Desde la redacción

Cronología mínima de la genética

Aunque la genética como ciencia tiene poco más de un siglo, sus antecedentes se remontan a las ideas que se tenían sobre la herencia en la Antigua Grecia; por ejemplo, a las mujeres embarazadas se les recomendaba que «contemplaran objetos hermosos, para que sus hijos nacieran bellos».

Aunque la genética como ciencia tiene poco más de un siglo, sus antecedentes se remontan a las ideas que se tenían sobre la herencia en la Antigua Grecia; por ejemplo, en aquél entonces a las mujeres embarazadas se les recomendaba que «contemplaran estatuas u objetos hermosos, para que sus hijos nacieran bellos».

No es hasta la invención del microscopio que se empieza a conocer la estructura celular de los seres vivos. A pesar de su corta historia, la genética ha pasado por periodos controversiales y oscuros, pues se ha usado como «argumento» de políticas radicales o de ideas racistas para segregar a grupos sociales o religiosos —incluso «justificar» su exterminio— en nombre de la «mejora de la especie humana».

Ahora se vislumbra como la ciencia con la que se podrán prevenir enfermedades hereditarias o solucionar la crisis alimentaria mundial. Si en 100 años ha cambiado radicalmente nuestra expectativa de vida, ¿qué nos deparará en la próxima década?

1655. Robert Hooke (1635-1703) descubre estructuras en forma de celdas —y por eso las nombra «células»— al observar corcho bajo un rudimentario microscopio que él mismo construyó; pero no es hasta el siglo XIX que se confirma que las células son las unidades fundamentales de los organismos vivos.

1833. Con microscopios más potentes, se logra identificar el núcleo celular.

1835. Scleiden y Schwann proponen la teoría de que las células con núcleo son las unidades básicas de los tejidos vegetales y animales.

1851. Gregor Mendel (1822-1884) ingresa a la Universidad de Viena para estudiar ciencias pero, luego de varios intentos sin lograr un título como docente, opta por la vida religiosa en un monasterio de Brünn, Austria —hoy República Checa.

1855. Rudolph Virchow rebate la idea de la «generación espontánea», al afirmar que las células sólo pueden producirse por la división de células ya existentes —mitosis—.

1856. Mendel empieza sus experimentos con el cultivo de chícharos, pues le intriga el modo en que las «características distintivas» de las plantas se transmiten de una generación a otra, en este caso: por qué en algunas ocasiones brotaban chícharos lisos y en otras rugosos.

1859. Charles Darwin publica en Inglaterra El origen de las especies, documento en el que, además de plantear sus investigaciones sobre la evolución de los seres vivos, explica la idea que se tenía de la herencia: un proceso de mezcla de la sangre de los progenitores en el que, como en una paleta de colores, al combinarse definirían el aspecto y las características físicas de sus descendientes. A esto se le llamó «herencia mezclada».

1865. Mendel comunica los resultados de sus experimentos botánicos a la Sociedad para el Estudio de las Ciencias Naturales de Brünn, pero la respuesta de la comunidad científica de su época fue, no sólo de indiferencia, sino de rechazo, pues no concordaban con lo que afirmaban otros investigadores.

1866. Gregor Mendel publica Ensayo sobre los híbridos vegetales, libro que reúne los resultados de sus investigaciones sobre la herencia, como los fundamentos del «genotipo»: la estructura genética de un individuo, para referirse a una característica concreta; pero, dada su personalidad discreta y su condición de monje, la obra no tuvo difusión.

1867. El ingeniero escocés Fleeming Jenkin argumentó que, de ser cierta la «herencia mezclada», con el tiempo las características individuales de las personas se diluirían hasta que todos tuvieran el mismo aspecto, y en la realidad —como lo demuestra la teoría de la evolución de las especies de Darwin—, las diferencias entre las especies y los individuos cada vez son más marcadas.

1869. Frederick Miescher (1844-1895) ingreso a la Universidad de Tubinga, en Alemania, para estudiar la química de los leucocitos. Como la pus contenía gran cantidad de estas células, se aseguró de disponer siempre de vendas posoperatorias que tuvieran estas sustancia. Un día descubrió que si añadía ácido y álcali a los núcleos celulares, se producía un precipitado gris —desconocido hasta entonces— al que llamó «nucleína»; y que 80 años después se renombró como «ácido desoxirribonucleico» o ADN: el material genético de las células que, en su secuencia, contiene la información para sintetizar las proteínas.

