#98 Algarabía Del mes

Futurismo: Estética de la velocidad

El primer manifiesto futurista proclamado por el pensador, poeta y editor italiano Filippo Tommaso Marinetti, se considera también la primera obra futurista. Conoce más sobre el Futurismo en el arte.

Ser comprendidos no es necesario.

Manifiesto Técnico de la Literatura Futurista, 11 de mayo de 1912

Mientras en París el retrato de Gertrude Stein (1906), de Pablo Picasso, marcaba la transición de la llamada «época rosa» hacia el cubismo,1 en Italia se gestaba otra vanguardia artística: el futurismo, un proceso concreto de protesta contra el romanticismo precedente y contra todo valor legitimado hasta entonces como «civilizatorio».

París, 1909

Cuando, un 20 de febrero, se publicó en el diario Le Figaro el Primer Manifiesto Futurista, no existía aún ninguna otra obra que hubiera surgido de este movimiento; así que dicho manifiesto, proclamado por el pensador, poeta y editor italiano Filippo Tommaso Marinetti, se considera también la primera obra futurista.

La gran cantidad de manifiestos futuristas —todos ellos, italianos— revela su carácter militante, revolucionario y de ruptura, al proponer un nuevo ideal de «belleza» basado en la exaltación de las máquinas, el movimiento, el desprecio por la mujer, el amor al peligro, la energía y la temeridad: «¡Erguidos en la cima del mundo, nosotros lanzamos, una vez más, nuestro reto a las estrellas!» —rezaba el último párrafo de su primer manifiesto.

Ya no hay belleza si no es en la lucha. Ninguna obra que no tenga un carácter agresivo puede ser una obra de arte.

Primer manifiesto futurista

Insatisfechos con la producción artística conocida hasta entonces —que juzgaban irracional, anacrónica y, en el caso del Italia, mediocre—, los futuristas estuvieron dispuestos a subvertir por completo el orden tradicional. «La ingente transformación tecnológica que está ocurriendo en la edad contemporánea debe encontrar sus necesarios equivalentes en todos los demás sectores, comenzando por el arte; ésta es la esencia de la enseñanza futurista» —señalaría el crítico de arte Renato Barilli, en un análisis posterior.

Así, lo que empezó siendo un discurso literario, inspiró también a la pintura, la escultura, la arquitectura, la música, el cine y la fotografía, y terminó por convertirse en una ideología, que los llevó incluso a formar su propio partido político, el Partido Futurista Italiano.

Como la proclama y el panfleto fueron para ellos un arma constante —a veces más importante que la propia obra artística —, los futuristas reclamaban que el arte se discutiera: no habría proclama sin obras, ni obras sin protesta, y así, sobre la torre del reloj de la Plaza de San Marcos de Venecia —símbolo del romanticismo que despreciaban—, los futuristas llegaron a lanzar mil folletos que instaban a la población a destruir su ciudad y las islas circundantes.

Palabras en libertad

Hasta hoy, la literatura exaltó la inmovilidad pensativa, el éxtasis y el sueño. Nosotros queremos exaltar el movimiento agresivo, el insomnio febril, el paso ligero, el salto mortal, la bofetada y el puñetazo.

Primer manifiesto futurista

Aunque Marinetti se había recibido como abogado, su experiencia como poeta y editor tuvo gran incidencia en su propuesta sobre la expresión literaria. Por un lado, en el plano del lenguaje, proponía revolucionar las técnicas consagradas e implementar un sistema de «palabras en libertad», capaz de traducir los mecanismos psíquicos y simbólicos: un sistema inmune a las «ataduras» de las normas sintácticas y de puntuación, en el que se abolieran los verbos, adjetivos y sujetos, y se integraran notaciones matemáticas en el afán de rescatar la esencia intuitiva más allá de la lógica.

Conoce más sobre la historia y estética de este movimiento artístico en Algarabía 98: Futurología y visiones del futuro.

Karla Covarrubias Molina pretende ser hedonista y, si volviera a nacer, pediría hacerlo en Sicilia, donde el lenguaje no entiende de futuros. Por eso se maravilla de la vanguardia futurista, donde el mañana se percibe y se construye, apasionadamente, en el ahora. Sígala en Twitter: @karla_kobach

1. El cubismo (París, 1907-1914), mediante su multiplicidad de visiones simultáneas, sus planos únicos y descomposición de visiones en facetas geométricas, evidenció una ruptura definitiva con el arte tradicional.

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