Los lomilargos – Algarabía
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Los lomilargos

«Lomilargos» es una forma de llamar a las personas originarias de los Altos de Jalisco.

No es ninguna novedad que se diga que México es un «crisol de paisajes», ambientes, culturas y razas. Los contrastantes ecosistemas que uno puede ver en este país no dejan de maravillar hasta al más viajado de los exploradores. La variedad étnica también llama la atención, y aunque en esta posmodernidad el tema racial es tabú —no debe hablarse de razas humanas como si de perros se tratara—, vale la pena darse cuenta de los distintos tipos de mexicanos que hay en todas las geografías de la nación. Uno de ellos lo conforman los llamados «lomilargos».

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Lomilargos1 También se les conoce como lomolargos. se les llamaba despectivamente —el apelativo era originalmente desdeñoso, pero hoy carece de connotación peyorativa— a ciertos habitantes de los Altos de Jalisco.2 La región de los Altos de Jalisco se ubica en el noreste y representa once por ciento de su territorio. Sus municipios más representativos son Lagos de Moreno, Arandas, Tepatitlán de Morelos y San Miguel el Alto. En aquella zona es frecuente ver a mujeres de ojos claros y pelo castaño o rubio, y a hombres altos, de barba cerrada y rasgos más bien europeos.

¿Ascendencia francesa?

Los lomilargos están convencidos de ser descendientes de franceses —aunque cualquiera se preguntaría si los apellidos Muñoz, González y Gutiérrez en verdad evocan un pasado galo—. Su teoría es que, en tiempos de la Intervención francesa, un batallón de soldados de Bazaine se perdió por esos lares, depuso las armas, y se entregó a la cópula con las mujeres locales. La realidad, según historiadores y genealogistas serios como Jesús Gómez Serrano y don Francisco de Castaños, es que esta gente desciende de inmigrantes españoles llegados a la región durante el Virreinato, y que constituyeron ahí comunidades profundamente endogámicas, es decir, que personas de ascendencia común o naturales de una pequeña localidad o comarca contraen matrimonio.
A los «alteños» —adjetivo que ellos encuentran más aceptable— se les empezó a llamar lomilargos por la costumbre de los hombres de fajarse los pantalones bastante más abajo de lo normal, provocando así el curioso efecto óptico de una espalda demasiado larga.

Muchas de las familias de la región han emigrado de sus poblados a ciudades más grandes, como Guadalajara, León o Aguascalientes, en donde varias han conseguido prosperar. Sin embargo, las zonas rurales de los Altos de Jalisco siguen pobladas, mayoritariamente, por lomilargos. Éstos se han dedicado a lo largo de las generaciones a desempeñar actividades ganaderas y agrícolas, y los que permanecieron en las localidades a las que llegaron sus ancestros, son en su mayoría gente de campo: un tanto ingenua, simple y bonachona.

País de tabúes

Aquí quiero hacer un paréntesis para decir lo siguiente: primero que nada, hay que aceptar que México es un país de tabúes, y uno de los más arraigados prejuicios mexicanos, culpable en gran medida de muchos de los actuales problemas de identidad del país, es el prejuicio racial. Hay que reconocerlo, México es un país profundamente racista; desde Tijuana hasta Chetumal —pasando por Tecate y Rosarito, Minatitlán y San Juan de los Tejocotes—, sigue existiendo una triste predisposición de la gente a menospreciar a las personas con rasgos indígenas, y a considerar «mejor» a cualquiera que esté un poquito más «güerito» o más afilado de facciones.

Esta reflexión viene a cuento sólo para explicar que, como los lomilargos son «güeritos», y el mexicano promedio está acostumbrado a encasillar a la gente blanca en el rubro de las clases sociales más privilegiadas, no cuadran las cosas el día en que va camino a San Juan de los Lagos y se topa en la tienda de abarrotes con una muchacha alta, de grandes y redondos ojos verdes, pelo castaño claro, nariz respingada y figura nada despreciable… una escuincla, para acabar pronto, de «no malos bigotes».

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Lo que el mexicano promedio no sabe, es que esta muchacha probablemente sea muy «silvestre»; que tal vez no haya avanzado mucho en el escalafón escolar y probablemente no sepa expresarse muy bien; es posible también que no haya ido al dentista recientemente y que tenga la mazorca un tanto descompuesta y muy poco presentable; puede darse el caso, igualmente, que la señorita no esté muy acostumbrada a tratar con gente ajena a su comunidad, por lo que podría sonrojarse, chapearse o ruborizarse sin alguna razón aparente.

