Por enésima vez —para unos más que para otros— llega diciembre y el final del año, apenas el cuarto de siglo del «nuevo milenio». Y como festividades de siempre, desde la cena navideña y el recibimiento del Año Nuevo hasta las minitradiciones que cada familia tiene, por ejemplo: prender el «neflis» y ver Annie Hall o terminar en el hospital cuidando al tío antivacunas porque contrajo tuberculosis.












