Sigmund Freud – Algarabía https://algarabia.com Algarabía Sat, 22 Nov 2025 17:53:55 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=6.9.4 https://algarabia.com/wp-content/uploads/2021/06/favicon.png Sigmund Freud – Algarabía https://algarabia.com 32 32 Freud y Einstein discuten sobre la paz https://algarabia.com/freud-y-einstein-discuten-sobre-la-paz/ https://algarabia.com/freud-y-einstein-discuten-sobre-la-paz/#comments Sat, 22 Nov 2025 17:53:53 +0000 https://algarabia.com/?p=45468 En 1931 el Instituto de Cooperación Intelectual —organismo predecesor de la UNESCO— invitó a Albert Einstein a intercambiar ideas sobre la paz con otro pensador de una disciplina distinta a la suya. El físico eligió a Sigmund Freud, a quien admiraba a pesar de su escepticismo ante el psicoanálisis. Ambos intercambiaron varias cartas que se publicaron en 1933, después de que Hitler los exiliara. He aquí dos fragmentos de esta correspondencia.

Abril, 1931

En verdad admiro su pasión por encontrar la verdad, una pasión que ha dominado todos los aspectos de su pensamiento.  Sus argumentos tan convincentes ponen de manifiesto su gran devoción por la gran meta de la liberación interna y externa de los males de la guerra. Ésta fue una profunda esperanza en todos aquellos que han sido reconocidos como líderes espirituales más allá de los límites de su época o nación, desde Jesús hasta Goethe o Kant. ¿No es acaso significativo que estos hombres sean universalmente reconocidos como líderes a pesar de que su deseo de cambiar el curso de los asuntos humanos haya sido tan poco efectivo?

Albert Einstein

vía Pixabay

–Conoce también la postura de Freud ante la muerte

Septiembre, 1931

¿Cuánto tiempo tendremos que esperar para que el resto de la gente se vuelva pacifista? Es imposible decirlo, pero quizá no es quimérico pensar que nuestra esperanza en dos factores —la disposición cultural del hombre y un temor fundado en cómo serán las guerras futuras— podría servir para terminar con las guerras en un futuro cercano. Mientras tanto podemos asegurar que aquello que impulsa el desarrollo cultural está también trabajando en contra de la guerra.

Sigmund Freud

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Fumar con Freud: el principio de su placer https://algarabia.com/fumar-con-freud/ https://algarabia.com/fumar-con-freud/#respond Tue, 17 Jan 2023 21:45:47 +0000 https://algarabia.com/?p=56908 David Cochard, Freud; 1998

Las reuniones de los primeros discípulos de Freud se hacían en casa del llamado «padre del psicoanálisis» en Berggasse 19, cerca del centro de la Viena de principios del siglo XX. Una vez a la semana se reunía la entonces llamada Sociedad Psicológica del Miércoles, integrada por 17 psicoanalistas para exponer sus temas y discutirlos con el neurólogo austriaco.

Previo a estas reuniones, la criada colocaba ceniceros alrededor de la mesa del comedor: uno destinado a cada participante, y así el salón se preparaba para la gran humareda, pues el espacio se llenaba de volutas, no sólo de las ideas sino del humo denso de los cigarros y los puros que cada uno consumía con furor.

Adicto a la inspiración

Sigmund Freud era adicto a la nicotina, lo tenía claro su médico y amigo Max Schur. Siempre necesitaría de un interlocutor y un puro para lograr su proceso creativo. El primero lo conduciría a la formulación de su doctrina. El segundo lo llevaría a sufrir el cáncer que lo acompañaría 15 años, padecimiento por el cual fue intervenido quirúrgicamente más de 30 veces y que, con intolerables dolores, lo llevó a su muerte.

Pero Freud fumaba, y la inspiración inundaba sus pulmones y su mente creativa.

Hilda Doolittle, la poetisa estadounidense y paciente de Freud relata en su «Homenaje a Freud» la forma silente en que la escuchaba, como a la espera de aquel momento analítico sorprendente, similar a la interpretación de un sueño, o la aparición de un pensamiento significativo. Entonces se levantaría y diría «¡Ah! ¡Hemos de celebrarlo!», y comenzaría el ritual esmerado de seleccionar y encender un puro a modo de trofeo para llenar el consultorio con su aroma.

Una de las influencias nodales en la obra de Freud fue su relación con Wilhelm Fliess, un otorrinolaringólogo que sostenía que existía una clara asociación entre la nariz y los órganos genitales. Freud tenía con él un profundo lazo afectivo, incluso de dependencia, observable en su correspondencia entre 1893 y 1900. En sus cartas Freud le confiaba sus preocupaciones mórbidas, sus sueños y el significado de éstos como relato mismo de su autoanálisis. A él le confió sus afecciones cardiacas y las infecciones que sufría en sus cavidades nasales. Fliess, quien no profesaba ninguna afición por el tabaco, lo conminaba a que dejara de fumar.

Entre la necesidad y la necedad

Los siguientes cuatro años, la correspondencia mencionaría con frecuencia la dificultad de Freud con dicha continencia ante el tabaco pues confundía los síntomas del síndrome de abstinencia con complicaciones cardiacas, justificando así su necesidad —y necedad— de recaer en su acérrimo tabaquismo una y otra vez, a pesar del respeto que sentía por Fliess, quien encarnaba la poderosa imagen de un amigo al que Freud sobreestimaba, y que para él representaba una figura parental.

Freud en 1920

En la época que ambos médicos compartieron, Freud escuchaba a sus pacientes contarle la reconstrucción mnémica1 de las seducciones sufridas durante la infancia. Todo parecía indicar que en efecto, una seducción o un abuso sexual perpetrados por algún adulto yacían como fundamento de la sintomatología de la histeria. Freud formuló esta «teoría de la seducción sexual» en 1893 y la sostuvo a lo largo de sus escritos y correspondencia con Fliess hasta 1897. Claro que no presuponía una relación causal y simple entre el abuso sexual y el despliegue sintomático, sino que Freud trataba de entender el mecanismo de la represión como aspecto primordial en la constitución del aparato y el funcionamiento mental.

El origen erógeno del fumar

A medida que acumulaba más material clínico, Freud empezaba a dudar de la autenticidad de las escenas de seducción descritas por sus pacientes y, el 21 de septiembre de 1897, anunció a Fliess que había dejado de creer en las historias de sus pacientes neuróticas. La primera razón para ello fue de índole estadística: no era lógico que hubiese tantos perpetradores.

