X
Sin categoría

Colosos de fuego: los volcanes

Los volcanes, de acuerdo con sus características, pueden ser «rojos» o «grises»; la erupción de cada uno es diferente, puede ser relativamente tranquila o muy violenta y explosiva.

Las erupciones volcánicas son eventos cataclísmicos, grandes modificadoras del entorno, con la peculiar habilidad de transformar ese paisaje de postal en un escenario de muerte y devastación. Sin lugar
 a dudas son una de las más temibles y poderosas demostraciones de la fuerza de la naturaleza.

Con esa personalidad impetuosa, intimidante y misteriosa, además de un voluble temperamento, los volcanes han incitado la curiosidad de muchos a causa de sus asombrosos espectáculos pirotécnicos, y sus furiosos despertares han dejado una huella profunda en el imaginario colectivo de numerosas culturas a lo largo del tiempo. Se asocian con la ira de Dios e, incluso, tienen un rol protagónico en la destrucción del mundo que se narra en el Apocalipsis.

Estas entidades naturales nacen como una grieta en el suelo y son, esencialmente, «respiraderos» en la superficie terrestre, válvulas de escape de la energía interna del planeta y de los materiales contenidos en el manto.

El edificio geológico, de forma tradicionalmente cónica, no es más que la acumulación del material expulsado durante una o varias emisiones que se solidifica alrededor de la grieta, lo que puede suceder en cuestión de semanas —como en el caso del Paricutín, en Michoacán— o en el curso de millones de años.

Por supuesto, como todo acontecimiento de semejante magnitud, hay ciertos aspectos a considerar previamente, que determinarán el desenvolvimiento del «show». Así que lo mejor será que tomes asiento y disfrutes de la función.

Los preparativos

Los fenómenos volcánicos son el resultado de distintos procesos geotérmicos. El modus operandi de un episodio de este tipo depende de un elemento fundamental: el magma. Este fluido se origina por la fusión parcial de los materiales rocosos del manto y contiene, además, gases disueltos.

Una vez expulsado a la superficie se le denomina lava y su composición varía de acuerdo con el contexto geológico en que se produce —la composición del magma es la que determina cuán explosiva será la erupción—.

En las zonas de acreción y en los puntos calientes, la temperatura del magma es mayor y su consistencia se vuelve más líquida; por lo tanto, es más ligero —como consecuencia del derretimiento parcial del manto exterior—, lo que permite que los gases disueltos sean liberados con mayor facilidad. La conjunción de todos estos factores da como resultado un volcán «rojo», cuyas erupciones
 son primordialmente efusivas y se caracterizan por grandes flujos de lava que cubren vastas extensiones de terreno.

En cambio, en las zonas de subducción —donde el magma es generado por la fusión de la placa descendente—, encontramos que es viscoso, rico en vapor y más frío. Estas cualidades dificultan la emisión de gases y ocasionan violentas exhalaciones, altamente explosivas, típicas de un volcán «gris». Sus componentes se fragmentan de manera significativa y la lava se manifiesta usualmente como ceniza —de ahí el mote.

La alfombra roja

Erupciones ha habido miles en el transcurrir de los siglos; sin embargo, las más célebres son las que han plasmado su huella en el paseo de la fama y se han catalogado como las más destructivas. Aunque son escasas las personalidades de la «farándula volcánica» que han desfilado en este tapis rouge.

s18-ciencia-victimas-pompei

La primera en pasar a la posteridad fue la que sepultó las ciudades romanas de Pompeya
 y Herculano —y a la mayor parte de sus habitantes— en el año 79 d.C. El galardón de esta colosal erupción fue para el Vesubio, y ha sido, sin temor a equivocarme, su más impactante y afamada actuación hasta la fecha.

La catastrófica erupción de la isla de Thera en el mar Egeo, hacia 1630 a.C., diezmó a la civilización minoica y fue la base del mito de la Atlántida.

Mucho más tarde, en el siglo xix, dos sucesos memorables ocurrieron en islas pequeñas
 y remotas del archipiélago indonesio. En 1815, el monte Tambora se ganó un lugar en la historia como la peor erupción de todos los tiempos: causó más de 90 mil muertes y asoló las localidades aledañas; aunque lo más destacado de su interpretación fueron las alteraciones climáticas que ocasionó en todo el mundo.

s18-ciencia-volcan-gris-krakatoa

No lejos de ahí, su paisano, el Krakatoa, ostenta el segundo lugar, pues sus estallidos se escucharon en lugares tan distantes como Australia y ocasionaron una oleada de tsunamis que alcanzaron el litoral sudamericano y destruyeron las poblaciones costeras del Estrecho de la Sonda.

Alrededor de 36,000 personas fallecieron tras la erupción del volcán Krakatoa en 1883.

El siglo xx nos legó varias representaciones dignas de recuerdo, que inician con la fatídica erupción, en 1902, de la Montagne Pelée que arrasó con la ciudad de Saint-Pierre, capital de la isla de Martinica, y dejó sólo dos sobrevivientes.

