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Barrilete Cósmico

El 10, uno de los mejores —sino es que el mejor— futbolistas de la historia. Por Luis Enrique González Castro
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Desde la repentina y sorpresiva muerte de «el Pelusa» no ha habido un solo instante en que su nombre se haya alejado de las pláticas de futbol, mucho menos en la víspera de un Mundial, donde las evocaciones a Diego Armando Maradona resuenan en todos los rincones. Se trata de una figura emblemática de cada Copa del Mundo aun sin su presencia.

Diego el polémico

Múltiples temas controversiales convergen con «el Diego»: misas, litigios, miniseries, fiscales, abogados, documentales, testimonios, peritajes, videos, testigos, chats, tributos, denuncias, programas de televisión, amantes, hijos no reconocidos, juicios… Millones de personas afirman que él era un genio de la cancha y un hombre imperfecto fuera de ella.

Desde aquella primera entrevista a los 13 años que le hizo el periódico El Gráfico, asomó la mirada curiosa y vivaz a través de la cual podían verse los sueños de un chico noble y humilde. Tras ese antecedente era imposible imaginar que después del debut en Argentinos Juniors y su participación con la Selección Argentina juvenil campeona en Tokio ‘79, Maradona se convertiría en un hito del futbol mundial.

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El juego genial

Él es la suma de todos los componentes del juego: elegancia, agilidad mental, técnica y gol. Maradona trascendió la identidad de un club al crear universos simbólicos que se constituyeron en marcas indelebles, no sólo deportivas sino también ideológicas. De allí que los seguidores de la Albicleste se hayan hecho incluso más nacionalistas.

Maradona siempre formó parte de equipos contestatarios como él mismo: el Nápoles, que representa al sur italiano subdesarrollado contra el norte industrializado y rico; el Barcelona y el Rayo Vallecano, que confrontan con el centralismo representado por el Real Madrid, la monarquía, el franquismo y el clero; y Boca Juniors, que enarbola la bandera de la hinchada número 12: la afición que juega, venida de las entrañas del pueblo argentino.

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Triunfos y campeonatos

La mejor época de Maradona como futbolista fue la década de los 80, específicamente durante el Mundial de México ʻ86, donde lo más sonado fue el triunfo contra Inglaterra con un gol que llevaba la picardía latinoamericana, como es la gambeta, el regate y el túnel, que de su mano, la famosa «mano de Dios», Argentina obtuvo su segundo estrella.

Su imagen se agigantó y se definió históricamente en una coyuntura particular de transición en el futbol mundial, configurada por una transformación sustancial del estadio a la pantalla, pasando de la era del deporte espectáculo a la del negocio espectacular, hoy llamado «futbol moderno».

The dark side

Y como sucede casi siempre dentro de toda historia vertiginosa, vinieron los excesos de alcohol y drogas —como sucedió en Punta del Este—, la recuperación en La Habana, los escándalos de la boda en el Luna Park, errores que mermaron tanto que marcaron el derrotero de su muerte a los apenas 60 años, acontecimiento que dejó al futbol en silencio.

Actualmente este deporte sigue como siempre: produciendo alegrías y tristezas; especulación y esperanzas, manipulación y poder; y hasta una propuesta de jugar los mundiales cada dos años, así como aumentar los participantes y países sede para seguir industrializando la pelota, ésa que Maradona siempre tuvo como amiga, que reconoció en su despedida del futbol haberla manchado; pero también esa pelota que una tarde de junio de 1986, en el Estadio Azteca, lo convirtió en el Barrilete Cósmico.

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