El Centro de Arte Contemporáneo de Zaha Hadid
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Centro de Arte Contemporáneo Zaha Hadid

Más allá de su importancia como centro de reunión, el CAC es todo un referente para la arquitectura misma.

Cincinnati, ciudad ubicada al norte de los EE. UU., tenía un apodo incómodo: «Porcópolis». Así se le llamaba, a mediados del siglo XIX, por ser un lugar estratégico para la transportación de puercos al resto del país. No se trata del mejor sobrenombre —eso es obvio—, pero tampoco hace honor a sus bellas avenidas y camellones, los mismos que hicieron a Winston Churchill exclamar que «Cincy» —su mote de cariño— era «la ciudad interior más hermosa de los EE. UU.».

La necesidad de las ciudades por hacerse de una identidad propia, al margen de consideraciones accidentales —como ser un centro estratégico en la distribución de puerco para una región— ha llevado a sus habitantes a vestir su comunidad con las mejores ropas de la cultura. Por ello, en 1880 la gente de Cincinnati inauguró el Art Museum, uno de los museos de arte más viejos de los EE. UU. Pero no sería suficiente para la pujante población de la ciudad.

Casi 100 años después fue inaugurado el Centro de Arte Contemporáneo —CAC—, en el centro de esta ciudad estadounidense. El proyecto fue encargado a la arquitecta iraquí Zaha Hadid (1950-2016) en 2003, luego de un concurso en el que participaron 97 estudios de arquitectura de todo el mundo.

El diseño de Hadid fue elegido por su contrastante presencia, una pesada masa al exterior y amplios espacios al interior, además de su «continuidad» urbana; es decir, la manera en que la ciudad se ve reflejada en su fachada, y en cómo ésta interactúa con su alrededor. No obstante, su presencia no deja de ser disruptiva, mientras los edificios colindantes se esfuerzan por la maximización y aprovechamiento vertical de su reducido espacio, el CAC juega con el volumen en cada uno de sus segmentos.

Por su icónica manufactura —gruesos trozos de hormigón y dinámicas secciones de cristal y acero—, este Centro es un lugar de reunión obligado para la comunidad artística de la ciudad; en sus galerías —iluminadas naturalmente— se presentan exposiciones temporales, conferencias y perfomance.

Más allá de su importancia como centro de reunión para la ciudad, el CAC es todo un referente para la arquitectura misma y para la dilatada carrera de Hadid, la primera mujer ganadora del premio Pritzker —el máximo galardón en la materia— en el 2004.

Ya pocos, casi nadie, recuerda a Cincinatti como la «Capital del puerco», ya hay otras y mejores cualidades para recordarla.

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