El mexicano promedio de nuestra suposición, que se pasea asombrado por los llanos de los Altos de Jalisco, empieza a darse cuenta, anonadado, de que no todos los pobladores rurales de México caen dentro del estereotipo que él se había formado —morenos, chaparritos y de pelo alarmantemente lacio—. La sorpresa de nuestro mexicano promedio —a quien llamaremos Luis Hernández, para hacerlo más promediable— llegará a un punto de inflexión para transformarse, de pronto, en comprensión: Luis Hernández entenderá de sopetón que los lomilargos son también mexicanos, y no ganaderos franceses ni agricultores navarros perdidos en las planicies jaliscienses, al contemplar con sorpresa la siguiente escena.

Tecnología «lomilarga»

Empezaba a llover fuerte cerca de la Unión de San Antonio. Los coches transitaban lentamente, entre charcos y baches, en contra del inclemente tiempo. De repente se dejó ver, rodando con más lentitud aún que los otros coches, una camioneta Dodge como de 1986. Sobra decir que todos los coches tenían encendidos sus limpiadores, indispensables para manejar en medio de las precipitaciones; la camioneta de nuestro cuento también hacía bailar sus limpiaparabrisas.

A Luis Hernández le fue posible observar, cuando la camioneta estuvo lo suficientemente cerca, que el conductor era un lomilargo bigotón y ensombrerado, acompañado de una mujer en el lugar del copiloto, que seguramente era su esposa. La postura de ambos era de llamar la atención: no obstante el aguacero, los ocupantes de la camioneta iban con las ventanas abajo. El conductor sacaba la mano izquierda y su mujer la derecha.

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A pocos metros, Luis comprendió que los limpiaparabrisas de la «flamante» Dodge estaban descompuestos. Para suplir esta imperdonable deficiencia, la pareja había implementado un mecanismo: cada tripulante sostenía un mecate más o menos largo, que por el otro extremo se ajustaba a cada limpiador.

Así, el conductor sostenía con la mano izquierda el mecate que le permitía operar el limpiaparabrisas izquierdo, mientras que la mujer sostenía con la mano derecha su propio mecate, que a su vez le dejaba ejercer control sobre el parabrisas derecho. En un primer momento, el lomilargo jalaba del mecate para desplazar agua del parabrisas, movimiento que era inmediatamente correspondido por su mujer, quien con el suyo hacía lo propio. Esta entendida sincronía de movimientos se repetía coordinadamente para mantener la visibilidad.

Una vez más —se dijo Luis Hernández— el ingenio mexicano había superado las contrariedades… un ingenio obligado por la pereza y la negligencia. La decisión del lomilargo seguramente había sido tomada con base en una pragmática reflexión: aunque quizá se trataba de una falla mecánica que cualquier electricista hubiera solucionado en un santiamén, en los Altos no llueve tanto como para molestarse en ir a arreglar semejante nimiedad.

Ese día, Luis Hernández aprendió que hay diferentes fisonomías entres sus paisanos. Por decirlo coloquialmente, entendió que existen mexicanos de chile, de dulce y de manteca; pero que, al final del día, siempre hay algo que los relaciona e identifica entre sí, características de personalidad que compartimos todos: esa idiosincrasia que llamamos mexicanidad. La presencia de factores tan disímiles en los diferentes elementos que conforman México, hace de éste un país muy rico, muy peculiar y también, por qué no decirlo, bastante curioso.

❉❉❉

Texto publicado en Algarabía 73. En esa edición también encontrarás textos sobre dinosaurios, la estampa japonesa popular y la combustión espontánea.

10 thoughts on “Los lomilargos

  1. ColaKO #4 ColaKO 02/02/2009 13:03
    En España somos mayoría de O también, alrededor del 70%. A pesar de lo que diga Arzallus, no hay grandes diferencias en Euskadi

