adplus-dvertising

Malinalco y su atl ollin

Este Pueblo Mágico ofrece un viaje por el mestizaje entre construcciones de siglos atrás y rituales. Por Carla Pascual
{"capture mode":"automodule","faces":[]}

Estoy en Malinalco, rodeada por el sonido tranquilizante y la frescura de sus atl ollin, palabra náhuatl que significa ‘agua en movimiento, canales de riego’. Malinalco está lleno de ríos y acequias que alimentan su verdor, frutos dulces y flores radiantes de todos colores. Pueblo Mágico ubicado en el Estado de México y a dos horas al oeste de la Ciudad de México, Malinalco ofrece un viaje por la época prehispánica y por la colonia. Su nombre proviene de una de las especies de plantas que crece en la zona: el malinalli, también conocido como el zacate del carbonero, con el que se hacen sacas del carbón y los mecates con los que se amarran.

Árboles y flores en Malinalco

Alabado sea el sol

Uno de los atractivos prehispánicos de Malinalco es el Cuauhcalli o la Casa del Sol construida en el llamado Cerro de los Ídolos, una posición estratégica para vigilar el valle. Este edificio monolítico, único en Latinoamérica, lo mandó a construir el tlatoani mexica Ahuizotl entre 1501 y 1515 para celebrar la graduación de los guerreros águila, quienes eran entrenados en Tenochtitlán.

Dentro de la zona arqueológica que lo resguarda, subo casi 500 escalones del Cerro de los Ídolos para alcanzar la entrada del Cuauhcalli en compañía del trinar de pájaros y el revoloteo de mariposas amarillas entre árboles floreados en rosa. La vista panorámica me revela las rocas entre el verdor de Malinalco: al frente, en los cerros vecinos, y hacia abajo, en las calles empedradas que se intercalan con jardines públicos y privados.

La entrada del Cuauhcalli me intimida: representa las fauces abiertas de una serpiente, con sus colmillos y lengua extendida en el piso hechas en piedra. Una vez adentro, en el suelo se encuentra un águila esculpida con las alas plegadas y un hueco en su dorso, donde se depositaba la sangre humana, chalchiuatl, ofrecida por los guerreros a los dioses. Es ahí adentro donde se consagraba a los guerreros águila.

De la tragedia a la fiesta

Sin embargo, los mexicas no disfrutarían el Cuauhcalli por mucho tiempo, pues en 1521 Malinalco fue sometido por los españoles, lo cual no fue sencillo, según lo narrado por Hernán Cortés en su obra autobiográfica Tercera Carta de Relación: envió “otro grupo armado, esta vez dirigido por Gonzalo de Sandoval, quien contaba con dieciocho soldados a caballo, cien peones y buen número de aliados otomíes”, quienes finalmente triunfaron.

Entonces se abrió paso a la construcción de otro de los sitios emblemáticos del pueblo y que no hay que perderse: el bello Convento Agustino de la Transfiguración, actualmente activo, y la Iglesia del Divino Salvador, entre 1540 y 1545. La iglesia se engalana con las imágenes religiosas de los barrios de Malinalco llevadas el 28 de julio de cada año y que marca el comienzo de la fiesta patronal del Divino Salvador. Ésta se extiende a la primera semana del mes de agosto y, además de misas, es un festín de colores con fuegos pirotécnicos en el cielo y danzantes de bailes prehispánicas frente a la fachada de la iglesia.

Cruz atrial frente a la Iglesia del Divino Salvador, en Malinalco

Respecto al Convento Agustino de la Transfiguración, sus frescos en blanco y negro ubicados en la planta baja alrededor de su patio central son una obra de arte que pintaron indígenas, llamados tlacuilos, entre 1571 y 1578. El blanco lo obtenían de la cal y el negro era ocote carbonizado con zapote, ambos mezclados con baba de nopal para que fijaran. Vaya que la mezcla fue efectiva, pues los frescos se conservaron sin intervención humana por 400 años hasta su redescubrimiento en 1974.

La intención de pintar los frescos fue evangelizar a la población local de manera no violenta usando la simbología y materiales locales. Los frescos representan tres paraísos: dos indígenas y uno católico. El xochitlalpan, ‘paraíso de las flores’, el tamoancha, ‘paraíso de los guerreros’, y el jardín del Edén, en el que la manzana fue sustituida por el cacao.

El auténtico Reino Plantae

Además, 47 plantas de la zona representadas en los frescos muestran el paisaje de Malinalco: medicinales, alucinógenas y afrodisíacas, por ejemplo, la guayaba, cuyo té de hojas con canela sana la diarrea, o la copa de oro —o chichixochitl en náhuatl— un alucinógeno potente. No puede faltar el nopal, hogar del insecto grana cochinilla, un parásito domesticado en Mesoamérica. El color carmesí que se extrae de las hembras oscila en un gran rango de colores según el pH que se le agregue: se torna naranja o rosas tenues al agregar acidez, digamos jugo de limón, y morado, rosas intensos o rojos oscuros con sustancias alcalinas, como agua jabonosa.

Sin embargo, la Iglesia consideró a los frescos un fracaso para la evangelización porque la cultura indígena era más rica que la española y los mismos frailes la estaban adoptando, por lo que los frescos fueron cubiertos con cal hacia el año 1590. Fue en 2002 cuando se realizó la restauración más reciente de los frescos del convento que nos permite apreciarlos en un estado de originalidad de 70-80%.

¿Dónde saborear las frutas cultivadas en la zona y representadas en los frescos? En las nieves a la venta en los puestos ubicados en las plazas y en el mercado del miércoles, tradicional desde la época prehispánica, que se monta a las afueras del convento. Yo me llevo una bolsa bien surtida con mamey, zapote, durazno, guanábana, plátano, guayaba de pulpa rosa y hasta jamaica para hacer agua. Las disfrutaré durante el desayuno ambientado por el correr del río que colinda con la casa donde me hospedo.

Frescos del Convento Agustino de la Transfiguración que muestran la variedad de plantas locales

Puedes encontrar a Paula Pascal en:

X: @carlapascualmx

IG: @carlapascualescritora

FB: Carla Pascual Escritora

Compartir en:

Twitter
Facebook
LinkedIn
Email

Deja tu comentario

Banner newsletter

Suscríbete al Newsletter de la revista Algarabía para estar al tanto de las noticias y opiniones, además de la radio, TV, el cine y la tienda.

Las más leídas en Algarabía

Scroll to Top