pintor – Algarabía https://algarabia.com Algarabía Wed, 18 Dec 2024 15:48:31 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.0 https://algarabia.com/wp-content/uploads/2021/06/favicon.png pintor – Algarabía https://algarabia.com 32 32 José Luis Cuevas https://algarabia.com/jose-luis-cuevas-y-su-arte-plastico-en-mexico/ https://algarabia.com/jose-luis-cuevas-y-su-arte-plastico-en-mexico/#respond Wed, 18 Dec 2024 15:48:30 +0000 https://algarabia.com/?p=46251 Databa el año de 1941 cuando un niño de a penas siete años —apodado «el güerito pintor»— ganó el concurso de dibujo infantil organizado por la Secretaría de Educación Pública (sep). Aquel pequeño, sin saberlo, se convertiría en uno de los exponentes más reconocidos del arte plástico en México. Ese talentoso chiquillo se llamó José Luis Cuevas y en estas líneas vamos a hacer una remembranza de su vasto legado.

Después de apreciar el imponente trabajo mural de los artistas Diego Rivera y Roberto Montenegro, descubrió su pasión: la pintura. Este embelesamiento artístico lo llevó a estudiar en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado, mejor conocida como “La Esmeralda”; sin embargo, debido a la fiebre reumática, Cuevas se vio en la necesidad de abandonar sus estudios en este recinto, el cual albergó a muchos de los pintores más reconocidos del país —como Frida Kahlo, Carlos Orozco Romero y María Izquierdo—.

En años posteriores, el porvenir de José Luis Cuevas fue itinerante, pero nunca incierto. Después de trabajar con Lola Cueto, quien fue su primera mentora, se dedicó a la ilustración gráfica para el diario The News.

Vía excelsior.com.mx
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Posteriormente, visitó con regularidad el Manicomio General de La Castañeda en donde, tomando como inspiración a los pacientes internados en el hospital, realizó una serie de cuadros. En esta aproximación pictórica, Cuevas comenzó a gestar una de las aristas más determinantes de su obra: la locura.

Con sólo 22 años, presentó “La casa rosa”, su primera exposición individual en la Galería Prisse de la Ciudad de México. Desde el inicio, su incursión en el arte se considera paradigmática debido a su tendencia a la negación de todo precepto de la pintura tradicionalista. Postura que se hizo más y más evidente en sus trabajos posteriores.

vía Wikimedia Commons
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Las semillas de la ruptura

Cortina de nopal  fue el título del texto que le dio el reconocimiento como uno de los líderes del denominado movimiento de ruptura. En el manifiesto, publicado en 1958 en el suplemento «México en la cultura» de la revista Novedades, Cuevas detallaba cuáles eran los motivos que llevaron al surgimiento de esta corriente nacida en La Esmeralda.

A través de un escrito con tintes de sátira, el pintor resaltaba las condiciones que ponderaban en el medio artístico del país. De acuerdo con su percepción, se trataba de limitar a los artistas de vanguardia para que se ciñeran al estilo tradicional y nacionalista que caracterizaban a los consagrados muralistas como José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros.

La emancipación de este artista con su medio y su contexto le ayudo a articular una identidad propia, la cual se caracterizó por la fractura y la mofa de los cánones del arte. Motivo por el cual Cuevas decidió reinterpretar con ironía las prácticas tradicionales de los muralistas en un acto rebelde que consistió en pintar un «Mural efímero» en la esquina de Génova y Londres, pronunciamiento a través del cual el artista pretendía negar el precepto que dictaba que el arte mural debía ser eterno.

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Más que una pasión, una obsesión

Cuenta la leyenda que, a partir de la realización del afamado mural —cuya duración fue de un mes—, se le atribuyó a Cuevas la concepción del nombre de una afamada colonia de la Ciudad de México. En una entrevista, el artista afirmó que al presentar su exposición «Mujeres del siglo xx», la cual abordaba la nota roja, bromeó al decir que más bien se trataba de “zona rosa” por los casos de prostitución que abundaban en ese barrio.

Bautizado como «El enfant terrible» del pueblo mexicano, las prácticas polémicas de este artista siempre dieron de qué hablar, pues en su obra predominaban los temas sexuales, las narraciones eróticas, y los retratos de prostitutas y cadáveres. Su postura vanguardista lo llevó a experimentar también con elementos surrealistas como los paisajes oníricos y abstractos.

vía elsoldemexico.com.mx
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Su eterna búsqueda por el protagonismo lo llevó a jugar con los límites del arte y así logró demarcar una época en la concepción de la pintura en México. Esta versatilidad hizo que el nombre de José Luis Cuevas trascendiera fronteras internacionales; su obra fue expuesta en los más reconocidos recintos al rededor del mundo como el Museo Solomon R. Guggenheim de Nueva York y el Reina Sofía de Madrid.

Encapsular su semen para una exposición, tomarse una fotografía diaria durante una década y casarse en más de una treintena de ocasiones con su esposa Bertha Riestra son sólo algunas de las excentricidades que realizó durante su vida, su adicción al protagonismo lo condujo a romper los paradigmas morales y estéticos de su contexto.

El legado que imprimió José Luis Cuevas transgrede los límites de lo tradicional, su nombre se relaciona con la escena de arte bohemio, con el neofigurativismo y con el movimiento de ruptura. El Premio Nacional de Ciencias y Artes en Bellas Artes; la Orden de Caballero de las Artes y las Letras de Francia; y la construcción de su propio museo en el Centro Histórico son el registro perenne de su trascendencia en los días por venir después de su muerte a la edad de 86 años en el verano de 2017.

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Salvador Dalí https://algarabia.com/salvador-dali-2/ https://algarabia.com/salvador-dali-2/#respond Sun, 05 May 2024 23:03:12 +0000 https://algarabia.com/?p=37920 Salvador Dalí Read More »

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Contados personajes tan emblemáticos en la historia del arte como Dalí. Quién sino el creador de las greguerías tendría la capacidad —y el mismo genio— para describirlo en su conjunto. Éste es el fragmento de un libro que Gómez de la Serna dedicó al pintor catalán y que el propio Dalí ilustró de puño y letra.