Sin embargo Freud también reconocía el peso psíquico de las fantasías incestuosas. Asimismo fue advirtiendo que los niños tienen sensaciones, fantasías y pensamientos de contenido sexual, por lo que su teoría de la sexualidad perversa y polimorfa fue cobrando vida. Lo que describirá en las Cartas a Fliess sería una serie de transformaciones psicosomáticas que se originan con la incitación sensual del amamantamiento, y que darían como resultado una organización sexual madura.

Así que el bebé conoce y descubre el mundo a partir de un cuerpo que va cobrando erogeneidad, y sus frustraciones y sobregratificaciones van gestando las conocidas «fijaciones». Es así como Freud explica que si el infante es reforzado en el valor erógeno de los labios, «tales niños, llegados a adultos, serán grandes gustadores del beso, se inclinarán a besos perversos, o si son hombres, tendrán una potente motivación intrínseca para beber y fumar».

La pasión por fumar

Poco después de la muerte de su padre y hacia el final del siglo XIX, Freud se embarcó en su autoanálisis, basado sustancialmente en la exploración de sus sueños y las referencias que éstos hacían a su sexualidad infantil. El siglo XX debutó con su magna obra La interpretación de los sueños que le merecería el premio Goethe, y que inauguraría al psicoanálisis como el estudio de lo inconsciente, aquél entendido como el reordenamiento de las huellas de nuestras vivencias según las leyes del deseo inconsciente, remanente de la infancia.

Sigmund Freud dejó la relación con Fliess y siguió construyendo su teoría sobre el funcionamiento de los procesos psíquicos, junto con el método de investigación sobre el cual se sustenta empíricamente, y su conocida terapéutica: el psicoanálisis. Se acompañaría de nuevos y singulares amigos, como Alfred Adler y Carl Jung, con los que también tendría sus respectivos desencuentros. Sin embargo, jamás abandonaría su pasión por fumar.

«La pipa: compañera de viaje que te acorta el camino»
S. F.

En 1929 Freud contestó un cuestionario en relación al tabaco de la siguiente forma: «Empecé a fumar a los 24 años, primero cigarrillos y enseguida cigarros puros de manera exclusiva; sigo fumando hoy —con 72 años y medio de edad— y me repugna sumamente privarme de este placer. Entre los 30 y 40 años, tuve que dejar de fumar durante año y medio debido a unos trastornos cardiacos que tal vez fueron causados por los efectos de la nicotina, aunque probablemente fueran las secuelas de una gripe. Desde entonces, me he mantenido fiel a este hábito o vicio, y estimo que le debo al cigarro puro un gran incremento a mi capacidad de trabajo y un mejor dominio de mí mismo. Mi modelo en este sentido fue mi padre, quien fue un gran fumador y lo siguió siendo hasta la edad de 81 años».

Viena, 1938

Los puros de Freud le aportaban cuantioso placer, un deleite olfativo, gustativo y meditativo, envuelto en una neblina aromosa y amorosa. Incluso inventó un neologismo para nombrar a sus puros: Das Arbeitsmittel, la «sustancia de trabajo», pues estaba convencido de que no podía pensar, asociar, escuchar, escribir, en fin… ¡trabajar!, si no era con el auxilio del tabaco.

Los años de agonía

Pero su cielo se enturbió, el cielo de su boca y su mandíbula, ambos afectados por un cáncer maligno que restaría terriblemente su calidad de vida. Se tuvo que someter a múltiples intervenciones que lo obligaban a utilizar una molesta prótesis que le dificultaba comer y hablar. Su hija Anna solícitamente le hacía sus curaciones cotidianas en la habitación contigua al consultorio, y le acomodaba la prótesis cuando el dolor ya le era insoportable.

Viena, 1938

En 1938 Freud se mudó a Inglaterra debido al acoso nazi en Austria, gracias al salvoconducto que le brindó su gran amiga María Bonaparte, a quien le escribió, poco tiempo después de llegar a Londres, que su mayor preocupación en esos tiempos turbulentos era el tabaco. Ella lo dotó de puros sin nicotina, pues ni el cáncer lo había convencido de dejar el vicio.

«No saben casi a nada», se quejaba con doble dolor. Fatigado, vencido y con un gran sufrimiento, Freud recargó su pesar en Max Schur, su médico y amigo, confiándole su deseo de terminar con su tortura cuando llegase el momento —Anna sería su gran cómplice—. Así, en la noche del 22 de septiembre de 1939, en el número 20 de Maresfield Gardens, ayudado por tres inyecciones de morfina, Freud murió a los 83 años de edad, dejando tras de sí un legado inagotable que implicaría un cambio paradigmático en la forma de concebir al mundo y al ser humano.

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  1. Es aquello que trasciende al recuerdo consciente; es la percepción en la memoria tal y como fue vivida.


Alexis Schreck incursionó en el estudio de Freud y sus doctrinas hace más de 20 años, a quien le dedicó su investigación doctoral—La compulsión de repetición: la transferencia derivada de la pulsión de muerte en la obra de Freud; México: ETM, 2011—. Siempre se ha sentido acompañada por él y por el cigarro. Tanto en el consultorio como frente a la computadora fumaba con Freud. Nunca ha dejado a Freud pero sí al tabaco, aunque con nostalgia siempre se dice que algún día regresará a ver la vida a través de ese humo tentador.

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Mito: para el psicoanálisis todo es sexo https://algarabia.com/mito-para-el-psicoanalisis-todo-es-sexo/ https://algarabia.com/mito-para-el-psicoanalisis-todo-es-sexo/#respond Thu, 03 Mar 2022 12:00:00 +0000 https://algarabia.com/?p=34055 Uno de los mitos más difundidos del psicoanálisis es que para Freud todas las enfermedades mentales pueden curarse mediante el análisis de los conflictos sexuales inconscientes originados en la niñez. Una parte del mito es cierta, pero está basada en la premisa falsa de que sexo y sexualidad son lo mismo.
 Usualmente, las personas asocian a ésta con el sexo, es decir, con el coito genital, pero el concepto es mucho más amplio. Freud descubrió que la sexualidad no inicia en la pubertad sino en el momento del nacimiento, y que no se puede reducir a lo genital.