La nube de ceniza provocada por la erupción de la Montagne Pelée oscureció el cielo en un radio de 80 km.

A principios de los años 80, el monte Saint Helens, oriundo del estado de Washington, ee.uu., estalló con una descomunal exhibición de fuerza. Unos años después, el colombiano Nevado del Ruiz y el Pinatubo, filipino de nacimiento, demostraron con crudeza cuán impredecible y devastadora puede ser una convulsión natural.

Cuando el Nevado del Ruiz hizo erupción, la lava fundió la nieve y el glaciar de la cima del volcán, lo que provocó avalanchas de lodo que cubrieron el pueblo de Armero, Colombia.

El gran evento

El momento cumbre ha llegado. La luz se apaga, se rompe el silencio y el espectáculo inicia: la erupción ocurre porque hay suficiente material acumulado y la presión adecuada para expulsarlo.

Los volcanes «rojos», que son los que presentan una actividad constante, son menos peligrosos debido a la poca o nula explosividad de sus episodios y a que, hasta cierto punto, el trayecto de la lava es un tanto predecible si se toma en cuenta la topografía del lugar.

s18-ciencia-hawaiano-volcan-rojo

La situación es diferente en el caso de sus compadres,
 «los grises». Estos volcanes son gigantes durmientes con exhibiciones poco habituales, pero más devastadoras; expliquemos por qué.

Primero, porque la composición del magma propicia la solidificación de sus componentes con mayor rapidez, y esto ocasiona que se acumule una gran tensión que generalmente acaba por hacer que estalle la cumbre del volcán en una monumental explosión que incluye flujos piroclásticos,1 Un flujo piroclástico o nuée ardente —«nube ardiente»— es un torrente incandescente de gases, rocas y otros materiales sólidos en suspensión que se precipita por las laderas de un volcán a grandes velocidades. Los lahares son avalanchas de lodo, nieve y material volcánica, cuya consistencia es equivalente a la de la mezcla del concreto lahares, escombros y proyectiles de toda clase.

s18-ciencia-Paricutin

Segundo, porque la ceniza producida 
en una erupción es extraordinariamente rica en minerales que, al caer en la tierra, funcionan como un excelente abono natural, lo que favorece la agricultura; no en vano muchos pueblos decidieron asentarse en las faldas de algunas de estas «montañas» —probablemente sin saber que eran «de fuego»—2 Actualmente, muchas zonas densamente pobladas se encuentran en esta situación, especialmente las que se ubican en el Mediterráneo y en el cinturón de fuego del Pacífico —prácticamente todas las tierras circundantes, desde Chile hasta Alaska, y desde las islas Aleutianas hasta Japón, Indonesia y Nueva Zelanda.. La suma de estos factores deriva en un desastre de considerables proporciones.

El dinamismo de una erupción es la manera en la que ésta se desarrolla y depende de dos aspectos: la fragmentación y la dispersión del material emitido. El más común en los volcanes «rojos» es el hawaiano, mientras que los «grises» presentan dos tipos de comportamiento: el dinamismo pliniano y el peleano.

El dinamismo pliniano representa la forma más extrema de la actividad eruptiva y fue nombrado así tras el registro que hizo Plinio «El Viejo» de la erupción del Vesubio en el año 79. No es muy común, pero sí particularmente intenso y continuo.

En él, la lava se fragmenta a profundidad y posteriormente se expulsa como una incesante y espesa fumarola capaz de alcanzar altitudes sorprendentes.

En el caso del dinamismo peleano, su nombre hace honor a la famosa erupción de la Montagne Pelée —«montaña pelada»— y se produce cuando el magma, de consistencia sumamente viscosa, crea un domo en el cráter del volcán que, al solidificarse, deja atrapadas burbujas de gas altamente volátiles. Como consecuencia, el magma fundido que yace debajo del domo abre una brecha lateral y escapa abruptamente con el mismo efecto violento y destructivo que el de una nuée ardente.

s18-ciencia-montaigne-pelee

Es un hecho que pocas personas han tenido la oportunidad de presenciar espectáculos de esta naturaleza sin morir en el intento. Como bien está asentado en la historia, una potente erupción puede desencadenar una serie de eventos desafortunados y afectar al planeta entero, así que no es aconsejable subestimar a estos titanes, pues quién sabe cuándo nos toque y qué sorpresas nos tengan guardadas.

Video de la erupción del volcán Calbuco en Chile, el 22 de abril de 2015:


También te recomendamos leer:

La verdad sobre los volcanes
Top 10: Las cumbres más altas de México
Top 10: Los peores desastres industriales

Notice: Undefined offset: 0 in /var/www/vhosts/algarabia.com/httpdocs/wp-includes/capabilities.php on line 1190

Publicidad

Güey

busca en algarabía

Newsletter Algarabía

Optimization WordPress Plugins & Solutions by W3 EDGE