1879. Con las nuevas técnicas de coloración, Walther Flemming logra identificar los «cromosomas» —de ahí su nombre: «cuerpo colorido»—, que son los filamentos condensados de ácido desoxirribonucleico, visibles en el núcleo de las células durante la mitosis.

1883. Francis Galton (1822-1911) acuñó el término «eugenesia» para describir «la práctica de la mejora biológica de la raza humana». Poco tiempo después fundó el Laboratorio de Eugenesia Nacional —hoy Laboratorio Galton—, en la Universidad de Londres, y considerado el primer departamento de genética humana del mundo. La obra de Galton incluye, entre otras excentricidades, un estudio sobre la forma de las huellas dactilares, estadísticas sobre la eficacia de rezar y un mapa de la belleza humana en las islas británicas.

1885. El biólogo August Weismann (1834-1914) comprobó que la base material de la herencia se halla en los cromosomas. Propuso una teoría que postulaba la continuidad del «plasma germinal» —los gametos— que se desarrollaban y transmitían el código genético de una generación a otra, con independencia de los cambios en el resto del cuerpo. Esta teoría fue un tiro de gracia para los —todavía— seguidores del lamarquismo, que establecía que las características adquiridas por un individuo durante su vida podían heredarse. Al perder la vista a los 50 años, Weismann se dedicó a los aspectos teóricos de la herencia.

1900. El genetista holandés Hugo De Vries (1848-1935), en colaboración con otros investigadores, «redescubrieron» los hallazgos de Mendel: que cada característica —la forma del chícharo— está codificada por un par de «factores» —ahora llamados «genes»—. Los dos genes se separan durante la formación de los gametos; así, cada gameto —un grano de polen masculino o un óvulo femenino— transporta sólo un gen. En la fecundación los genes se unen y forman un sólo par.

1908. El físico inglés Archibald Garrod (1857-1936) fue el primero en mostrar la conexión entre un gen alterado y una enzima —proteína catalizadora que modifica la velocidad de las reacciones químicas del organismo—. Pero este fundamento de la genética —igual que le ocurrió a Mendel—, pasó inadvertido durante casi 30 años.

En EE. UU., Thomas Hunt Morgan —con la ayuda de sus alumnos Alfred Sturtevant y Hermann Müller— descubren los cromosomas «X» y «Y», al experimentar con moscas de la fruta, de igual modo que lo hizo Mendel con los chícharos. Con ello, comprobaron que el sexo de la descendencia influía a la herencia en ciertas características.

1909. El biólogo danés Wilhelm Johannsen (1857-1927) acuñó el término «gen» —que significa «dar a luz»— para describir cada porción del cromosoma que controla una característica de la herencia —fenotipo.

1928. El científico inglés Frederick Griffith, al probar nuevas técnicas para clasificar patógenos, descubre la transformación genética: los genes pueden transferirse de una cepa de bacterias a otra.

1941. El microbiólogo danés A. Jost acuña el concepto de «ingeniería genética».

1940. Nokolái Vavílov (1887-1943), uno de los más destacados genetistas mendelianos de la extinta Unión Soviética, fue detenido e interrogado durante 1,700 horas. En un juicio que no duró más de cinco minutos, fue declarado culpable de «crímenes contra el Estado», por no estar de acuerdo con las ideas lamarquistas que eran parte de la política de José Stalin. Murió en un campo de prisioneros en Siberia.

1952. Rosalind Franklin y Maurice Wilkins fotografían el ADN al emplear cristalografía de rayos X.

1953. James Watson y Francis Crick desarrollan el modelo de la molécula del ADN y prueban cómo los genes determinan la herencia.

1966. Se descubre el código genético. A partir de esto, es posible predecir características hereditarias con sólo analizar el ADN de una persona.

1982. Se obtiene el primer producto por medio de la ingeniería genética: insulina humana.

1988. Inicia el proyecto Genoma humano, para secuenciar los 23 pares de cromosomas humanos, que a su vez contienen 100,000 genes.

1996. Se completa la secuencia del genoma de uno de los organismos más emblemáticos de la biología: la bacteria Escherichia coli.

1997. Clonación del primer animal a partir de una célula adulta: la célebre oveja Dolly.

2003. Se completa con éxito el Proyecto Genoma Humano con el 99% del genoma secuenciado con una precisión del 99,99 por ciento.


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