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De boca en boca

Historias de amantes, mujeres y billetes

Las personas que aparecen en los billetes no siempre son héroes de la historia o artistas importantes, algunas son sólo caprichos de los políticos.

En 1884 comenzaron a circular en el país los billetes emitidos por el Banco Nacional de México (que en ese entonces estaba recién fundado). Esos billetes incluían todas las denominaciones —desde uno hasta mil pesos— y mostraban el rostro de una joven originaria de Puebla, de nombre Manuela García Teruel, a quien la gente llamaba «Doña Manuelita«.

Se dice que esto se debe a su relación con Antonio Mier y Celis, entonces presidente del consejo de administración del banco, es decir, se trató de una historia de amor o de despecho, según como se vea.

De acuerdo con algunos, Mier y Celis simplemente quiso inmortalizar la imagen de su amada; pero según otros, el banquero montó en cólera después de que ella se negara a regalarle un retrato —una petición osada en el México del siglo xix—, de modo que movió sus influencias para plasmar su rostro en las placas de los billetes.

Un artículo de las Memorias de la Academia Mexicana de Estudios Numismáticos afirma que Mier y Celis le hizo saber que «ya que no podía obtener su efigie para llevarla junto al corazón, la tendrían en sus manos todos los habitantes de la República Mexicana». Y así fue hasta poco después de la Revolución.

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En 1925, otra mujer quedaría estampada en los billetes mexicanos: «La Gitana». El Banco de México emitió una nueva serie de billetes, y en los de cinco pesos aparecía el rostro de esta hermosa mujer. Según se cuenta, su nombre real era Gloria Faure, una catalana que actuaba en teatros de revista y, supuestamente, era amante del secretario de Hacienda Alberto J. Pani, quien fue sorprendido en un hotel en Nueva York acompañado de la joven artista —incluso se rumoró que ella era menor de edad—.

El gobierno del presidente Plutarco Elías Calles no desmintió la versión, pero en los años 70 se supo que el grabado había sido hecho en 1910 por Robert Savage, quien tituló la pieza La cabeza ideal de una joven argelina y que, por tanto, no correspondía al rostro de la catalana. Durante décadas, la voz popular llamó a Faure «la pelandusca del billete de cinco». El billete estuvo en circulación durante medio siglo.1 Información tomada de: Héctor de Mauleón, «El incidente Faure», en Milenio, 25 de octubre de 2008; Carlos Tello Díaz, «El dinero y el amor», en Milenio, 1 de noviembre de 2012.

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