Pulsiones, instintos y placer sexual

Para Freud, las metas del placer y de la procreación no son las mismas; el placer sexual puede surgir
 de cualquier zona del cuerpo y está íntimamente vinculado a su concepto de pulsión. A diferencia 
de los instintos de los animales, las pulsiones se sitúan entre lo biológico y lo psíquico pues, aunque provienen del cuerpo, tienen una representación psíquica que se construye a partir de las experiencias afectivas y sensoriales de la temprana infancia, y son diferentes en cada persona.
Todos nacemos con pulsiones vitales cuya energía sexual llamamos libido. A su vez, cualquier conducta que surge desde una zona o región erógena del cuerpo —boca, ano, ojos,1 Jacques Lacan (1901-1981) consideraba incluso la mirada en este rubro. voz, piel, etcétera— y que, conectada a una fantasía, provoca placer, es considerada sexual.
El recién nacido experimenta placer ante la estimulación de cualquier zona de su cuerpo. En un principio, todo el cuerpo es erógeno pero, a través de su relación con la madre, se enfatizan lugares específicos: las «zonas erógenas».


1. Etapa oral. El bebé conoce el mundo y se relaciona con él por medio de la boca. Su primer objeto de amor es el pecho de la madre; cuando ella lo retira, el bebé anhela su retorno y, para calmarse, alucina que existe y obtiene una satisfacción parcial. El contraste con la realidad provoca que el bebé llore para que el pecho reaparezca.
Los seres humanos quedamos anclados en ese momento y vivimos buscando la primera vivencia de satisfacción con este pecho —el objeto perdido— que ya no retornará, pero que dejó una huella vital.2 Sin duda, esta pérdida de amor oral nos remite a una pérdida mitológica por excelencia: la del Paraíso, la expulsión de Adán y Eva del Edén por consecuencia de una gratificación oral: un mordisco a la manzana prohibida.

Las vicisitudes en la etapa oral —un amamantar incierto, la incapacidad para atender las demandas del hijo en la dosis adecuada— provocarían un estilo de «carácter oral», cuyos rasgos más sobresalientes son: la voracidad, la insatisfacción, la falta de saciedad
 y la dependencia, los cuales se pueden manifestar 
de manera física, por ejemplo, en la obesidad; o emocional, en las personas que son sumamente dependientes y adhesivas.
Es la madre deseante quien, con su ternura, su amor y los cuidados que le dispensa al bebé, despierta, poco a poco, su sexualidad. Esto implica que existe una seducción originaria y que la sexualidad nos viene del otro.


2. Etapa anal. En la medida que pasa el tiempo, el niño obtiene placer del control de sus esfínteres. Recordemos que en la etapa oral perdió el objeto de amor que era el pecho, y ante esa pérdida no tuvo control. En esta etapa, lo que se juega principalmente es el control.
El niño experimenta el contenido de sus intestinos —heces fecales— como si fuera una parte de su propio cuerpo, y siente placer al expulsar y retener las heces fecales cuando él lo decide, pero renuncia a este placer para ser aplaudido por sus padres cuando defeca al momento que se lo indican.
En este punto se inaugura la autonomía del niño, y
 se podrán presentar cuadros donde el control significa un problema tanto por su exceso como por su falta. Las personas que presentan rasgos anales suelen ser avaras, ordenadas, exigentes y perfeccionistas; tienen poco contacto con sus sentimientos y se relacionan con el mundo a través de lo racional y lo intelectual.
Estas personas pueden tener ideas obsesivas: se cercioran varias veces de haber cerrado la puerta de
 su casa o de haber apagado la estufa. También realizan rituales específicos como no pisar las rayas del piso 
o apretar el botón del elevador de una determinada manera. El pensamiento mágico resuelve que mediante estos actos podrán controlar su entorno.

Vía Pexels


3. Etapa fálica —o edípica—. En esta etapa —entre los tres y los cinco años— se presenta el complejo de Edipo en niños y niñas.3 Freud se rehusó a utilizar la denominación de Jung: complejo de Electra. Basado en el mito griego de Edipo Rey y el drama de Sófocles que lleva ese título, Freud plantea —en su célebre obra La interpretación de los sueños (1900)— que las primeras emociones sexuales de todo ser humano estarán dirigidas a la madre —como primer objeto de amor— y su primer odio al padre.

La zona erógena que se enciende en esta etapa —en el caso de los varones— es el pene: el niño se lo toca y experimenta placer. Además, descubre que las mujeres —incluida su madre— no poseen uno, esto le hace pensar que su pene puede caerse o se lo pueden cortar.
El niño advierte un deseo sexual y amoroso por su madre, y simultáneamente odia a su padre, a quien
 ve como un rival. Con el tiempo y con la presencia afectiva de ambos padres, el niño renuncia a su madre porque teme que su padre lo castigue por sus deseos y le corte el pene; en lugar de continuar en rivalidad con su padre, se identifica con él.
Las dificultades en esta etapa generan diferentes problemas en la vida adulta: incapacidad de tener pareja porque ninguna mujer es suficiente, no poder separarse emocionalmente de la madre, promiscuidad, problemas en la identidad masculina o con la autoridad.


La histeria es otra secuela de la vida adulta que puede originarse en esta etapa. En todos los casos de mujeres histéricas a los que dio seguimiento, Freud encontró que habían tenido una fantasía o una experiencia sexual moralmente inaceptable para ellas; como deseos sexuales hacia sus padres, cuñados o tíos.
Estas fantasías o deseos reprimidos por la conciencia exigían una salida: a través de un síntoma, en el 
que el deseo era satisfecho sólo de manera parcial y simbólica, de modo que la psique prefería obstruir una función corporal —mediante tics, parálisis de un brazo, etcétera— antes que dejar emerger un recuerdo atormentador y perturbador.


Freud destaca dos cuestiones clave en la etapa fálica:
– La prohibición del incesto. Genera una instancia psíquica encargada de regular la moral y los ideales, a la que Freud llamó superyó. La prohibición del incesto limita la endogamia y lanza al individuo a formar cultura; es el triunfo de la generación sobre el individuo.
– Complejo de Edipo en las niñas —también conocido como de Electra—. La niña se 
percata de que existen seres humanos con pene; por eso, piensa que ella tuvo uno que le cortaron 
o se le cayó y experimenta envidia porque el
 pene representa fuerza y poder. Además, siente intensos deseos amorosos y sexuales por su padre. Su madre se convierte en objeto de odio, por ser quien duerme con su padre y por no poseer pene, es decir, porque la hizo a su semejanza. Al igual que el niño, con el tiempo y la presencia afectiva de los padres, la niña renuncia al amor de su padre y se identifica con la madre, con la esperanza de quedar embarazada de un varón algún día y tener adentro el pene que le falta.


