Los amish

Los amish —conocidos en México como menonitas— son una congregación religiosa que surge a raíz de la Reforma protestante. Esta comunidad rechaza el estilo de vida mundano basado en el placer y el dinero.

Es fácil distinguirlos: hombres con largas barbas y sombreros de fieltro, mujeres con faldones oscuros y pañuelos en la cabeza; reniegan de la tecnología, del capitalismo e incluso de la música. Desde hace 500 años, los amish defienden sus tradiciones y la pureza de su estilo de vida. He aquí sus orígenes y a qué se debe su peculiar rechazo a la modernidad.
Más que un «pueblo» los amish son una congregación religiosa surgida en el siglo xvii como consecuencia de la Reforma protestante. Los protestantes se dividieron en muchas ramas, entre ellas los anabaptistas —unión del prefijo griego ana-, ‘nuevo’ y baptistés, ‘bautizar’—, que se distinguían por rebautizar a sus adeptos, ya que consideraban el sacramento del bautismo como algo que debe elegirse en la edad adulta y no imponerse en la niñez, su principal argumento era la decisión de Jesús de bautizarse a los 30 años.
Además de compartir las principales pautas del protestantismo —la Biblia como única regla de vida, Jesús como único mediador con Dios—, los anabaptistas también defendían que los cristianos bautizados debían amar al prójimo y vivir libres y alejados de la esclavitud económica y cultural del mundo. Defender dicho precepto hasta sus últimas consecuencias dio pie a que en 1693, Jakob Amman, pastor anabaptista suizo, fundara un movimiento religioso denominado Amish —se cree que debido a una derivación de su apellido— que rechazaba el estilo de vida mundano basado en el placer y en el dinero, poniendo como principal valor el trabajo en comunidad. Para mediados del siglo xviii, los amish se habían extendido por varias regiones de Suiza y Alemania, donde fundaron aldeas que se dedicaban sólo a la agricultura, la ganadería y el estudio de la Biblia.

Amish alrededor del mundo

Durante el siglo xviii los anabaptistas fueron perseguidos en casi toda Europa, lo que ocasionó enormes oleadas de inmigración, principalmente hacia Norteamérica. Actualmente, las mayores comunidades amish se encuentran en ee.uu., en los estados de Ohio y Pensilvania, otros más se establecieron desde hace 100 años en el norte de México, en el estado de Chihuahua, y también existe una amplia congregación en Ontario, Canadá. Por último, en el norte de Irlanda sobrevive una de las comunidades más ortodoxas, que cada vez cuenta con menos habitantes y se encuentra en peligro de desaparecer.
«Un hogar no es un techo sobre tu cabeza, sino buenos cimientos bajo tus pies», Proverbio amish
Debido a que consideran el capitalismo como una amenaza, algunos grupos amish de los ee.uu. buscaron establecerse en Centroamérica, pero solamente Belice los recibió permitiéndoles formar una comunidad en la provincia de San Ignacio. Con el tiempo surgieron también pequeñas poblaciones en Bolivia y Uruguay.

Los amish de todos los días

Aunque en primera instancia pudiera parecer extravagante, la vida cotidiana en una comunidad amish es muy parecida a la vida de cualquier otra comunidad rural; gran parte de la mañana se ocupa en actividades que tienen que ver con el cuidado de las parcelas y el ganado. Los niños aprenden desde pequeños a participar de la vida de la granja: alimentar, ordeñar y trasquilar el ganado; sembrar, regar y cosechar. A partir de los 10 u 11 años, las niñas se enfocan en otro tipo de actividades domésticas —limpieza del hogar, preparación de alimentos y confección de la vestimenta— mientras que los niños continúan trabajando en el campo.
Regularmente estudian por las tardes en una escuela donde niños de todas las edades comparten una sola aula y aprenden a leer, escribir y aritmética básica. La mayoría de las comunidades amish no recomiendan la educación más allá del sexto grado puesto que para ellos es mucho más importante que los niños aprendan a ser solidarios, amar el trabajo y cuidar de la granja y de la casa.
Cuando una pareja anuncia su boda tiene que esperar cerca de un año antes de casarse, pues primero su unión debe ser aprobada por el resto de la comunidad y bendecida por ambas familias; además, antes deben terminar de construir su propia casa, que casi siempre tiene una habitación especial o una casa más pequeña en el patio para que en algún momento vivan ahí los padres de alguno de los dos o incluso de ambos. Los ancianos son miembros muy importantes y respetados de la comunidad y su atención y cuidado es primordial para los amish.

De la moda nada les acomoda

Siguiendo las enseñanzas de la Biblia, los amish tienen prohibido hacer alarde de su apariencia, así como cualquier expresión de individualidad a través de la ropa o el arreglo personal, que debe ser sencillo y austero. Están prohibidos todo tipo de adornos y estampados así como los colores demasiado llamativos.
Las comunidades amish son pacíficas y apolíticas. Sus principales preocupaciones son la familia y el trabajo.
Las mujeres y las niñas usan faldas lisas y camisas de manga larga con delantal que sólo se quitan para asistir a la iglesia. En casa regularmente llevan un pañuelo sobre la cabeza —claro para las solteras y oscuro para las casadas— y los domingos se les permite usar sombrero para la iglesia. Debido a sus reminiscencias militares —los amish son absolutamente pacifistas— están prohibidos los botones y la ropa se ajusta con amarres, ganchos y otro tipo de broches, pero en algunas comunidades pueden aparecer botones en las prendas femeninas.
Los hombres siguen las mismas reglas del judaísmo respecto a las barbas —se rasuran mientras están solteros y se la dejan crecer una vez que se casan, los bigotes están prohibidos, también por su relación con los militares— y mientras son niños llevan camisas de manga corta o larga y pantalones cortos que se ajustan con tirantes. En la adolescencia comienzan a usar pantalones largos, igual sostenidos por tirantes —por aquello de los botones prohibidos— y camisas siempre de manga larga. Los sombreros masculinos son de paja en el verano y de fieltro oscuro en el invierno.
Para conocer más sobre los amish, consulta Algarabía 127.
Aquí puedes ver el documental Problemas en el paraíso Amish sobre la vida diaria de los menonitas:

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