Frases mal dichas - Algarabía
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Frases mal dichas

Las locuciones «al fin y al cabo», «al drede», «de en balde» y «a fuerzas» no son correctas.

Mi abuelo creía en la belleza del uso preciso del lenguaje, pero también era un curioso e inquieto observador del habla cotidiana. Y es que el lenguaje evoluciona de manera constante; siempre surgen palabras y expresiones nuevas, porque de forma natural hablamos diferente a
 lo que leemos o escribimos; así, mi abue Polo definitivamente se sorprendería al escucharme decir: «Abue, oye cómo barritan esos hermosos elefantes». Se quedaría con el ojo cuadrado y seguramente diría: «M’ija, hazme el favor de hablar normal».

Y sí, normalmente simplificamos lo que queremos decir o, aun más, utilizamos las palabras mecánica o inadvertidamente, incluso sumando y restando elementos a las expresiones
 o palabras, pues «al fin y al cabo, seguro nadie se da cuenta de si está bien dicho o no… De en balde la gente se fija en 
lo que decimos, porque no hablamos mal al drede ni hablar bien es a fuerzas… y menos si se nos va una mugrosa letrita», pensamos.

En efecto, letritas más, letritas menos, el chiste
 es que nos damos a entender. Lo cierto es que barritar es un bonita palabra, y que, por otro lado, la presencia o falta de esas insignificantes letritas en las palabras, en algunos casos, se justifica en el origen y significado de éstas.

A continuación algunas aclaraciones que mi abue Polo señalaría gustosamente y que ejemplifican en particular el común fenómeno que se presenta en el habla: convertir simples adverbios en locuciones, y locuciones en locucionzotas.

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Al fin y al cabo. La palabra cabo proviene de la raíz latina caput, «cabeza», de ahí que signifique «extremidad», «cada uno de los extremos de las cosas» o una parte pequeña que queda de algo: «el cabo de un hilo o de una cuerda».

Por extensión, «cabo» significa también «fin, límite o confín», así que decir: «he llevado a cabo / al cabo / hasta el cabo [locución adverbial] mis tareas» significa haberlas completado o realizado. También podemos utilizar «de cabo a cabo» o «de cabo a rabo» para decir que hemos hecho algo «de principio a fin»: «Leí la novela de cabo a rabo»; o bien la locución preposicional «al cabo de», para decir «después / al fin de»; «al cabo de una hora empezó a llover». Bastaría decir «al fin» o «al cabo», pues mencionar ambas es repetitivo; pero al fin y al cabo, cada quien habla como quiere.

La expresión «al fin y al cabo» es un pleonasmo, pues «al cabo» significa «al final, en el límite».

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Al drede. Refiere al adverbio adrede. Se cree que este vocablo proviene del catalán adret, y éste de la locución ad directum; a pesar de su origen latino y de que es sinónimo de la locución adverbial «a propósito», adrede no es una unidad léxica compuesta por más de una palabra. Así, lo correcto es decir: «el niño me puso el pie adrede»; esto es a propósito, deliberadamente.

La palabra correcta es «adrede» y no «al drede».

De en balde. Esta expresión encierra dos posibles combinaciones: «de balde» y «en balde». Ambas son locuciones adverbiales compuestas únicamente por dos palabras: una preposición —de o en— y «balde»; no obstante, ambas expresan significados distintos. De acuerdo con el Diccionario del uso del español de María Moliner, balde proviene del árabe bátil, ‘inútil’, así que «en balde» quiere decir «inútilmente, sin sacar provecho de algo». Pero la locución «de balde» guarda un sentido un tanto diferente: «gratis, sin tener que pagar ni dar nada por la cosa de que se trata».

Así, podemos decir «fuimos al cine en balde» cuando no conseguimos boletos para la función, pero decimos «fuimos al cine de balde» cuando no tuvimos que pagar por entrar.

«En balde» significa inútilmente. «De balde» significa gratis.

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A fuerzas. En el Diccionario del Español de México encontramos que la mayor parte de las locuciones con la palabra «fuerza» —como «por fuerza»—, la emplean en singular; en plural, aparece en expresiones como «cobró fuerzas» o que refieren a las «fuerzas armadas».

No obstante, «a fuerzas» es una locución muy recurrente en nuestras conversaciones. Por otro lado, si bien existe la expresión «a fuerza de», su significado es diferente al de la expresión «a fuerzas». «A fuerza de» es una locución preposicional que —seguida de un sustantivo o de un verbo— indica la intensidad o abundancia del objeto designado por el sustantivo: «a fuerza de golpes», «a fuerza de su esfuerzo».

Usamos la expresión «a fuerzas» para indicar que algo es forzoso o necesario, como: «a fuerzas deben entregarse los documentos», «a fuerzas hay que pagar antes de entrar».

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