Bebidas para celebrar

El origen del término brindar se remonta al siglo XVI, y tiene como motivo la celebración de una victoria del ejército.

¡Brindemos! Sí, brindemos por la raza humana y sus logros. ¡Celebremos! Sí, celebremos, y alcemos nuestras copas por estar vivitos y coleando. Aquí les presentamos una selección variopinta de bebidas para chocar nuestras copas. Escoja la suya. O las suyas, ¿para qué limitarse?

Cerveza: Sí, no me vean feo ¿Quién, en su sano juicio, no destapa una cerveza después de haberle ganado a los Búhos de Tejemilpo? Un gol de último minuto para ganar la copa municipal tan deseada. ¿Qué se requiere? Unas chelas frías, unas serpentinas bien helodias, unas cerbatana frígidas y, por supuesto, unas frías como pattitas de pingüino.

Foto: Engin

Sidra: Popularmente, a la sidra se le conoce con el nombre de vino de manzana, pero en realidad, no lo es: se trata de un fermentado de manzana principalmente, por lo que el término vino no le corresponde. Muchas personas vinculan esta bebida a las festividades de Navidad; sin embargo, tiene tantos estilos que se puede deleitar los 365 días del año sin que ninguno se repita ¡Una fabada, porfis!

Foto: Franz W.

Vino: En la Gracia antigua, durante los grandes banquetes y convites que los más pudientes organizaban para su deleite o en honor de alguien, los criados servían las copas a todos los invitados y anfitrión alzaba su copa y tomaba un trago, como señal de que aquella bebida era buena y no tenía veneno alguno. Por aquel entonces, la mejor forma de eliminar a los enemigos era envenenar la bebida. Así el choque de las copas tenía la función de salpicar y mezclar el contenido de ambas copas, sobre todo entre los monarcas y los nobles, que utilizaban estos métodos para eliminar rivales, y así demostrar que no se ofrecía ningún tipo de bebida envenenada– pues, sí cualquiera de ambas bebidas contenía veneno, este quedaría repartido en ambas copas–. ¡Brindemos!

Foto: Congerdesing

Tequila: ¡Viva México, cabrones! Así es, pues “¿Quién no llega a una cantina exigiendo su tequila y exigiendo su canción”. Las fiestas patrias son sinónimo de tequila o mezcal, pero no sólo tomamos esta bebida en dicha ocasión; afortunadamente, en los últimos años, el mezcal ha retomado su presencia entre los paladares mexicanos y mundiales. Bebida de dioses y de gente que gusta de celebrar en lo más alto sus propios placeres. ¡Para todo mal, mezcal…!

Foto: Xavier Espinosa

Champaña: Hemos llegado al éxtasis, a lo incomparable, a la bebida por excelencia y, por lo tanto, al epítome de la celebración y el brindar: Su Magestad, el Champaña. Nonos hagamos tarugos: la excelencia del conocimiento humano, reducida a lp que se refiere a bebidas, es esta hermosura de líquido con burbujillas. Grandes Premios de Fórmula 1, tratados internacionales, XV años, bodas divorcios, bautizos de barcos y otros acontecimientos humanos fueron, son y serán mejores con Champaña. Ya sí, de plano no alcanza, pues habrá que conformarse con una cava o un prosecco.

Foto: Gerhard G.

Dom Pierre Pérignon:

Se dice que cuando el hermano benedicto Pierre, luego de haber producido– tal vez involuntariamente– el famoso método champenoise, y habiendo probado la bebida contenida en una de las botellas estacionadas en el sótano, exclamó: “¡Venid pronto, estoy bebiendo de las estrellas!”

Un poco de historia

El origen del término brindar se remonta al siglo XVI, y tiene como motivo la celebración de una victoria del ejército del emperador Carlos V sobre su oponente: nada menos que el Papa Clemente VII. Según relatan los historiadores, el lunes 6 de mayo de 1527, las tropas imperiales, malpagadas y al borde del motín, tomaron la ciudad de Roma.. y la saquearon. Con motivo de tal “victoria”, cuentan que los mandos militares llenaron sus copas de vino, las alzaron al frente y dijeron la frase: “bring dir’s”, es decir, “yo te lo ofrezco” en alemán. Este hecho de brindar cuando se celebra algo, incluso saqueon impíos.

“La raza humana no ha descubierto otro sistema para eliminar barreras, conocer con rapidez al de enfrente y romper el hielo que resulte la décima parte de eficaz y portuno a la hora de permitirle relacionarse con loa demás, que al alcohol”

Kinsley Amis

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