Desde la redacción

«Under My Thumb» / The Rolling Stones

«Under My Thumb» ⎯de Jagger y Richards⎯: un increíble coctel musical presentado en el cuarto track de Aftermath (1966), que marcaría no sólo la carrera de la banda, sino la historia de la música.

Al ritmo de un intro con marimba, la flor de la era hippie terminaría por marchitarse.

Un tema que llama la atención por muchas razones: primero, los riffs iniciales con marimbas de un Brian Jones que, cuentan, perdía para ese tiempo el interés por la guitarra; la inconfundible voz de Jagger interpretaba al compás de un r&b una de las letras más controversiales en la historia del rock; las negras-blancas de Stewart y las geniales cuerdas de Keith armonizaban la base de Watts; finalmente, un inconfundible bajeo distorsionado1 fuzz bass que, aunque Marty Robbins y McCartney ya habían utilizado antes, Bill Wyman terminaría por consolidar como técnica icónica del rock de los años 60.

«Under My Thumb» ⎯de Jagger y Richards⎯: un increíble coctel musical presentado en el cuarto track de Aftermath (1966), que marcaría no sólo la carrera de la banda, sino la historia de la música y a una de las subculturas más importantes de los tiempos.

Una de las más grandes angustias, desesperaciones y crisis de Mick Jagger tuvo ojos verdes, labios rojos y nombre completo: Chrissie Shrimpton. La modelo inglesa fue el primer gran amor del vocal de los Stones y la inspiración para la composición de «Under My Thumb».

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Él era sólo un estudiante de 19 años cuando la conoció; ella, una secretaria de 17. A lo largo de tres años, mantuvieron una intensa relación que se movió entre cartas y canciones de amor, peleas, infidelidades, propuestas de matrimonio e, incluso, un intento de suicidio.

Jagger, perdidamente enamorado, vivió mucho tiempo bajo el control de Shrimpton, quien en más de una ocasión amenazó con dejarlo.

«I remember him playing «I’ve Been Loving You Too Long» […] And I can remember him lying on the floor and crying all over my feet…»

De una entrevista para Philip Noman publicada en dailymail.co.uk

Sin embargo, en 1965, las groupies se habían multiplicado exponencialmente ⎯igual que la fama de Mick⎯, y los celos de Shrimpton la habían envuelto en un mar de inseguridades, por lo que los papeles de la relación se habían invertido: era él quien tenía el control. «Under My Thumb» es, según el mismo Jagger, un himno caricaturizado que le compuso a la libertad emocional que sentía entonces.

Escándalo sexista

La «reivindicación sentimental» del vocalista se convirtió pronto en un gran éxito dentro del mercado musical. Sin embargo, se detonaría al mismo tiempo la más profunda inconformidad y el repudio de la comunidad feminista ⎯que, para esos años, no podía ser subestimada⎯. Cientos de chicas de todo el mundo manifestaron su rechazo hacia un tema cuya letra, creen aún muchos, degrada por completo a la figura femenina:

Under my thumb / A siamese cat of a girl /
Under my thumb / She's the sweetest pet in the world

En 1984, Jagger declaró al respecto: «La idea inicial era contar que era yo quien estaba bajo su control; ella me tenía en sus manos y yo estaba feliz de poder voltear los papeles».

Sin embargo, según las múltiples ⎯por no decir incontables⎯ declaraciones de Jagger al respecto, el único objetivo del tema era celebrar el haber ganado el control de su relación después de varios años de «dominación» por parte de Schrimpton: «Era mi respuesta hacia una mujer que había sido sumamente exigente y dura conmigo».

Under my thumb / The girl who once had me down /
Under my thumb / The girl who once pushed me around /
It's down to me / The difference in the clothes she wears /
Down to me, the change has come, / She's under my thumb /
Ain't it the truth, babe? /

Altamont: la era hippie se marchita

«Everyone sit down, I mean keep cool… let's just relax. Let's get into a groove.
Come on… we can get it together.»

Aquellas fueron las palabras con las que Jagger intentó calmar a la multitud. Luego de unos segundos, sonó «Under My Thumb». Nadie sabía que con el último acorde se cerraría no sólo el festival de Altamont, sino toda una década, una era de «peace & love».

Diciembre 6, 1969. Autódromo de Altamont, California. La última presentación del año de The Rolling Stones que, cancelada previamente y con un cambio de sede2 Originalmente se realizaría en el Golden Gate Park, en San Francisco. inesperado, estaba planeada para filmarse y regalar a los fanáticos una tarde inolvidable. Ambas cosas sucedieron, pero nadie imaginó a costa de cuánto.

La realización del Altamont Speedway Free Festival había sido confirmada apenas dos días antes de la fecha programada, por lo que de la organización no se esperaba mucho. Más allá de cualquier tema relacionado con producción ⎯el festival no contó siquiera con equipo de audio suficiente para llegar a los oídos de todos los asistentes⎯, los problemas de organización y planeación del festival eran predecibles. Lo que nadie esperaba fue, sin embargo, que en un aforo con 300 mil personas, alguien decidiera que era buena idea que los Hell’s Angels estacionaran sus motocicletas alrededor de un escenario ⎯que no alcanzaba el metro de altura⎯ para hacerse cargo de la seguridad del evento. Aquello de ninguna manera podía terminar bien.

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Hell’s Angels: Club de motociclistas surgido a finales de los años 40, comúnmente relacionado por las autoridades con actos de delincuencia, mafia y vandalismo.

El evento se había interrumpido varias veces debido a la falta de control sobre los asistentes; los Stones intentaron calmar a los jóvenes e hicieron sonar «Under My Thumb». Sin embargo, para el final de la canción un joven afroamericano de nombre Meredith Hunter ⎯quien, dicen, estaba intoxicado con metanfetaminas⎯ levantó un revólver. Apenas habían pasado un par de segundos, cuando éste fue sometido y apuñalado por Alan Passaro, uno de los motociclistas que, en su afán por controlar al joven de 18 años, concretaría uno de los más oscuros episodios en la historia del rock & roll.

La cinta Gimme Shelter (1969) registra lo sucedido aquella tarde, que dolió no sólo a los asistentes y a la banda, sino a toda una generación.

Luego de lo sucedido en Altamont ’69, los colores se redujeron a gris, los masivos terminarían y, con ello, lo haría también un capítulo de la historia de los ee. uu.

Con el tiempo, todo se olvidaría y quedaría en el pasado. No así la gloria de los Stones quienes, a pesar de haber sido parte de uno de los episodios más tristes de la historia de la música, siguen brillando con más de 100 sencillos, 29 álbumes ⎯contando sólo los de estudio⎯ y con éxitos que, igual que «Under My Thumb», están consagrados en el gusto y la memoria de millones de personas en todo el planeta.

The Rolling Stones en el Zilker Park (2006)

Siga a la autora de este artículo: @luigiwich


Referencias:
Allmusic.com; dailymail.co.uk
Gimme Shelter (1970), Ron Krauss

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