Misterio en Sion
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Misterio en Sion

En la década de 1950 una organización místico fraterna dio señales de vida.

En la década de 1950 una organización místico fraterna dio señales de vida. Era el resurgimiento de una antigua orden protectora de un secreto que, de ser descubierto, alteraría drásticamente los ortodoxos principios de la Iglesia católica, causando un cisma en el seno de la cristiandad. Éste es el relato de dos historias que se entrelazan para culminar en un final inesperado.

Francia, albores de la Era Cristiana

Una mujer de incógnito llega furtivamente a territorio galo. Agotada tras un largo y accidentado viaje desde Jerusalén, lleva en sus brazos a un recién nacido. Ambos se quedan a vivir en ese país, donde el bebé, al crecer, fundará una nueva dinastía.

Rennes-le-Château, Francia, 1891

François Bérenger Sauniére es párroco de la antigua iglesia de Rennes-le-Château desde 1885. Un día, por casualidad, encuentra ciertos documentos ocultos en la torre de la iglesia. Al parecer, dichos pergaminos datan de la época medieval y contienen secretos que darán un poder inimaginable a su poseedor. A partir de entonces, la vida del padre Sauniére cambia drásticamente: remodela su iglesia y se compra una mansión donde vive lujosamente e instala su estudio en la que él bautiza como la Torre Magdala. Importantes personajes lo visitan mientras que los habitantes del pueblecillo contemplan cómo el lugar cobra una nueva vida.

En la entrada de la iglesia —dedicada a María Magdalena— manda grabar la leyenda: «Terribilis est locus iste» —«Este lugar es terrible»— y coloca una figura del demonio Asmodeo, el guardián de los secretos. Algunos años después, el sacerdote es expulsado del lugar por sus superiores. Sin embargo, el misterio permanece.

En las sombras

Francia, siglo VIII

La Dinastía Merovingia reinó durante tres siglos sobre los francos, pero las cosas estaban a punto de cambiar. Corría el año 751 cuando Pipino el Breve, mayordomo de la casa real, poniendo en práctica diversas negociaciones y sin derramar una sola gota de sangre, consiguió deponer al monarca Childerico iii, el último de la Dinastía Merovingia, y ocupó su lugar. Se inauguró entonces la Dinastía Carolingia, nombrada así por Carlos Martel, padre de Pipino. Pero la Dinastía Merovingia no murió, se quedó oculta, en las sombras, esperando el momento de regresar.

París, Francia, 1942

Durante la ii Guerra Mundial, Alemania ocupa Francia y el mariscal Philippe Pétain impone un régimen colaboracionista. En un ambiente de gran efervescencia política sale a la luz la Orden Alpha Galates, una sociedad «secreta» que convoca a un «renacer espiritual y religioso de Francia». Su vocero es Pierre Plantard, un defensor del nacionalismo, ferviente católico y antisemita que presume de tener un nobilísimo pasado. Después de promover la orden durante un par de años, no se sabe más ni de la organización ni de su creador. Se rumora que en 1953 Plantard es detenido por fraude y malversación, por lo que permanece un año tras las rejas.

Fundación

Jerusalén, 1099

En plena época de las Cruzadas se creó una orden de caballeros en una abadía del Monte Sion. Su fundador se llamaba Godefroy de Bouillon y su misión era secretísima y muy delicada: los caballeros de Sion deberían custodiar al Santo Grial y proteger a los descendientes merovingios que habían sobrevivido a la traición carolingia.

Porque ellos, los merovingios, eran los descendientes directos de Jesucristo y María Magdalena, quien, tras la crucifixión y muerte de su esposo, huyó del territorio hebreo y, con su hijo, se escondió en Francia. El hijo de Jesús y Magdalena no fue otro que el fundador de la Dinastía Merovingia y el Santo Grial no era una copa donde la sangre del Salvador había sido derramada, sino la sangre misma del linaje merovingio, encarnado en la Magdalena; a los caballeros de Sion les correspondió guardar estos secretos para que en un futuro la estirpe de Jesucristo retomara su poder y ocupara nuevamente el trono de Francia.

Rennes-le-Château, Francia, 1956

Cuatro amigos se reúnen en lo que fuera el hogar del padre Sauniére: la casa de la Torre Magdala. Ahí, solemnemente, fundan el Priorato de Sion, una organización que recupera los secretos de los caballeros de Sion. Pierre Plantard es el último heredero de la Dinastía Merovingia, por lo que le corresponde no sólo proclamar la verdad acerca del Santo Grial, sino reinar sobre Francia. El 25 de junio queda anotado el Priorato de Sion en el registro de asociaciones de la localidad de Saint Julien en Genevois. Su nombre no se debe al monte de Jerusalén, sino a una montaña homónima cercana a Rennes-le-Château.

