Estimado lector:

Aquí le proporcionamos el boceto de la estructura de una carta, para que se anime a dedicarle una a quien su aliento le inspire.

Comunicarnos con nuestros semejantes, establecer contacto y expresar ideas y emociones siempre ha sido una necesidad intrínseca de los humanos. Por ello, las cartas existen desde tiempos remotos, cuando las civilizaciones comenzaron a practicar la escritura; de hecho, en las excavaciones de algunas ruinas se han encontrado misivas, de tono familiar o mercantil, que sus autores grabaron en tabletas de arcilla o trazaron en papiro. Y, aunque en la actualidad este ejercicio se ha simplificado y ha relajado sus formas con la aparición del correo electrónico, la epístola plasmada en papel se continúa no sólo usando, sino gozando.

Y, como deseamos que usted se regocije con este placer, aquí le proporcionamos el boceto de la estructura de una carta, para que se anime a dedicarle una a quien su aliento le inspire; recuerde que escribirle al otro es uno de los ejercicios más ricos y deleitosos, pues no sólo es la expresión básica de las ideas propias, sino la oportunidad de comunicarlas a uno o varios receptores para compartir, manifestar e, indudablemente, establecer lazos entre usted y su lector con una posibilidad adicional: la réplica.

  • La fecha es el primer elemento de toda carta y debe llevar, preferentemente, el lugar de procedencia y la data en la que se escribe.
  • El vocativo es el saludo que se le da al destinatario para llamar su atención. Puede ser cortés, de acuerdo con el grado de afecto y cercanía que se tenga con el interpelado. Va siempre al principio de la carta y debe ir seguido por dos puntos.
  • El texto es la parte fundamental de la carta, pues es en el que se expone el motivo de la misma. De preferencia debe llevar una introducción y, posteriormente, el asunto a tratar.
  • La despedida es una frase o expresión que se acomoda al final del texto para marcar el fin de la carta de una manera cordial. Aquí puede escogerse entre el «atentamente» o «cordialmente» o, bien, una frase de nuestra propia creación.
  • La firma es el último elemento de la carta y en ella se especifica quién es su autor.
  • La posdata —P. D.: «después de la data o fecha» —o post scríptum— P. S.: «después de lo escrito»— es lo que se añade a la carta ya concluida y firmada: una nota, algo que no tiene que ver con el texto que motivó la misiva, una conclusión o reflexión posterior, entre otros, y puede no existir.

Ésta es la estructura básica de cualquier tipo de carta; su uso garantiza la claridad de quienes escribimos y la comprensión de nuestro lector. Confiamos en que le será de utilidad, en especial, cuando nos escriba su propia carta. Mientras tanto, deseamos que disfrute intensamente del placer de relacionarse con los demás.

Cordialmente
Algarabía

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