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El vibrador

Los vibradores surgieron en Londres, durante el siglo XIX, con fines terapéuticos para el tratamiento de la «histeria».

Es un dispositivo que transmite vibraciones eléctricas y estimula los nervios para provocar placer en las zonas erógenas. A diferencia del dildo, su forma no sólo es fálica, y se puede insertar o no dentro del cuerpo. 
En el Londres del siglo XIX, los médicos fabricaron vibradores mecánicos con fines terapéuticos para el tratamiento de la «histeria».1 Algunos funcionaban con mecanismos de vapor —como el «manipulador» de George Taylor, inventado en los EE. UU. en 1869. 
En 1880, el médico Joseph M. Granville patentó en Londres el primer vibrador «portátil» de baterías, que pesaban 18 kg. 
A principios del siglo XX los vibradores comenzaron a venderse por catálogo. En los años 20, aparecieron en películas y fotografías eróticas, lo que provocó su salida del mercado. Tres décadas después, reaparecieron con el nombre de «masajeadores»; según su publicidad, aliviaban el dolor muscular y ayudaban a perder peso. 

Hitachi Magic Wand.

En los años 60, y gracias a la revolución sexual, empezaron a venderse como juguetes sexuales en tiendas especializadas. En esta época apareció el Hitachi Magic Wand -de fabricación japonesa-, uno de los más populares hasta ahora. 
Desde finales de los años 90, los vibradores han tenido un nuevo auge gracias a la discreción de las ventas en línea. A mediados de esta década, se lanzó el Rampant Rabbit, que vende un millón de unidades al año. 
Ahora se fabrican vibradores de silicona, látex, goma, plástico, etcétera. Los hay de todas formas y tamaños; la mayoría son a prueba de agua y operan con baterías. Se diseñan para hombres y mujeres, y su precio fluctúa entre los 80 y 3 000 pesos. 
1 v. Algarabía 38, septiembre 2007, Ideas: «Charcot, Freud y la histeria»; pp. 26-30. 
 

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