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Las voces del deporte, sin «sudar la gota gorda»

Los deportes traspasan fronteras y llegan hasta nuestro lenguaje.

La mayoría de los mexicanos somos deportistas, y no precisamente porque estemos dispuestos a sudar la gota gorda haciendo ejercicio físico; preferimos que otros lo hagan para nosotros simplemente divertirnos «viendo los toros desde la barrera».

Los deportes concentran pasión, como en Algarabía 133

Alguien se preguntará: ¿y eso es ser deportista? Pues sí, si nos atenemos a la etimología de la palabra deporte. Esta voz tiene su origen en el latín deportare: «llevar algo a otro lado», como cuando alguien es expulsado de un país al que no pertenece, es decir, deportado. En otro matiz, la palabra también tomó el significado de «retirarse temporalmente a alguna parte», casi siempre con fines de esparcimiento, para descansar de la agotadora rutina; «echarse una escapadita», diríamos hoy.

Esta añeja inclinación por el deporte, por necesidad y tradición, ha dejado huellas en el lenguaje de todos los días.

Así nació el concepto deporte, que en su origen era «ir a divertirse», y una buena forma de hacerlo era asistiendo a las variadas competencias de hombres contra hombres, o de hombres contra bestias. Así que las cosas no han cambiado mucho, nos sigue gustando el deporte y hoy hacemos lo mismo asistiendo al beisbol, al futbol, al box, etcétera.

Conozcan de dónde vienen algunas expresiones por las cuales entenderán que la mayoría de los mexicanos somos buenos deportistas.

Del box

s44-voces-boxSobre este deporte hemos adoptado expresiones como: «me salvó la campana», cuando el reloj nos libra de una situación indeseada, y cuando desistimos de algo que nos habíamos propuesto, «tiramos la toalla». También, cuando alguien se enfrenta a golpes contra alguien más fuerte o más hábil y queda con la cara hecha un moretón, entonces se dice que «lo pusieron como campeón», y es que si bien es cierto que no hay campeón sin corona, tampoco lo hay sin la nariz aplastada.
Cuando queremos salir avante de una situación difícil, «hay que fajarse como los buenos», pero si alguien realiza una acción o nos dice algo que no podemos rebatir en el momento, nos descarga un «gancho al hígado», y qué tal cuando decidimos retirarnos de una actividad, entonces «colgamos los guantes».

De los toros

Los aficionados a la tauromaquia también han aportado una gran cantidad de expresiones: de un principiante que muestra mucho entusiasmo en su trabajo, se dice que «tiene ansias de novillero», y cuando alguien o algo está a punto de caducar, es que ya «está pa’l arrastre», como los toros que, ya muertos, son arrastrados fuera de la plaza.
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Hay quienes gustan opinar sobre hechos en los que nunca han metido mano y, el día que lo tienen que hacer, se ponen amarillos del susto al ver que las cosas no son tan fáciles; a ellos se les recrimina diciéndoles: «¿Ves?, no es lo mismo ver los toros desde la barrera». A un recién casado que se apresta a vivir su luna de miel, jocosamente algún amigo le dirá: «¡Aguas!, no te vayan a devolver por manso», a lo que el nervioso novio quizá conteste: «No, ya sabré entrarle al toro». Es que no es fácil enfrentarse a un toro, por eso a un problema difícil lo llamamos «un torito» y para resolverlo no hay como «aventarse al ruedo»; si lo hacemos bien, podemos decir que «salimos por la puerta grande», como los toreros que salen en hombros de la plaza tras una tarde triunfal.

Del futbol

Es curioso, pero a pesar de que hoy el futbol es el deporte de las masas, no encontramos muchas expresiones relacionadas con este juego. Decimos que nos van a «sacar tarjeta roja» cuando hacemos méritos para ser echados de un lugar o de una vida.
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Cuando un vendedor le pone una «marca personal» —o marcaje personal— a algún prospecto, es porque no piensa dejarlo escapar —aunque también aplica cuando hay que cuidar de cerca a alguien—. Si nos toman en una posición desventajosa o, de plano, con las manos en la masa, podrán decirnos que nos agarraron «fuera de lugar» o «en offside», y cuando estamos inactivos, en espera de una oportunidad para entrar en acción, decimos que «estamos en la banca».
A veces, cuando alguien reacciona bien ante un problema, damos nuestro reconocimiento diciéndole «bien bajado ese balón», y de un comentario o pregunta con doble intención, podemos decir que «trae chanfle», y por qué no, también cuando nos retiremos podemos «colgar los tenis».

Del beisbol

Los beisboleros también tienen sus aportaciones: cuando llegamos justo a tiempo a una cita, decimos que «llegamos barriéndonos», y si tenemos un logro relevante: «nos volamos la barda». Cuando no reaccionamos a tiempo, nos justificamos diciendo que «no vimos venir la bola», o si simplemente no nos interesa reaccionar, «dejamos pasar esa bola». De alguien que nació con el sexo equivocado, decimos que «batea a lo zurdo» —también batea zurdo o batea de zurda—, pero al que le da igual ponerse de un lado que ponerse del otro, es que «batea por los dos lados».
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Un buen pitcher es al que le encanta «disparar» —o «pichar», en el norte de México— los refrescos, las cervezas o lo que sea. Cuando tomar una decisión es difícil pero inevitable, decimos que «estamos en tres y dos», como el bateador que ya tiene tres bolas y dos strikes y debe decidir si dejar pasar la bola o correr el riesgo de tirar el batazo sin saber lo que pueda pasar. Finalmente, cuando el objeto de nuestros intereses amorosos nos hace un desdén categórico, podemos afirmar, con vergüenza, que «nos batearon».❧
Lean más frases deportivas en Algarabía 85, y comprueben que para ser deportista no es indispensable «sudar la gota gorda».

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