Vidrios para ver: las lentes – Algarabía
X
Sin categoría

Vidrios para ver: las lentes

Gracias al descubrimiento de las lentes, ha sido posible que el ser humano desarrolle otros inventos, como el telescopio y el microscopio.

«¿Cómo es posible que vea mejor a través de un objeto que con mis propios ojos?», me preguntaba cuando iba en sexto grado de primaria. Sólo un compañero utilizaba anteojos: eran dos círculos verdes como fondos de botella, engarzados por una pasta negra y, si me los prestaba, descubría que el mundo no era borroso ni desfasado. ¿Me creerán los lectores que envidiaba a mi compañero y ansiaba usar unas gafotas como las suyas?

El ingreso a la secundaria me ayudaría a entender el beneficio que los seres humanos hemos tenido con el uso de las lentes —las de un tipo, en particular, me ayudan a escribir este artículo.

s22-curiosidades-Lentes-antiguas

La humanidad y las lentes se encontraron en la oscuridad de la prehistoria. Fue un cavernícola, quizá, el primer sorprendido de que una piedra que encontró en su casa de roca incendiara los pastizales frente a sus propios ojos. Le confundió —como todo le confundía en esa época— que una rama de color más bien amarillo, de ese árbol en que la roca se atoró, comenzara a generar calor en la tierra verde que era su jardín. Meses después volvió a ocurrir, pero ese Homo sapiens sapiens detuvo el incendio al retirar de la rama aquella piedra. Transparente en algunas partes, la talló para sacarle calor de nuevo y unas chispas le anunciaron que el fuego destructor podría regresar, así que la guardó como parte de sus mejores juguetes y aprendió a darle uso de encendedor con el beneplácito de la tribu.

La unidad de potencia óptica de una lente se llama dioptría y equivale a la distancia focal de un metro.

Luego de que el hombre extendiera el poder de sus brazos con palos y herramientas de diversos materiales, su poder humanizador conquistó otros estratos. Los cristales, convertidos en diversas lentes, estaban ahí para servirle, aunque conocerlos le tomó mucho tiempo.

En la Tierra, el elemento más abundante es el oxígeno, seguido por el silicio, base de los silicatos —de los que se han obtenido muchas lentes, aunque, con ellos, la humanidad ha hecho de todo: ladrillos, platos, envases y vidrios, usados infinitamente en la relación que los hombres han tenido que entablar con la naturaleza.

Los artefactos que incluyen lentes, como el telescopio, llevan la terminación –scopio, que significa «instrumento para ver».

Hace 50 siglos, en Mesopotamia se fundó Uruk, al sur de la actual Irak. En sus ruinas se encontró un vidrio que pudo haber sido utilizado como lente. Desde entonces, ese adminículo se ha integrado a nuestra civilización en formas tan diversas que a veces olvidamos cuándo comenzó a hacernos la vida más simple.

Las lentes son, básicamente, objetos que concentran o dispersan la luz; hechas con cristales u otros materiales, nos acercan a los objetos, los aclaran, los definen o nos ayudan a capturarlos. Cóncavas y convexas, menisco convergentes o bicóncavas, nutren la historia de la humanidad.

s22-curiosidades-catalejo

Sus principales roles y su utilidad en la vida, la ciencia y el desarrollo de los humanos son difíciles de enunciar en un texto tan corto, pero es inevitable referirnos, cuando menos, a siete momentos inspiradores, sin los que los «monos desnudos» —como nos llama Desmond Morris (1928)— jamás se hubieran enseñoreado de la Tierra.

I. El descubrimiento del fuego

Momento referido al principio de este articulo, que transformó radicalmente nuestra existencia y la posibilidad de sobrevivir sin garras, al acecho de los depredadores. Aún necesitamos hacer fogatas para dormir a la intemperie, aunque ya no usamos pedernales como esa roca negra cristalina —denominada silex, en latín, y de donde proviene el término silicio, nombre del elemento químico—.

II. El descubrimiento del firmamento

Al ver sobre sus cabezas las luces seductoras de las estrellas, los primeros humanos conscientes de sí mismos quisieron acercarse a los cuerpos celestes. Galileo Galilei (1564-1642) superó —por medio de la combinación de muchas lentes— los estudios y logros de civilizaciones anteriores que ya observaban los cielos nocturnos.