4. Periodo de latencia. La etapa de la sexualidad infantil culmina con la represión del complejo de Edipo. Esta etapa se da aproximadamente desde
 los seis o siete años hasta el inicio de la pubertad.
 En ella las fantasías de las etapas oral, anal y fálica 
se contienen gracias a tres diques inhibidores de la pulsión sexual: el asco, la vergüenza y la moral. Aquí la energía sexual se dirige hacia el autoconocimiento y el descubrimiento de la realidad para dar espacio al aprendizaje y otros fines relacionados con logros culturales e intelectuales.


5. Etapa genital. Cuando llega la pubertad se introducen los cambios que llevan la vida sexual infantil a su forma definitiva. Antes la pulsión sexual era principalmente autoerótica; ahora se pone al servicio de la búsqueda de pareja y del amor, y las zonas erógenas se subordinan a la zona genital.

Antes de esta fase se podría pensar que el niño era un «perverso polimorfo»; es decir, que vivía la sexualidad por medio de parcialidades —que se denominan perversas porque se separan del objetivo del coito—. Por ejemplo, el niño es un voyeur, le gusta mirar y curiosear qué pasa en la habitación parental. Cuando llega la pubertad, todas estas conductas se utilizarán para lograr la relación sexual, cuyo fin último es la descarga orgásmica. Si estas conductas no desembocan en una sexualidad genital, se dará lo que llamamos «perversión». Es importante entender que el perverso no puede elegir su conducta sexual, ésta es fija y compulsiva. Existen perversiones que se viven con una gran sintonía al Yo, y que se comparten con otros adultos en forma consensual.

De la sexualidad a la salud mental

Como parte de su sexualidad, todo adulto tiene remanentes de pulsiones parciales o perversiones que se integran a su vida sexual normal, o a sus rasgos de carácter. Por ejemplo, a todo adulto le gusta «ver» a su pareja o una película pornográfica, pero esto es sólo parte del placer que antecede al coito.


La fijación en las etapas descritas genera perturbaciones mentales y de esta forma podemos comprender cómo la sexualidad infantil repercute
 en la salud mental del adulto. Así, pasado y presente, conciencia e inconsciencia, recuerdo y fantasía, trauma y resistencia se entrelazan, o como dice Robert Stoller: «La construcción de la excitación erótica es tan sutil, compleja, inspirada, profunda, conmovedora, fascinante, impresionante, problemática, tan impregnada de inconsciente y de genio, como la creación de un sueño o de una obra de arte».


La información de este texto fue adaptada de «Mito 5. Para el psicoanálisis todo es sexo»; pp. 68-81, del libro Mitos del diván.

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El nacimiento del psicoanálisis https://algarabia.com/el-nacimiento-del-psicoanalisis/ https://algarabia.com/el-nacimiento-del-psicoanalisis/#respond Fri, 17 Dec 2021 16:00:00 +0000 https://algarabia.com/?p=59699 El Doctor Josef Breuer apareció en casa de la familia Pappenheim un frío día de noviembre de 1880. Por ese tiempo, el doctor Breuer, a sus 38 años, gozaba de una estupenda reputación como médico de gran experiencia y como destacado científico en Viena. Sin embargo, su nombre no hubiera pasado a los anales de la historia de la ciencia si no hubiera sido porque esa tarde atendería por primera vez a Anna O.

Anna O. realmente se llamaba Bertha Pappenheim; se trataba de una atractiva y vivaz joven de 21 años que provenía de una acaudalada familia vienesa. Unos pocos meses atrás su padre había enfermado y Bertha había pasado algún tiempo cuidándolo a los pies de su cama. Poco después, la misma Bertha comenzó a presentar una pléyade de extraños síntomas, entre los que destacaban: tos nerviosa, parálisis de la pierna y el brazo derechos y a veces del lado izquierdo, perturbaciones en los movimientos oculares, curiosas deficiencias en la visión, dificultades para sostener la cabeza, asco de los alimentos para beber aunque tuviese una sed martirizadora. Uno de los síntomas más peculiares era una incapacidad para comprender y hablar su lengua materna, pudiendo sólo expresarse ¡en inglés! Inclusive cuando leía en voz alta un texto en alemán realizaban instantáneamente una traducción casi perfecta sin darse cuenta de lo que hacía, ni aun siendo confrontada con ello.

Bertha Pappenheim
vía Wikimedia Commons

Todo esto, aunado a sus estados de ausencia, confusión y a sus delirios la hubieran llevado a la hoguera o al exorcismo unos siglos antes, pues francamente Bertha parecía estar poseída.

Histeria y algo más

Por fortuna, a finales el siglo XIX la histeria representaba ya un fenómeno de máximo interés para los científicos europeos; los doctores Jean-Martin Charcot y Pierre Janet llevaban tiempo investigando los efectos de la hipnosis sobre pacientes que presentaban similar sintomatología histérica en Francia. sin embargo, la tendencia médica apuntaba a ignorar o a aislar a dichas pacientes, pues la atención médica sólo contribuía a fomentar y reforzar su padecimiento.

Resultó afortunado el hecho de que Joseph Breuer no incurriera en tal falta con Bertha; a pesar de no saber cómo ayudarle, le brindó toda su simpatía y su interés, tratándola amorosamente. Así, con el tiempo, fue notando que en los estados de ausencia, ella murmuraba palabras que parecían provenir de unos nexos en los que se ocupaba su pensamiento. No obstante, en sus momentos de alerta, Bertha no recordaba dichos nexos, por lo que su médico la sujetaba a una suerte de hispnosis con el fin de moverla a retomar estas ilaciones ideas.

De esta manera, paulatinamente y ya sin la necesidad de los recursos hipnóticos, Bertha incursionó en lo que ella misma bautizó como “cura por el habla”, Esta novedosa terapia consistía en hacer un seguimiento verbal desde el síntoma actual hasta el momento en que se causó la presencia de dicha expresión sintomática. El discurso de Bertha, poblado de fantasías y de tristísimos y creativos relatos, le funcionaba como una “limpieza de chimenea”, como ella misma lo definió en tono de broma, cuya efecto deshollinador tuvo como consecuencia la eliminación de sus síntoma en un periodo de sólo dos años.

Breuer y Freud: cura por el habla

El doctor Breuer relató con detalle todos los aspectos relativos al caso de Bertha a su gran amigo y protegido, Sigmund Freud, quien en esos tiempos tenía apenas 24 años y se iniciaba como médico en Viena. Freud, a su vez, tuvo el caso en la cabeza durante 10 años y llegó incluso a comentarlo con el doctor Charcot en los años en que se dedicó a estudiar bajo su tutela en París. A él no le interesó mucho el tema y Freud no lo retomó sino hasta 1892, ya de regreso en Viena.

