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Desde la redacción

La vaquita marina, un cetáceo mexicano en peligro

la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales —SEMANART— está sumando esfuerzos para consagrar y rescatar a la vaquita marina, el cetáceo más pequeño del mundo.

En los mares más cálidos y pocos profundos del Alto Golfo de California, México, al norte de Puertecitos en Baja California y Puerto Peñascos en Sonora; en fondos marinos compuestos de arcilla, barro y légamo, vive con «una sonrisa eterna» el cetáceo más pequeño en el mundo: La  vaquita marina, único mamífero marino 100% mexicano.

Con 1.5 metros —si es hembra— o 1.4 metros —si es macho—, un peso máximo de 55 kilogramos, robusta con aletas pectorales abundantes y cóncavas; con una aleta dorsal muy alta, hacia atrás, y triangular; cabeza redonda y con un hocico muy peculiar, pues pareciera que siempre tiene una sonrisa, la vaquita marina viaja casi siempre sola —y en casos inusuales llega a trasladarse en grupos de dos o tres— ¿su guía?  La «ecolocación».

Vaquita

Entre aguas no tan claras por las fuertes corrientes y nutrientes que suscitan desde el fondo del Rio Colorado, las vaquitas se deslizan con el fin de la búsqueda de su comida que consta de al menos 20 especies de peces diferentes, y para llegar a ellos, el cetáceo utiliza la ecolocación —sistema sensorial que consiste en emitir sonidos y recibir ondas acústicas—, así como cuando necesita reconocer su entorno e identificar a sus depredadores.

Sin embargo, a pesar de ser tímida y no acercarse a las embarcaciones, cada día se encuentra con la adversidad, tanto que está por terminar con su especie. ¿El problema? La pesca de pez totoaba, ya que se realiza con redes de enmalle que son muy delgadas y transparentes, mismas que atrapan a la vaquita marina dejándola sin la posibilidad de salir a respirar o con la problemática de aguardar en las mallas por días.

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La vaquita marina es el único mamífero marino 100% mexicano.

En 1997, el número de la población del cetáceo era de 567 ejemplares, pero las modificaciones que sufrió su hábitat y todas las redes de enmalle que comenzaron a aparecer en su territorio disminuyó la cifra a 245 vaquitas marinas para el 2008; pero los labores de pesca continuaron e incluso no todos los pescadores estaban regulados, sino lo contrario eran ilegales, fue entonces que la cifra de pérdida aumento a 59 para el 2015. Esta situación declinó aún más para el 2016, en donde se calculó que sólo existen 30 vaquitas.

Frente al peligro de extinción de la especie, el gobierno mexicano prohibió por dos años las actividades en el territorio de las vaquitas, pero esto no fue suficiente ya que la pesca ilegal del pescado totoaba —atrapado por su valor cosmético y medicinal en mercados asiáticos— continuó con sus actividades, mismas que provocaron afectaciones en los últimos ejemplares.

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El peligro de extinción de la vaquita marina ha llevado a tomar decisiones extremas como lo es trasladar y reubicar a estos acuáticos que aún se encuentran en excelentes condiciones a un refugio al norte del Golfo de California. En esta causa la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales —SEMANART— está sumando esfuerzos para consagrar y rescatar al cetáceo más pequeño.

El proyecto que llevará a cabo las acciones para salvaguardar la especie es denominado como Vaquita CPR, mismo que ya arrancó con la primera fase de la recuperación del cetáceo que es la localización de éstos para poder llevarlos a su santuario conocido ya como «El nido», que es una estructura flotante de al menos 40 metros de diámetro y cuatro metros de profundidad.

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Hoy, tristemente, la vaquita marina es un animal en vía de extinción.

El diseño de «El nido» es de alta tecnología y cuenta con lo necesario para no entorpecer el trabajo de biólogos, veterinarios y científicos  —provenientes de Estados Unidos, Nueva Zelanda, Australia, Dinamarca, Países Bajos, Reino Unido, Irlanda, Canadá y por supuestos los locales de México— en el rescate de la especie, comandados por Lorenzo Rojas de la SEMANART y Cynthia Smith de la National Marine Mammal Foundation.

Los investigadores preveían que si se continuaba sin tomar acciones para salvar al mamífero marino, para el 2018 la vaquita marina sería una especie extinta, lo que provocaría un desbalance marino de la región, además de la pérdida de interés de la protección de la zona. La especie descubierta en 1958, emblemática y con un valor natural, científico y social hubiera podido sobrevivir a cualquier adversidad —resaltan científicos—, sin embargo, se encontró con la mano del hombre.

Artículo patrocinado por

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