Logró mirar planetas y descubrir satélites, pero la valía de sus descubrimientos tomó importancia, porque aseguró que no todos los astros giraban en torno a la Tierra ni en torno a nuestro Sol, sino que muchos soles había y muchas galaxias y millones de estrellas.

s22-curiosidades-galileo

Así, los esquemas que regían buena parte de nuestro conocimiento, como el modelo aristotélico de las órbitas, fueron puestos bajo la lupa del cuestionamiento.1 Primera de las tres heridas narcisistas. v. Algarabía 17, enero-febrero 2005, SEMBLANZAS: «La última noche de Freud en Viena»; pp. 54-58. Lo que siguió no se ha podido detener y la ciencia ha dejado de ser un monolito estático reverenciado para convertirse en un río en el que nunca corre la misma agua.

III. El descubrimiento de América

Mucho antes de que Cristoforo Colombo (1451-1506) se iniciara en la navegación de los mares entonces conocidos, se utilizaban catalejos y prismáticos para mirar el horizonte y acercarlo; en el interior de estos tubos metálicos se alojaban lentes que acercaban la tranquilizadora presencia de la tierra firme. Fue con el descubrimiento azaroso de ese genovés que el mundo cambió; los chinos mercantes ya los usaban, pero el hallazgo de otro continente modificó la forma de observar el orbe.

IV. El descubrimiento de los microorganismos

La existencia de un mundo invisible que nos acompaña todo el tiempo y del que depende buena parte de nuestra vida determinó, entre otras cosas, la forma en que veíamos la naturaleza. Descubrir organismos vivos cuya existencia podía ser, incluso, letal para nosotros, nos obligó a conocerlos, y las experiencias derivadas de este encuentro siguen siendo benéficas.

s22-curiosidades-pasteur

De los hallazgos del científico y filósofo árabe Alhazen (965-h. 1040) a las precisiones del monje Roger Bacon (1214-1294), y más allá, con los pioneros avances de Anthony van Leeuwenhoek (1632-1723) y, por supuesto, las trascendentales aportaciones de Louis Pasteur (1822-1895), el mundo microscópico comenzó a revelarse: los microbios y las vacunas entretejieron sus primeras guerras mundiales y los encuentros y desencuentros que tienen pendientes con la humanidad aún pueden tomarnos por sorpresa.

V. La invención de los anteojos

Y aquí me permito asegurar que muchos lectores coincidirán conmigo —no en balde los «cuatroojos» son siempre confundidos con personas que leen mucho, aunque no sea del todo cierto—. Insisto en personalizar la referencia a este gran descubrimiento por los beneficios que, sin duda, me aporta todavía. Sin mis lentes, como un topo humano, soy incapaz hasta de ir al baño; ya no digamos de leer, cocinar, lavarme las manos o desplazarme por las aceras. He tenido que usarlos hasta para hacer el amor con mi mujer y disfrutarlo —porque el sistema Braille tiene sus limitaciones—.

Librarnos de la ceguera mediocre con que nos gobierna la miopía es, de manera contundente, un logro egregio de las lentes, un gran avance de la civilización desde que Nerón (37-68) miraba a través de una esmeralda tallada en forma de lente cóncava.

Las lentes divergentes tienen la capacidad de corregir la miopía, mientras que las convergentes pueden corregir la hipermetropía.

VI. La invención de la cámara fotográfica y, por lo tanto, del cine

Inspirado en otra limitación que padecen los humanos, la de la persistencia retiniana, este invento nos permite evocar otros universos —lejanos o diminutos— tan importantes como los reales: los mundos interiores en que manufacturamos las fantasías y perfeccionamos el lenguaje. Cada imagen que vemos se nos queda pegada en la retina por un brevísimo instante, suficiente para que creamos que tiene movimiento.

s22-curiosidades-camara-antigua

Así funcionan los dibujos animados. Descubrir la lente que, al colocarse en una caja oscura, atrapa en un negativo con sulfato de plata una imagen susceptible de ser reproducida nos ha hecho la vida más llevadera.

VII.

En el séptimo descubrimiento, querido lector, es posible que no nos pongamos de acuerdo, por lo que te invitamos a sugerirlo. Como quien propone listas de maravillas del mundo moderno, te exhortamos a hacer tu aportación y decirnos qué momento significativo en el proceso humanizador, basado en las lentes, nos ha faltado.

Texto publicado en Algarabía 36.

También te recomendamos:

Mito: Colón probó que la Tierra era redonda.
Los inventos de la Gran Guerra
Inventos mexicanos

busca en algarabía

Palabras sobre palabras

Algarabía en SDP noticias

Publicidad

Taquitos de lengua

Newsletter Algarabía