Oriana Fallaci: una mirada femenina de la guerra

«La gloria es una carga pesada, un veneno que asesina, y soportarla es un arte»
Oriana Fallaci:una mirada femenina de la guerra

La guerra contada desde la perspectiva de una mujer presenta una mirada poco usual; una pluma diferente para narrar las situaciones más desagradables que sacuden al mundo a causa de la violencia. Las mujeres se han sumergido en el mar de sangre que inunda al periodismo de guerra, un lugar que era exclusivo de hombres, para narrar desde sus vivencias, su miedo y su propia perspectiva. Todas han sumado valentía y reconocimiento a la labor que desempeñan, un ejemplo de ello fue la italiana, Oriana Fallaci, una de las voces más críticas del periodismo.

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La guerra que marcó su adolescencia

A muy corta edad la vida de Oriana Fallaci se vió envuelta en los asuntos políticos que aquejaban a Italia, su país natal. La periodista nació el 29 de julio de 1929, época en la que el gobierno era ejercido por la ideología fascista de Benito Mussolini.

Diez años más tarde, en el inicio de la Segunda Guerra Mundial y con las creencias de su padre en contra del gobierno italiano, la impulsaron para adentrarse como partisana —grupo clandestino que actuó contra la autoridad o ejercito— al movimiento de la Resistencia: Justicia y Libertad, quienes tenían como objetivo derrotar a la armada Nazi que invadía su país. Ahí pasó la mayor parte de su adolescencia y su principal labor era ocuparse del transporte de municiones.

La Segunda Guerra Mundial fue de suma importancia para su vida, ya que se trataba del primer acercamiento a un conflicto armado, en el que sus ideales e intereses salían a flote. Además, este suceso hizo que Oriana se empapara de los temas políticos, sociales y económicos que aquejaban al mundo. Desde ese momento comenzó a ver la guerra de otro modo, como una sobreviviente.

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El periodismo como una salida para narrar historias

Al término de la guerra, la activista tenía intenciones de escribir y narrar historias, sin embargo, fue convencida para entrar a la Universidad de Florencia para estudiar medicina.  Años más tarde decidió declinar de esa carrera porque no era lo que ella buscaba: su pasión estaba marcada por la pluma y el papel.

Para esos años las mujeres no tenían mucha oportunidad de sobresalir en el campo del periodismo, ya que las redacciones, en su mayoría, eran ocupadas por los hombres. Y los pocos temas a cubrir que se les brindaban a las periodistas eran sobre moda, belleza, espectáculos o títulos relacionados.

Oriana consiguió entrar a escribir en la redacción de L’ Europeo. Sus primeros textos estaban relacionados a la moda y a las noticias diarias, aún en los temas más convencionales, ella destacó entre otros periodistas.

Su insistencia por cubrir los temas que a le importaban, le ayudaron a forjar un carácter fuerte, necesario en esa época para poder ser tomada en cuenta. Temas relacionados con las problemáticas sociales o los sucesos que aquejaban a la población eran parte de su agenda.

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El viaje que le cambió la vida

Al darse cuenta del potencial que tenía como reportera, el director del diario donde escribía le propuso, hacer un viaje para que comenzará a narrar cómo era la situación de las mujeres en varias partes del mundo. Sin embargo, al principio Fallaci se opuso a la idea, ya que no le gustaba escribir sobre temas femeninos para ella las mujeres no debían ser una fauna especial que se debía separar de los temas como el deporte o la política.

Meses después se dio cuenta que cometía un error, pues comenzó a investigar y darse cuenta que los problemas fundamentales de los hombres solo se derivan de las cuestiones económicas o sociales, pero los problemas principales que aquejan a las mujeres nacen por el siempre hecho de ser mujeres. A raíz de dicho argumento y como resultado de ese viaje fue como nació su libro: El Sexo Inútil en 1961.

Después de ese viaje, fue imposible detener a Oriana porque hizo del viaje un estilo de vida y éste fue la puerta principal para comenzar a conocer a más gente, nuevos países que estaban sumidos en la violencia y descubrió uno de sus mayores talentos: la entrevista, su mejor herramienta para cuestionar a los más poderosos, sin duda, fue su arma de destrucción para los grandes políticos.

Las guerras que sobresalieron en su trayectoria

Su éxito en Estados Unidos la llevó a convertirse en la primera mujer italiana que ejercía el trabajo de corresponsal de guerra. Su primer acercamiento en este campo fue en Vietnam, donde dejó de ser Oriana para convertirse en La Fallaci, la periodista más cotizada del siglo XX.

Como corresponsal de guerra seguía todos los conflictos armados de la época, su manera de cubrir era distinguida y con un alto grado de peligro, por lo que firmó un papel donde eximia de toda responsabilidad al ejército estadounidense en caso de morir.

Después de su debut en Vietnam, la periodista viajó a la Ciudad de México en donde cubrió la matanza del 2 de octubre de 1968 en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco. Sin duda, este fue uno de los conflictos que más sobresalieron y el cual dejó una marca en su vida y en su carrera. A causa de esta matanza escribió el libro Nada y Así Sea, ahí contó las vivencias cruentas que vivió junto a los estudiantes, además hace una dura comparación entre las semejanzas de dos hechos que parecieran ser diferentes: una guerra entre potencias —Estados Unidos versus Vietnam— y una protesta estudiantil reprimida por el sistema político mexicano.

La narración fue para hacer una denuncia sobre el abuso y la violencia del gobierno mexicano contra los estudiantes ignorantes sobre las tácticas de una guerra. Asimismo, durante el conflicto la periodista recibió varios impactos de bala, los cuales nunca pudo sanar por completo.

La prensa la utilizó como un medio de denuncia en medio de los miles de crímenes que vivió, su capacidad para entrevistar la llevó a conocer a cientos de políticos y celebridades, como Henry Kissinger, Golda Meir, Yasser Arafat, Bob Kennedy, entre otros.

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El legado que dejó en el mundo del periodismo

Sus ojos se perdían en el mar de la violencia y el miedo; sus manos temblaban y deseaban escribir las historias verdaderas, pero el olor a sangre seguro invadió por completo su vida.

Durante los años noventa, Oriana Fallaci decidió retirase de la vida periodística y de la actividad pública a causa de un cáncer de mama contra el que tenía que luchar a diario. A pesar de su estado de salud y como consecuencia de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York, la reportera tomó de nuevo su pluma para escribir La Rabia y el Orgullo.

Finalmente, para 2004 decidió publicar una entrevista que se había hecho a sí misma, lo cual nunca hacía, en esas páginas revela su postura y las controversias sobre el mundo árabe. Oriana Fallaci murió el 15 de septiembre de 2006 a sus 77 años de edad, su legado fue inminente para los periodistas que siguieron su camino. Una mujer que nada la detuvo, para hacer su sueño realidad y continuar con su pasión de escribir.

Por: Guadalupe Arredondo

https://algarabia.com/algarabia/clara-zetkin-socialista-antes-que-feminista/

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