Una maquinaria de información se echará a andar en la década subsecuente: en 1967 Pierre Plantard y el periodista Gerard de Séde publican el libro El oro de Rennes, donde relatan el hallazgo del padre Sauniére y explican cómo se relaciona con el Priorato de Sion.

En 1972 se estrena en la bbc de Londres el documental El tesoro perdido de Jerusalén,producido por el británico Henry Lincoln. En un capítulo de esta serie aparece en entrevista Plantard, así como el anuncio de ciertos documentos descubiertos en la Biblioteca Nacional de París: se trata del Dossier d’Henri Lobineau, un archivo que había estado oculto y que ahora revela datos invaluables sobre la historia del Priorato. El más impactante es una lista de sus Grandes Maestros, entre los que se cuentan los alquimistas Nicolás Flamel y Robert Fludd, el rosacruciano Johann Valentin Andreae, Leonardo Da Vinci, Isaac Newton, Claude Debussy, Victor Hugo y hasta Jean Cocteau.

Resurrección

Jerusalén, 1188

No habían pasado ni cien años de su fundación, cuando la Orden de Sion, debido a un conflicto interno, se escindió. La Orden de los Caballeros Templarios, que había fungido como el ala militar, se independizó, y quienes quedaron en Sion continuaron resguardando «una corriente subterránea de sabiduría esotérica de Occidente».1 Nada más se supo de la Orden. La abadía de Sion fue destruida por los sarracenos y se cree que los sobrevivientes se refugiaron en Sicilia donde, al parecer, terminaron de extinguirse.

Rennes-le-Château, Francia, 1989

De 1981 a 1984 Pierre Plantard fungió como Gran Maestro del Priorato de Sion, que, gracias a la difusión en libros y tele, había alcanzado gran popularidad, misma que fue descendiendo hacia el final de esa década. Plantard consideró entonces que el Priorato debía renovarse como una sociedad de la Nueva Era. Hizo nuevos descubrimientos en los alrededores de Rennes, los cuales indicaban que en la zona se respiraba una energía especial. Asimismo, «actualizó» la lista de Grandes Maestros, añadiendo a algunos que no estaban en la enumeración del Dossier Lobineau.

Revelación

Francia, 1993

El juez Thierry Jean-Pierre investiga un asunto de corrupción vinculado al gobierno del presidente François Mitterrand, donde participa el empresario Roger-Patrice Pelat. En sus pesquisas, el juez encuentra que Pelat ha sido Gran Maestro del Priorato de Sion, por lo que llama a Pierre Plantard a declarar lo que sepa acerca del implicado. Plantard acude y hace un sinnúmero de aclaraciones acerca del Priorato, a saber:

  • Que es hijo de un mayordomo y una cocinera, y no desciende de la estirpe Merovingia.
  • ˞Que el Priorato de Sion es una orden inventada por él y que carece de antigüedad y de veracidad.˞
  • Que los documentos encontrados en el siglo xix por el sacerdote François Bérenger Sauniére jamás existieron y que si éste obtuvo dinero, fue de oficiar misas falsas. ˞
  • Que contrató a su amigo Philippe Chèrisey para fabricar el Dossier d’Henri Lobineau, y con su complicidad, lo ocultó en la Biblioteca Nacional de París para que ahí fuera convenientemente hallado.
  • ˞Que combinó los falsos hallazgos de Sauniére con la fundación de la verdadera Orden de Sion —que sí existió, pero fue disuelta y absorbida por la orden jesuita— y la creación de documentos medievales para forjar el mito del Priorato de Sion.˞
  • Que les proporcionó falsas pistas y documentos falsificados tanto a Gerard de Séde para escribir su libro, como a Henry Lincoln para realizar su documental, con el fin de darle publicidad al Priorato. ˞
  • Que todo lo que se relaciona con el denominado Priorato de Sion es mentira.

Tras emitir sus declaraciones y recibir una reprimenda del juez Jean-Pierre, Plantard se retiró de la vida pública y tuvo una vida humilde, pero tranquila, en compañía de su esposa e hijo. Murió en febrero —o abril— del año 2000.

Dossier Lobineau.Ma. Luisa Durán es periodista y sabe muy bien que El código Da Vinci es una novela de ficción.

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