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6 consejos de cine de Alain Resnais

En su colaboración semanal, EnFilme nos comparte una serie de consejos extraídos de la prolífica racha de Resnais como artista en el cine; quien reía cada vez que le preguntaban sobre su retiro, señalando que nunca había contemplado la jubilación de tan bello trabajo.

Tres semanas antes de su muerte, Alain Resnais – a sus 91 años– presentó en el reciente Festival de Cine de Berlinale su último filme titulado: Aimer, boire et chanter –Amar, beber y cantar— (2014). Esta obra es ejemplar porque a partir de ella inferimos la capacidad que tenía por experimentar los límites de la forma cinematográfica, igual que con algunos de los cortometrajes dedicados a otros artistas como Van Gogh (1948) y Gauguin (1950); o en filmes como: Noche y niebla (1955), Hiroshima mi amor (1959) y El año pasado en Marienbad (1961).

En la última década de su carrera este realizador francés demostró que la edad no es excusa para la resignación artística o la repetición; en sus obras más recientes, –incluyendo Asuntos privados en lugares públicos (2006), Las malas hierbas (2009) y Usted no ha visto nada todavía (2012)—, continuó desafiando al medio con tanta audacia y confianza como cuando era joven.

A continuación, les presentamos 6 consejos de cine para realizadores y aficionados a este séptimo arte, de una de las mentes que siempre vivió alternando su pasado con el presente:

enfilme-resnais

1. La importancia de la colaboración

Resnais a menudo se agrupó con el movimiento radical en el cine que representó la Nouvelle vague, y aunque no se asoció oficialmente al colectivo, eso no le impidió colaborar con varios de sus principales expositores. Por ejemplo, trabajó junto a Chris Marker en varios documentales durante la década de 1950 – incluyendo la increíble crítica sobre el colonialismo en el mundo del arte: Las estatuas también mueren, de 1953.

Para Resnais era importante colaborar y estar en contacto con otros colegas, incluso con artistas de otras disciplinas. Su obra fue realizada abiertamente a través del arte de la colaboración, de reuniones y de su amistad con otros cineastas.

«Aunque yo no fui totalmente parte de la Nouvelle vague, debido a mi edad, había cierta simpatía mutua y respeto entre mi persona y Rivette, Bazin, Demy, Truffaut… Así que me sentía cómodo y amistoso con ese equipo.»

Fragmento de Las Estatuas También Mueren

2. Tu trabajo no consiste en dar explicaciones

En una entrevista —con motivo de su filme El año pasado en Marienbad (1961)— Resnais expresa una filosofía contra de explicar sus películas; misma postura que años más tarde han adoptado cineastas como David Lynch y Abbas Kiarostami cuando se les pide que expliquen su trabajo.

Para él, después de hacer el filme, el director no debe interferir con la amplia gama de posibles interpretaciones que tendrá el espectador. ¿Qué tan enigmática puede llegar a ser una película, cuando el público es libre de llegar a sus propias conclusiones y debatir exponiendo sus interpretaciones?
Esta postura de lo evidencia como un cineasta que considera a su público activo e inteligente. Es un gesto de respeto hacia el espectador, los reconoce como “jugadores” importantes en el sentido final –cualquiera que éste sea– de la película. Después de todo, sin la audiencia, no existiría la película.

Entrevista a Resnais en 1961

3. La forma y la comunicación

Pero si el trabajo del director de cine no es explicar su película, entonces, ¿cómo se comunica con el público? Alain señala que esto sólo se logra a través de la forma en que se intenta brindar el mensaje por medio de la cinematografía. Si no hay forma, no se puede crear emoción en el espectador.

4. Sugiérelo, pero no representes el horror

Resnais se refiere específicamente a dos filmes donde abordó temas colosales del horror de la vida real: los campos de concentración nazis en Noche y niebla y el bombardeo de Hiroshima y Nagasaki en Hiroshima mi amor. Cada película era una mirada cruda y directa sobre los acontecimientos –contemporáneos a su época- para explorar los temas de la memoria y el trauma a la sombra de la Segunda Guerra Mundial.

«[…] me di cuenta de que todo lo que podía hacer era sugerir el horror; si intentaba mostrar algo muy real en pantalla, el horror desaparecía. Así que tuve que utilizar todos los medios posibles para establecer la imaginación del espectador en movimiento.»

Este planteamiento probablemente les suene familiar, ya que se asemeja mucho a la regla de Hitchcock sobre utilizar la imaginación del espectador para crear suspenso, y la capacidad de la mente para llenar los vacíos con el fin de aludir al horror.

Pero Resnais adoptó este método para los momentos históricos de la devastadora catástrofe, lo cual no quiere decir que evite la realidad pero los yuxtapone con imágenes de momentos distanciados por el tiempo, sugiriendo un contraste con los sucesos atroces que ahí ocurrieron.

5. Dedícale tu vida al cine y a la curiosidad

En una entrevista, Lambert Wilson, actor y frecuente colaborador de Resnais, habló sobre lo que se siente al participar al lado de un director al que ha visto trabajar a lo largo de las décadas. Wilson describe que cuando Resnais estaba detrás de las cámaras conviviendo con los actores: «sus dolencias físicas no desaparecían, pero las ignoraba con el simple hecho de cuestionar y preguntar»; la presencia embriagadora de la curiosidad artística.

6. No asumas que existe una separación entre realidad e imaginación

Si existe un principio rector de la obra de Resnais, es el de asumir que la realidad y la imaginación pueden convivir. Sus primeros trabajos exploraron la manera en que los recuerdos son siempre una parte importante de nuestras vidas; estamos perpetuamente regresando a ellos, y por lo tanto aspiramos a moldear nuestra existencia recurriendo constantemente al pasado.

«Espero siempre mantenerme fiel a André Breton; él se negó a suponer que la vida imaginaria no formaba parte de la vida real.»

Los límites entre la realidad y la imaginación, el pasado y el presente, nunca son tan claros. De hecho, estos términos son distinciones arbitrarias que nos distraen de las formas complejas que experimentamos la vida real. Resnais buscaba desentrañar tales distinciones falsas, y encontró en el cine el medio idóneo para materializarlo.

Trailer de Amar, beber y cantar:

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