El astrólogo-teólogo Pierre d’Ailly (1351-1420), versado en la ciencia de las estrellas, escribió su propio tratado acerca de los acontecimientos que sucederían en todo el mundo tomando en cuenta sus observaciones de los movimientos de Saturno y Júpiter.
Según los cálculos de d’Ailly, el Anticristo aparecería en la Tierra alrededor de 1789. Presentó sus conclusiones al Papa, causando gran impresión e influencia en futuros partidarios de este fin del mundo, entre ellos, Cristóbal Colón.