Desde la redacción

Chabacano: ¿español de trapo?

No me refiero a ese fruto, primo del durazno, pequeño, de origen chino y textura aterciopelada; ni tampoco a la estación donde cruzan las líneas 2, 8 y 9 del metro de la Ciudad de México.

No me refiero a ese fruto, primo del durazno, pequeño, de origen chino y textura aterciopelada; ni tampoco a la estación donde cruzan las líneas 2, 8 y 9 del metro de la Ciudad de México. Hablo de una lengua que los estudiosos han llamado «criolla», derivada de la combinación del español con los recursos gramaticales de lenguas filipinas distintas, como el tagalo y el cebuano. Algo así, como un «español filipino», poco comprensible para los hispanoparlantes.

Al igual que otras lenguas criollas —el criollo de Haití frente al francés, el criollo de Cabo Verde frente al portugués, el criollo de Suriname y Nigeria frente al inglés—, el chabacano ha sido considerado como una versión informal —en este caso, del español—, o bien, como el resultado de la incapacidad de las poblaciones subyugadas de aprender la lengua dominante. Por tanto, continuamente se le refiere de forma despectiva, con expresiones como: «español de trapo», «lengua de tienda» o «español machacado». De hecho, la palabra chabacano proviene del adjetivo homónimo cuyo significado es «vulgar» o «de poco valor».

Esta lengua se utiliza sobre todo al sur de Filipinas, en Zamboanga —la ciudad latina de Asia—, y se trata del idioma oficial de Malasia. Su origen se remonta al siglo xvii y se conformó a partir de la mezcla del idioma de novohispanos, filipinos y el español de los capataces; según el censo demográfico del año 2000, hoy es hablada por 607 200 personas. Aunque, por la cantidad de hablantes, esta lengua está aún lejos de extinguirse, el país ha hecho importantes esfuerzos por preservarla e impulsarla: por ejemplo, a partir de la promoción de las letras impresas para la existencia de una ortografía definida, planes de estudio que incluyen la enseñanza del chabacano, difusión por radio y televisión, etcétera.

Finalmente, para comprobar, como dicen orgullosos los hablantes de esta lengua, «que el chabacano no es un español simplificado, sino que el español es un chabacano complicado», aquí algunas de sus características:

  • Comparte 60% del vocabulario del español.
  • Usan todos los pronombres utilizados en español con algunas variaciones.
  • En general, como muchas otras lenguas criollas, en chabacano no se hace uso del género gramatical.
  • No utiliza los verbos ser y estar del español. En chabacano: «¿Cosa tu nombre?» significa «¿Cuál es tu nombre?»

Una muestra de la cantante Maldita —ése es su nombre— y una de sus canciones, para que practique usted su chabacano:

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