Desde la redacción

El poeta Pablo Neruda, ¿un depravado sexual?

Amorcitos corazones, una vez más —y como otras tantas veces— me siento verdaderamente emocionada y es-can-da-li-za-da, ¿saben por qué? Pues me acabo de enterar de un chisme supremo.

Valparaíso, Chile, 22 de octubre de 1971
Aquí en Isla Negra está la ola
estrellada que trae tu recuerdo
compañera del cielo.

Amorcitos corazones, una vez más —y como otras tantas veces— me siento verdaderamente emocionada y es-can-da-li-za-da, ¿saben por qué? Pues me acabo de enterar de un chisme supremo.

En este paradisiaco lugar el calor ¡vaya que se siente!, y tanto turistas como lugareños estamos ardiendo con un par de sucesos que no puedo omitir en este escrito.

El número uno es que al poeta chileno Pablo Neruda le fue concedido ayer ¡el Premio Nobel de Literatura!, por lo que hay fiesta nacional. En su ausencia, claro, porque desde hace algunos meses el poeta partió de aquí junto con su esposa Matilde Urrutia, y se fue a radicar a París, así que no le será difícil darse una vueltecita por Estocolmo para recibir su premio en diciembre de este año.

Pero bueno, aunque me alegra bastante la noticia, lo que quiero contar es el suceso número dos: el cotilleo que hay por estas bellas costas chilenas acerca del misterioso motivo que obligó al vate a dejar su amada casita de Isla Negra y partir a Europa repentinamente.
Me han contado buenas fuentes que en dicha casa don Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto, alias Pablo Neruda, vivió un apasionado romance primavera-invierno, pero no con su mujer, sino… ¡con su sobrina! Así como lo oyen.

La historia va más o menos así: a mediados de los años 60, Alicia, hija del hermano de Matilde Urrutia, tuvo un romance con un hombre que la embarazó y la abandonó. Viéndose sola, pobre y con una hijita qué mantener, Alicia aceptó la proposición de su tía para irse a trabajar a la casa donde vivía con su marido. La sobrina, de unos 25 años, aceptó sin saber que su estancia en Isla Negra le cambiaría la vida.

No se sabe cuándo exactamente, pero el caso es que Pablo —de casi 70 años— y Alicia, se enamoraron, y empezaron a tener relaciones a escondidas, con todo y que Matilde traía bien vigiladito al poeta. Pero la suspicaz señora se apercibió de que algo extraño sucedía entre su hombre y su sobrina, por lo que un mal día les dijo: «al rato vengo, voy a comprar unas cosas», y se fue. Pero regresó antes de tiempo, y para confirmar sus sospechas… ¡los encontró desnudos y haciendo el amor en su cama matrimonial!

Matilde, que de por sí no tiene muy buen carácter, se encendió de furia como una diablesa del averno y armó un escandalazo. En ese mismo instante le ordenó a Alicia que se vistiera y se largara. Juntó sus cosas y en el siguiente camión le mandó su equipaje, al parecer a casa de su papá, donde se refugió mientras encontraba otro lugar donde vivir.

En cuanto a Pablo, Matilde decidió perdonarlo, pero con la única condición de que pusiera un mar de por medio entre él y su amante. Así que el poeta no tuvo más remedio que solicitar su traslado a París, en donde vive castigado, pero al parecer, carteándose en secreto con su sobrina y amante.

¡Ay, ese Pablito, en cuántos líos se ha metido por culpa de las mujeres! Miren que no es nada guapo ni joven, pero cuentan que ellas se enamoran de él por el choro y anhelan que les escriba aunque sea un poema. Y bueno, su actual esposa tiene cola que le pisen, pues cuando conoció a Pablo, él vivía con la intelectual mexicana Delia del Carril. Matilde llegó quesque a cuidarlo porque estaba enfermito, y se lo quitó a Delia, así que la historia estuvo a punto de repetirse.

Por otra parte, se dice que Matilde trataba a su sobrina como esclava, no le permitía sentarse a la mesa del comedor y la traía haciendo el quehacer sin descanso, lo que despertó en Pablo una ternura que al final se transformó en amor, a pesar de que le lleva 40 años. Alicia fue la inspiración del poeta y se rumora que dejó en Isla Negra unos cuantos poemas escritos en su típica tinta verde dedicados a su cariñosa sobrina.

¿Será Alicia Urrutia el último amor de Neruda? Todo parece indicar que sí, pues desde hace algunos años Matilde se porta de lo más posesiva. Será mejor que le baje a su intensidad, porque el poeta le tiene tirria y, si por él fuera, tal vez ya la hubiera mandado por un tubo, con todo y que le inspiró muy buenos versos.

Au revoir!

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