Aunque esta palabra existe en español desde hace siglos —hay registros de ella en 1696, proveniente del latín infatuatio, onis—, en el español actual casi no se usa y muchísimos hablantes no conocen su significado.
De acuerdo con el diccionario de la rae, significa «volver a uno fatuo», es decir, dejarlo como tonto, «falto de razón o entendimiento, engreírlo». ¿Pero, en qué sentido podemos usar esta palabra?
La infatuación es diferente al amor, es quizás más parecida al enamoramiento, porque para ser infatuación la pasión debe ser súbita, absurda —es decir, poco justificable— e intensa. ¿Por cuánto tiempo? No se sabe, eso depende de cada quien.
Se trata de una palabra muy útil, porque aunque describe un sentimiento complejo y abstracto, es por demás descriptiva de algo que todos alguna vez hemos experimentado. Así, se convierte en un término único e insustituible.