#98 Algarabía Del mes

Los poderes secretos del tiempo

¿De qué depende la manera en que construimos nuestros pensamientos acerca del pasado, el presente y el futuro? El brillante psicólogo social Philip Zimbardo arroja luz sobre esta interrogante.

Para algunos, el futuro es «algo» que ya está ahí, y nosotros sólo caminamos inexorablemente hasta llegar a él; para otros, el porvenir depende por completo de nuestras acciones y decisiones, y para otros más, existe una fuerza invisible —el caos, el destino— que lo determina.

¿De qué depende la manera en que construimos nuestros pensamientos acerca del pasado, el presente y el futuro? El brillante psicólogo social Philip Zimbardo arroja luz sobre esta interrogante.

Hemos descubierto, en 30 años de investigación, que la mayoría de las personas vivimos en una de las seis orientaciones temporales existentes: dos de ellas, centradas en el pasado, dos en el presente y dos en el futuro.

Los enfoques del tiempo

Algunas de las personas que se enfocan en el pasado recuerdan continuamente lo bueno de los viejos tiempos: los éxitos, los cumpleaños felices —todo con nostalgia—; son los que preservan álbumes fotográficos y cumplen con los rituales familiares. Pero también están los que se concentran sólo en los fracasos, en las cosas que salieron mal, en el arrepentimiento. A estos dos enfoques les llamamos, respectivamente, «pasado positivo» y «pasado negativo».

Por otro lado, existen dos maneras de enfocarse en el presente: una de ellas es siendo hedonista, buscando el placer, las experiencias y la emoción, y evitando el dolor; la otra es enfocándose en el presente porque se cree que no sirve de nada hacer planes —algo así como: «mi vida ya está predestinada por mi religión, por mi pobreza, por las condiciones en que vivo», etcétera—. A estos enfoques los llamaremos «presente hedonista» y «presente predeterminado».

Finalmente, están los «enfocados al futuro». La mayoría nos enfocamos en el futuro porque como en la fábula de «La Cigarra y la Hormiga» hemos aprendido a controlar el impulso de sólo jugar y pasarla bien, y a trabajar para obtener ciertos beneficios. Pero hay otra forma de tener conciencia del futuro: dependiendo de su religión, una persona creerá —por ejemplo— que «la vida» comienza cuando termina la de su cuerpo mortal. De cualquier modo, si uno está enfocado en el futuro necesita confiar en que, cuando hace planes, éstos se llevarán a cabo.

La geografía y el tiempo

Según mi teoría, entre más cerca se encuentra una persona del Ecuador, más se enfocará en el presente, y nuestras investigaciones señalan que la gente en el norte tiende a ser mucho más orientada al futuro —es decir, más previsora que industriosa— y la del sur, orientada al pasado o «presente hedonista». Esto se debe a que, cuando el clima del lugar en que uno vive cambia muy poco, uno crece con una sensación de estabilidad y no de cambio, y por lo tanto piensa que el mañana será igual que el hoy. Quizá por ello los países protestantes —que en general se encuentran más lejos del Ecuador— tienen un pib más alto que los países católicos.

Mi familia y yo somos de Sicilia, isla a la que regreso cada año. El otro día conversaba con un viejo siciliano y al oírlo hablar me di cuenta de que en el dialecto siciliano no existe el futuro como tiempo verbal… ¡y de que en Sicilia nunca se hacen planes! Así, cuando un cierto número de personas comparte la misma perspectiva del tiempo, esto llega a caracterizar a naciones enteras: en los países católicos, la gente tiende a enfocarse más en el presente o el pasado, mientras que en países protestantes la gente tiende a orientarse hacia el futuro, y esto afecta a cada individuo de un modo muy profundo.

Todos comenzamos nuestra vida con un enfoque «presente hedonista»: queremos el pecho, el biberón, buscamos el placer y evitamos el dolor. Y una de las cosas que hace la familia y, sobre todo, la escuela, es convertir esos «pequeños animalitos presente hedonistas» y orientarlos para que piensen en el futuro —o, en algunas culturas, en el pasado.

Conoce más sobre la influencia de la tecnología en el enfoque del tiempo en Algarabía 98: Futurología y visiones del futuro.

Philip Zimbardo es profesor emérito de psicología en la Universidad de Stanford y también ha impartido clases en las universidades de Yale, Nueva York y Columbia. Ha sido presidente de la American Psychological Association y autor de libros como El efecto Lucifer: el porqué de la maldad y La paradoja del tiempo.

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