El pintor es un ser que no debe discutirse demasiado porque pierde la vida en honor nuestro y para elevación de nuestro espíritu. Bernard Shaw dijo una vez: «Se emplean los espejos para verse la cara y se emplea el arte para verse el alma».

La pintura, por eso, parece un eterno enmascararse, lo cual permite que choque fisonómicamente y sean de lo más raras sus apariencias. Llamar loco a un artista extraordinario es fácil, pero probarlo es difícil. Contra esa calumnia, Dalí ha dicho: «La única diferencia entre yo y un loco es que yo no estoy loco».
A lo más ensaya la limitación de la locura en su época «paranoica-crítica». «Método espontáneo para la mejor conquista de lo irracional, basado en la asociación “interpretativo-crítica” de los fenómenos delirantes».

Salvador Dalí

Niño de una nueva especie

Dalí, con esa gran dignidad española que no admite el plagio, no tiene nada que ver con Picasso como modelo y sólo recibe la natural influencia de todo lo moderno sobre la renovada originalidad.

Dalí es el niño de una nueva especie. Nace en Figueras —Cataluña— el 11 de mayo de 1904. Estudia en Madrid y se deja llevar de sus efusiones nítidas y no oculta que admira a Meissner y huele las malvas reales de Mariano Fortuny, delirante pintor del siglo XIX.

El gran instinto de Dalí es el de no menoscabar sus impresiones de infante lleno de clarividencias, rápido en agarrar y soltar las cosas que le atraen, más rápido y franco que nadie al minuto, 100 mil revoluciones de veces más que nadie.

Dalí fue un adolescente único que lo sigue siendo. Representa el deseo de desvarío que hay en cada generación y que supone sacrificio, martirio y espanto interior. Por eso se ha quemado tanto en tan pocos años, y él, que es muy joven, parece muy viejo, cosa que en realidad no le importa porque, según ha manifestado él mismo varias veces, tiene el deseo de vejez tal como se respeta en la China esa categoría del ser.

Dalí Atomicus

Obrar sobre la realidad

Los que más terriblemente han trabajado en el mundo —por eso ha habido y hay tantos pintores hemipléjicos— son estos renovadores del arte y de la actualidad. «La nada con que comienza el pintor en el espacio…, espacio que es la nada que envuelve cada objeto en el mundo, lo que acaricia o estrangula», y desde esa nada lo ha hecho todo Dalí. Obra sobre la realidad que él obliga a ser misteriosa, escabrosa y desconcertante.

Dalí tiene un ojo de brillantes. Encuentra, con más conciencia que nadie, ese mundo marginal que necesitaba nacer como para que pudiésemos despojarnos de todo lo monstruoso vehiculado gracias al espejismo de montañas y personas. ¡Fuera los objetos malos!

El surrealismo se convirtió en un permiso más para investigar en lo original y que el pintor aspire a pintar algo más que zanahorias.

Es por eso el hombre más limpio y desembarazado que existe, pues expulsó todas las aberraciones y todas las cosas de difícil memoria y puede pasearse refrescado y ligero ante sus cuadros.
Es absurdo que cuando no se entiende un cuadro, se le achaque falta de sentido sin que pase por la cabeza del espectador que él puede ser el que carezca de entendimiento.

Ataca con la agresividad del genio. No puede discutir en serio entre otras cosas porque sería muy largo y no le entenderían. Insulta, cree, pero no es impertinente. […] Dalí quiere idealistas que no participen en ningún ideal.

Tengo que insistir, al hacer la silueta de Dalí como jovencito avizorador, mojado en claras mañanas catalanas, de vuelta de una excursión con sus padres por París. Un día, después de una exposición en que se presenta lo incomprensible, su padre, viudo, le pregunta qué extraño simbolismo hay en un cuadro en que se burla de su familia.

—No hay simbolismo… es tal cual.

El padre entonces se despide del hijo, y Dalí entra en su calvario, solo y como huérfano, como presentándose a cumplir por entero su destino de redimir prejuicios al ser humano que está queriendo rebelarse.

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En Nueva York —1939— rompió la vidriera del escaparate donde exhibían sus cosas —por lo mal que estaban colocadas— y fue a la cárcel; ahí escribió un manifiesto titulado: Declaración de la independencia de la imaginación y los derechos del hombre a la locura:

El mío no es un caso de la periódica imitativa y desalentada «vuelta a la tradición» —el neoclasicismo, el neotomismo— de los que se oye hablar en todas partes, y que surge sintomáticamente de la fatiga y de la náusea causada por los «ismos». Por el contrario, es la combativa afirmación de toda mi experiencia con el espíritu de síntesis de la «conquista de lo irracional».

Valiente como él solo, defiende nada menos que desde Norteamérica la idea de la categoría sobre la arrasación, porque su Cosmogonía «no es reacción ni revolución sino Renacimiento jerarquizado y exclusivo conocimiento de todo».

En el futuro se buscará un Dalí como se busca un Patinir 1 Joachim Patinir (ca. 1480-1524) fue un pintor flamenco de paisajes y temas religiosos entre cuadros de más o menos renombre. Porque sólo un seráfico pudo pintar como él y escribir: «Y, ¿qué es el cielo? ¿Dónde se encuentra? ¡El cielo se encuentra ni arriba ni abajo, ni a ala derecha ni a ala izquierda; el cielo se halla exactamente en el centro del pecho del hombre que tiene fe!».

El arte es la mentira que es superior a la verdad y a la verdad que es superior a la mentira.
Con Las tentaciones de San Antonio, el artista alcanza un rango de intelectual superior, pues opera la tentación no por la lubricidad sino por el absurdo, como si el demonio quisiera trastornar el alma del santo por la locura, que no ha podido ganarle por la tentación de la carne.

