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¿Por qué se comete un crimen?

Todos nos hemos preguntado qué motiva a una persona a cometer un asesinato, pero pocos han estado en posición de averiguarlo. Uno de los curiosos afortunados que llegó a saberlo —y vivió para contarlo— es Max Aub.

Todos nos hemos preguntado qué motiva a una persona a cometer un asesinato, pero pocos han estado en posición de averiguarlo. Uno de los curiosos afortunados que llegó a saberlo —y vivió para contarlo— es Max Aub, de quien presentamos una selección de esos motivos criminales. 1 Tomados del libro: Crímenes ejemplares de Max Aub, España: Espasa, 1999.

«He aquí material de primera mano. Pasó de la boca al papel rozando el oído. Confesiones sin cuento: de plano, de canto, directas, sin más deseos que explicar el arrebato. Recogidas en España, en Francia y en México, a través de más de 20 años, no iba —ahora— a aderezarlas: razón de su vulgaridad. Hiciéronlas intentando, sin duda, ponerse a bien con Dios, huyendo del pecado. Los hombres son como los hicieron y querer hacerlos responsables de lo que, de pronto, les empuja a salirse de sí, es orgullo que no comparto. Los años me han abierto a la comprensión. Desembuchan escuetamente las razones nada oscuras que los llevaron al crimen, sin otro motivo que dejarse arrastrar por su sentimiento. Ingenuamente dicen —a mi ver— verdades.

Por otra parte, se parecen. ¿A quién extrañará? Un siciliano, un albanés mata por lo mismo que un dinamarqués, un noruego o un guatemalteco. No digo que un norteamericano o un ruso, por no herir fuertes susceptibilidades. No hacen alarde, se quedan en lo que son. Se dan a conocer con llaneza. [...]
P. D. —En contra de lo que se pueda suponer, sólo dos confesiones vienen de boca de alienados. En general, los locos fueron decepcionantes. [...]

México, 1956.»

Algunos motivos criminales

  • Lo maté porque habló mal de Juan Álvarez, que es muy mi amigo y porque me consta que lo que decía era una gran mentira.
  • —Antes muerta —me dijo. ¡Y yo lo único que quería era darle gusto!
  • Lo maté en sueños y luego no pude hacer nada hasta que lo maté de verdad. Sin remedio.
  • La hendí de abajo arriba, como si fuese una res, porque miraba indiferente hacia el techo mientras hacía el amor.
  • ¿Usted no ha matado nunca a alguien, por aburrimiento, por no saber qué hacer? Es divertido.
  • Lo maté porque estaba seguro que nadie me veía.
  • De mí no se ríe nadie. Por lo menos ése ya no.
  • Lo maté porque me dolía la cabeza. Y él venga a hablar, sin parar, sin descanso, de cosas que me tenían completamente sin cuidado. La verdad, aunque me hubiesen importado. Antes, miré mi reloj seis veces, descaradamente: no hizo caso. Creo que es una atenuante muy de tenerse en cuenta.
  • Lo maté porque no pensaba como yo.

En la sección de comentarios comparte con nosotros: Si tu fueras un autor de cuentos, ¿por qué razones matarían tus personajes? ¿Cuáles razones te parecen absurdas y cuáles justificables?

Max Aub (1903-1972) era un escritor excepcional. Nacido en París, hijo de padre alemán y madre judía, se crió desde pequeño en España. Apoyó a la República durante la Guerra Civil, por lo que se exilió en Francia de 1939 a 1942 y después en México.

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