Desde la redacción

«In Dreams» / Roy Orbison (1963)

Aunque los sueños han inspirado y producido infinidad de ideas —como la mitología de las culturas originarias—, son contadas las obras que han sido «dictadas palabra por palabra» de forma onírica. «In Dreams» es una de ellas.

Si el sueño fuera (como dicen) una
tregua, un puro reposo de la mente,
¿por qué, si te despiertan bruscamente,
sientes que te han robado una fortuna?

J. L. Borges

Hacia 1712, Joseph Addison escribió que «el alma humana, cuando sueña, desembarazada del cuerpo, es a la vez el teatro, los actores y el auditorio». Con base en esa idea, Borges sugirió que «los sueños constituyen el más antiguo y el no menos complejo de los géneros literarios».

Aunque los sueños han inspirado y producido infinidad de ideas —como la mitología de las culturas originarias—, son contadas las obras que han sido «dictadas palabra por palabra» de forma onírica. «In Dreams» es una de ellas.

Una mañana de enero de 1963, Roy Orbison se despertó luego de haber soñado con una canción: «Me levanté y la letra y la melodía resonaban en mi cabeza. Terminé de escribirla en menos de 20 minutos»:

A candy-colored clown they call the sandman
Tiptoes to my room every night
Just to sprinkle stardust and to whisper:
«Go to sleep, everything is alright»

I close my eyes
Then I drift away
Into the magic night
I softly sway
Oh smile and pray
Like dreamers do
Then I fall asleep
To dream my dreams of you

In dreams... I walk with you
In dreams... I talk to you
In dreams... Your mine

All of the time
We're together
In dreams... In dreams

But just before the dawn
I awake and find you gone
I can't help it... I can't help it
If I cry

I remember
That you said goodbye
To end all these things
And I'll be happy in my dreams
Only in dreams
In beautiful dreams

Al ser una obra moldeada por el inconsciente, esta canción no tenía la estructura de «estrofa-estribillo» que se acostumbraba en la época y transitaba en siete movimientos en menos de tres minutos. Por si fuera poco, en cierto momento, la melodía exige cantar por encima de dos octavas, algo que no era habitual en la música popular estadounidense. Para su fortuna, Orbison era barítono y su amplio rango de voz le permitió ejecutar esa difícil entonación:

La canción fue grabada en febrero de ese mismo año en los estudios de la Monument Records —empresa con la que Orbison apenas llevaba dos años de contrato— y de inmediato se colocó entre los primeros 10 lugares de Billboard: durante 13 semanas la canción ocupó el lugar 7 en los ee.uu. y por cinco meses se mantuvo como puntera en Inglaterra.

El éxito de «In Dreams» hizo que The Beatles le pidieran a Orbison encabezar su gira por el Reino Unido. De esta experiencia se hizo muy amigo de George Harrison —con quien grabó sus últimas canciones— y ahí adquirió su inconfundible apariencia de lentes oscuros, debido a que perdió sus anteojos convencionales en un avión y sólo le quedó usar los ahumados porque tenían la misma graduación que necesitaba.

En menos de un año, fue solicitado por The Beach Boys para acompañarlos en su gira por Australia y Nueva Zelanda, y más tarde por The Rolling Stones para dirigir sus conciertos en los mismos países.

Para Elvis Presley «el mejor cantante del mundo» era Roy Orbison

Del sueño a la pesadilla

Sin embargo, la vida personal de Orbison no llevaba la misma suerte que su carrera; mientras él triunfaba en Europa, su esposa se hizo amante del agente de ventas que le vendió su casa en Hendersonville, Tennessee, a donde tenía poco de haberse mudado porque ahí se ubicaba su disquera.

Aunque «In Dreams» fue el detonante para componer otras canciones célebres como «Mean Woman Blues», «Blue Bayou» y «Oh, Pretty Woman» —una de sus melodías más emblemáticas y que la compuso en menos de 40 minutos—, la demanda de sus melodías fue disminuyendo conforme los gustos y las tendencias musicales se inclinaron por el rock psicodélico y la experimentación sonora.

El 6 de junio de 1966, su esposa Claudette —a quien amó con fervor a pesar de sus desencuentros— murió en un accidente de motocicleta y, dos años más tarde, su casa fue consumida por un incendio. En el incidente murieron dos de sus tres hijos.

Ensueños de «terciopelo azul»

A pesar de que Roy Orbison siguió componiendo y varias de sus canciones fueron adaptadas por diversas celebridades —recibió su único premio Grammy en 1981—, permaneció fuera de los escenarios durante casi 20 años, hasta que David Lynch incluyó «In Dreams» en su perturbadora cinta Blue Velvet (1986):

Lynch le dio otro contexto a la letra de Orbison y la volvió parte fundamental del guión de su película, al grado de transformar esta «tierna canción» en un sinónimo de tortura y demencia:

Al principio, Orbison estaba ofendido con la forma en que fue empleada su canción e incluso pensó en demandar a Lynch. Sin embargo, una vez que Orbison analizó a fondo la visión de Lynch, aceptó que éste usará su canción como promocional de su cinta en un video:

Roy Orbison estaba convencido de que el Dr. Octopus —enemigo de Spider-Man— estaba basado en su apariencia.

Gracias a la cinta de David Lynch, la música de Roy Orbison volvió a llamar la atención del público y fue invitado a varios homenajes y proyectos de grabación, como el que organizó George Harrison en 1988 —en compañía de Bob Dylan, Jeff Line y Tom Petty— para crear el grupo The Traveling Wilburys, del cual Orbison fue vocalista.

Por desgracia, Orbison no vivió para ver terminado ese disco, pues el 6 de diciembre de 1988, murió de un infarto.

Después de Elvis Presley, Orbison fue el único músico en tener dos álbumes en el Top Five: Mystery Girl y Travelling Wilburys; ambos publicados de forma póstuma.

Esta interpretación de «In Dreams» corresponde a su último concierto, en el que lo acompañaron músicos como Tom Waits, Bruce Springsteen, Elvis Costello, Bonnie Raitt, T-Bone Burnett y Jackson Browne —entre otros—:

Para finalizar, Samuel Taylor Coleridge, a quien su Kubla Khan le fue dictado en sueños, anotó que las imágenes de la vigilia inspiran sentimientos, en tanto que en el sueño los sentimientos inspiran las imágenes.
Borges concretó la idea: «No hay una sola forma en el universo que no pueda contaminarse de horror. De ahí, tal vez, el peculiar sabor de la pesadilla, que es muy diversa del espanto y de los espantos que es capaz de infligirnos la realidad».

El autor de esta nota recibirá con gusto sus comentarios en Twitter. Sígalo como @alguienomas

Comunicar

busca en algarabía

Publicidad

Publicidad

Chingonerías

Chingado amor

Publicidad

Para escribir mejor

De acuerdo a / de acuerdo con

Publicidad

– Publicidad –

Newsletter Algarabía

Optimization WordPress Plugins & Solutions by W3 EDGE