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Vincent van Gogh —Un hombre desesperado— https://algarabia.com/vincent-van-gogh-un-hombre-desesperado/ https://algarabia.com/vincent-van-gogh-un-hombre-desesperado/#respond Wed, 05 Jul 2023 11:20:00 +0000 https://algarabia.com/?p=27670 Ésta es la historia de uno de los pintores más famosos, que fue también un hombre desesperado. Su vida fue así, desesperada como él, porque tenía una enfermedad mental que a veces lo hacía sentir triste y otras muy alegre.
Vincent Willem van Gogh nació en Holanda, el 30 de marzo de 1853. Desde que era un niño, Vincent estaba confundido porque muchos de sus parientes se llamaban igual que él: su abuelo se llamaba Vincent, su tío se llamaba Vincent —aunque él lo llamaba tío Cent, para no hacerse bolas—, su hermano mayor se llamó ¡Vincent Willem!, pero murió recién nacido, y sus dos hermanos menores eran Theodorus Vincent —su hermano favorito, Theo— y Cornelis Vincent, el más chico.
Van Gogh tenía varias razones para no ser feliz. A los 27 años comenzó a pintar y descubrió que el arte era su vida. Pintó muchos cuadros, pero a la mayoría de las personas no les gustaron y solamente vendió una de sus pinturas. Esto ocasionó que fuera muy pobre y que su papá lo regañara porque no le alcanzaba ni para comer.

«Sueño mis pinturas y pinto lo que sueño.»
Vincent van Gogh

Vincent estaba muy enfermo, muchas noches no podía dormir y esto lo angustiaba; una vez se sintió tan mal que se desesperó y se cortó un pedazo de oreja. Después se pintó a sí mismo con la cabeza vendada.
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Autorretrato con venda en la oreja y pipa, 1889.

A Vincent le gustaba pintar con capas muy gruesas de pintura que sacaba directamente de los tubos, con colores muy vivos aplicados de manera ondulante, lo que dio a sus cuadros vida y movimiento. Su color preferido era el amarillo.

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Florero con 14 Girasoles, 1888

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Tomar o pintar, he ahí el dilema https://algarabia.com/tomar-o-pintar-he-ahi-el-dilema/ https://algarabia.com/tomar-o-pintar-he-ahi-el-dilema/#respond Wed, 16 Feb 2022 12:00:00 +0000 https://algarabia.com/?p=57553 Cuando pensamos en obras de arte, tal vez el alcohol no sea lo primero que nos venga a la mente, aunque se trate —para algunos— de un ingrediente muy importante, sino es que fundamental, para su creación. Y no es que les hagamos mala fama a los pintores, pero de más de uno se sabe de su afición por la fiesta y el alcohol. El común denominador de los que presentamos a continuación es que no tuvieron un comienzo fácil o ni siquiera una feliz bienvenida a este mundo. ¿Tomar o pintar? Descubre el dilema…

Aunque de épocas distintas, estos artistas encontraron en la pintura una válvula de escape para expresar su sentir sobre el mundo que los rodeaba y en el alcohol el combustible para sobrellevarlo. Algunos de ellos fueron de los primeros que se aventuraron a trabajar por su cuenta sin el apoyo de un patrocinador; los fundadores del «creador bohemio» que debían repartir el poco dinero que tenían entre comprar lienzos y pinturas o comida y bebida. Y los otros, cuya vida no hubiera tenido sentido sin el arte.

Gustave Courbet (1819-1877)

Fundador y máximo representante del realismo francés, este pintor se distinguió por sus ideas revolucionarias, su altivez y por ser un bebedor regular al punto de padecer cirrosis y morir por ella; además de por múltiples problemas de dinero.

Courbet tenía una vida pública muy activa, al menos dentro del circulo bohemio. Sus encargos eran pocos a pesar de que su estudio era célebre, pero en vez de comprar material para seguir pintando, compraba botellas para perderse en la bebida.

Se exilió en Suiza tras haber sido encarcelado y multado en Francia debido a su activismo político. Allí se refugió en el alcohol y produjo pocas obras.

Murió el 31 de diciembre de 1877 en la Tour de Peilz, a los pocos días de la dispersión de su taller en una subasta pública.

Vincent Van Gogh (1853-1890)

A partir de la correspondencia de Vincent a su hermano Theo, se sabe que su alcoholismo comenzó en París hacia 1886, lo que lo llevó a terminar internado en el sanatorio mental de Saint Remy de Mousola, en 1889.

Además del alcoholismo habría que agregar su afición por comerse las pinturas, se tomaba la trementina que, aunada a su gusto por la absenta, ha permitido a sus estudiosos desarrollar varias teorías acerca de su locura; algunos creen que padecía epilepsia; otros, que era maníaco depresivo o bipolar.

Fueron muchas las circunstancias que lo orillaron a beber. Una de ellas fue la falta de dinero para poder alimentarse bien durante su estancia en Arlés. Explicó también a Theo que, para evitar pensar en su miseria, decidió volcarse por completo en su trabajo: «Si la tempestad que hay dentro de mí se recrudece, tomo un vaso para aturdirme». Además, no hay que dejar de lado el rechazo de su familia —principalmente de su padre— por su estilo de vida y no integrarse al negocio familiar.

Luego de ser dado de alta de la clínica de Saint Remy, van Gogh fue instalado por su hermano Theo en un pequeño pueblo, donde se dedicó a pintar. Un año más tarde, Vincent fue encontrado en medio de un charco de sangre tras haber intentado quitarse la vida de un disparo en el pecho. Tardó dos días en morir debido a su mala puntería.

Edvard Munch (1863-1944)

Este exponente expresionista no sólo exorcizaba sus problemas por medio de la pintura, pues con una vida llena de pérdidas y relaciones amorosas fallidas, llegó incluso a considerar el suicidio.

