Sudán, el último sobreviviente
Desde la redacción

Sudán, el último sobreviviente

La huella que el hombre deja en su breve paso por el planeta Tierra, ha tenido severas repercusiones sobre nuestro entorno y el de otras especies con las que convivimos.

Los humanos se han olvidado del respeto a su medio ambiente sólo por privilegiar, de forma egoísta, su estilo de vida consumista; las acciones desesperadas por corregir estos estragos son tardíos e insuficientes.

Hace dos billones de años, las cianobacterias oxigenaron la atmósfera e irrumpieron en las condiciones de la Tierra, trayendo consigo el origen de la vida de cierta forma incidental. La especie humana, luego de varios años de adaptación y supervivencia, pareciera ignorar la responsabilidad de sus actos y los daños que puede ocasionar.

La alteración y destrucción de ecosistemas, la caza, el exterminio de especies animales, la contaminación ambiental, algunas prácticas modernas aplicadas a la agricultura, incluso los conflictos armados, son algunas de las actividades por las que hemos visto menguar la biodiversidad en el planeta. Las víctimas han sido lamentadas: el bucardo, el olivo de Santa Helena, el puma del este y el rinoceronte negro del oeste africano, han sido de las últimas especies en desaparecer en pleno siglo xxi.

«Sudán» es el nombre de este rinoceronte blanco que aparece en la fotografía, primo no tan lejano de la especie negra que se extinguió en el 2006. Actualmente es el único macho de los cuatro últimos ejemplares que se resguardan en el Centro de Conservación de Ol Pejeta, en Kenia.

La vida de estas especies se encuentra en un ambiente crítico y peligroso, debido principalmente a la cacería furtiva, relacionada con las creencias en el sureste asiático de que sus cuernos sirven para curar toda clase de enfermedades. Los compradores —vietnamitas y chinos en su mayoría— pagan grandes sumas por conseguirlos para sus remedios medicinales, lo cual ha propiciado un lucrativo mercado negro que a menudo está bajo el control del crimen organizado.

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Las guerras civiles de la República Democrática del Congo y Sudán han tenido un devastador impacto para estos rinocerontes al convertir su hábitat en zonas de conflicto, y quienes buscan sus cuernos sólo por fines ornamentales también se han encargado de reducir la población de esta especie a sólo cinco ejemplares, entre estos Sudán como el único macho de 42 años de edad.

Gran parte de la vida de este viejo rinoceronte blanco transcurrió en un zoológico de la República Checa, hasta que en 2009 fue trasladado al Centro de Kenia para tenerlo bajo la protección de guardias armados las 24 horas del día y así garantizar su supervivencia.

El cuerno de Sudán fue cortado por unos cazadores para ser vendido en el mercado negro. Ahora es ciego, sordo, y depende completamente de sus cuidadores para que pueda llegar a vivir hasta los ochenta años. George Paul, veterinario adjunto del Centro de Kenia, advierte que «siendo realistas, estaríamos viendo morir a estos animales más o menos en la próxima década. Pero esperamos que al usar métodos artificiales de reproducción podamos reintroducirlos en el futuro».1 Entrevista concedida a CCN en español.

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El rinoceronte es una especie que lleva 26 millones de años habitando nuestro planeta. A principios del siglo pasado había cerca de un millón en África, y ahora, sus días están contados para desaparecer por completo.

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