  2. Hola! Antes que nada quiero comentarles que no soy mexicana a lo que mia ortografie no es muy buena.
    Tengo unas amigas de los Altos de Jal. que me preguntaron que de dónde era y les comenté que de Milán Italia, que no parecía italiana que mas bien francesa por mis ojos azules tú también no pareces mejicana mas bien francesa y ella me comentó que sus tatarabuelos eran françesesi otra que tambíen es de Jali le comentó que estaba loca que tenía sangre española y ella se molestó y dijo que acaso parecía arabo.
    Bueno hablando con un doctor en historia de la Univesidad que tambén es de jal esto me comentó:
    Hay mesizage como toda América latina pero en esa región predomina mas la sangre española porque en esa zona no había tantos indigenas porque era semidesertica y los nativos prefeían las zonas boscosas para proveerse de su alimentos. Pero en la intervencion francesa se quedaron 10,000 soldados, te recomiendo un excelente libro Maximilano Intimo Jose Luis Blasio en la pag 630 en el capitulo de la traicion que recibió Maximiliano por parte de sus dos generales Márquez y López que estaban en el norte y occidente del pais, no regresaron para apoyar el sitio de Quéretaro
    .Según el libro el gobierno de los USA le dio al Gral López una fuerte cantidad de dinero para dejar a la deriva a 5780 soldados entre otros Belgas (dragones), Hungarod (cascos), Polacos (legionariso), argelinos (zuavos) y mejicanos (conservadores) los asuares austriacos se quedaron con Maximiliano reforzando el sito presisamente en el norte de michoacan, los Altos de Jalisco, (5780) ver Jalostotitlan Atravez de Los Siglos http://www.lja.mx/2009/05/en-calvillo-encuentran-marcadores-geneticos-similares-a-espanoles-franceses-y-holandeses/ y los otros 5,780 restantes del Gral Marquez en los cañones de Zacatecas y Ags, la sierra de Nayarit y Mazatlan como tambien en Durango, Nuevo León,https://norte-monterrey.vlex.com.mx/vid/hallan-evidencia-paso-frances-78225491 etc.
    En conclusion: si en España el tipo de sangre es mayormente el tipo «o» y en el norte de Europa es el «A» mi pregunta es: porque esos rubios que se encuentran en los ranchos de Jal. y el resto del norte de Mejico tiene tipo «A» https://www.meneame.net/story/distribucion-tipos-sangre-mundo

  3. Pingback: La silla
  4. Mi abuelo el papa de mi papa era un «lombilargo» por así decirlo, se vino a la ciudad de México a buscar mayores oportunidades ahí conoció a mi abuela hija de padre español y madre indígena, en conclusión mis tios tienes distintos tonos de piel, ojos y cabello, eso si cuando suena el mariachi llega la nostalgia a ellos. Por eso me gusta las variedades porque hacen enriquecedora nuestra cultura.

  5. Las opiniones vertidas en éste artículo mas que permitir al lector formarse una imagen mucho mas general de la igualdad de las personas, de los mexicanos, mas haya de condiciones físicas y estereotipos promueve seguir viendo diferencias.
    Por vez primera no me gusta un artículo que publican.

    1. Y eso que no vives en los Altos de Jalisco donde muchos de esos «güeritos» se sienten de una raza superior e ignoran completamente o demuestran frontalmente desprecio a quien tiene un tono de piel moreno. Si no le pueden preguntar a los «Sanjuaneros» que son los peregrinos que visitan el santuario de la Virgen de San Juan, donde en muchos negocios les hacen el feo porque son prietos y chaparros y de rasgos muy indígenas.
      En una ocasión, un amigo de San Julián, municipio alteño en el que la mayoría de la gente tiene rasgos «europeos», me comentó que su papá insistía mucho a sus hermanas que tuvieran cuidado al momento de elegir marido pues no deseaba que «le echaran a perder el ganado» cruzándose con gente no alteña. Incuso para recalcar el desprecio hacia las personas de rasgos raciales diferentes se refieren a la gente de la ciudad más cercana como «Prieto, chaparro y panzón: seguro que es de León» (Guanajuato).
      Y eso que no he hablado de su cacaraqueado «Orgullo alteño» que sirve para justificar mucha de esa exclusión y en el que incluyen más sensiblemente a los municipios donde la mayoría de la gente es «güera», dejando casi fuera a Ojuelos de Jalisco y Lagos de Moreno donde existía una importante población indígena en tiempos de la conquista y la mayoría de las personas son visiblemente mestizos.
      Cruel pero verídico. Los invito a que la próxima vez que visiten esta región lo comprueben.

      1. Cómo habitante de san julían , eso que dices es muy generalizado y falso en cierto grado,el rechazo a algunos sanjuaneros se debe a su comportamiento no a su aspecto , dejan las calles y terrenos sucios, realizan grafitis en algunas propiedades, y acosan a las mujeres, el hecho que haya muchas damas hermosas no les da el derecho de gritarles o acosarlas físicamente, lo digo no por inventar si no porque e sido testigo presencial de ello, y respecto a elegir pareja pues eso es decisión propia.

      2. Eso es cierto, mi esposo viene de una familia de Arandas y son extremadamente racistas. Cosa que no pasa con mi familia de Cotija que tambien son gúeros de ojos azules pero para nada asi de racistas.

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