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Los cuadernos de viaje y la historia que cargan

La mente funciona de una manera muy extraña, a veces te hace recordar lo que quisieras olvidar y en olvida lo que quisiéramos tener más presente. 
Los cuadernos de viaje y la historia que cargan

Darle vueltitas al globo terráqueo e imaginar que viajas al país que tu dedo selecciona al azar es una de las maneras más lindas de planear un viaje en la imaginación, pero no es la única, hacer cuadernos de viaje que inician desde la planeación es una costumbre antigua que ha resurgido. La mente funciona de una manera muy extraña, a veces te hace recordar aquello que quisieras olvidar y en otras ocasiones te hace olvidar lo que te gustaría tener más presente. 

Ir de viaje siempre será una experiencias memorable y digna de almacenar en lugares más perennes que las neuronas. Y ya sea que se trate de conocer un lugar nuevo o de volver a un lugar que nos cautivó en el pasado; llevar un registro de lo vivido y lo pensado puede ser el tesoro más valioso que esa experiencia nos puede ofrecer.

Existen varias maneras de documentar lo vivido y aunque hoy en día son muchos quienes prefieren hacerlo por medio de redes sociales ¾ tal vez por la velocidad con la que registramos textos, fotografías y vídeos¾ hay algunos seres extraños que optan por poner, literalmente, manos a la obra y hacer del registro de su viaje una obra de arte personal con un cuaderno de viaje

Old, travel book, Pixabay

Los cuadernos de viaje, un regalo del pasado

La velocidad de la etnología nos hace sentir lejanos de la existencia de otras forma de vivir, sin embargo, los viajeros no son exclusivos de las nuevas eras y la necesidad de almacenar las memorias tampoco. Muchos viajeros del pasado documentaron cada lugar que visitaron usando esta técnica de construcción que podríamos llamar “lenta” y por lo tanto su experiencia se registró de forma selectiva, cuidada, privada.

Los viajeros que se lo tomaban enserio, cargaban consigo un cuaderno de viajero en el que anotaban todo lo que veían, vivían y descubrían; era una manera personal de describir un viaje. Para poder ver de una manera más acertada el paisaje que te describían en un párrafo de cinco renglones, era un “plus” encontrar un dibujo, pero si el viajero no quería o no sabía hacerlo, la imaginación era el límite, haciendo que las aventuras se convirtieran todavía más mágicas, pues era un tanto intangible el saber los colores exactos, el tamaño preciso y la textura adecuada de la descripción de su viaje.

Y aunque parece realmente ser una labor bastante pesada y compleja, fue la manera ¾por mucho tiempo¾ de poder descubrir nuevos atardeceres, nuevas personas, nuevas culturas y nuevos andares. Los cuadernos de viajeros servían para prácticamente dos cosas: describir el país de origen del viajero y escribir acerca de un país nuevo.

Por si fuera poco, los cuadernos de viaje ayudaron a biólogos, geólogos, historiadores, antropólogos y hasta a literatos y cineastas.

Por Sofía Martínez

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