El gran perdedor

Esta leyenda urbana muestra la esencia pura de aquel singular personaje, por lo que es difícil identificar su veracidad.

Hacia  1920, el mundo estaba enamorado de Charlie Chaplin. Según contaban dos periódicos de ese año—The Straits Times, de Singapur y Poverty Bay Herald, de Nueva Zelanda—, durante una cena de sociedad, un  tal Lord Desborough contó una anécdota que había oído de boca de la legendaria actriz Mary Pickford:

«Charlie Chaplin estaba en una feria cuando se encontró con una competencia sobre quién podía imitar mejor el característico andar de Charlot. Se inscribió, aunque no dio su nombre real ni se caracterizó con su célebre bigote. Fracasó terriblemente, quedando en vigésimo lugar».

Decía el periódico australiano Albany Advertiser, en 1921:

«Una competencia entre imitadores de Charlie Chaplin tuvo lugar en California, recientemente. Hubo 40 participantes y, como una broma, el auténtico Charlie Chaplin entró bajo un nombre falso. Sin embargo, no ganó; quedó en el lugar 27 de la competencia».

¿Esta historia es real o una leyenda urbana? La Asociación Chaplin, creada por sus herederos, afirma que no hay evidencia de su veracidad; sin embargo, refleja tan bien la personalidad del actor que podría ser verdad.

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