Se ha dicho que Munch padecía esquizofrenia, también se le diagnosticó depresión a consecuencia de los excesos alcohólicos, su introversión y la pérdida de su hermana y su madre, quienes murieron de tuberculosis.

Cuando comenzó a sufrir ataques de parálisis sus amigos decidieron llevarlo a un hospital en las afueras de Copenhague. Los médicos le diagnosticaron parálisis alcohólica, pues su adicción ya comenzaba a provocar daños al sistema nervioso.

Durante su estancia en la clínica recibía baños de barro caliente y pequeñas descargas eléctricas, pero fue la insistencia de los médicos en que dejara el alcohol la que obligó al artista a abandonar la clínica.

Munch murió en 1944, a los 80 años y bajo el asedio de los nazis, quienes consideraban su arte «degenerado e inconcluso». Todo su trabajo se almacenó por años en el segundo piso de su casa hasta que se descubrieron cientos de cuadros, dibujos y grabados que nunca nadie había visto. La ciudad de Oslo, Noruega, abrió un museo con esta colección.

Henri de Toulouse-Lautrec (1864-1901)

Este conocido pintor y cartelista francés se destacó por retratar la vida parisina de finales del siglo XIX.

Nació con una debilidad ósea que lo hizo pasar casi toda su infancia en cama bajo la perniciosa influencia de su madre.

Tenía afición por el mundo nocturno; los cabarets y las prostitutas fueron su inspiración, después de que múltiples mujeres lo rechazaron, entre ellas, la sirvienta de su casa.

Lautrec organizaba fiestas en su estudio que adquirieron renombre entre los principales artistas de la época, y donde el alcohol jugaba un papel central. En 1897 sufrió delirium tremens y disparó su revólver contra supuestas arañas en las paredes.

Como consecuencia de su adicción al alcohol y luego de varias visitas a distintas clínicas a causa de la sífilis, episodios de neurosis e intentos de suicidio, murió a los 36 años tras sufrir una parálisis.

Aunque vivió rápido y a tragos largos, y tras una vida profesional de menos de dos décadas, el artista dejó terminadas 737 pinturas, 300 grabados, poco más de cinco mil dibujos y 275 acuarelas.

Amedeo Modigliani (1884-1920)

Perteneciente a una familia de judíos sefarditas arruinados, desde niño fue muy enfermizo y estuvo vinculado al alcohol y las drogas, al punto de acudir por las noches a diversos bares y cafés donde pintaba pequeños retratos y con ello solventar sus adicciones.

Es parte de la Ècole de París que reune a una serie de contemporáneos con estilos individuales y sin seguir una corriente específica. Modigliani tenía una tendencia a deformar sus figuras alargándolas, lo que generaba rechazo y, en consecuencia, pobreza. Si a esto agregamos una historia de amor trágica con Jeanne Hébuterne y que no logró más que una exposición en toda su vida, tenemos la mezcla idónea para no dejar jamás la bebida.

En 1919, con su salud deteriorada y tras una noche de juerga en la que se involucró en una pelea con un grupo de vándalos, terminó delirando. Murió un año después debido a una meningitis tuberculosa.

Francis Bacon (1909-1992)

Este pintor angloirlandés tuvo una relación amarga con el alcohol, pues aunque él lo consumía de forma sensata, dos de sus amantes tuvieron trágicos finales debido al vicio.

Bacon conoció a su primer amor, el piloto Peter Lacy, en 1952, con él vivió una pasión sadomasoquista de ocho años. Luego de terminar su relación y debido al abuso del alcohol, Lacy se suicidó en 1962.

Un año más tarde, Bacon comenzó una relación con el modelo George Dyer, quien llegó a ser su principal fuente de inspiración entre 1963 y 1971. Ese año, y tras dos intentos de suicidio previos, Dyer logró su cometido al ingerir una importante dosis de píldoras para dormir mezcladas con alcohol. Al parecer, Bacon mataba todo lo que amaba.

Jackson Pollock (1912-1956)

A pesar de la prohibición, Nueva York le ofreció a Pollock muchas posibilidades para emborracharse.

Era el arquetipo de borracho que peleaba con desconocidos, corría por las calles amenazando autos y toqueteaba a las mujeres; en una ocasión rompió los cuadros de su hermano Charles con un hacha.

Su historia con el alcohol comenzó desde la adolescencia, pero gracias a su hermano, que lo impulsó a estudiar arte, fue que le dio rumbo a su vida.

Para acabar con las borracheras de Pollock, la artista Lee Krasner le pidió que se casara con ella. Se mudaron a una comunidad rural de Long Island, donde la tranquilidad del campo hizo que dejara de beber y se enfocara en la pintura.

Esa etapa duró sólo dos años, pues en 1951 volvió a recaer, e incluso amenazó con matarse o asesinar a Krasner.

Falleció años más tarde mientras conducía en completo estado de ebriedad, con él murió una de sus dos acompañantes.

Andy Warhol (1928-1987)

Además de ser el artista más emblemático de la segunda mitad del siglo XX, Warhol era conocido por su maniático carácter, su excentricidad y por las famosas fiestas que ofrecía. Al igual que Lautrec; de niño fue muy enfermizo y sostuvo una relación insana con su madre.

En 1963 el equipo de Andy ocupaba todo su departamento, por lo que alquiló un almacén al que apodó The Factory, que se convertiría en un punto de reunión de estrellas durante la década de 1960.

Las fiestas de Warhol fueron célebres por ser salvajes y libertinas, y la iniciación al alcoholismo y otros excesos de amigos y conocidos. A todos ellos se les llegó a conocer como Warhol’s Superstars.

