¿Quién fue?

Agatha Christie

El 15 de septiembre de hace muchísimos años —123 para ser exactos—, en un pequeño pueblo del suroeste de Inglaterra, nació una niña llamada Agatha a la que le gustaba mucho leer…

—O las peripecias de una escritora de novelas policiacas—

El 15 de septiembre de hace muchísimos años —123 para ser exactos—, en un pequeño pueblo del suroeste de Inglaterra, nació una niña llamada Agatha a la que le gustaba mucho leer historias infantiles, pero también poesía y thrillers provenientes de los ee.uu. En suma, le gustaba leer. Asimismo, se inventaba amigos imaginarios, jugaba con sus mascotas, tomaba clases de baile y escribía poemas. En general, la vida de esta niña transcurría apaciblemente, hasta que la primera desgracia tocó a su puerta: su padre murió cuando ella tenía apenas 11 años y su madre y ella, aun cuando se volvieron más cercanas, se enfrentaron a ciertas dificultades económicas. Agatha publicó sus primeras historias a los 18 años.

En 1912 conoció al que sería su primer esposo, el piloto Archie Christie, quien acababa de aplicar para formar parte del Cuerpo Real de Aviación y con el que se casó dos años después, luego de que ambos hubieron experimentado la guerra en carne propia —él en Francia y ella como voluntaria de la Cruz Roja en su pueblo natal de Torquay—. Archie volvió a la lucha en Francia y no fue hasta unos años más tarde, en 1918, cuando su matrimonio «por fin empezaba».

Lo que provoca una guerra

Las dos causas principales por las que Agatha comenzó a escribir novelas policiacas fue, en parte por una apuesta que había hecho con su hermana Madge, y en parte porque se aburría en su trabajo en el dispensario del hospital local. Así que El misterioso caso de Styles, su primera novela, fue concebida durante la i Guerra Mundial.

La autora recibió, por esta novela, un honor sin precedentes para un escritor: una reseña en el Pharmaceutical Journal por la excelente descripción del uso de venenos por parte del asesino.

Después de que la guerra hubo terminado, ella y su marido se mudaron a Londres y tuvieron a su única hija, Rosalind. Además, John Lane, el editor de The Bodley Head —y el cuarto en haber recibido el manuscrito—, aceptó publicar su novela y, además, le encargó cuatro libros más. Sin embargo, años más tarde, Agatha rompió relaciones con Lane y su editorial, pues encontraba injustos los términos, por lo que contrató a un agente literario que le consiguió un nuevo editor: William Collins e hijos —ahora HarperCollins.

La misteriosa desaparición

A pesar de que todo parecía ir bien, luego de un tiempo, Agatha parecía estar entrando en una mala racha de su vida: su madre había muerto, se había separado de su esposo —éste se había enamorado de otra mujer y quería estar con ella— y, además, tenía que concentrarse en escribir la nueva novela para Collins. Entonces, una noche de diciembre, salió de su casa dejando a su hija al cuidado de las doncellas sin decir a dónde iba. Su carro fue encontrado a la mañana siguiente muy lejos de su residencia. Abandonado. Hubo muchas especulaciones acerca de lo que había pasado, pero nadie sabía nada con certeza. Finalmente se supo que, de alguna manera, desde la estación de Kings Cross, viajó hasta Harrode y se hospedó en un hotel bajo el nombre de Theresa Neale, de Sudáfrica.

Los empleados la reconocieron y dieron aviso a la policía. Su —todavía— marido fue por ella, pero Agatha no lo reconoció: al parecer sufría de amnesia y no recordaba quién era.

Hay muchas versiones acerca de lo que pasó y la opinión se divide a pesar de que el diagnóstico de un par de médicos fue amnesia disociativa: algunos dicen que fue un ardid publicitario, otros que quería hacerse pasar por muerta para inculpar a su marido, otra más —la oficial— que había, efectivamente, sufrido de una crisis nerviosa. En fin, nunca sabremos qué fue lo que en realidad ocurrió, puesto que la autora nunca habló de aquello con nadie.

La nueva vida de Agatha

Después del extraño episodio, la escritora viajó a las Islas Canarias con su hija y allí concibió otra de sus grandes novelas: El misterio del tren azul; y también empezó a escribir bajo el seudónimo de Mary Westmacott —Un amor sin nombre, que no era una novela de detectives.

En 1928, en un viaje a Bagdad, conoció al que sería su segundo esposo, Max Mallowan, un joven arqueólogo en entrenamiento. Se casaron dos años después. Durante la ii Guerra Mundial, volvió a ser voluntaria en el dispensario del University College Hospital de Londres, mientras Max colaboraba con la causa desde Egipto. El misterio de Sans-Souci fue el gesto patriótico particular de la autora hacia la causa y le sorprendió saber que en ee.uu. no se publicó hasta que éstos se hubieron unido a los Aliados. Para 1943, se convirtió en abuela y experimentó una de sus épocas más prolíficas en cuanto a escritura. Novelas como Diez negritos, Maldad bajo el sol, Un cadáver en la biblioteca, Cinco cerditos y El caso de los anónimos fueron concebidas durante este tiempo.

El final

Su seudónimo de Mary Westmacott fue descubierto por un crítico norteamericano, en 1946, lo que la decepcionó mucho, pues ya no podría escribir sin el peso de ser Agatha Christie.

Su última aparición pública fue en 1974 en el estreno de la adaptación cinematográfica de Asesinato en el Orient Express que Albert Finney protagonizaba como el detective Hercule Poirot. Ella dijo que había sido una buena adaptación, con el único detalle de que el bigote de su personaje «no era lo suficientemente exuberante».

La autora británica murió el 12 de enero de 1976.

Página de referencia:

Agatha Christie – The oficial information and community site: Christie’s Life

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