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Los colores del arcoíris

El arcoíris es un fenómeno óptico y meteorológico, éste es el espectro de siete colores que se perciben y su orden es de cálido a frío.

El arcoíris es un gran fenómeno óptico y meteorológico. Tiene lugar cuando los rayos del sol se refractan en las gotas de agua suspendidas en la atmósfera, lo que ocasiona la aparición de un arco multicolor en el cielo. Éste es el espectro de siete colores que percibimos, por cierto, siempre en orden idéntico y de cálido a frío: rojo, anaranjado, amarillo, verde, azul, añil y violeta.
Jalemos, pues, los coloridos hilos de la historia para conocer el origen de los nombres con los que nos referimos a cada uno de los siete protagonistas del arcoíris.
rojo. Fue un vocablo poco común en la Edad Media, significaba un color rojizo —como su pariente francés, roux—, frente a bermejo, colorado y encarnado, que son las denominaciones tradicionales del color
de la sangre. El primer registro de la palabra «rojo» apareció por el siglo XV, proveniente del latín roux, ‘rojo subido’. Pariente del italiano rosso y del portugués roxo, pero no del francés rouge ni del catalán roig —de rubeus.

anaranjado o naranja. El Diccionario del Español de México acepta tanto «anaranjado» como «naranja» para designar al tono que resulta de mezclar el rojo y el amarillo, es semejante al color del fruto del naranjo, es decir, la naranja.
Sus primeros registros en castellano se remontan al siglo XIV, hacia el año 1330. Derivado del latín moderno aurantia, que a su vez fue una latinización del francés orange, que proviene del árabe nāránŷa y éste del persa nârang y del sánscrito nārangáh.
Se dice que su traducción literal del sánscrito significa ‘veneno para elefantes’, pues cuenta la antigua leyenda que la fruta era tan dulce y buena que los elefantes morían por comerla en exceso.

amarillo. Los primeros registros de éste rubio vocablo aparecen hacia el año 1074. Proviene del bajo latín hispánico amarěllus o ‘amarillento, pálido’ y diminutivo del latín amārus, ‘amargo’. Probablemente designaba la amarillez de quienes padecían ictericia, por ser una enfermedad causada por un trastorno en la segregación de bilis o humor amargo.

verde. En el pasado, al verde se le llamaba prásino o sinople. En idioma castellano, la primera documentación del término «verde» data del año 1019 y aparece en el Diccionario de la Real Academia Española hacia el 1739.
Entre las lenguas europeas tenemos dos raíces diferentes: la anglosajona, que viene de la raíz ghrē, ‘crecer o volverse verde’ —de la cual surgen algunos vocablos, como el alemán grün y el inglés green—, y la romántica vir, de donde resulta la palabra en latín viridis, ‘vigoroso, vivo y joven’, usada para referirse a las plantas y árboles llenos de savia.
Verde tiene muchos derivados en español, desde el «verdín», que es la capa de color verde formada sobre la corteza de algunos cítricos cuando se pudren; pasando por «reverdecer» —como lo que hacen los cerros viejos—, «vergel» del latín viridarium, ‘arboleda’; hasta llegar a las verduras, a los verduleros que las venden y al verdugo que, inicialmente, era una vara que se cortaba, y como se utilizaba para azotar, dio también el nombre al alguacil encargado de ejecutar los castigos.

Conoce los colores faltantes en Algarabía 175.
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