Breur y Freud publicaron conjuntamente Estudios sobre la Histeria en 1893 y el primer caso presentado en este escrito fue el Anna O. Breur fue llevado a describir como método catártico lo que la misma Bertha había calificado como “cura por el habla”.

Resulta divertido observar que la noción de catarsis, tomada de Aristóteles, acababa de ponerse de moda otra vez en el decenio de 1880 gracias a una obra dedicada a la teoría aristólica de la tragedia, uyo autor, Jacob Bernays, era precisamente el tío de la futura esposa de Sigmund Freud. Utilizando este método, Freud se vio compelido a abandonar los tratamientos hipnóticos colocando en su lugar el procedimiento de la asociación libre en la que el paciente habla libremente y sin censura de aquello que va surgiendo en su conciencia durante el transcurso de su sesión.

Un amor exagerado

De alguna manera, el doctor Breuer y Bertha fueron descubriendo que la causa de los múltiples síntomas de esta última era el haber cuidado a su padre enfermo, por el que profería un amor exagerado. Por sólo citar un ejemplo, Bertha se dio cuenta de que la parálisis y la anestesia de su pierna y brazo derechos surgieron en una ocasión en la que vigilaba angustiadamente el lecho de su padre en estado de gravedad, mientras sostenía el brazo derecho sobre el respaldo de la silla en la que estaba sentada. En tal momento, Bertha, entre sueño y vigilia, vio o soñó cómo una serpiente se deslizaba desde la pared hacia la cama del enfermo; trató de espantar al animal pero el brazo se le había dormido y no se pudo mover. Entonces quiso rezar, pero en su angustia no encontró palabras, hasta que por fin dio con un verso infantil en inglés y pudo seguir pensando y rezando en esa lengua. Una vez recordaba la causa de sus síntomas, Bertha pudo volver a sentir y mover sus brazos y sus piernas, y pudo volver a hablar en alemán.

Nace el psicoanálisis

Había nacido el psicoanálisis, con el doctor Breuer como padre y Bertha Pappenheim como madre, pero con Sigmund Freud como partero del deseo inconsciente de la historia. A partir de ahí, Freud seguirá trabajando en un asunto que Breur decidió dejar por la paz, ubicando a la histeria como el resultado de un trauma que permanecía inconsciente y actuaba como un cuerpo extraño, una espina en el psiquismo del paciente. Por lo tanto, era necesario hacer consciente presisamente el momento traumático a través del recuerdo y dar libre expresión verbal al afecto ligado a este suceso, dominando lo inconsciente al traerlo al terreno de lo consciente por medio de catarsis. Sin embargo, posteriormente Freud se daría cuenta de que no basta con recordar los sucesos traumáticos, sino que es menester repetirlos en el espacio psicoanalítico y es aquí donde otra vez recurre al caso de Anna O.

Foto: historial.nationalgeographic.com.es
Amor no correspondido

Cuenta la mitología del pscioanálisis que Breuer dejó repentinamente a Bertha a cargo de otro médico en 1882, debido a un suceso que lo atormentó tanto que jamás pudo publicarlo: después de una breve ausencia, Breuer regresó a casa de la familia Pappenheim y encontró a Bertha con un agudo dolor en el vientre y gritando que estaba dando a luz al hijo del doctor. En ese instante, Breuer se percató de que la paciente se había involucrado de tal forma que estaba expresando sintimientos amorosos hacia él que no le correspondían, siendo el médico un hombre serio con un matrimonio estable. Aunque Breuer se deslindó totalmente de tal hecho, Freud asumió en ése y en sus casos posteriores, que los pacientes presentan hacia los analistas una neurosis de transferencia que sustituye la problemática por la que inicialmente acudieron a tratamiento.

Hasta aquí quedan señalados dos de los tres objetivos terapéuticos más ambiciosos del métoco psicoanalítico: el primero, el recordar el o los sucesos traumáticos que prededieron la instalación del padecimiento, y el segundo, el repetir mediante la transferencia todo aquello que no puede ser recordado, pero que es puesto en acto en la relación con el analista.

En 1893 nacía el psicoanálisis como una disciplina científica que ayudaría a millones de personas en los año venideros. Freud nunca dejó de agradecer al doctor Breuer y a Bertha Pappenheim por su valiosa contribución. bertha se convirtió en la primera trabajadora social de Europa, consagrando su vida a los necesitados y Breuer continuó imbuido en su labor psiquiátrica, sin intenciones del psicoanálisis.

Foto: economiapoliticaehucv

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De psique, sueños y otros mundos https://algarabia.com/de-psique-suenos-y-otros-mundos/ https://algarabia.com/de-psique-suenos-y-otros-mundos/#respond Thu, 22 Apr 2021 11:00:00 +0000 https://algarabia.com/?p=59687 Un surrealismo que navega entre rutas aparentemente sinsentido encontrando un rumbo entre el sueño y el psicoanálisis.

No hay obra más dadá que La Fuente de Marcel Duchamp.

dadá: No tiene etimología, ni significado. Tampoco se tiene certeza de su origen. María Moliner refiere que se trata de la primera articulación que emite un niño y los fundadores del dadaísmo retoman esta palabra como estandarte de su arte por no tener significado alguno y congeniar con su proceso de creación artística.
También se dice que es una palabra al azar, tomada del diccionario, aunque el propio Tristán Tzara declara en su manifiesto dadaísta «Dadá no significa nada». Los dadaístas estaban en contra de la forma establecida de hacer arte, por eso, entre sus propuestas había desde poemas armados con palabras de recortes de periódico unidos al azar, hasta mingitorios sacados de su uso cotidiano y colocados en un museo.

Salvador Dalí exploró el universo onírico en sus pinturas.

onírico: Del griego ὄνειριkος, oneirikos, que significa «relativo al sueño» o propio de él. Esta palabra tomó relevancia con el boom de las teorías psicoanalíticas propuestas por Sigmund Freud y la publicación de su libro La interpretación de los sueños (1899), que daba gran importancia a éstos por considerarlos una vía para explorar el inconsciente del individuo. De ahí que el mundo onírico sea una de los temas más recurrentes en las obras surrealistas.

Foto: Salvador Dalí Foundation/ Artists Rights Society

El psicoanálisis nos lleva por extraños caminos al entendimiento de la psique.

psique: Del griego ψυχή, psyché, significa ‘alma humana’. Para los griegos se trataba de la fuerza esencial en todo individuo que se desprendía del cuerpo humano tras la muerte. según Corominas, dentro de la psicología se usa para referirse a la mente y su conjunto de fenómenos. En la mitología griega está personificada como Psiquis, una hermosa joven hija del rey de Anatolia que se hizo inmortal tras unirse a Eros y sortear las dificultades que le impuso Afrodita.

