El maíz nuestro de cada día

Tonacayotl: Maíz, nuestro cuerpo, nuestro sustento.
La historia del máz

La historia del maíz está vinculada al ASN de la cultura de los mexicanos, es uno de los elementos básicos de nuestra dieta y su uso en la cocina es milenario, la existencia de sus granos datan de hace aproximadamente 10 mil años a. C. La evidencia más antigua se encontró en la cueva de Guila Naquitz, en Oaxaca, a pocos kilómetros de Mitla.

Es conocido como «el oro mexicano» y su amplia variedad nos regala una diversidad de colores que lo adornan: blanco, azul, gordo, dulce, chiquito, bofo, vendeño, conejo, dulcillo, chapalote y amarillo, son sólo algunos ejemplos de las 60 presentaciones que se conocen.

Su nombre se pronuncia con cariño en muchas lenguas del país, para los nahuas es «centli» y en el proceso de su propagación por todo el continente americano se bautizó como «choclo», «jojoto», «corn», milho» o «elote». No fue hasta la llegada de los españoles y por la adaptación fonética que se nombró mahís.

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La historia del maíz según los Aztecas

Ahora que ya sabes más datos de él, es momento de adentrarnos a su origen y cómo sucedió su descubrimiento. La historia cuenta que su origen se dio en la región central de México, más específico en Jalisco, y sucedió a través de la fusión de plantas que crecían en forma de teocintle o teosinte.

Por otro lado, la antigua leyenda de los Aztecas cuenta que antes de la llegada del dios Quetzalcóatl, sólo se alimentaban con raíces y con los animales de caza; no comían otro manjar porque todo estaba fuera de su alcance.

A lo lejos detrás de las montañas que rodeaban su ciudad se encontraba el preciado maíz, el cual no podían encontrar porque permanecía escondido. Algunos dioses se dieron a la tarea de separar los cerros para poder saciarse del grano, pero nada de eso había resultado.

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La leyenda que envuelve su descubrimiento implicó pedirle a Quetzalcóatl su ayuda para conseguir el cultivo. A su auxilio el dios utilizó sus habilidades de inteligencia para llevarles el alimento, así que se convirtió en una pequeña hormiga negra y junto a una hormiga roja se encaminó a las montañas.

Luego de varios días, entre obstáculos y dificultades logró obtener el maíz y lo sostuvo entre sus dientes para emprender su camino de regreso. Así fue como se los entregó para que lo pudieran sembrar y cosechar en grandes cantidades.

El maíz hoy en día

Sin duda, cual fuera su descubrimiento es enriquecedor para las familias mexicanas y a nivel mundial que lo consumen directa o indirectamente, ya que después de ser nixtamalizado –cocido en cal- su proceso se convierte en un elemento más nutritivo y se trasforma en tortillas, tamales, tecoyotes, tecocos y un sinfín de preparaciones deliciosas.

Algunos estudios de la Universidad Nacional Autónoma de México, muestran que el hecho de que en el país existan dos grupos silvestres cercanos al maíz permitirá que la especie sea evolutivamente viable y se podrán generar nuevas variedades y razas criollas.

Agradezcamos su descubrimiento a las culturas primigenias del país, ya que por ellos hoy nuestra dieta se enriquece a diario por el oro mexicano de mil colores.

Agencia Reforma

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