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El Bosco: ¿devoción o locura? https://algarabia.com/el-bosco-devocion-o-locura/ https://algarabia.com/el-bosco-devocion-o-locura/#respond Wed, 02 Feb 2022 12:00:00 +0000 https://algarabia.com/?p=43369 En un lado, un majestuoso creador bendice la unión nupcial de Adán y Eva en el Jardín del Edén. En el centro de otro jardín, sin duda más alejado de la mano de Dios, un tropel de figuras desnudas se entrega sin vacilar a diversos placeres de la carne. Del otro lado, el horror, la tiniebla y el fuego invaden la tierra y los demonios que emergen de sus entrañas engullen y torturan a los condenados… es el fin del tiempo y el comienzo de la eternidad.
Se trata del célebre trípitico El jardín de las delicias, realizado a principios del siglo XVI por uno de los pintores más enigmáticos de la historia: Hieronymus Bosch (h. 1450-1516), mejor conocido por los hispanohablantes como «El Bosco». Luego de contemplar estas escenas —y de reponerse del estupor que provocan sus abominables monstruos y la multitud de símbolos incomprensibles, así como la sensación de desesperanza que las inunda—, uno no puede dejar de preguntarse quién fue El Bosco y cómo concibió toda esa imaginería.
Se dice que era un devoto, un orate o un iluminado; que practicaba la brujería, la alquimia o que pertenecía a alguna secta herética.
¿Acaso ingería alucinógenos o fue el primero en atisbar la mente inconsciente? ¿Qué quiso simbolizar con esas alegorías moralizadoras, esos monstruos espeluznantes y los atemorizantes demonios? Y, si parecía conocer tan bien las huestes diabólicas, ¿cómo fue que, en pleno furor contrarreformista, no acabó consumido por las llamas de la Inquisición?

Un inventor de monstruos y quimeras

En realidad se sabe muy poco de El Bosco, ya que nunca llevó un diario ni hizo anotaciones sobre su vida o su trabajo. Nunca fechó un cuadro —aunque sí firmó algunos— lo cual impide estudiar su obra cronológicamente. Además, y para acrecentar el misterio, se presume que una buena parte de sus cuadros se perdieron en el siglo xvi, cuando
 su ciudad natal fue invadida por el ejército protestante y
 la furia iconoclasta de éste dio cuenta de una importante porción del legado pictórico del holandés visionario. Así, la obra que persiste hasta nuestros días es escasa, casi toda está en malas condiciones o ha sido torpemente restaurada; incluso, existen dudas sobre la autoría de algunas piezas.
No obstante, hay hechos que sí sabemos; por ejemplo, que su nombre real era Hieronymus van Aken1 Su apellido hace suponer que la familia Van Aken provenía de la ciudad alemana de Aachen —Aquisgrán.y que nació, vivió y murió en Hertogenbosch —de donde deriva su mote—, una próspera y apacible ciudad holandesa situada en la frontera con Bélgica, cuyo profundo fervor católico propició el nacimiento de innumerables congregaciones religiosas. Según parece, El Bosco rara vez abandonó esa ciudad, lo que sin duda influyó de manera determinante en su concepción del mundo.
Sabemos, también, que Hieronymus provenía de una familia de pintores y que seguramente recibió su primera instrucción artística de su padre, Antonius van Aken.
El nombre de su esposa era Aleyt Goyaerts van den Meervenne y que el afamado artista pertenecía a la Hermandad de Nuestra Señora, una cofradía formada por clérigos y laicos dedicada a la veneración de la milagrosa imagen de la Virgen de la iglesia de San Juan —que era el centro de la vida sagrada y secular de Hertogenbosch—, y que sus miembros fueron sus protectores y principales clientes.
El resto de su biografía y su circunstancia cae en el terreno de la especulación. No hay pruebas convincentes de que El Bosco practicara la brujería, la alquimia o que acostumbrara ingerir algún alucinógeno. También «debemos tachar de anacrónica la tendencia de interpretar 
la obra de El Bosco en términos del surrealismo o de la psicología freudiana […]; el psicoanálisis moderno hubiera sido incomprensible para el pensamiento del medievo: lo que nosotros llamamos libido era denunciado por la Iglesia como el pecado original; lo que para nosotros es la expresión del inconsciente, en la Edad Media eran los dictados de Dios o del Diablo.
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La psicología moderna podrá explicar el interés que despiertan en nosotros las
 pinturas de El Bosco, pero nunca podrá 
explicar el significado que tenían para él y sus coetáneos»2 Walter Bosing, El Bosco, entre el Cielo y el Infierno, Londres: Thames & Hudson, 1973..

Un predicador con pincel

Para rastrear la inspiración que saturó a El Bosco y tratar de entender el mensaje de
 su obra, habría que hurgar, primero, en el folklore de su región, ya que algunos de los personajes y situaciones retratados en sus escenas corresponden a decires populares o a picarescos juegos de palabras, comunes en la Holanda medieval.
Por supuesto también se vio influenciado por las visiones filosóficas y literarias de su tiempo: el ascetismo de Tomás de Kempis en Imitación de Cristo, el satírico pesimismo de La nave de los locos, de Sebastian Brant; así como las minuciosas descripciones de la Gloria celestial y los suplicios del Infierno contenidas en la Divina comedia y en la Visio Tnugdali3 La Visión de Tundalus es un libro escrito por un monje en el siglo xii y fue relativamente famoso en la época de El Bosco. Relata el viaje onírico de un caballero irlandés, de nombre Tundalus, a través del Cielo y el Infierno.
Podemos afirmar, entonces, que El Bosco «predicaba»
 en cada uno de sus lienzos y tableros, al tiempo que sus terroríficas creaciones y los detalles de los tormentos tenían la función de disuadir al pecador de atentar contra los mandamientos divinos.
Para El Bosco, el pecado y la locura son condiciones universales de la humanidad, el fuego del Infierno es el destino que tienen en común.
Sus cuadros más famosos —El jardín de las delicias, El carro de heno, El Juicio Final— condenan la búsqueda de los placeres físicos y el apego del hombre a la riqueza material a expensas de su bienestar espiritual y la salvación de su alma inmortal.
Para El Bosco, el mundo era un lugar de iniquidad y perversión, un falso paraíso de belleza transitoria donde el hombre vive permanentemente acosado por los demonios —recordemos que, en la alta Edad Media y durante la época de la Reforma, la gente veía al Diablo casi en cualquier lado—4 v. Algarabía 32, marzo 2007, LOS CHICOS MALOS: «El Diablo»; pp. 69-75.y cuya única salida posible era el ideal monástico de una vida alejada del mundo y dedicada a la contemplación de Dios. Pero, sin duda, el nativo de Hertogenbosch no abrigaba muchas esperanzas al respecto.
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Entre el temor y el anhelo