La navaja cortando un ojo que aparece en El perro andaluz es una de las imágenes más icónicas del surrealismo.

surrealismo: Viene del francés surréalisme, sur, ‘sobre o encima’ y réalisme, ‘realismo’. Guillaume Apollinaire lo introdujo por primera vez en 1917 al calificar su obra de teatro Las tetas de Tiresias como un drama surrealista y definió la palabra de la siguiente manera: «Cuando el hombre quiso imitar el andar, creó la rueda, que no se parece en nada a una pierna. Así hizo surrealismo sin saberlo». En 1924, André Breton lo recuperó para el Manifiesto surrealista.

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Decálogo de los prejuicios sobre el homosexual https://algarabia.com/decalogo-de-los-prejuicios-sobre-el-homosexual/ https://algarabia.com/decalogo-de-los-prejuicios-sobre-el-homosexual/#respond Wed, 07 Oct 2020 11:00:00 +0000 https://algarabia.com/?p=54111 Durante su vida, Luis González de Alba jamás ocultó su homosexualidad, es más, la proclamó siempre y escribió acerca de ella: novelas, poemas, ensayos y artículos de divulgación científica dan muestra de ello. Su redacción directa, precisa, combativa, con ese toque de ironía que nos hace sonreír más de una vez al leerlo nos animó a tenerlo entre nuestras páginas, rebatiendo sin pelos en la lengua los prejuicios que aún prevalecen en muchas mentes con respecto de la homosexualidad.

Primer prejuicio

Que la homosexualidad es contraria a la naturaleza, pues pone en peligro de extinción a la especie humana.

Respuesta

El mundo por el momento está en peligro por exceso de población y no por falta. Los gobiernos gastan millones en detener la explosión demográfica. Un buen número de elementos no reproductores son bienvenidos, sobre todo si no cuestan nada, como sí cuestan las vasectomías o las ligaduras de trompas y las píldoras anticonceptivas al Seguro Social. En esta misma línea de pensamiento nos podríamos hacer la pregunta: ¿Y ? la propia naturaleza tuviera mecanismos que promovieran la homosexualidad de una especie cuando ésta alcanza límites poblacionales peligrosos? Pero no hay en la actualidad más homosexuales que en siglos pasados. Sólo hacen más ruido.

De la misma forma se puede responder que si todos tomáramos los hábitos de sacerdote o monja católicos, la humanidad también se extinguiría…

Segundo prejuicio

Que la homosexualidad es contraria a la naturaleza dado que no existe en ella.

Respuesta

Hasta en el caso de que la homosexualidad sólo se diera en el ser humano, éste es parte de la naturaleza, luego todo lo que hace está en la naturaleza. Quien niegue esto deberá entonces ser consecuente y llamar actividades contra natura a la composición de sinfonías, la escritura de novelas, la producción de pasteles y por supuesto la transmisión de programas televisivos, tontos o no, sobre la homosexualidad o sobre el día de la madre.

Pero tal supuesto es además falso: la conducta homosexual no es exclusiva del humano; está ampliamente difundida y bien documentada en todo el reino animal. Cualquiera puede haber visto perros macho trepándose en el amigo e intentando aparearse. No lo consiguen, pero los monos sí lo hacen y algunos peces también, como también se aparean entre machos los delfines, las iguanas, los lagartos, los gansos, los patos, los toros.

Tercer prejuicio

Que el sexo es para tener hijos.

Respuesta

Si esto fuera cierto, sería una perversión tener relaciones sexuales con una mujer fuera de sus días fértiles o con una que toma píldoras anticonceptivas o con una que se ha hecho ligar las trompas o con una que simplemente no es fértil.

Pero, además, la mayoría de los homosexuales no se equivoca asignándose un sexo que no posee. No es un hombre que se siente mujer, aunque los haya. La inmensa mayoría de los homosexuales son hombres que se sienten hombres y a quienes les gustan los hombres. Así de simple. Una alta proporción ha tenido relaciones sexuales con mujeres y muchos, muchísimos, tienen hijos. Lo cual es un argumento más contra la tontería según la cual el homosexual pone en riesgo de extinción a la humanidad.

Cuarto prejuicio

Que el homosexual es un tipo humano diferente.

Respuesta

Se han buscado explicaciones anatómicas, fisiológicas, hormonales y genéticas, sin encontrar diferencia alguna entre un homosexual y un heterosexual —el que prefiere al sexo opuesto—. Una vez que fallaron todas ellas, se recurrió a las explicaciones puramente psicológicas basadas, por supuesto, en diversos tipos de trauma, según cada teoría. Todas han fallado: en cuanto se menciona que un niño se vuelve homosexual por culpa de la madre, salta uno que es huérfano de madre; se culpa al padre, y sale uno que adora a su padre y tiene una magnífica relación con él. Pero, además, ¿quién sería el ser humano que no expondría queja alguna de su padre o de su madre? ¿Y todo el que se queja se vuelve homosexual?

Hay personas que, en efecto, tienen parcialmente ambos sexos. Esto puede tener una causa hormonal, genética o ambas. Se trata de conformaciones anatómicas conocidas por el nombre de hermafroditismo, nombre que viene de Hermes y Afrodita, dioses griegos, hombre y mujer, que aparecen reunidos en esa figura que posee los dos sexos: el Hermafrodita. Pero una cosa es el hermafroditismo y otra cosa es la homosexualidad, el gusto por el propio sexo en hombres y mujeres perfectamente normales.

Un heterosexual no tiene idea de lo que es la vida siempre llena de canciones, anuncios, cine, carteles en los que el amor sólo existe entre hombre y mujer.

Quinto prejuicio

Que el homosexual se siente mujer —o la lesbiana, hombre.

Respuesta

En algunos casos puede ser verdad. Pero la gran mayoría de los homosexuales son hombres o mujeres muy satisfechos con su sexo, y no pocos hasta lo acentúan. Hay, por supuesto, homosexuales de aspecto femenino; pero también hay heterosexuales —los que prefieren al sexo opuesto— delgados, lampiños y suaves.

Sexto prejuicio

Que el homosexual lo es porque le faltan hormonas masculinas.

