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De dónde viene el vitíligo

La palabra vitiligo proviene del latín viti, que significa ‘marca, señal’; junto con el sufijo ligo, que quiere decir ‘unir, atar o causar’. Conoce más sobre esta enfermedad a lo largo de la historia.
De dónde viene el vitíligo

Dicen que Michael Jackson se puso blanco porque padecía vitíligo. Quién sabe si esto haya sido verdad, pero si lo es, estamos ante un caso patente y extremo de esta enfermedad de la piel, cuya característica principal es la pérdida de pigmentación —o sea, de color— en algunas zonas de la epidermis.

La palabra vitiligo —la cual no aparece en los diccionarios convencionales— proviene del latín viti, que significa ‘marca, señal’; junto con el sufijo ligo, que quiere decir ‘unir, atar o causar’. Por tanto, podemos traducir vitiligo como «lo que marca o causa marcas».

No se sabe con precisión desde cuándo existe este padecimiento, pero sí que es muy antiguo: se menciona en textos tan viejos como el Papiro de Ebers, un tratado médico de origen egipcio con más de 3 500 años de antigüedad; en la Biblia, se le llama «lepra blanca» debido a su similitud con esa otra enfermedad que también se manifiesta en la piel. Asimismo, existen otras referencias al vitiligo en libros sagrados de la India y del budismo.

¿Cómo nace la palabra Vitíligo?

El vitiligo obtiene su nombre a principios de la era cristiana, gracias al ilustre enciclopedista —y tal vez médico— latino Aulo Cornelio Celso (ca. 25 a.C.-50 d.C.). El naturalista Plinio «el Viejo» también utilizó el término, pero sin describir con precisión la enfermedad. Pero no es sino hasta el siglo xix que se funda en Suiza la Escuela de Viena de Dermatología, cuyos miembros investigan a fondo y efectúan una nueva clasificación para todas las enfermedades y trastornos de la piel. Así pues, en 1833 el doctor de origen galo Laurent-Théodore Biett es el primero que hace una descripción exacta del vitiligo. Otros médicos de la época aportan más información tanto para la descripción de este mal, como para su clasificación, y la ubican correctamente entre las dermatosis discrómicas adquiridas.

Este trastorno de despigmentación de la piel sigue siendo estudiado, aún no se le encuentra una cura y puede confundirse fácilmente con otros padecimientos similares; para diagnosticarlo hay que recurrir a la luz ultravioleta o, en último caso, a una biopsia. Las más recientes investigaciones indican que no es una enfermedad hereditaria y su causa más probable podría ser el estrés.

Entonces, para evitar el vitiligo la mejor recomendación podría ser evitar fuertes choques emocionales —como ver a Michael Jackson sin maquillaje, por ejemplo—, no sea que nos pase lo que al «rey del pop».

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