahí comenzó su entrenamiento con el reconocido gimnasta Béla Károl, quien apenas tenía 19 años. Mientras crecía su vida comenzó a cambiar y la gimnasia era lo que más sobresalía en su vida.

En 1970 tuvo su primera oportunidad de competir a nivel nacional, como miembro del equipo de su pueblo natal, Oneste. Tiempo después, Nadia emigró a Estados Unidos junto a su entrenador y fue ahí donde las puertas se le abrieron para sobresalir entre todos los gimnastas que entrenaban con ella.

Su primer éxito reconocido fue a los 13 años en el Campeonato Europeo de Gimnasia, en Noruega: ahí ganó tres medallas de oro y una de plata. Un año después, la gimnasta superó con cuatro victorias individuales a la pentacampeona soviética Liudmila Turíshcheva, todo esto sucedió en las competiciones preolímpicas de Montreal. Y así fue como quedó en la primera posición en su categoría.

Desde ese momento el nombre de Nadia Comanecí ya comenzaba a ser reconocido dentro del ramo de la gimnasia. Así que, para 1975 la Associated Press la seleccionó y nombró como la Atleta del Año. Sin darse cuenta, su esfuerzo, su entrenamiento duro y perfeccionista la estaban preparando para convertirse en la mejor gimnasta de todos los tiempos.

Nadia Comaneci, 1976, Wikimedia Commons

El día que Nadia Comaneci marcó la historia

Antes de llegar a los Juegos Olímpicos, la gimnasta ya había triunfado en Nueva York. Además, había conseguido la victoria en la Copa América y se convirtió en la primera mujer en dar un doble mortal de espaldas en la salida de su ejercicio de barras asimétricas; un hecho que impactaba a sus propios entrenadores, ya que era impensable que alguien lo lograra. Y con esto nació el mortal Comanecí.

El suceso histórico tuvo fecha el 18 de julio de 1976, en su presentación Nadia sorprendió a todos los que presenciaron su acto, pero en especial a los ingenieros de Longines, quienes habían fabricado un marcador que no estaba preparado para mostrar la perfección.

La técnica tan perfeccionada, la alta dificultad que había en sus ejercicios y saltos marcaron lo que sería la mejor actuación de la historia y de la vida de la deportista. Nadie creía lo que había visto, una presentación casi imposible de presenciar con grandes giros en las barras y la fuerza impresionante de sus brazos que la ayudaron a realizar toda la actuación.

Cuando terminó su presentación los jueces dialogaban entre ellos porque no creían que era posible otorgar un diez como calificación, ya que la más alta era de 9.95. Sin embargo, minutos después los jueces confirmaron la puntuación: un diez perfecto para Nadia Comanecí.

Nadia Comaneci, 1977, Wikimedia Commons

Así fue como, la deportista se coronó la mayor estrella de los Juegos Olímpicos al conseguir cinco medallas, tres de ellas de oro en las categorías: concurso general, barras asimétricas y en la barra de equilibrio. Cuatro años más tarde, en los Juegos Olímpicos de Moscú (1980), obtuvo cuatro medallas dos de oro y dos de plata.

Hasta ese momento era considerada la mujer con más medallas ganadas en los Juegos Olímpicos, sus triunfos sumaban nueve reconocimientos. La perfección con la que las consiguió hizo que su nombre pasara a la historia y hasta la fecha es reconocido y aplaudido.

Aún y con todo el éxito conseguido, encontró grandes dificultades en el camino por continuar con su entrenamiento, uno de ellos fue el estricto control de su vida por parte de las autoridades. Además, la presión sobre su perfección era máxima, lo que la llevó a un inesperado retiro.

El retiro de los escenarios de la gran gimnasta

A sus casi 22 años, Nadia Comanecí decidió retirarse de la gimnasia artística. Su última aparición en los escenarios fue en el torneo Campeonato Mundial Universitario, el cual se celebró en Bucasrest en 1981.

Nadia Comaneci, 1978, Wikimedia Commons

Desde ese entonces, ha sido galardonada con un sinfín de reconocimientos. Fue condecorada dos veces con la Orden Olímpica, nombrada una de las cien mujeres más influyentes del siglo XX y en 1993 consiguió un lugar en el Salón de la Fama de la Gimnasia.

Su pasión no ha cesado y la ha llevado consigo en diversas asociaciones y fundaciones, para impulsar el sueño de miles de niñas por ser gimnastas reconocidas.

Hasta la fecha conserva su título de tricampeona del concurso completo individual del Campeonato Europeo, también el de bicampeona olímpica de barra de equilibrio y en los campeonatos nacionales se corona como la pentacampeona.

Sin duda, una mujer que llevó su pasión al máximo y que siempre buscó la perfección para sobresalir entre los demás. Una mujer que hay que reconocer y aplaudir.

Por Guadalupe Arredondo

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