La combustión espontánea

En 1731, los restos de la condesa Cornelia di Bandi fueron hallados en su casa de Cesena, Italia, en una escena inexplicable: dos dedos, el cráneo y ambas piernas parecían estar apenas sostenidos por una masa de cenizas compactas que correspondían a su cuerpo calcinado...

En 1731, los restos de la condesa Cornelia di Bandi fueron hallados en su casa de Cesena, Italia, en una escena inexplicable: dos dedos, el cráneo y ambas piernas parecían estar apenas sostenidos por una masa de cenizas compactas que correspondían a su cuerpo calcinado; su ropa y el entorno estaban intactos.
Médicos y policías intentaron en vano explicar el caso, mismo que dio la vuelta al mundo y suscitó que los libros médicos empezaran a reportar otros casos de ignición de un cuerpo humano sin una fuente externa aparente, que se llamó «combustión espontánea» —o SHC, por sus siglas en inglés: Spontaneous Human Combustion—.
El fenómeno halló eco en textos literarios como Redburn: His First Voyage, de Herman Melville; Bleak House, de Charles Dickens, y El doctor Pascal, de Émile Zola.
Durante el siglo xix se creyó que las víctimas habían consumido bebidas inflamables —aunque fueran abstemias—, que se habían dormido con un cigarro encendido —aunque no fumaran—, o que les había caído un rayo —aunque fuera en interiores—; pero las explicaciones sobrenaturales —posesión, magia negra, acción demoniaca o castigo divino— eran las más frecuentes.
Conoce más de este extraño fenómeno en Algarabía Extra: Lo espeluznante y lo paranormal.

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