Respuesta

Con el descubrimiento de la testosterona, la principal hormona masculina, en 1934, se pensó que en la falta de ésta se encontraría la tan buscada explicación de la homosexualidad. Tampoco fue así. La testosterona es responsable no sólo de la diferenciación de los genitales masculinos y del cerebro durante el desarrollo del feto, sino de los llamados caracteres sexuales secundarios masculinos: la voz grave, la barba, el vello, la menor cantidad de grasa y su distinta distribución, etcétera, y los homosexuales pueden poseer todas estas características viriles.

Perloff reporta en sus investigaciones, ya desde 1967, que ningún paciente homosexual exhibe alguna alteración de sus pautas hormonales que pudiera explicar sus tendencias homosexuales.

Séptimo prejuicio

Que el homosexual lo es por un problema genético, o, lo que es lo mismo, que unos nacen y otros se hacen.

Respuesta

En 1940 Lang planteó que algunos hombres homosexuales eran en realidad «… tipos masculinos intermedios que son genéticamente femeninos, pero han perdido todas las características sexuales morfológicas con excepción de la fórmula cromosomática». O sea mujeres genéticas aprisionadas en cuerpos masculinos. Maravillosa explicación que se adaptaba hasta al sentimiento de algunos homosexuales.

Pero en 1956 Pare sometió a verificación esta teoría empleando la técnica de la determinación cromosómica del sexo. El primer método satisfactorio para estimar el sexo cromosomático —esto es, el sexo «escrito» en los cromosomas de cada célula— fue elaborado por Barr. Se demostró empíricamente que la mayoría de las células femeninas contenían un punto característico en el núcleo. Esta comprobación probó ser válida respecto de todos los tejidos y de todas las especies de mamíferos estudiados. Pare investigó el sexo cromosómico de 50 homosexuales varones. En todos los casos, los núcleos de sus células fueron típicamente masculinos.

La respuesta de Freud

En la nota añadida en 1919 a su bella obra titulada Un recuerdo infantil de Leonardo da Vinci, señala Sigmund Freud:

[…] todo individuo, aun el más normal, es capaz de elegir un objeto homosexual, ha hecho esta elección alguna vez en su vida y la conserva en lo inconsciente, o se defiende contra ella por enérgicas disposiciones opuestas. Estos dos hechos ponen término a la aspiración de los homosexuales a ser reconocidos como un tercer sexo y también a la diferenciación entre sexualidad innata y sexualidad adquirida.

Octavo prejuicio

Que el homosexual lo es por algún trauma.

Respuesta

Cuando a la gente dejó de importarle si la homosexualidad era o no pecado, saltó a la palestra la ciencia y la medicina sostuvo que era enfermedad, ya fuese hormonal —primera hipótesis—, o genética —última y más reciente—. Fracasó la medicina al intentar la prueba de cualquiera de estas hipótesis: no era ni una cosa ni la otra. Entonces otra ciencia vino en su auxilio: la psicología, la cual sostuvo que la homosexualidad era una patología mental causada por un trauma temprano.

El más socorrido de los traumas psicológicos es el supuestamente producido por la combinación de madre fuerte y padre débil o ausente. Pero se ha observado que hay homosexuales que ni madre tienen, mucho menos la tienen fuerte. Y además, vea el lector cómo la explicación está teñida previa y prejuiciosamente de un valor: es mala esa combinación de padres porque «produce» homosexualidad, luego ésta es mala antes de que lo probemos. O bien, siguiendo exactamente el mismo modelo de pensamiento, deberíamos admitir su opuesto: es malo tener madre débil y padre fuerte porque eso produce heterosexualidad. ¿Verdad que suena raro?

Noveno prejuicio —sólo para creyentes—

Que Dios condena la homosexualidad.

Respuesta

Los textos bíblicos que hablan de la homosexualidad son seis en total: uno en el Génesis, dos en el Levítico y tres en las cartas de San Pablo. En el Génesis se narra la destrucción de Sodoma y Gomorra, se nos ha dicho que por su homosexualidad. Pero aclara el padre José L. Mujica en El homosexual y la Biblia que:

Un caso típico de cómo el machismo ha influenciado la mentalidad de los estudiosos y aún de las autoridades eclesiásticas, es el clásico caso de la destrucción de las ciudades de Sodoma y Gomorra. Según sus propias interpretaciones, ambas ciudades fueron destruidas por causa de la homosexualidad. Pero cualquier persona que lea ese pasaje —Génesis, capítulos 18 y 19— encontrará que la homosexualidad no se menciona… La razón por la cual estas ciudades fueron destruidas fue la soberbia, la falta de hospitalidad, la idolatría y la falta de caridad.

En cuanto a las citas del Levítico, se siguen blandiendo sobre la cabeza de los homosexuales sin añadir que, este antiguo libro de la Biblia también prohíbe sembrar dos Fases de semilla en el mismo campo, usar ropa con dos Fases distintas de tejido, cortarse la barba y hacerse tatuajes. ¿Se irán entonces al infierno todos los campesinos mexicanos que siembran maíz y frijol juntos? ¿Y todos los lectores que traigan pantalón de mezclilla y camisa de poliéster? Hum… deberían. Y si esas prohibiciones ya no son válidas y se consideran anticuadas, porque Cristo estableció la Nueva Ley, ¿por qué siguen siendo válidas las referentes a la homosexualidad nada más?

Décimo prejuicio

Que, como dijo el político y miembro del PAN, Diego Fernández de Ceballos, estos son asuntos para «joteretes».

Respuesta

Gulp.

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Una cita sexual con Freud https://algarabia.com/una-cita-sexual-con-freud/ https://algarabia.com/una-cita-sexual-con-freud/#respond Wed, 30 May 2018 01:58:30 +0000 https://algarabia.com/?p=48633 ¡Escúchanos! En este podcast, la autora del libro Una cita sexual con Freud, Alexis Schreck, ofrece una visión del psicoanálisis desde su experiencia, con la cual intenta llevar de manera agridulce, sin reparos ni timidez a todo aquel interesado en optar por éste como una forma de adentrarse en los oscuros rincones de su psique; un tanto para entender qué monstruos habitan en dichos abismos, otro tanto para comprenderlos y reconciliarse con ellos, pues probablemente, no lo traigan muy contento.
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El místico que descubrió nuestro Tarot interior https://algarabia.com/el-mistico-que-descubrio-nuestro-tarot-interior/ https://algarabia.com/el-mistico-que-descubrio-nuestro-tarot-interior/#respond Wed, 07 Jun 2017 16:19:13 +0000 https://algarabia.com/?p=45956 Sus estudios formularon el concepto de inconsciente colectivo y las teorías del imaginario arquetípico y la sincronicidad, los cuales fueron piezas fundamentales para las lecturas de Tarot y su práctica. De hecho, los preceptos de Jung legitimaron el estudio del Tarot y su capacidad de conectarnos con nuestro yo-interno.