El espacio no es suficiente para un análisis profundo de las obras de El Bosco. Baste decir que, si lo evaluamos meramente como artista plástico, podríamos afirmar que su técnica era muy inferior a la de otros maestros holandeses —como Jan van Eyck o Hugo van der Goes—, y ni hablar de sus contemporáneos italianos; que su uso de la perspectiva y la proporción en sus composiciones no reportó avance alguno a la pintura, o que la forma en que plasmaba la anatomía humana podría, incluso, parecer rudimentaria; además, su pincel eludió registrar su entorno geográfico, las costumbres de su época y la expresividad de los retratos, y los temas que le ocupaban eran contados: el triunfo del pecado, el Juicio Final, la pasión de Cristo, las escenas bíblicas y la vida ejemplar de los santos.
Se cree que El Jardín de las delicias pertenecía a Enrique iii de Nassau
Pero, entonces, ¿qué hizo que el buen Hieronymus escribiera su nombre en la historia? El hecho de que todas estas limitaciones hayan sido compensadas por una fecunda inventiva —la cual, aun ahora, podría calificarse de «insuperable»— que no sólo se limitó a la representación fiel de la realidad observada o descrita en los textos sagrados, sino que, haciendo uso de la divina capacidad creadora, confeccionó simbólicas visiones apocalípticas, voraces criaturas desprovistas de tórax, demonios crustáceos o alados, piernas sin dueño, monstruos armados con partes de varios animales y temibles cabezas de pájaro que degluten y defecan a las almas malditas.
Comparado con sus contemporáneos, El Bosco gana una distancia sorprendente en originalidad, contundencia y desprendimiento de las cuestiones terrenas. Con él, el horror y el éxtasis se tocan.
https://www.youtube.com/watch?v=M7utoAYgLIw

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Autorretrato con máscaras https://algarabia.com/autorretrato-con-mascaras/ https://algarabia.com/autorretrato-con-mascaras/#respond Mon, 14 Jun 2021 17:00:00 +0000 https://nuevaimagen.algarabia.com/autorretrato-con-mascaras/ Un peculiar autorretrato se presenta en la lista visual: James Ensor hace un intento por exponerse ante el juicio del público, pero lo evita al desviar la atención hacia los personajes grotescos y monstruos anónimos del carnaval que lo rodean casi hasta sofocarlo en un deliberado juego de gozo y miedo.

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Hopper a través de las ventanas https://algarabia.com/hopper-a-traves-de-las-ventanas-2/ https://algarabia.com/hopper-a-traves-de-las-ventanas-2/#respond Tue, 18 May 2021 15:00:00 +0000 https://algarabia.com/?p=60220 Después de la II Guerra Mundial, los EE.UU. no sólo se convirtieron en una superpotencia económica sino también en la capital mundial de las artes, pues además de albergar a un sinnúmero de artistas y literatos de todo el mundo, algunos hijos de esta tierra figuraron entre los más grandes.

Entre ellos destacan Georgia O’Keeffe, y dos pintores considerados por el crítico Carl Baldwin como polos opuestos del individualismo americano y de la integridad artística: Jackson Pollock y Edward Hopper.

Voyeurista de la vida cotidiana, de la modernidad americana y de la soledad del individuo; espía de la realidad, del momento crucial expuesto crudamente y sin adornos; analista de luces y sombras, de interiores y exteriores; ladrón de momentos y de intimidades de personajes conocidos y anónimos: todo eso busca y plasma Edward Hopper, uno de los más notables artistas de la corriente realista llamada American Scene.

Gestación

Edward Hopper nació el 22 de julio de 1882 en Nyack, Nueva York. Estudió ilustración y dibujo publicitario en la New York School for Illustrators y después en la New York School of Art bajo la tutela de Robert Henri. Entre 1906 y 1910, Hopper pasó dos largos periodos en París, donde el arte de los impresionistas y el interés de éstos en los efectos de la luz en el paisaje fueron una gran influencia para su trabajo: «Quizá no sea muy humano. Mi deseo era pintar la luz del sol en la pared de una casa».

A su regreso, y durante los ocho o diez años siguientes, Hopper se dedicó al dibujo publicitario como empleo regular, pero no abandonó su trabajo personal y realizó numerosos aguafuertes y óleos. La monotonía de su empleo no fue obstáculo para el éxito de su pintura, y en 1920 logró su primera exposición individual —de los óleos que realizó en París— a la que siguieron constantes exhibiciones que atrajeron la atención del público, consolidaron su nombre y lo convirtieron en una especie de «hijo predilecto».

Noctámbulos, 1942, se encuentra en el Instituto de Arte de Chicago, Chicago

En su pintura, Hopper no busca plasmar sus pensamientos, emociones o vivencias; en cambio, se esfuerza por transmitir la sensación que la escena retratada le transmite a él. Hopper no puede explicar por qué recurre a los objetos que retrata y, sin embargo, el resultado salta a la vista: en sus pinturas, los comunes denominadores son la soledad, el vacío y la monotonía.

