Editorial 125. Para leer esta Algarabía necesitarás kleenex
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Editorial 125. Para leer esta Algarabía necesitarás kleenex

En Algarabía 125 se mezclan los temas del desamor, del emparejamiento, el arrejuntamiento y la desjuntada, de la soledad, del amor

Porque en ella se mezclan los temas del desamor, del emparejamiento, el arrejuntamiento y la desjuntada, de la soledad, del amor no correspondido y muchos otros más, que hacen de este número uno de ésos canónicos, que tienen de todo un poco, pero muy bueno.

Hay algo de Mendelssohn y la historia de cómo escribió su tercera sinfonía —que es en realidad la quinta, ya descubrirá por qué— conocida como la Escocesa, un artículo de Brillat-Savarin sobre los placeres del comer que el hombre ha convertido en cultura y otro de cómo los adjetivos posesivos expresan eso mismo: posesión, pero también afectividad y cercanía, porque no es igual de cariñoso decir «lo operaron del ojo al bebé» que «lo operaron de su ojito».

También presentamos el mapa de la densidad de población en el mundo; hablamos de los antiguos nombres que han tenido algunas ciudades —«Estambul es Constantinopla»—; resolvemos las dudas sobre el acento diacrítico; hablamos de la basura en forma de libros que, gracias a la mercadotecnia, pasa como cultura y le decimos qué dominios de Internet se han vendido más caros.

Y para hacerle honor a las cuestiones de pareja y matrimonio, presentamos un artículo que explica —desde el punto de vista científico— qué son los celos y por qué los sentimos, acompañado de una lista en orden cronológico de las películas que han tratado el tema, incluyendo en Desde el palco la canónica de Zeffirelli sobre la ópera de Otello.

Le explicamos ¿qué onda con el Callejón del beso?; quién inventó los pañuelos desechables y por qué nos sirven tanto cuando lloramos a quien nos mal pagó; cuáles fueron los amores de Emilia Pardo Bazán; qué pensaba Voltaire sobre el adulterio y qué decía Darwin sobre los pros y contras del matrimonio. Le aclaramos qué es ir «cacheteando la banqueta», quién es Hugh Hefner y por qué revolucionó las revistas masculinas poniendo a forros, monumentos, cromos y cueros en sus páginas; y por último, lo dejamos con un sentido retrato de las solteronas, esas mujeres que se quedaron «pa’ vestir santos» en una época en donde el matrimonio era el único destino viable para la mujer. No cabe duda, Algarabía es pa’ leerse, pa’ gozarse, pa’ reírse, ojalá este número no sea la excepción, querido lector.

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