Carl Jung fue miembro del triunvirato seminal de los padres fundadores de la psicología moderna, junto a Sigmund Freud y Wilhelm Reich.

Por otro lado, es sumamente difícil encontrar alguna referencia a las cartas de Tarot en cualquier escrito de la voluminosa obra de Jung. ¿Cómo es esto posible si su influencia y asociación con el Tarot es tal? ¿Es mera coincidencia o es la respuesta a la pregunta que subyace en la explicación de Jung con respecto a la sincronicidad como una «coincidencia significativa»? E increíblemente ¿una que no reconoció? Vayamos paso a paso.

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De lo sobrenatural

Lo sobrenatural y parapsicológico no eran desconocidos para Jung. Se cuenta que vivió una experiencia cercana a la muerte, tenía sueños premonitorios, acontecimientos de precognición, se afrontó a varias manifestaciones de poltergeist, dirigió experimentos de telepatía y tenía un espíritu guía llamado Philemon —con quien platicaba y caminaba en el jardín— y que un día bajó del cielo y aterrizó su lado, y a quien le dio el apodo de «Viejo sabio».

poltergeist. Del alemán poltern, ‘hacer ruido’, y Geist, ‘fantasma’. Fenómeno paranormal que engloba cualquier hecho perceptible, de naturaleza violenta e inexplicable inicialmente por la física, producido por una entidad o energía imperceptible.

Jung aseguraba que tenía dos almas, y una de ellas le permitía acceder al reino de lo oculto. Muchas de sus creencias provenían del Libro tibetano de los muertos que consultaba para su vida profesional. Usaba el I Ching como apoyo para diagnosticar y tratar a sus pacientes. Investigó sobre los arcanos de la alquimia y la astrología.

La abuela de Jung veía fantasmas; cuando su madre era niña protegió a su padre, que curaba fantasmas mientras escribía sus sermones.

Un tema de las disertaciones de Jung fue un médium de 15 años con habilidades excepcionales: su primo. Quizá una de las afirmaciones más sorprendentes de Jung es que hablaba con los muertos, situación que se puede comprobar en Septem Sermones ad Mortuos (1916) que fue producto de la escritura automática. Algunos críticos consideran este texto como uno de los mejores escritos de Jung.

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Como se puede observar, Carl Jung tenía una visión interna y externa sobre la verdad de todas las cosas que lo guiaban y atormentaban, aunque también revelan su increíble mente abierta ante temas «alternativos».

Jung y el Tarot

Su teoría sobre el inconsciente colectivo nos ayuda a entender su relación con las cartas. Él pensaba al inconsciente colectivo como «el alma del mundo» y que ahí era donde habitan los arquetipos de nuestro simbolismo compartido. También postuló que un evento en la vida de una persona puede detonar un mecanismo interno que permite acceder al inconsciente colectivo.

El comienzo de este proceso da lugar a una configuración arquetípica, y este «ser» que se forma durante esta configuración, al que llamó psicoide, es a su vez real —en el sentido de que se manifiesta y toma forma— y psíquico —debido a su origen en las profundidades del inconsciente—, y ha sido el «depósito de todas las experiencias humanas desde el principio de los tiempos, y la fuente de los instintos, ya que los arquetipos son las formas que nuestros instintos han asumido». En este punto, la mente consciente puede reconocer al arquetipo primordial y comprender el mensaje que está tratando de transmitir a través de su forma simbólica.

Apuntes sobre los complejos

¿Qué representan las cartas?

Quizá la única manera de responder es retomando la definición de los arquetipos de Jung, quien creía que eran «una disposición universal de la mente humana para organizar el contenido».

TAROT
—Escucha este programa sobre la lectura de Tarot

A continuación, se presentan cartas de Tarot, en particular de los Arcanos mayores, que se relacionan con los arquetipos descritos por Jung.

Ánimus y Ánima

‘Espíritu’ y ‘alma’, respectivamente. Juntos forman la conjunción y oposición. El Ánima es lo femenino en el hombre y el Ánimus lo masculino en la mujer.

Carta VI Los amantes. Representa dos personas que se unen, una asociación o reunión, dos elementos que se unen o eventos que coinciden.

Viejo sabio: ancestros, enseñanzas y guía espiritual

Cartas IV El emperador, V El sumo sacerdote, IX El ermitaño. Las tres tienen la misma temática en grados diferentes. Son autoridades, adheridos a doctrinas conservadoras, tienen gran conocimiento proveniente de la experiencia y lo comparten.

El ser

No el ego sino el generoso, amable, un hombre glorioso, un Adán.

El loco. De espíritu libre, un optimista universal, el tramposo que somos en algún momento de nuestras vidas, la promesa de que cosas buenas llegarán. En el Tarot también se conoce como el viaje del loco porque el Loco viaja ya sea abriendo el camino o cerrándolo. Es una de las cartas más poderosas que aparecen en una tirada.

INCONSCIENTE COLECTIVO

El último libro de Jung fue sobre ovnis; originalmente pensaba que sus avistamientos eran proyecciones de nuestra psique, pero una vez que despertó de un sueño vívido que se relacionaba con ellos, reformuló su propuesta y dijo que «nosotros somos proyecciones de los ovnis»

La orientación

Los cuatro puntos cardinales, un cruce de caminos, encuentros.

X La Rueda de la Fortuna, XI El colgado y XXI El mundo. Todo el tiempo estamos arriba o abajo de la Rueda de la Fortuna. El colgado, a veces nos encontramos en un lugar donde todo está de cabeza; no sabemos adónde ir y preferimos quedarnos quietos. Mientras todo esto pasa, el Mundo sigue girando sin importarle lo que hagamos o no.

Cambio y evolución

XI Justicia, XIII La muerte, XIV La templanza y XX El Juicio. La Justicia reconcilia todas las cosas de la vida. La muerte es cambio ya sea el final o el comienzo. La Templanza sugiere una nueva manera de vivir con moderación. El Juicio, de las decisiones que se tienen que tomar para que una nueva manera de hacer las cosas resurja.

Éxito, logros, buena suerte

III La emperatriz. La carta del nacimiento y fertilidad, indica que una situación se convertirá en algo exitoso o que vendrá buena suerte.

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Conoce este artículo completo, sobre el simbolismo de los arquetipos y la teoría del inconsciente colectivo que escribió Jung, en nuestra Algarabía #143.

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