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Leonardo da Vinci https://algarabia.com/leonardo-da-vinci/ https://algarabia.com/leonardo-da-vinci/#respond Thu, 15 Apr 2021 11:00:50 +0000 https://algarabia.com/?p=26823 Un hombre con visión

El más antiguo vestigio de su trabajo data de 1472, desde entonces su talento y relevancia lo impulsaron a brillar hasta nuestros días. Ningún otro pintor ha tenido mejor reputación ni ha sido más admirado.
Leonardo da Vinci fue el primero en encarnar el ideal renacentista como pensador universal. Sus intereses lo llevaron a estudiar pintura, escultura, arquitectura, música, ingeniería, anatomía y, según expertos, hasta gastronomía. Otros biógrafos mencionan su inconstancia y su tendencia a dejar proyectos inconclusos.

Su curiosidad insaciable e imaginación ilimitada quedaron registradas en infinidad de textos y diarios que ya eran famosos en su época. Se le atribuyen ideas, inventos y artilugios, y se han creado numerosos mitos alrededor de su obra. También se sabe que fue encarcelado por sus inclinaciones homosexuales y liberado por sus influencias.


Ha sido analizado y estudiado profundamente. La figura de da Vinci está inmersa en un aura de misterio y genialidad que desdibuja a la persona. Se cuenta que era un hombre bello y vigoroso que cantaba muy bien e inventaba lemas; se puede intuir su carisma al lado de un talento inconmensurable; no habría otra forma de entender por qué lograba encargos si su fama de inconstante y voluntarioso lo precedía.

Pintura

Preparando el pigmento

Desde pequeño, Leonardo ejercitó el dibujo y, destinado como estaba a elegir su profesión, no dudó ni encontró impedimento para seguir los pasos del arte. Es necesario comprender el contexto de aquella Florencia renacentista y en plena construcción como ciudad y Estado. Además, en el siglo XV no sólo nació y se educó Leonardo, sino que se imprimió el primer libro y se descubrió América. Gracias a los contactos de su padre ingresó como aprendiz al taller del pintor Andrea del Verrocchio (1435-1488), donde permaneció más de cinco años y aprendió los cánones de composición, arquitectura, escultura, dibujo, geometría, técnicas pictóricas, preparación de superficies y tablas, uso de pigmentos, así como fabricación de herramientas para pintar.

Leonardo di Ser Piero da Vinci fue hijo ilegítimo de Caterina da Vinci, a su vez ilegítima, pero criado en la casa paterna por su madrastra Albiera di Giovanni

Al taller de Verrocchio llegaban muchos encargos, por lo que el maestro empleaba a ayudantes para poder cumplir las demandas de sus patronos y clientes. Entre los compañeros de Leonardo estaban Perugino, Lorenzo di Credi, Francesco di Simone y su gran amigo Sandro Boticelli.

Este séquito se encargaba de preparar las pinturas y las tablas, construir bastidores e, incluso, pintar directamente en las obras del maestro. Giorgio Vasari (1511-1574), biógrafo de Leonardo, relata que una vez Verrocchio tenía tanto trabajo fuera del taller que encargó a su joven aprendiz terminar durante su ausencia un ángel en El bautismo de Cristo; el muchacho puso manos a la obra, pero a su manera: no al temple sino al óleo, de modo que los ropajes ganaran riqueza en texturas y sombras. «Realizó esa imagen con tal perfección que resultó superior a las de Andrea del Verrocchio. Éste, molesto porque un niño sabía más que él, no quiso a partir de entonces volver a pintar», apuntó Vasari. El aprendiz había superado al maestro.

Andrea del Verrocchio, El bautismo de Cristo, ca. 1478.

De lo inacabado

El trabajo pictórico de Leonardo es escaso —no supera la treintena de cuadros— debido a que su obsesión por rebasar las fronteras del conocimiento lo obligó a estudiarlo todo —desde los secretos de las matemáticas hasta el vuelo de las aves— y casi no pintaba, de tal manera que abandonaba constantemente sus proyectos. Entre sus obras sin terminar sobresalen:

La adoración de los Magos (1481-1482), cuya impresionante perspectiva y composición dejan ver el perfeccionismo de Leonardo. En este cuadro destaca en el extremo derecho la figura de un muchacho que parece no estar involucrado con la escena, algo de fuera llama su atención; se presume que es un autorretrato.


San Jerónimo, que Leonardo abandonó en el taller de Verrocchio para marchar a Milán y servir a Ludovico Sforza «el Moro» hasta su caída en 1499.

El monumento ecuestre (1488-1489), que pretendía rendir gloria eterna a la memoria de Francesco Sforza, padre del Moro. Se trataba de un conjunto monumental de caballos fundidos en bronce. Para el proyecto Leonardo realizó cientos de bocetos —incluso llegó a preparar un modelo en barro, presumiblemente a tamaño real—. Al final, por una amenaza de guerra, el bronce necesario para fundir la obra fue destinado a la producción de cañones.

La Virgen, Santa Ana, Jesús y San Juan, de la que se conserva sólo el cartón.

Ʉ Retrato de Isabella d’Este, boceto que realizó a su mecenas y gran admiradora; prometió convertirlo en cuadro al llegar a Florencia, pero esto nunca ocurrió.

Conoce más sobre la vida y obra de Leonardo da Vinci en la versión impresa de Algarabía 112.

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Vincent, de frenética pincelada https://algarabia.com/vincent-de-frenetica-pincelada-2/ https://algarabia.com/vincent-de-frenetica-pincelada-2/#respond Tue, 02 Mar 2021 12:00:00 +0000 https://algarabia.com/?p=58950 Probablemente van Gogh, junto con Leonardo da Vinci y Miguel Ángel, sea uno de los artistas más destacados y celebrados en la historia del arte; sin embargo, no es sólo su maravillosa obra la que le ha dado fama, sino también su atormentada vida y su trágico suicidio.

De la misma manera, su vida no ha recibido menos atención: biógrafos, psicólogos y psiquiatras han estudiado los hechos y las condiciones que lo afectaron personalmente, pero que pocas veces se vieron reflejados en su obra.

