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Pito

Puede importarte un pito de dónde proviene esta palabrota, pero estamos seguros que al estar en boca de todos esto te interesará.

Vamos por lo primero, la curiosidad por conocer de dónde viene esta palabra derivó de la frase «me importa un pito», las cual encontramos que es tan vieja como el oficio de pífano, aquella persona que tocaba un instrumento musical, y a quien se les pagaba muy poco en los antiguos navíos de España.
El pito es un instrumento de viento pequeño, similar a una flauta, compuesto por un tubo que al soplarlo emite un sonido agudo. La palabra es una onomatopeya del silbido de los pájaros: «piiiit…». Por lo tanto, cuando alguien «pita» significa que está soplando a través del pito.

Orígenes marinos

Antes de que los pífanos existieran, la acción de pitar era único de los contramaestres, marinos con cierta jerarquía para dar órdenes en los navíos. El pito colgado de un cordón de seda negra fue un distintivo en la marina y la armada a lo largo de la historia.
A los contramaestres que pitaban se les llamaba «Oficial de mar de pito» y a la acción se le conocía como «Cantar el pito».
La acción de pitar en los navíos comenzó a utilizarse desde las embarcaciones en Grecia y Roma, pues los barcos aumentaban su tamaño y con eso se volvía más difícil dar órdenes a la gente. Sumado al ruido del mar y del viento, fue necesario un sonido fuerte y agudo que diera aviso a los marinos.
Timoteo O’Scalan en su Diccionario Marítimo Español, en 1831 describió al pito así: «Es de plata y de hechura particular, que gastan los contramaestres para mandar las maniobras, especialmente cuando hay mucho viento. En lo antiguo se llama chifle.»
La función del pito trascendió, con el paso del tiempo ya no sólo servía para dar órdenes en las embarcaciones, sino también para saludar a los generales y jefes, dar el inicio del día, la hora de comida, levar un ancla, llamar a ciertas personas, embarcar, y muchas otras acciones que dan inicio al sonido del pito.
«Porque un pito clavado en los riñones de un perezoso surte un efecto inmediato que no producen los sistemas modernos.»
Hoy en día, a pesar de que ya existen bocinas, megáfonos y todo tipo de alarmas y timbres, en la armada y marina se siguen utilizando los pitos a modo de tradición. Quizá por lo que la antigua gente de mar decía: «Entre pitidos nos entendemos.»
Tanto la palabra como la acción pasaron del ámbito marino y armado a ser una acción de la vida cotidiana. Desde el siglo xvi en España, las personas alejadas entre sí se llamaban a pitidos, también se utilizaban para dar noticias o avisos. Lo más típico era el pitido de los afiladores por medio de la flauta de pan.
El pito llegó hasta la actualidad como sinónimo de bocina o claxon. Muy lejos al silbido de los pájaros, el pito trascendió a ser señal de dar aviso a algún mensaje que requiera ser fuerte y agudo, eficaz y sonoro.
De igual manera, la forma del pito original también trascendió pues hoy en día se le llama «pitillo» a los cigarros alargados y delgados, similares a las flautas con las que se pitaba en los navíos de España.
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