Al parecer, su única felicidad se agotaba en cada nuevo cuadro.

Una de sus hermanas, Elisabeth Huberta, escribió su primera biografía, en un tono un poco rosa, con miramientos y consideraciones, alterando hechos y disculpándose a sí misma por su falta de interés y comprensión en la vida y obra de su hermano mayor.

Más tarde, con la publicación de las cartas de Vincent a su hermano Théo, replanteó lo poco que se sabía hasta entonces de las situaciones, hechos, intereses y problemas que padecía el pintor, que contradecía casi por completo la versión de Elisabeth.

Es precisamente en dichas cartas que están basadas las dramatizaciones de su vida y que han sido llevadas al cine.

Así mismo han sido motivo de profundos estudios psicológicos y psiquiátricos con el propósito de establecer la patología que lo orilló al suicidio en 1890.

Vincent, tu nombre y otros nombres

Entre muchos estudios que se han efectuado alrededor de este personaje está el del psicoanalista Jean-Pierre Winter, quien sostiene que uno de los principales motivos de su locura fue la nula imaginación que tuvo el matrimonio van Gogh para elegir los nombres de sus hijos.

La repetición de los mismos apelativos originó en todos, principalmente en Vincent, serios problemas de identidad y de género.

Empecemos por el padre de Vincent: el pastor protestante Théo —‘dios’ en griego— que tenía diez hermanos; entre sus preferidos están Hendrick Vincent —el tío Hein—, Johannes —el tío Jan—, Cornelis Marinus —el tío Cor— y Vincent —el tío Cent.

El abuelo del pintor se llamaba también Vincent y era igualmente pastor de profesión, por lo que no resulta extraño que Vincent en algún momento de su vida haya seguido los pasos del padre y del abuelo, al intentar convertirse por su cuenta en pastor, de hecho éste es uno de los periodos más oscuros en la vida del pintor.

El tío Cent ejercía una poderosa influencia sobre su hermano Théo, que luego se repitió en la relación de sus propios hijos Vincent y Théo. Dicho dominio llegó hasta la «gentil imposición» de casarlo con la hermana de su esposa: Anna Cornelia Carbentus. Este matrimonio llamó Anna Cornelia a su primera hija y Vincent Willem —Vincent por el abuelo y el tío paterno y Willem por el abuelo materno— al primogénito muerto al nacer el 30 de marzo de 1852, quien fue enterrado en el jardín de la casa familiar.

Un año exacto después de este trágico parto, Anna Cornelia Carbentus da a luz a Vincent Willem, el pintor, el 30 de marzo de 1853.

Así, el pequeño Vincent creció celebrando su cumpleaños en el aniversario luctuoso de su hermano, corriendo y jugando alrededor de una pequeña tumba que llevaba exactamente su mismo nombre; lo cual debe haber sido, por conjeturar lo menos, confuso para el pequeño Vincent. Cuatro años más tarde nacería Theodorus Vincent, seis después, Elisabeth.

El matrimonio van Gogh remató el cuadro con los nombres de sus dos últimos hijos: Wilhelmina Jacoba —quien sería recluida por demencia precoz en 1902— y Cornelis Vincent; el resultado de sortear todos los nombres anteriores.

Para colmo, el primer amor de Vincent fue una prima viuda de nombre Cornelia Adriana, quien, sin proponérselo, le rompió el corazón al rechazar su propuesta de matrimonio.

Quizás el pobre Vincent cargaba con la responsabilidad de la continuidad y permanencia de los Vincents van Gogh en el mundo, no sería raro concluir entonces que esto lo motivara a autorretratarse con frecuencia. Su hermano Théo, por su parte, al elegir profesión siguió los pasos de los tíos Hein, Cor, Cent y el tío Mauve, y resultó ser marchante de arte. Tal vez uno muy malo porque no logró colocar en las manos de un cliente ni un dibujito de Vincent.

Théo se casó con una mujer llamada Johanna —tocaya del tío Johannes— con quien tuvo un hijo a quien, por supuesto, llamaron ¡Vincent Willem! que no sólo fue tocayo de Vincent sino su vivo retrato.

Lo que es un hecho —que no necesita más que sentido común para sacarse en conclusión—, es que Vincent estaba consciente de su enfermedad nerviosa, de su situación, del desamor que lo rodeaba, del mal que su padre le hacía, la indiferencia de sus hermanos y de la carga que era para Théo. Además, sufría por el accidente de su madre en el que perdió una pierna y a quien Vincent se dedicó a cuidar largo tiempo, tal vez en retribución por haberle enseñado las dos cosas que Vincent mejor hacía: pintar y escribir cartas.

Todo esto le generaba tal angustia, insomnio y desesperación que cada vez le era más difícil recuperarse.

Lo interesante es que a medida que su enfermedad se agravaba, su pintura se volvía más fuerte, más sinuosa, más espesa, más auténtica y propia. Lo que para Gauguin era «pintar muy rápido», para van Gogh era «ver muy rápido». La luz del sur de Francia está en cada pincelada de color puro e intenso que retrataba por igual personajes y paisajes, flores y árboles. Pocas veces sus temas son pesarosos, al contrario podemos encontrar más motivos alegres que trágicos.

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Chagall: amor y color https://algarabia.com/chagall-amor-y-color/ https://algarabia.com/chagall-amor-y-color/#respond Sat, 15 Feb 2020 02:55:25 +0000 https://algarabia.com/?p=51640 En este podcast Victoria y Gabriel García Jolly, nos hablan de Marc Chagall, un pintor francés, que demuestra con su pintura la encarnación de una memoria que funde los recuerdos personales con la imaginería del folclore popular ruso y constituye una unidad indisoluble entre realidad y fantasía, el amor y el color, pero sobre todo entre la lógica simbólica y la irracionalidad del subconsciente.
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